domingo, 5 de mayo de 2013

La homosexualidad bajo la óptica del espíritu inmortal - I Parte


Hola familia,

Hoy hemos tenido la oportunidad de escuchar a Andrei Moreira, médico y presidente de la Asociación Médico-Espírita de Minas Gerais, Brasil, que nos presentó el seminario “La homosexualidad bajo la óptica del espíritu inmortal”. Os confieso que antes del seminario, yo pensaba que si no eres homosexual o no te dedicas a estudiar a fondo la Doctrina Espírita, el tema tenía un interés más bien limitado. Pero escuchar a Andrei me ha hecho cambiar totalmente mi estrecho punto de vista. Ahora creo que todo el mundo se podría beneficiar de escuchar una charla como esta, para entender mejor y respetar su propia sexualidad y la de los demás. El tema es extremadamente complejo y no pretendemos más que hacer unos apuntes de lo que hemos sido capaces de absorber. Pero en todo caso, animamos a todos que sigan estudiando e investigando el tema que nos ha abierto la mente a nuevos horizontes existenciales.


En esta entrada presentamos el resumen de la primera parte del seminario. En la siguiente, Marcello los ofrece el resumen de la segunda parte.

"Para poder llenar tu taza hay que vaciarla primero" 
proverbio chino

Vaciando la taza


Por Janaina Minelli

Andrei Moreira empezó explicando que se interesó por investigar el tema de la homosexualidad a la luz de las enseñanzas espiritistas porque notaba que en este campo había mucha opinión y poca investigación. Andrei aclaró que no existe lo que se pueda denominar “la" visión espírita de la homosexualidad, sino una diversidad de puntos de vista. Éstos pueden estar más o menos informados por la percepción actual que la ciencia aporta a la discusión a través de las investigaciones desarrolladas en las ramas de la psiquiatría, la psicología  y la medicina.

Inicialmente Andrei nos recordó la recomendación de la espiritualidad de tratar con atención y resto a los millones de hombres y mujeres en experiencias homosexuales, en igualdad de condiciones con los heterosexuales, como podemos ver en el capítulo 21 del libro “Vida y sexo”, psicografiado por Chico Xavier y dictado por Emmanuel. Desafortunadamente vemos que de forma cotidiana se falta al respeto con esta minoría social, como se puede comprobar en los indignantes sucesos homofóbicos y en formas de discriminación más o menos aceptadas socialmente, como son el acoso escolar a las y los adolescentes homosexuales o la infinidad de chistes y bromas sobre el tema. Andrei nos explicó que hay estudios psiquiátricos que demuestran que los homosexuales son “expulsados”, de forma directa o indirecta, incluso de la convivencia familiar: la investigación ha detectado que, cuando comparados con heterosexuales, miembros del colectivo homosexual suelen pasar más tiempo con sus amigos, la familia de elección, que con su familia biológica. En función de la exposición sistemática a la falta de comprensión y respeto a lo largo de sus vidas y su consecuente exclusión social, y en algunos casos también familiar, la psiquiatría ha identificado niveles de ansiedad y angustia más elevados en el colectivo homosexual que en el heterosexual. Esta situación amplia la posibilidad de vivencias marcadas por la marginalidad, las drogas, la prostitución y, en casos más extremos, el suicidio, por parte de las personas homosexuales.

Según Michel Foucault,  historiador de las ideas, psicólogo, teórico social y filósofo francés, la visión de la sexualidad cumple una función de manipulación de las masas por las estructuras de poder. Siglos de dominación religiosa todavía hoy siguen influyendo en el consciente y en el inconsciente de las personas. En esencia, el ideario machista ha servido históricamente para dominar y reprimir formas alternativas de organización social.

Según ha explicado Andrei, en los textos bíblicos del viejo testamento, por ejemplo, lo que vemos ponerse de manifiesto nos es una crítica a la homosexualidad en sí, sino la amenaza que esta práctica significaba para la estructura de poder, dominada por hombres que trasmitían el mando de generación a generación. Los historiadores han llegado a la conclusión de que era inaceptable que hombres, responsables por el mantenimiento de la organización político-social de las tribus judías, asumieran comportamientos característicos del sexo femenino, socialmente considerado inferior. De hecho, en la biblia no se hace referencia a la homosexualidad tal como la entendemos en la actualidad, sino a cultos paganos en los que prostitutos sagrados desempeñaban funciones ritualísticas.




En todo caso, lo que vemos es que el ideario machista ha ejercido una función socio-política de dominación, identificando la mujer como un ser inferior, y a todo aquél que asumiera comportamientos femeninos, por ende, como seres inferiores. En la actualidad, el ideario machista se actualiza, por ejemplo, en la forma como la homosexualidad femenina parece ser socialmente más tolerada que la masculina. Dos hombres que se comporten como mujeres pueden ser abiertamente menospreciados por su comportamiento inferior, mientras que a las mujeres homosexuales, desde el ideario machista, no se les reconoce la madurez sexual: “se creen homosexuales porque todavía no han encontrado a su hombre”.

Andrei ha explicado que la crítica y el menosprecio hacia el comportamiento sexual de los demás denota, como han demostrado numerosas investigaciones científicas, la incapacidad de comprender y aceptar la propia sexualidad. Nos puso el ejemplo de una investigación en la que los participantes fueron clasificados, después de entrevistas preliminares, en dos grupos: homofóbicos y no homofóbicos. Luego utilizando técnicas para medir el riego sanguíneo en situación de excitación sexual, los investigadores invitaron los participantes a observar películas porno homosexuales. Luego, tenían que valorar su nivel de excitación del 0 al 10. Los resultados, según nos contó el conferenciante, fueron que los participantes con tendencias homofóbicas tenían un mayor nivel de excitación sexual ante la pornografía homosexual que los del otro grupo, pero, en cambio, lo negaban rotundamente en el momento de la evaluación de su nivel de excitación. Experimentos como este han desconcertado a los psiquiatras: ¿qué extraño fenómeno es este que, contra todas las evidencias, lleva a la represión del propio deseo sexual y al rechazo sistemático de las personas que asumen abiertamente su sexualidad? La respuesta no es sencilla y cada caso tendrá una historia muy particular, pero al parecer el homófobico tiene miedo a identificarse con algo a que considera impuro, condenable, obsceno e inferior. Hay que reconocer que para muchas personas, hasta hace poco tiempo, la única expresión legítima de la sexualidad era su función reproductiva. Son siglos y siglos de ideario machista reafirmado por dogmas religiosos reprimiendo la vivencia y libre expresión de la sexualidad humana.

Andrei también nos presentó un histórico de la visión de la sexualidad. Contra la tesis de que "siempre hubo homosexuales", como en la Grecia Antigua o en el Egipto, el conferenciante nos ha invitado a considerar que "el homosexual" que conocemos actualmente es una invención relativamente reciente del discurso psiquiátrico moderno, que data de finales del siglo XIX. Lo que había antes de que nos rotuláramos los unos a los otros como hetero o homosexuales, era la sexualidad libre. En 1533 el rey Emrique VIII criminalizó la homosexualidad, que luego dejó de ser un crimen para convertirse en una patología, en 1870, de la mano de investigadores como Carl Friedrich. A partir de 1973, presionada por el movimiento gay que se había organizado en la última década, la Asociación Americana de Psiquiatría se dispone a revisar las investigaciones realizadas por Friedrich. Se pone entonces de manifiesto que los sujetos investigados eran en su mayoría criminales y desequilibrados mentales graves, lo que producía un sesgo inaceptable desde el punto de vista científico. Desde 1973, la homosexualidad dejó de ser clasificada como una enfermedad por la Asociación Americana de Psiquiatría. En 1975 la Asociación Americana de psicología adoptó el mismo procedimiento.

Parece haber suficientes evidencias científicas para una base biológica de la homosexualidad, por lo menos en casos que se manifiestan con mucha intensidad desde la niñez. Hay evidencias hormonales, anatómicas, cognitivas y genéticas que dan a entender que puede haber factores biológicos influyendo en el comportamiento sexual. Sin embargo, la verdad, como nos ha hecho comprender Andrei, es que aun que se pueda observar el comportamiento sexual de los seres humanos, no es posible explicar “el deseo” con el conocimiento científico actual. No hay una única explicación razonable para la homosexualidad, pero tampoco la hay para la heterosexualidad: indagar en la causa de la homosexualidad es también indagar en la heterosexualidad.

La homosexualidad, según la ciencia, es una orientación afectivo-sexual normal. En el derecho se considera que la persona debe ser identificada y respetada según su sexo psíquico, y no biológico. Bajo el punto de vista espírita, la homosexualidad ha sido catalogada en ocasiones como enfermedad o disturbio de la sexualidad, en consonancia con principios de la psiquiatría ya ultrapasados en la actualidad. Es evidente que la sociedad está en transformación y que nuevos valores son llamados a la elaboración de relaciones más respetuosas y solidarias. El espiritismo, que camina como orientó Kardec, acompañando la ciencia, puede aportar importantes reflexiones de orden práctica en este campo. La ley de la reencarnación nos hace contemplar la existencia física con mayor serenidad, una vez que conocemos la realidad de la inmortalidad del espíritu. Las personas que piensan que la vida se reduce a una existencia física pueden, por ejemplo, sentirse ansiosas ante las “marcas” psicológicas que la adopción por padres homosexuales puede provocar en los niños, pero pensar en la cuestión desde la inmortalidad del espíritu permite ponderar que hay relaciones cármicas uniendo las familias, también las menos convencionales que ya son una realidad actualmente. Como nos dijo Andrei, es evidente que los hijos de parejas homosexuales tendrán sus marcas psicológicas, así como también las tienen los hijos de parejas divorciadas, los hijos creados por los abuelos y los hijos creados en hogares donde no hay amor…  Andrei nos ha planteado preguntas : ¿Cómo te sentirías si supieras que en la clase de tus hijos hay hijos de parejas homosexuales?¿Los invitarías a la fiesta de cumpleaños de tus hijos?

Estas y otras cuestiones, en realidad, no nos sitúan en relación a los homosexuales: nos posicionan en relación a la sexualidad humana, cuyo valor máximo debe ser el respeto al momento psicológico de uno mismo y de los demás.

4 comentarios:

  1. Hola, ¿estas conferencias las tienen grabadas en algún canal en youtube o en mp3? Pues seria genial para la gente que no podemos asistir. Gracias y feliz día.
    Jacob

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  2. Hola Jacob, un compañero sí la grabó, si lo comparte en you tube os lo hago saber. De momento no tenemos recursos y la verdad esque los videos sin luz y condiciones optimas de sonido no me animam mucho. Pero la gente los pide... Bueno, si conseguimos grabar alguna cosa, puedes estar más que seguro que lo compartimos.

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  3. Gracias, pues es verdad que seria muy bueno grabar esas palestras. Estaremos esperando ese maravilloso momento para poderlo ver. Que el Padre os bendiga.
    Jacob

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  4. En donde puedo conseguir el libro, estoy en COLOMBIA.

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