martes, 18 de mayo de 2010

Los afectos de los espíritus

Este sábado 22/05, trataremos en clase un tema interesante: el de los afectos de los espíritus. ¿En qué se diferencia de los afectos de los encarnados? ¿En qué se asemejan? Como es costumbre, os dejo a continuación el texto de estudio, así podéis venir a clase más preparados. Además, os recomiendo que penséis sobre qué es el afecto en este link .



AFECTOS QUE LOS ESPÍRITUS DEDICAN A CIERTAS PERSONAS

Los Espíritus dedican afecto a los encarnados de acuerdo con las leyes de afinidad existentes entre ellos. «(…) Los buenos Espíritus simpatizan con los hombres de bien, o con los susceptibles de mejorar. Los Espíritus inferiores, con los hombres viciosos o con los que pueden transformarse en tales. De allí sus afecto, como consecuencia de la compatibilidad de los elementos.»

El ser humano tiene «(…) en el Mundo Espiritual, amigos que interceden por su felicidad, a fin de garantizarle la estabilidad que necesita para luchar y servir, amar y vencer, a pesar del asedio de los no encarnados que han sido sus cómplices en dramas del pasado. (…) Esos amigos que están Más Alto son los que despiertan las esperanzas y restauran el buen ánimo en los que se ven sometidos a un asedio de índole espiritual (…).»

Sabemos que los Espíritus Superiores alimentan sentimientos elevados para con los encarnados y para con otros no encarnados. Las relaciones afectivas de esos Espíritus nada tienen que recuerde los afectos carnales. Entendemos, sin embargo, que tal cosa no siempre ocurre con los espíritus inferiores. «… El afecto verdadero nada tiene de carnal; pero, cuando un Espíritu se apega a una persona, no siempre lo hace sólo por afecto. A la estima que esa persona le inspira, puede agregarse una reminiscencia de las pasiones humanas.».

Los Espíritus buenos se preocupan siempre por nuestros males, de la misma manera que comparten nuestras alegrías. No obstante, es conveniente recordar que existen dos clases de males que pueden angustiar a los encarnados: los físicos y los morales.

«(…) Sabiendo que la vida corporal es transitoria y que las tribulaciones que le son inherentes constituyen los medios para que alcancemos un estado mejor, los espíritus se angustian más por nuestros males cuando son debidos a causas de orden moral, que de nuestros sufrimientos físicos, que son totalmente pasajeros. Poco se incomodan con las desgracias que sólo alcanzan a nuestras ideas mundanas, tal como lo hacemos con las penas pueriles de los niños. Como ven en las amarguras de la vida un medio para que adelantemos, los Espíritus las consideran como las crisis pasajeras de la que resultará la salvación del enfermo. Se compadecen de nuestros sufrimientos como lo hacemos nosotros con los de un amigo.

Sin embargo, observando las cosas desde un punto de vista más justo, los consideran de una manera diferente a la nuestra. Entonces, mientras que los Espíritus buenos nos levantan el ánimo en beneficio de nuestro futuro, los otros nos impulsan a la desesperación, para comprometernos.

Y entre los males morales que más angustian a los Espíritus, por nuestra causa, se destacan el egoísmo y la dureza de nuestros corazones.

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