miércoles, 19 de mayo de 2010

Interacción ESPÍRITU-MATERIA

Las monitoras del sábado hemos decidido que la próxima clase tendremos dos textos de estudio. El primero os publiqué hace dos días (lo podéis leer haciendo clic aquí). El segundo, es el que os pongo a continuación. Es parte de la conferencia de nuestra compañera Regina Costa presentó en la VIII Jornada Espiritista de Barcelona.

Buena lectura y hasta el sábado =)

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Interacción ESPÍRITU-MATERIA

El ser humano es un conjunto armónico de energías, constituido de ESPÍRITU Y MATERIA, MENTE Y PERIESPÍRITU, EMOCIÓN Y CUERPO FÍSICO, que interactúan en un continuo flujo los unos sobre los otros.

Cualquier suceso en uno de ellos refleja en su correspondiente, generando, en el caso de una acción perturbadora, disturbios, que se transforman en enfermedades y que, para ser rectificados, exigen renovación y reequilibrio del punto donde se originaron.

Son muchos los efectos perniciosos en el cuerpo provocados por pensamientos desaliñados, por emociones sin gobierno, por una mente pesimista e inquieta.

Determinadas emociones fuertes, tales como MIEDO, CÓLERA, CELOS, AGRESIVIDAD, provocan una alta descarga de adrenalina en la corriente sanguínea. A su vez, esa acción emocional repetida reaccionando en el físico, produce dolencias como la diabetes, la artritis, la hipertensión, por ejemplo.

CADA ENFERMEDAD FÍSICA TRAE UN COMPONENTE PSIQUICO, EMOCIONAL O ESPIRITUAL CORRESPONDIENTE.
La desarmonía entre el Espíritu y la Materia, la Mente y el Periespíritu, la emoción (los sentimientos) y el cuerpo físico provocan el desajuste de los núcleos de la energía, facilitando los procesos orgánicos degenerativos provocados por virus y bacterias que en ellos se instalan.
Los impulsos primitivos del cuerpo, no disciplinados, provocan estados ansiosos o depresivos, sensación de inutilidad, recelos o inquietudes que se manifiestan cíclicamente y que, a largo plazo, se transforman en neurosis, psicosis, perturbaciones mentales.
El principal objetivo del ser humano debe ser el conseguir la armonía entre el Espíritu y la Materia, en favor del EQUILIBRIO DEL SER que despierta para las atribuciones y finalidades elevadas de la vida, dando un rumbo cierto y edificante a su reencarnación.

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