domingo, 13 de mayo de 2012

De cómo se traslada un Centro Espírita

Hola familia,

Ayer a las 10:00 nos reunimos en en el local que acogió a las reuniones del Centre Espírita Amalia Domingo Soler durante los últimos ocho años por última vez. Teníamos la tarea de hacer traslado a nuestro nuevo local, más grande y luminoso. Los momentos que hemos vivido entre las paredes del local en la C/ Pavia seguirán vivos en la memoria. La historia que escribiremos en la C/ Ventura Plaja está apenas empezando. Os prometí que os explicaría todo lo que mi corazón fuera capaz de ver… Aquí va mi crónica, pero estoy segura de que lo que mi corazón vio, no lo seré capaz de entender en toda su belleza en hasta dentro de mucho tiempo. A mí me sigue sorprendiendo esta característica de la vida, que insiste en enseñarnos cosas en retrospectiva… Ves algo, piensas que lo entiendes y, años después, una canción que escuchas, la voz de un desconocido por la calle, un libro que les o una dificultad a la que te enfrentas te devuelve a aquel momento y todo cobra un sentido más completo. Esta crónica no es más que un intento de retener en la memoria lo que sea posible de lo que hemos vivido este día, a la espera de que la vida nos enseñe qué quiere decir todo esto para cada uno de nosotros como espíritus y para este gran equipo de encarnados y desencarnados que nos hemos reunido en el Centre Espírita Amalia Domingo Soler.

Vi como la gente llegaba llena de alegría y disposición, vestidos con ropa cómoda porque hoy la oración sería toda acción. Vi como el equipo de las empaquetadoras rápidamente se puso a trabajar, montando cajas, llenándolas con los materiales de la administración de nuestro centro, de la evangelización y de los proyectos de la cesta básica y del mercado solidario. Vi como el equipo de la limpieza cogió con ánimo los cubos, fregonas y productos y se puso de camino del nuevo local, para que cuando los demás llegaran con nuestras cosas, el centro ya estuviera habitable. Mientras, vi como el equipo de los trasportadores desmontaban los armarios o cogían en brazos a todo lo que podían cargar tal cual. La furgo de Carlos llegó y mientras unos llenaban las cajas, otros las iban metiendo en el coche. Cada persona que se liberaba del trabajo subía las cuatro manzanas que nos separaban del nuevo local cargando bolsas, ventiladores y lo que pudiera llevar en brazos. Pronto las paredes del local en la calle Pavía quedaron desnudas, el espacio vacío, se cerraron las puertas y se hizo silencio en su interior. 

¿Quién será algún día capaz de contar todo el esfuerzo espiritual, económico, emocional y físico que ha sido necesario para que nos trasladáramos sólo cuatro manzanas más arriba? Yo no… La energía que nos había puesto en marcha no dio tiempo a sentir nostalgia. Había mucho trabajo que hacer y todo el día por delante. Vi al entrar en el nuevo centro las paredes pintadas de blanco, el suelo gris reluciente y muchas cajas, muchas cajas y bolsas por todas partes. Hasta allí yo había tenido la sensación que ni siquiera habría hecho falta cancelar la clase de la tarde… Todo iba sobre ruedas, acabaríamos pronto y tendríamos la tarde libre… La visión de todas las cajas, bolsas, alimentos, libros y muebles me devolvió a la realidad. El contraste entre la facilidad de la primera fase con la sensación de turbación que me invadía ante la tarea de reorganización me hizo pensar mientras caminaba por el nuevo local… Pensé qué fácil es desmontar las cosas y qué difícil es organizarlas; qué fácil es criticar y qué difícil es orientar… qué fácil es hacer daño y qué difícil es perdonar… También pensé, mejor me concentro en lo que me toca hacer y me dejo de filosofía o no acabamos hoy… y me fui con Andrea y Sylvia a la sala de la evangelización. 

Anna distribuya los espacios, algunas compañeras limpiaban, los chichos movían los muebles, un grupo de chicas deshacían las cajas, otro organizaba los libros… Carlos, que se ocupó de la reforma del local con generosidad y entrega, corría de un lado a otro, haciendo agujeros en la pared, poniendo enchufes que no estaban previstos, respondiendo a las preguntas que saltaban a todo momento. Fuimos a comer al Tyaba. ¡Uff, cómo tardó la comida! Volvimos al trabajo y la actividad reempezó. Vi como poco a poco las cajas iban desapareciendo, la estantería se iba llenando de libros y los armarios de cosas. Vi como la habitación de la evangelización infato-juvenil se iba transformando en un espacio acogedor y cómo cada rincón se transformaba… Vi como se colgaban cuadros y relojes, cómo los alimentos de la cesta básica finalmente quedaron ordenados, cómo se taparon las estanterías del mercado solidario con cortinas blancas… Vi cómo todo quedó limpio y las sillas dispuestas para la conferencia de mañana, primer acto en nuestro centro - ¡qué anchos estaremos, familia! Vi como nos sentamos ahí mirando todo con asombro, alegría e esperanza… Vi cómo nos pusimos en círculo para la oración final y nos abrazamos emocionados y agradecidos, cansados y felices por el trabajo hecho. Mi corazón vio como hombres que están en vías de perder su empleo se entregaban con ilusión al servicio; vio como mujeres que tienen graves problemas en casa sonreían mientras limpiaban y ordenaban; vio cómo la juventud colaboraba con fuerza y alegría, mientras los más antiguos conducían el trabajo con entusiasmo e ilusión.

Mi corazón vio cómo se traslada un Centro Espírita… Estoy agradecida de haberlo visto y más de poder explicarlo. Cuando más tarde todo esto cobre el sentido más profundo y completo que sólo la vida una vez vivida le puede dar, me alegraré de haber trabajado este día con toda esta gente que estuvo ahí. De momento nos espera mucho trabajo. Bienvenido sea. 

Mañana hay conferencia en el centro, a cargo de Jorge Berrio, "Fisiología del Alma", a las 20:00: c/ Ventura Plaja, número 15, bajos. La entrada, familia, es libre y gratuita. Estáis todos invitados a venir. No dudéis que lo que yo tenga ojos para ver, y oídos para oír, será vuestro también. 

Que la espiritualidad superior nos siga orientado la caminada a todos y que seamos instrumentos dóciles en la ejecución de los objetivos del Bien, del Amor y de la Paz. 

Cariños de la hermana menor

PS. Os dejo las fotos del traslado...

8 comentarios:

  1. HOlaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡¡

    Pero, entonces... ¡es verdad que ya nos hemos trasladado¡.

    ¡Yo creía que había sido un sueño muy bonito que tuve el sábado y veo que no, que pasó de verdad¡... yupiiiiiiiiiiiiiiiii¡¡¡¡.

    ¡Muchas gracias a todos lo que han colaborado para que esto haya sido posible¡. Desde las personas empaquetadoras, hasta las que fregaban el suelo e, incluso, hasta los que pisabamos lo recién fregado¡... jajaja¡¡¡.

    Un abrazo a todas.

    Alfredo/Alfredito/Alfredinho/ Dinho

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  2. Síiiii, lo hemos hecho, entre todos ¡¡¡lo hemos hecho!!! Yuuupiii =)

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  3. Qué bonito todo lo que has escrito Jana! aunque no haya estado lo he vivido con cada palabra!
    leca

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    1. Hola amigos(as)....
      Como los hecho de menos....no imaginais...mirando todo esto me quedo emocionada e contenta por vosotros. Estoy en Brasil pero mirando todo lo pasa en el Ceads y en mis oraciones no me olvido de nadie...un dia espero volver a este sitio iluminado..besos e abrazos.

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  4. Gracias Sandra, ya asabes, aquí tienes tu casa =)

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  5. Familia amada....la casa ya está preparada..y me puedo imaginar la emoción de todos que llevan tiempo esperando...es realidad y estamos listos para el trabajo.

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  6. Es verdad, pues yo también estaba ahí.
    Esta todo tan lindo, nuestra sala de evangelización quedo tan linda, que tengo tantas ganas de volver a dar clases...
    Dios gracias por este momento compartido con mis hermanos de trabajo, de amor, y de caminada...
    Que alegría ser trabajadora de esta casa de luz y amor.
    Hasta los mas pequeños han ido al centro ayudar.. :) Mi pequeña flor ha ido a llevar alegría a todos nosotros.
    Y hoy tenemos un gran estreno...
    Os veo por la noche :)
    YUPIIIIIIIIIIIIIIIIIII

    Os quiero, Kédima :)

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  7. CEADS acaba de dar uno de sus pasos más importantes, uno de sus pasos más necesarios, uno de sus pasos que debe ser un nuevo principio para un mejor fin.
    Lamento mucho no haber podido estar allí para poder ayudar a mis compañeros espiritistas. Sin embargo y gracias a la crónica y el album del traslado, me he sentido uno más en el traslado.
    Debo decir que me he emocionado mucho y me llenaba de nostálgica tristeza ver cómo el antiguo centro iba quedándose vacío, mientras las alegres caras de sus colaboradores iban llevándose a pedacitos los trocitos del alma que acogió nuestras enseñanzas espirituales y morales.
    Qué bonito es el nuevo centro que ya está listo para acogernos en cuerpo y alma, y qué ganas tengo estar ahí para verlo con mis propios ojos.
    El centro es bonito, pero es que ha quedado precioso, todo inmaculado, qué grande, qué blanco, qué luz; esa que nos debe guiar como hasta ahora, hacia nuevos y desconocidos proyectos, conocidos sólo por Dios, quien pacientemente nos está esperando como herramienta perfectamente engranada para llevarlos a cabo.
    Felicidades compañeros y ánimos en esta nueva etapa que debe catapultar el conocimiento espírita en estos momentos tan difíciles que estamos viviendo toda la humanidad.
    Un fuerte abrazo, familia.
    Silver Chi Qui.

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