jueves, 20 de septiembre de 2012

Objetivos de la Reencarnación


Hola familia, el sábado en la clase de ESDE seguimos con el tema de la reencarnación. Para que os preparéis a conciencia para la clase, aquí os pasamos el texto de estudio. Nos vemos en CEADS.

Cariños,

La hermana menor

OBJETIVOS DE LA REENCARNACIÓN

167 – ¿Cuál es el objetivo de la reencarnación?
– La expiación y mejoramiento progresivo de la Humanidad, sin lo cuál, ¿dónde estaría la justicia?
El Libro de los Espíritus

La reencarnación revela la justicia divina porque no permite que seamos condenados eternamente por los errores que la ignorancia nos hizo cometer. Por el contrario, Dios nos abre una puerta para el arrepentimiento. Habría gran injusticia, de parte de nuestro Padre y Creador, si no nos diera oportunidades de reparar las faltas cometidas, muchas veces en momentos de irreflexión, frutos de nuestra ceguera e imperfección espiritual. «(...) ¿No son hijos de Dios todos los hombres? Tan sólo entre los egoístas se encuentran la iniquidad, el odio implacable y los castigos inexorables».

«Todos los Espíritus tienden a la perfección y Dios les facilita los medios para alcanzarla, proporcionándoles las pruebas de la vida corporal. Sin embargo, su justicia les concede realizar, en nuevas existencias, lo que no hayan podido hacer o concluir en una primera prueba». «No obraría Dios con equidad, ni de acuerdo con su bondad, si condenara para siempre a los que tal vez hayan encontrado obstáculos a su mejoramiento, originados en el ambiente donde fueron colocados y ajenos a la voluntad que los animaba. (...)» La razón rechaza la unicidad de la existencia humana porque va contra la justicia, la bondad y la sabiduría de Dios. Al contrario, la idea de la reencarnación, es decir, la que consiste en admitir para el Espíritu muchas existencias sucesivas, es la única que corresponde a la idea que nos formamos de la justicia de Dios para con los hombres que se encuentran en una condición moral inferior; la única que pueda explicar el futuro y fortalecer nuestras esperanzas, pues nos ofrece los medios para que rescatemos nuestros errores con nuevas pruebas. La razón nos la indica y los Espíritus la enseñan. (...)»

Además, la doctrina de la reencarnación es muy consoladora, pues hace que el hombre vea en su Creador, no a un Dios vengador y parcial, sino a un Padre amistoso y justo. La criatura se cubre de esperanzas de vivir días futuros de felicidad, luego de despojarse de las deudas contraídas con la Bondad Suprema. A pesar de que la vuelta al nacimiento físico sea un recurso sublime que auxilia a la evolución del hombre, «la reencarnación no siempre es un acontecimiento expiatorio, como no toda lucha en el cuerpo físico expresa punición. «El sudor que proviene del trabajo abre las puertas a la idoneidad. El esfuerzo en la escuela constituye adquisición de cultura. (...)»

«(...) Al renacer en la superficie terráquea, recibimos con el cuerpo una herencia sagrada cuyos valores necesitamos preservar con el perfeccionamiento. Las fuerzas físicas deben evolucionar, tanto como nuestras almas. Si nos ofrecen el recipiente preparado para servir, para que hagamos nuevas experiencias que contribuyan a nuestra elevación, debemos retribuir con nuestro esfuerzo, favoreciéndolas con la luz del respeto y el equilibrio espiritual, dentro del campo del trabajo y la educación orgánica. El hombre del futuro comprenderá que sus células no sólo representan segmentos de carne sino compañeras de la evolución, acreedoras de su reconocimiento y auxilio efectivo. (...)»

La creencia en las vidas sucesivas no es cosa nueva creada por la Doctrina Espírita.» (...) Domina toda la antigüedad; vamos a encontrarla en el fondo de las grandes religiones de Oriente y en las obras filosóficas más puras y elevadas. Guió en su marcha a las civilizaciones del pasado y se perpetuó a través de las edades. (...) Oriunda de la India se extendió por el mundo. Mucho antes de que hubieran aparecido los grandes reveladores de los tiempos históricos ya era enunciada en los Vedas y particularmente en el «Bhagavad Gita». El brahmanismo y el budismo se inspiraron en ella. (...)» «(...) Egipto y Grecia también adoptaron esa doctrina. A la sombra de un simbolismo no suficientemente claro, se esconde por todas partes la universal palingenesia (...)» (o doctrina de la reencarnación).


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