domingo, 18 de noviembre de 2012

Todos somos sobrevivientes

Hola familia,

Me hace ilusión compartir lo que vivimos ayer en nuestro centro espírita para de alguna manera preservar estos momentos. Soy consciente de que esta sonrisa que no se me borra de la cara desde de ayer porque estos momentos tan emocionantes todavía están frescos en la memoria, mañana, cuando vaya a trabajar, dará lugar a las expresiones de preocupación de la vida cotidiana… Pero deseo desde lo más sagrado en mi corazón dejar registro de lo vivido para poder volver aquí, recordar y sonreír otra vez llena de la esperanza que me invadía el alma en la tarde de ayer.

Celebrábamos el Día Internacional de los Sobrevivientes del Suicidio. Habíamos divulgado el programa, pero la verdad es que la gente no sabía bien, bien lo que iba a pasar. Lo primero que hicimos fue la presentación del acto, explicando que este día no íbamos a acercarnos al tema del suicidio desde una perspectiva intelectual. Esta vez el objetivo era involucrarnos emocionalmente: cada persona que haya interrumpido su existencia física es un hermano en la camina evolutiva y por esto, ayer todos éramos sobrevivientes. Lo segundo fue recordar la inmortalidad del alma. Las personas que marchan por la puerta falsa del suicidio han interrumpido sus existencias físicas, pero el espíritu es inmortal. Ellos siguen existiendo y ayer era una oportunidad para aprender a direccionar toda nuestra capacidad de amor, esperanza y fe para ayudar a nuestros seres queridos que hayan marchado por las puertas del suicidio. El que se queda a este lado de la vida debe aprender a convivir con el dolor de su ausencia sin rendirse al sufrimiento. No es fácil, pero es esencial para que a ambos lados de la vida, la marcha que todos hemos de seguir rumbo al progreso no se retrase más.

Para iniciar las actividades, dos compañeros pusieron en escena una “atención fraterna”. Gracias a haber empezado a trabajar en el campo de la prevención del suicidio, algunas personas han acudido a CEADS buscando palabras de consuelo y orientación. Muchas, sin embargo, no son capaces de dar el paso. Hablar del suicidio de sus seres queridos les duele mucho todavía y no se ven preparados para verbalizar su dolor. Por esta razón preparamos la escenificación de una “atención fraterna”, para que todos los asistentes a nuestro humilde evento, aun que no hayan dado el paso de pedir una entrevista personal, pudieran recibir la información que les hubiéramos dado si hubiesen dado este paso (podéis leer el texto aquí). Nuestros actores, Rafa y José Maria, estaban trás un biombo y sólo escuchábamos sus voces, pero la energía en el ambiente se volvía más palpable a medida que seguían con el guión. Dramas así son reales, existen personas viviendo estas situaciones. Llenos del más puro sentimiento de solidaridad, muchos ya empezamos a derramar lágrimas en esta actividad inicial. Pero no quedaría por ahí la cosa… 

En seguida pasamos al testimonio de Luciana Reis, espiritista desde los 16 años y una sobreviviente. Cuando la presenté dije que no se revestía de fortaleza, si no de valentía. No me equivoqué. Luciana contó de forma emocionada y conmovedora cómo vivió el suicidio de su cuñada: la incredulidad ante lo sucedido, la culpabilidad por no haber hecho más por evitar el acto desesperado, el dolor del duelo, la preocupación por su hermano, las dificultades familiares vividas trás la marcha de su cuñada. También nos explicó cómo el conocimiento del espiritismo le ayudó a sobrellevar el sufrimiento, convertirlo en dolor y luego en acción. Oró y ora mucho por su cuñada, trabaja infatigablemente en la prevención del suicidio y en el consuelo de otros sobrevientes como ella. Luciana lloraba mientras hablaba y muchos lo hacíamos con ella. Su historia nos llegaba al corazón y finalmente el suicidio era un drama humano y no un dato estadístico o un tema de estudio. La humanidad nos devuelve a la realidad de la vida: somos todos uno y mientras alguien sufra por ahí, no podemos escondernos en nuestras casas, protegidos de su dolor. La historia de Luciana es una entre tantas otras. Ella tuvo el valor de salir delante de 60 personas y explicárnosla. Acabó dándonos las gracias por escucharla, porque verbalizar el dolor es una parte importante del proceso de cura, pero nosotros éramos los que estábamos enormemente agradecidos porque nos había enternecido el alma. Nunca se puede agradecer suficientemente a una persona que te enternece el alma.

Le habríamos seguido escuchando, pero teníamos más actividades en el programa. Habíamos recogido nombres de personas que habían interrumpido sus existencias físicas. En total, unos 50 nombres: espíritus que en algún lugar en la espiritualidad siguen existiendo, necesitando pensamientos de amor, esperanza, serenidad y luz… Entregué estos nombres a los asistentes mientras el equipo del arte repartía papel, tinta, guantes, pinceles y lo que más hacía falta para que cada uno plasmara un mensaje de esperanza y amor para estos seres. No era un cometido fácil, porque no es fácil amar a alguien que no conoces… pero la gente se entregó y el resultado es el que veis, una oración multicolor en la que hacemos constar nuestros más sinceros deseos de que la espiritualidad amiga envuelva a todos estos espíritus en fluidos de paz, calma y equilibrio.


Pegamos nuestros trocitos de esperanza en la pared blanca del centro y volvimos a acomodarnos porque Ale nos guiaría en un ejercicio de mentalización. Su voz serena nos invitaba a relajarnos, visualizando a un ser querido que ya no está en este mundo. Venía acompañado de amigos de luz, nos pedía perdón, nos daba su perdón, nos abrazaba con mucha ternura y seguía su camino lleno de tranquilidad. Cuando abrimos los ojos, el ambiente era de mucha paz. Alfredito hizo la oración final, recordando otra que habíamos hecho antes de abrir las puertas del centro: tan poco somos, tan poco sabemos; pero en lugar de fijarse en nuestras limitaciones, la espiritualidad utiliza nuestra buena voluntad, nuestras potencialidades. Y es así como un grupo de personas imperfectas y limitadas hace cosas extraordinarias como la tarde de ayer. Nos despedimos todos llenos de un sentimiento maravilloso de paz y alegría.

En realidad, no hablamos de suicidio. Ayer hablamos de vida.

No puedo acabar esta crónica sin dar las gracias a todos los amigos encarnados que no asistieron en persona al acto, pero nos enviaron sus oraciones, contribuyendo al mantenimiento energético de la sesión. Gracias al equipo que organizó este acto: los actores, el equipo de divulgación, de recepción, del arte y de la mentalización. Gracias a la espiritualidad amiga, que nos orienta, inspira y asiste. Gracias a la familia CEADS que abre su casa para este trabajo y apuesta por las ideas creativas. Gracias a nuestro Amado Maestro que nos confía tareas como la de ayer, contando con nosotros en su obra de amor. Gracias a ti, que nos les y nos sigues, haciendo parte de nuestra familia repartida por el mundo.

Esperando que todos los seres sean felices, me despido esta noche con más ánimo que nunca para seguir aportando diminutos granos de arena al edificio del bien, del amor y de la paz.

Cariños de la hermana menor

PS. Os dejo las fotos del evento =) 

6 comentarios:

  1. Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡¡¡

    ¡Gracias a todos los que hicieron posible los momentos tan gratificantes que se vivieron en Ceads el sábado por la tarde¡.

    Nuestro Centro Espírita se quedó tan tan pequeño, que la Espiritualidad amiga tuvo que ensanchar mucho las paredes espirituales para acoger a todos los desencarnados que se acercaron a nosotros, unos para orientarnos y suplir nuestras deficiencias y limitaciones y, otros, para ser tratados y orientados aprovechando el material y la energía que buenamente supimos poner a disposición de los Guías de Ceads.

    ¿Por qué con tan poco de nuestra parte, sin embargo, se pudo hacer tanto?. ¿Por qué, a pesar las imperfecciones que aún arrastramos, la Espiritualidad Amiga “obró milagros” en desencarnados sufrientes, con secuelas tanto mentales como periespiritulaes tan profundas, consecuencia del acto infeliz de un suicidio?.

    Pues, simplemente, porque un poco de amor de uno, más un poco de amor de otro, más otro poquito de amor de otro… ¡así de sencillo¡.

    ¡Gracias, Jana, por ser la “ideóloga” del evento y, con tu fuerza y convicción, entusiasmar a otros compañeros¡.

    El trabajo fue óptimo, lindo de verdad.

    “Ayudar... y ayudarse”, ese era el lema del evento, refiriéndose a la relación entre la persona que “se marchó de esa manera tan trágica” y los sobrevivientes que quedaron.

    ¡Objetivo cumplido¡. ¡Gracias por la oportunidad que tuvimos de hacerlo¡.


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  2. Es maravilloso poder participar y crecer en un grupo como este. Vamos, compañeros, es hora de empezar a organizar el próximo evento =)

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  3. Muchas felicidades por el trabajo realizado. Enhorabuena a todo el centro espírita. seguid adelante. No estáis solos.

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  4. Jesús, muchísimas gracias por el apoyo en forma de compañerismo y buenas vibraciones. Tu también has participado en este evento. "No estáis" no, no estamos solos. Somos un gran equipo =)

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  5. Gracias por permitir participar, gracias por ayudarnos a seguir el camino correcto. El mural se ha transformado en un foco de luz!!!

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  6. Perdi a mi hermano pequeño por suicidio hace tres años. Entonces él tenia solo 23 años. Me pregunto si es posible comunicarse con los espiritus de los suicidas, me gustaria mucho saber de él. Gracies, espero que puedan responderme.
    Me gustaria añadir que descubrir el espiritismo ha aliviado mi dolor, estoy leyendo con entusiasmo el libro de los espiritus de Allan Kardec, pero me inquieta el tema del suicidio, me preocupa el espiritu de mi hermano...

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