miércoles, 19 de octubre de 2011

Educación Espírita - resumen de la conferencia

El pasado sábado, Rafa e yo hemos estrenado en conferencias espíritas y nada mejor que empezar hablando de la educación que es doctrina de amor nos enseña, nos educa. 

Este fue el título de nuestra conferencia: Educación Espírita. Pero, ¿qué es la educación espírita? La educación espírita viene esclarecer de la necesidad de la disciplina de los pensamientos, de la educación del ser, de la reforma intima, de los ejercicios de la oración, el desarrollo de buenos hábitos. Da las manos a la Ciencia Oficial con la finalidad del equilibro físico-psíquico-espiritual. Hace aproximadamente dos años que estamos profundizado en el tema de nuestra reforme intima, y eso nos llevó a repensar muchos conceptos aprendidos en el Espiritismo. Soy espírita de cuna (aunque hace poco tiempo que empecé a estudiarlo con más responsabilidad) y Rafa lleva estudiando desde hace quince años. Y había muchas preguntas por contestar. 

¿Por qué el Espiritismo nos invita al estudio?
¿Por qué hay que leer tanto?
¿Por qué nunca me dan respuestas directas?
¿Por qué cada vez que tengo una respuesta salgo con dos preguntas más?

Entonces empezamos a estudiar esos porqués y montar nuestra conferencia nos brindó con muchas respuestas. La hemos estructurado en cinco partes a fin de realizar un breve resumen social-histórico-moral de cómo llegó a ser lo que es actualmente la educación espírita. Las cuatro primeras partes la impartió Rafa hablando de la educación de Jesús, de cómo educó Jesús, de cómo sus discípulos educaran hasta llegar al cristianismo primitivo. Empezamos con la propia educación de Jesús. Nació en una ciudad muy pobre, dominada por el imperio romano y con muchos extranjeros. Su familia era de origen judía que nos da a concluir que su nacimiento en ella está vinculado con la religión que en la época era la mas “espiritualizada”. El judaísmo cree en un solo Dios, en las leyes de Moisés y que el hombre debe ser educado para servir a Dios. En aquel entonces pocas creencias seguían esta filosofía ya que los hombres eran educados para la guerra, es decir, para ser guerreros.

A continuación hablamos de cómo educó Jesús a la humanidad. ¿Qué autoridad tenia para ello? Pues la respuesta es muy sencilla: su autoridad era moral sabiendo valerse de su inteligencia avanzadísima, tanto intelectual como emocional. En el capítulo I, ítem 4 de Evangelio según el Espiritismo resume muy bien la misión del Cristo:

Pero la misión de Jesús no fue simplemente la de un legislador moralista sin más autoridad que su palabra; vino a cumplir las profecías que anunciaron su venida; recibía su autoridad de la naturaleza excepcional de su espíritu y de su visión divina, vino a enseñar a los hombres que la verdadera vida por está en la tierra, sino en el reino de los cielos; a enseñarles el camino que conduce a ella, los medios para reconciliarse con Dios, y hacer presentir la marcha de las cosas futuras, para el cumplimiento de los destinos humanos. Sin embargo, no lo dijo todo, y sobre muchos puntos se limitó a dejar el germen de verdades que El mismo declara que no podían ser comprendidas; habló de todo, pero en términos más o menos explícitos, porque para entender el sentido oculto de aquellas palabras, era preciso que ideas nuevas y conocimientos nuevos vinieran a dar la clave, y estas ideas no podían venir antes de cierto grado de madurez del espíritu humano. La ciencia debía contribuir poderosamente al nacimiento y al desarrollo de estas ideas; luego era preciso dar a la ciencia el tiempo para progresar.

Con la muerte del Maestro sus discípulos siguen con los trabajos de caridad con la “casa del camino” que ayudaba a los gentíos. También surge la necesidad de llevar las palabras a todas las partes del planeta hasta entonces conocido por la humanidad. En este momento surge las figuras de Esteban, Pablo de Tarso, Marcos y Lucas, dos cuatros destacados seguidores de la palabra del Cristo sin haberlo conocido. Los sacrificios, los evangelios, las cartas (epístolas) de Pablo y los viajes para la expansión del cristianismo empezarán estos fieles servidores de la palabra del salvador.

Aunque el pueblo judío esperase a un salvador guerrero que le iba libertar del poder, pobreza y sufrimiento romano no se percatarán de sus palabras: “Mi reino no es de este mundo”. De esta manera Rafa finaliza este bloque histórico de la trayectoria cristianismo de la educación moral por el edad antigua.

“El Espiritismo respeta todas las religiones y doctrinas, valoriza todos los esfuerzos para la práctica del bien y trabaja a favor de la confraternización y la paz entre todos los pueblos y todos los hombres, independientemente de su raza, clero, nacionalidad, creencia, nivel cultural o social. Reconoce además que “el verdadero hombre de bien es el que cumple la ley de justicia, amor y caridad en su mayor pureza” Consejo Espírita Internacional.

Las dos últimas partes hablé respecto los precursores del cristianismo, pasando por todas las edades del hombre hasta llegar al Espiritismo en el siglo XIX y la educación espírita como la conocemos hoy. Desde 400 años antes de Cristo ya había espíritus evolucionado intelectualmente con la finalidad de dejar nuevas ideas respecto el moral y la educación. Todo inicia con Sócrates, Platón y Aristóteles con la dialéctica, con la creencia que el mal no existe, que el verdadero mundo es inteligible y que Dios es eterno y perfecto.

¿Alguna coincidencia con el Espiritismo? Creo que ya hemos contestado tres de las cuatros cuestionas formuladas al inicio. Entre la llegada de Jesús hasta el adviento de la ciencia en el siglo XIX pasamos por años de estancamiento moral, de mucha severidad educación y manipulación de las ideas. El siglo XIX viene con muchos desarrollos en todos los ámbitos: con el avance de la medicina, con la ley de la evolución de las especies, con la psicoanálisis de Freud, con la descubierta de la electricidad, invento del teléfono, de la locomotora, del avión, etc. 

La pedagogía pasa por un cambio extraordinario de ser cerrada y dura a ser educadora y libre. Destacamos a tres grandes pedagogos de la época: Comenius, Rousseau y Pestalozzi. El primero vino a romper las reglas de la forma de educar creando en una educación moral y espiritual compaginadas y que el ser humana es capaz de aprender todo lo que se pueda enseñar. El segundo es el padre de la educación natural, es decir, que la verdadera educación es enseñar el niño a vivir y aprender ejerciendo su libertad ya que posee características propias. Ya Pestalozzi fue el gran pedagogo de la época pues trajo a la educación el factor amor. Amar es la base de la enseñanza y lo más importante es valorar las potencialidades de cada ser humano según sus aptitudes y experiencias intrínsecas. Es el “padre” espiritual-moral de Kardec.

Pues allí llegamos a la Educación Espírita que se inicia con el Espiritismo, con la llegada del Consolador prometido por Jesús. El Espiritismo es una ciencia que trata de la naturaleza, el origen y destino de los Espíritus, así como de sus relaciones con el mundo corporal ya decía su codificador.  Kardec como científico dedicado, lingüista estudiado y pedagogo formado por la escuela de Pestalozzi empieza a reunir todos los mensajes de los Espíritus que culminará en la publicación del Libro de los Espíritus y las demás obras básicas de la codificación.

La educación espírita como la conocemos hoy fue idealizada por Edgard Armond en Brasil cuando de la necesidad de sistematizar el estudio de las obras básicas y de las prácticas espíritas. De allí surge los cursos sistematizados que conocemos como el ESDE (Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita), ESESE (Estudio Sistematizado del Evangelio según el Espiritismo), CEEM (Curso de Estudio y Educación de la Mediumnidad), EIJ (Evangelización infanto-juvenil), entre otros cursos. (Descarga los cursos des de la página de la Federación Espírita Española)

Y, de esta manera, contestamos a las preguntas:

¿Por qué el Espiritismo nos invita al estudio?

Porque la verdadera educación invita al raciocinio, a la búsqueda de las respuestas. Educar es transformar, nuestro interior, nuestros pensamientos. De lo contrario es simplemente instruir, dar respuesta hechas para experiencia vividas por terceros.

¿Por qué hay que leer tanto? 

Pues tenemos que buscar instruirnos. Las palabras de los Espíritus Superiores nos auxilian al entendimiento. 

¿Cuántas veces no hemos leído un libro y cogemos un mensaje determinado y después lo hemos vuelto a leerlo y encontrar otras respuestas?
¿Por qué nunca me dan respuestas directas?

Por que según Sócrates, Jesús, Rousseau y Pestalozzi somos capaces de encontrar las respuestas a nuestra inquietudes con una pequeña orientación, con un direccionamiento correcto de las palabras.

¿Por qué cada vez que tengo una respuesta salgo con dos preguntas más?

Como comentamos en porque leer tanto, cada peldaño en nuestra educación interior superado nos llevará a otro más adelante con la única felicidad de llegar al Padre de amor y bondad.

“El Espiritismo no impone sus principios. Invita a quienes están interesados en conocerlo, a que sometan sus enseñanzas al tamiz de la razón antes de aceptarlas.” Consejo Espírita Internacional

Andrea Campos

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