miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Quién es Amanda Todd?

Janaína de Oliveira

Divulgador espírita y 
coordinadora del Dept. Asistencia Social de CEADS
 

Amanda Todd fue una chica como cualquier otra hasta los 12 años. El día 10 de octubre, recién habiendo cumplido sus 16 años, fue encontrada muerta en su habitación. Se había suicidado. Su historia la explica ella misma en un video que colgó en You Tuve y que ha sido visto por miles de personas. De los 12 a los 16, Amanda fue víctima del cyberacoso, del abandono, de la soledad, del alcohol, de las drogas y de la depresión.
Sencillamente, no le podíamos haber fallado de más maneras… Amanda fue hija de unos padres que no fueron capaces de orientar de forma más eficaz la sexualidad para la que despertaba en plena adolescencia. Sus padres tampoco estuvieron eficientemente atentos a su actividad cibernética. Amanda Todd fue alumna de unos maestros que no fueron capaces de ofrecerle unas pautas para el uso seguro y responsable de Internet, no pudieron identificar los síntomas del cyberacoso del que era víctima, ni tampoco de percibir los malos tratos emocionales a los que se le sometió entre los compañeros de instituto. Amanda tuvo por compañeros de instituto a unos adolecentes incapaces de ser solidarios con su situación. Le juzgaron, le abandonaron, se rieron de ella. Y al parecer incluso le llegaron a agredir físicamente en una ocasión. Amanda Todd era usuaria de las redes sociales, alfabetizada en los lenguajes digitales y audiovisuales de su tiempo, pero no en su uso seguro. Vivió en un tiempo y en una sociedad en la que a las personas físicamente atractivas se les hace creer que son especiales, se les alimenta la vanidad, pero se les abandona si algo sale mal. Fue una chica que pensó que era demasiado penoso seguir viendo en este mundo. ¿Quién le podrá condenar?

Amanda se expresaba en inglés, pero podría haber sido en portugués, catalán o español - las lenguas que orbitan mi corazón. Cualquiera que sea padre puede explicar lo difícil que es conducir a sus hijos en el periodo de la adolescencia; cualquier maestro puede explicar lo agobiado que está por las condiciones laborales de la categoría y sus propias circunstancias personales; todos somos capaces de comprender la crueldad en la adolescencia porque también hemos pasado por ahí… Amanda Todd podría haber sido cualquier de nuestras niñas que entran en el periodo de la adolescencia sin comprender que la sexualidad es potencia divina; cualquier chica que utiliza las redes sociales sin conocer sus configuraciones de privacidad; cualquier mujer que cree que la muerte puede ser una alternativa al rechazo, a la soledad y a la vergüenza.
Amanda Todd
Amanda podría ser un número silencioso en las estadísticas de suicidio - números que poca gente conoce porque aún sorprende, por ejemplo, enterarse que el suicidio en España ya mata más que el tráfico. Amanda podría ser una historia local, olvidada con el tiempo, parte del folclore de un instituto canadiense. Pero esta adolescente dejó grabada su historia de una forma tan conmovedora que ni siquiera el tabú alrededor del suicidio ha sido capaz de silenciarla. Una historia que nos hace contemplar las chicas con las que convivimos y reconocer que cualquiera podría ser Amanda, porque viven en una sociedad que es digitalmente abrumadora, está sexualmente aturdida y moralmente despistada. Una sociedad que se vanagloria del conocimiento, pero entiende muy poco de sabiduría.

Quiero rendir honor a Amanda Todd y unirme a su familia el próximo 17 de noviembre. Esta es una fecha señalada en el calendario internacional para la celebración de los sobrevivientes del suicidio, que son todas las personas que tienen vínculos afectivos con aquellos que marcharon de esta forma tan desoladora. Desafortunadamente, no solemos aprender de las equivocaciones de los demás. La historia de Amanda puede sonar como el caso excéntrico y aislado de una canadiense rara que fue víctima de sí misma si nos acercamos al tema desde la indiferencia. Pero creo que esta no es la única opción. También nos podemos acercar a este caso desde la solidaridad y la compasión. Podemos unirnos a la familia de Amanda Todd y a las familias y amigos de todos los sobrevivientes y expresar nuestro más profundo deseo de que, a ambos lados de la vida, la esperanza y la confianza en una fuerza cósmica universal jamás falte. También podemos acercarnos a esta fecha de forma reflexiva, contemplando nuestras hijas, alumnas y compañeras de instituto, y preguntándonos, ¿qué puedo aprender de Amanda Todd? A nadie sobraría el ejercicio de solidaridad, compasión y reflexión

El día 17/11/2012, el Centre Espírita Amalia Domingo Soler celebra el acto 
en solidaridad a los sobrevivientes del suicidio.
Horario: 17:30 a las 19:00
La entrada es libre y gratuita.

2 comentarios:

  1. Amanda necesitaba mucho amor del que no tuvo? y sentir la compresión de sus compañeros en la vida que le toco vivir y no la tuvo; con su aislamiento en donde vivió,no tuvo la oportunidad de ese amor que nos llena e ilumina nuestros corazones.
    Era muy joven y decidió con su cabeza atormentada y no con su corazón.
    nota: se aprende de una forma positiva que no importa lo que suceda o lo ruin que parezca el dia de hoy la vida continua y mañana sera mejor

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  2. ¡Claro que sí, Mari Carmen! Amanda y otras persoans que interrumpen sus existencias físicas no pueden interrumpir sus vidas. Esto es imposible, porque somos seres inmortales. Los que nos hemos quedado a este lado de la Vida, les enviaremos todo nuestro amor para que puedan recuperar la serenidad y el equilibrio necesario para seguir su jornada evolutiva. Y mientras, de ellos aprendemos que cada palabra falta de afecto que decimos en este mundo, tiene sus consecuencias. Hay que cultivar amor en gestos, pensamientos y palabras.

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