Teorías sobre la Mediumnidad

David Santamaría Planas

Estudio sistematizado de "El Libro de los Médiums"

Primera parte, cap. IV: Sistemas.


En los primeros compases de la presencia del espiritismo en la sociedad francesa y mundial, se presentaron muchas teorías que intentaban explicar la causa de la fenomenología mediúmnica. Muchas de ellas eran opiniones contradictorias que se apartaban totalmente de la realidad de la existencia de los Espíritus o de la posibilidad de su manifestación a través de los médiums. En este capítulo, Kardec hace un exhaustivo examen de esos sistemas. Como siempre, nos muestra su capacidad de analizar muy a fondo esta o cualquier otra cuestión. Los resaltados en los siguientes textos de Kardec son nuestros.


Cuando comenzaron a producirse los extraños fenómenos del espiritismo, o mejor dicho, cuando esos fenómenos volvieron a repetirse en estos últimos tiempos, el primer sentimiento que despertaron fue el de la duda acerca de su realidad, y más aún con respecto a su causa. A partir del momento en que fueron comprobados, por testimonios irrecusables y por las experiencias que todos pudieron llevar a cabo, cada investigador pasó a interpretarlos a su modo, conforme a sus ideas personales, sus creencias o sus prejuicios. Por ese motivo aparecieron numerosos sistemas, que una observación más atenta habría de reducir a su justo valor.


Realmente, los fenómenos que estudia el espiritismo son comunes a toda la historia de la humanidad. Lo que sí nos sorprende a los espiritas es que todavía causen extrañeza a personas con buena capacidad de discernimiento. Ello solamente es explicable por el recelo o desconocimiento de muchos para aceptar la realidad de la vida después de la muerte, y la posibilidad de que los mal llamados muertos puedan comunicar con los humanos encarnados a través de la mediumnidad, cuando aquellos están en condiciones de hacerlo o cuando se lo permiten. 


Pasamos a enumerar y comentar brevemente esos sistemas explicativos analizados extensamente por Kardec en ese capítulo de El Libro de los Médiums:


Sistemas de negación:


Los fenómenos espíritas son de dos clases: los efectos físicos y los efectos inteligentes. Como los adversarios no admiten la existencia de los Espíritus, pues no admiten nada fuera de la materia, se comprende que nieguen los efectos inteligentes. En cuanto a los efectos físicos, los interpretan desde su propio punto de vista, y sus argumentos pueden resumirse en los cuatro sistemas siguientes.


Sistema del charlatanismo: Según este sistema todos los médiums serían unos embusteros y todos los espiritistas estarían engañados en sus creencias. Realmente, para los espiritas que solamente tengan creencias, cabe dentro de lo probable que algún embaucador (sea médium, pseudomédium o Espíritu comunicante) les engañe. Las creencias poco razonadas pueden abocarnos a la credulidad; en cambio las convicciones bien fundamentadas serán la mejor ayuda ante la actuación de charlatanes de toda condición. Y a los que piensan que todos los médiums son unos impostores, se les debe invitar a examinar las aportaciones de médiums serios, para que digan si la formalidad y conocimiento de estos se puede relacionar con el engaño.


Sistema de la locura: Siempre ha habido quienes piensan que los médiums, o bastantes de ellos/as, son personas enajenadas y que esa misma enajenación es la causante de las manifestaciones. Observando con atención a quienes tienen facultades mediúmnicas se advierte que, generalmente, son personas normales y sin ningún síntoma de locura, siendo su única “anormalidad” la de poder ser transmisores del pensamiento y vivencias de los Espíritus.


Sistema de la alucinación: En esta teoría se dice que: «los fenómenos son una ilusión de los sentidos». Es posible que, en alguna manifestación de efectos físicos, con la oscuridad que suele ser necesaria para que se produzcan, pueda ser posible argumentar eso. Sin embargo, no es posible hacerlo en los fenómenos físicos realizados a plena luz y que no dejan lugar a dudas: si una mesa levita, la teoría de la alucinación se desmorona.


Sistema del músculo crujiente: Ya en su momento Kardec demostró, por la fuerza de la lógica, la imposibilidad de que los ruidos que se escuchaban en las mesas, ruidos que muchas veces transmitían mensajes inteligibles, pudiesen ser producidos siempre por la contracción del tendón del músculo peroneo corto de los médiums de efectos físicos. 


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A continuación, se exponen teorías que ya no son negacionistas del fenómeno en sí mismo; pero, sí que rechazan, en muchos de los casos, la autoría del mismo por parte de Espíritus desencarnados.


Sistema de las causas físicas: Aquí lo que se propone es que son causas materiales como la electricidad o el magnetismo las causantes de los fenómenos de efectos físicos. Este sistema queda desautorizado desde el momento en que se obtuvieron, a través de golpes, respuestas inteligentes a las preguntas formuladas. Es incuestionable que detrás de una aportación con sentido ha de haber un ser pensante, aunque el sistema de transmisión sea tan básico como la tiptología.


Sistema del reflejo: Este sistema presupone que quienes dudan de la realidad de la fenomenología medianímica aceptan que, en el ser humano, hay algo más que el cuerpo. De otra manera, no se entendería que pudieran defender que todo lo que manifiesta cualquier médium de efectos intelectuales sería, necesariamente, reflejo de los pensamientos emitidos por los participantes en la reunión. Desde el contexto espiritista no se rechaza esa posibilidad; pero, es inaceptable plantear eso como siendo la realidad de todas las comunicaciones. Ello queda desmentido por el mismo contenido de los mensajes obtenidos, que muchas veces difieren de los pensamientos de los presentes.  Además:


El sistema del reflejo es bastante desagradable en ciertos casos. Cuando en una reunión de personas honestas surge en forma inesperada una de esas comunicaciones que indignan por su grosería, atribuirla a uno de los presentes sería cometer una grave falta de respeto, y es probable que todos se apresuraran a repudiarla. (Véase El Libro de los Espíritus, “Introducción”, XVI.)


Sistema del alma colectiva: En este caso se piensa que es el alma del médium, a la que se suman muchas otras almas, la responsable de todas las manifestaciones. Realmente la absurdidad de la propuesta se descalifica por sí misma, ya que sería inverosímil que se aceptara la reunión de todas las capacidades intelectuales de ese grupo de Espíritus en un todo colectivo.


Sistema sonambúlico: Kardec lo expone de forma muy concreta y que no necesita ningún comentario:


Este sistema ha tenido más partidarios, y aún cuenta con algunos. Como el anterior, sostiene que todas las comunicaciones inteligentes provienen del alma o Espíritu del médium. No obstante, para explicar el hecho de que el médium trate asuntos que están fuera del ámbito de sus conocimientos, en vez de suponerlo dotado de un alma múltiple, atribuye esa aptitud a una momentánea sobreexcitación de sus facultades mentales, a una especie de estado sonambúlico o extático, que exalta y desarrolla su inteligencia. No se puede negar, en ciertos casos, la influencia de esta causa. Con todo, basta con haber observado cómo opera la mayoría de los médiums, para convencerse de que esa causa no explica todos los hechos, y que ella constituye la excepción y no la regla. 


Sistema pesimista, diabólico o demoníaco: Kardec dedica unos largos párrafos para negar cualquier tipo de verosimilitud a esta posibilidad, ante la lógica inexistencia del diablo; aunque pueda haber, incluso hoy en día, personas que crean en su realidad. El contexto en el que surgió la propuesta espiritista era muy religioso y, por lo tanto, más dado a la aceptación de la existencia de esa figura. Kardec rebate enérgicamente esa afirmación de que todas las comunicaciones de todos los médiums puedan estar inspiradas por el demonio. La mejor objeción a esa cuestión es el examen de los textos altamente moralizantes que se obtuvieron y se obtienen en muchas manifestaciones de los Espíritus: ¡ciertamente sería muy extraño que el diablo recomendara a las personas que tuvieran buena conducta!


Sistema optimista: Este sistema parte de la base de que solamente se comunican Espíritus buenos. Más aún, esas personas creen que las almas después de la muerte adquieren conocimiento y comprensión total de su situación. Evidentemente eso no es real; es un pensamiento poco razonado y fantasioso. ¿Cómo podría ser que personas ignorantes o incorrectas o desaprensivas, por el solo hecho de desencarnar, adquirieran esa compresión? La realidad es que los Espíritus quedamos, después de la muerte del cuerpo, tal cual somo: ni mejores ni peores. La lástima es que aún hoy en día, entre las personas simpatizantes del espiritismo, todavía las haya que piensan de esta manera. Eso conduce, ineludiblemente, a la credulidad o a la aceptación irrazonada de cualquier comentario de los Espíritus. Eso ciertamente es muy peligroso.


Sistema uniespirita o monoespirita; Los defensores de esta teoría creían que solamente se puede manifestar un Espíritu y que este sería Jesús. Evidentemente, ante la enorme diversidad de comunicaciones que se obtienen, estaría fuera de lugar pensar que todas, buenas y malas, inteligentes y absurdas, elevadas y groseras pudieran tener origen en ese gran Espíritu. 


Sistema multiespírita o poliespírita: Este sería el sistema correcto. A través de los médiums se manifiestan muchos Espíritus diferentes, cada cual en su nivel evolutivo y con mayor o menor comprensión de su estado. En este sistema se asienta el conocimiento espiritista.


Sistema del alma material: Esta es la última teoría que comenta Kardec, porque parece ser que en aquel tiempo había algunas personas que consideraban alma y periespíritu como un todo en lugar de ser la suma de dos realidades. Entonces, daban un aspecto más material al alma. En esencia, es un sistema que en nada afecta, aunque no sea correcto según los postulados espiritas.


Siguiendo el hilo de este razonamiento, Kardec termina el capítulo con una recomendación a no querer indagar más allá de lo que realmente interesa y que podemos asimilar:


Pretender investigar, con la ayuda del espiritismo, lo que no se encuentra aún al alcance de la humanidad, es desviarlo de su verdadero objetivo, y hacer como el niño que quiere saber tanto como un anciano. Lo esencial es que el hombre aplique el espiritismo a su perfeccionamiento moral. Lo demás es tan sólo una curiosidad estéril y a menudo orgullosa, cuya satisfacción no lo hará avanzar ni un paso. El único medio de progresar consiste en hacernos mejores.


¿Quiere eso decir que hay temas vetados al razonamiento filosófico? Evidentemente no es eso. Pero sí que hay que huir de discusiones estériles, que a nada conducen. El panorama que nos ofrece la filosofía espirita es tan amplio, tan profundo que, sin duda, se encuentran en él temas interesantísimos para reflexionar e investigar. Sin embargo, hay que procurar que sean temas constructivos y educativos, que siempre favorezcan nuestro aprendizaje. Tal y como indicaba Kardec en su Constitución transitoria del Espiritismo, apartado III (Revue Spirite, diciembre 1868):


El segundo punto consiste en no salir del ámbito de las ideas prácticas. Si bien es cierto que la utopía de la víspera se convierte muchas veces en la verdad del día siguiente, dejemos que el día siguiente realice la utopía de la víspera, pero no obstaculicemos a la doctrina con principios a los que se consideraría quiméricos y debido a los cuales sería rechazada por los hombres positivos

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Como que solamente hemos expuesto algunos breves comentarios sobre el contenido de este capítulo de El Libro de los Médiums, recomendamos su lectura completa ya que ello favorecerá una mejor comprensión de los aspectos tan contradictorios que tuvo que enfrentar Allan Kardec.





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