jueves, 19 de septiembre de 2013

La Ley del Trabajo



Hola familia,

el próximo sábado, en el Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita, estudiaremos la Ley del Trabajo. A los más aplicados os dejo un texto de introducción.

Cariños de la hermana menor

NECESIDAD DEL TRABAJO

«En general el vocablo trabajo puede ser definido como: ocupación de alguna obra o menester; ejercicio material o intelectual para hacer conseguir alguna cosa.» Sin embargo, el trabajo es una ley de la Naturaleza mediante la cual el hombre forja su propio progreso, desarrollando las posibilidades del medio donde se sitúa, ampliando los recursos de preservación de la vida, por medio de sus necesidades inmediatas en la comunidad social donde vive. (...)


No obstante, el trabajo no se limita tan sólo al esfuerzo de orden material o físico, sino también al intelectual, por la labor desarrollada cuando se tiene por objetivo las manifestaciones culturales, el conocimiento, el arte, la ciencia...» «Mediante el trabajo abnegado, del cual no resulta intercambio ni permuta de remuneración se modifica a asimismo, creciendo en sentido moral y espiritual. Por un proceso se desenvuelve en sentido horizontal y se mejora exteriormente; por el otro asciende en el sentido vertical de la vida y se transforma desde adentro hacia fuera. Valiéndose del primer recurso de conquista simpatía y respeto, gratitud y amistad.

A través de su entrega personal consigue superarse, revelando ser un instrumento de la Misericordia Divina en la tarea de edificación de la felicidad de todos. (...)» «(...) Sin el trabajo el hombre permanecería siempre en la infancia, en cuanto a la inteligencia se refiere. Por eso es que su alimento, su seguridad y su bienestar dependen de su trabajo y actividad; al hombre de físico extremadamente débil Dios le otorgó la inteligencia, en compensación. Pero siempre es un trabajo.»

«(...) El trabajo es, junto con la oración, el más eficiente antídoto contra el mal, porque conquista valores inestimables con los que el espíritu corrige las imperfecciones y educa la voluntad. El momento de peligro para el cristiano activo es el del ocio, no el del sufrimiento ni el de la lucha ardua. En la ociosidad surge y crece el mal. En el dolor y en la tarea resplandecen la luz de la oración y la llama de la fe. (...)»


En los mundos más evolucionados, así como en los inferiores, la naturaleza del trabajo no es la misma. «La naturaleza del trabajo guarda relación con la naturaleza de las necesidades. Cuando menos materiales son éstas, menos material es el trabajo. Pero, no
deduzcáis de ahí que el hombre permanezca inactivo e inútil. La ociosidad sería un suplicio en vez de un beneficio.»

En los mundos primitivos los habitantes son más rudimentarios. «(...) La fuerza bruta es,
entre ellos, la única ley. Carentes de industrias y de invenciones, pasan la vida a la conquista de alimentos. (...)» «En los mundos que han llegado a un grado superior, las condiciones de la vida moral y material son muy diferentes a las de la vida en la tierra. (...)» «Sin embargo, los mundos felices no son privilegiados, ya que Dios no es parcial con ninguno de sus hijos;... todos pueden acceder a las categorías más altas: solo les corresponden conquistarlas mediante el trabajo, alcanzarlas más a prisa o permanecer inactivos durante siglos y siglos en el lodazal de la humanidad.»

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