sábado, 19 de octubre de 2013

Día de conferencia es día de alimento espiritual y material

Hola familia,

Hoy en CEADS conferencia a cargo de Janaina Minelli sobre Alfred Wallace. No nos olvidemos de día de conferencia es día de alimento espiritual y material. Si puedes, colabora con la Cesta Básica.


Para la próxima Cesta Básica necesitamos:

5 L de aceite
9 kg de azúcar
10 paquetes de café
6 cremas dentales
3 L de gel de ducha
9 L de Leche
30 kg de legumbre
23 kg de salsa de tomate

Os dejo una pequeña introducción al personaje que conoceremos mañana.

Cariños de la hermana menor

Alfred Wallace

En los círculos académicos y culturales se le ha considerado a Alfred Wallace como un personaje controvertido. En conferencias espiritistas es frecuente que le hagamos referencia, aun sin conocerle muy a fondo, por su defensa de la mediumnidad como una realidad y un campo de investigación legítimo.

Biografías más recientes están corrigiendo la visión de que Wallace había sido un científico brillante que derrapó por la vía espiritualista y activista. Más allá del ámbito espiritista, actualmente se le considera como un filósofo y crítico cultural que maduró reflexiones durante toda su vida, participando activamente en la arena de debate público contra las desigualdades sociales, económicas y de género, además de defender abiertamente que la ciencia y la espiritualidad son fuentes complementarias (insuficientes por separado) para el conocimiento de la naturaleza. Los espiritistas le podemos considerar un precursor de nuestra doctrina: un pensador del siglo XIX comprometido con las verdades que serían anunciadas por los espíritus que participaron en la codificación. Su contribución a la humanidad tuvo impacto en diferentes ámbitos:

·         Ciencias Naturales y  Teoría de la Biología – Ayudó a fundar la revista Nature y, juntamente con Charles Darwin, es co-autor de la teoría de las especies.
·         Socialismo – Wallace era un socialista porque creía que la más alta ley de los hombres es la justicia. Su definición de socialismo era “El uso que cada uno hace de sus facultades por el bien común y la organización voluntaria del trabajo para el beneficio equitativo de todos”.
·         Espiritualismo – Wallace fue contemporáneo de Kardec y de la codificación, pero no hay evidencias de que haya tenido acceso a la doctrina. Participó en innumerables sesiones espiritualistas, algunas en compañía de Willian Crookes. Presenció y relató en su libro de memorias, My Life, fenómenos mediúmnicos de diferentes tipos, tales como materializaciones, psicografía y psicofonía.
·         Teísmo – Teleología – Wallace era un abierto defensor del teísmo, la creencia en que existe un Dios que rige la creación, y de la teleología, es decir, de que el universo tiene un propósito. Este propósito, según Wallace, es el perfeccionamiento de los seres humanos.
·         Activismo Social – Entre las ideas de Wallace en este campo, está la de la “nacionalización de la tierra”. Él creía que la propiedad de la tierra, concentrada como estaba en manos de pocos, era la causa de muchos de los males de la sociedad. Así fue durante muchos años presidente de una fundación que luchó por la expropiación de los terratenientes. La herencia era para Wallace fuente de pereza y estancación contraproducentes para el progreso individual y colectivo.
·         Teoría de la Ética – orden social, político y ético adecuado para la nueva era. Para él, la moral y la política eran tan relevantes para la elaboración de una filosofía adecuada para el siglo XIX como las teorías y hallazgos científicos.




Cuando joven fue introducido a la topografía por su hermano mayor, lo que le brindó el contacto con la naturaleza que seguramente ayudaría a formar al científico de más tarde. Pero su trabajo también le abrió los ojos al contraste entre el campo y las ciudades industrializadas de la Inglaterra imperialista. La noción de progreso de Alfred Wallace, basada en el desarrollo de las facultades más nobles de la naturaleza humana para la promoción de una vida digna para todos los miembros de la sociedad se presenta en franca contradicción al “progreso de la revolución industrial”, que destruía la naturaleza y minaba las fuerzas de los trabajadores. 

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