miércoles, 4 de diciembre de 2013

La vida en el plano espiritual

Hola familia,

Esta tarde ha sido muy especial para CEADS. Nos hemos reunido en nuestro local alrededor de 130 encarnados – nada mal para un miércoles. Después de sus conferencias “La Psicología del perdón” y “Mediumnidad y obsesión”, la conferencia de hoy, “La vida en el plano espiritual” cierra la trilogía pre-congreso de Divaldo. Ha sido una enorme alegría abrir las puertas de nuestro centro a tantas personas en búsqueda de conocimiento espiritual. El que se acuerde de lo pequeño que era nuestro antiguo local comprenderá que hemos crecido físicamente para que fuera posible una tarde como la de hoy. Mucho más importante, sin embargo, ha sido nuestro crecimiento como agrupamiento espírita. Esto es lo que ha permitido que pudiéramos recibir a Divaldo Franco y a todos los encarnados y desencarnados que se han acercado a nuestro centro esta tarde. En mi línea, os cuento lo que he visto. Ya sabéis que no es lo que fue… Sólo Dios sabe todo lo que fue… Yo os puedo contar lo que mi corazón vivió.


La preocupación era enorme: Divaldo es un hombre que arrastra multitudes, ¿cuántas personas vendrían? ¿Limitamos el aforo? ¿Reservamos sillas? Al final lo pusimos todo en las manos de la espiritualidad. No cerramos las puertas sobrepasado el aforo anunciado ni tampoco reservamos sillas. Miento. Reservamos una silla, la de  Isabel Tendero, nuestra presidenta honorifico y fundadora de CEADS. A los que sentían jóvenes, les invitamos a que se sentaran en la alfombra o en los cojines cerquita de Divaldo. Sacamos todas las sillas que teníamos: las de las reuniones, viejas y nuevas; las de los pases; las de la atención fraterna; los sofás de la recepción. 95 asientos en total. CEADS estaba pleno esta tarde =)

Cuando abrimos las puertas a las 18:00 ya había un buen grupo reunido en la puerta esperando para entrar. Poco a poco el centro se fue llenando. A las 18:30 llegó Divaldo. Le dije que a los jóvenes les estábamos invitando a sentarse delante en el suelo y me dijo que entonces él se sentaría en un cojín. La verdad es que la jovialidad de este señor de 86 años impresiona: da sus conferencias de pie, entremezclando humor, emoción e información de lo más valiosa para cuantos tienen oídos de oír.


Nos habló Divaldo de que la muerte es un fenómeno biológico, parte natural de la vida. Para entender la vida, hay que meditar sobre la muerte. Somos seres espirituales viviendo existencias físicas. El alma es una viajera de la inmortalidad que toma un cuerpo a cada nuevo viaje. Esta realidad, la reencarnación, ya es conocida desde la antigüedad. En Egipto y en Grecia ya se conocía la reencarnación, que está también entre las enseñanzas de Jesús – “El que no naciere de nuevo no entrará en el Reino de Dios”. Muchas veces, sin embargo, este conocimiento se ha reservado a grupos selectos o se ha presentado bajo alegorías y parábolas. Nos dijo Divaldo que la verdad puede llegar a ser abrumadora si no tenemos madurez psicológica, espiritual y emocional para acogerla. En el siglo XIX Allan Kardec, filósofo y estudioso de la realidad de la vida, presentó la Doctrina Espírita, un esfuerzo de colaboración entre encarnados y desencarnados impar en la historia de la humanidad. El resultado son los libros básicos del espiritismo, que abrieron las puertas a un conocimiento de la vida en los planos espirituales sin dogmas, explicada sin el artificio de parábolas.
Cuando hablamos de la vida en los planos espirituales, muchas personas afirman que son fantasías, que necesitan ver para creer. Nos ha dicho Divaldo que la física cuántica es una verdadera invitación a que las personas repiensen sus convicciones más profundas. Nos demuestra la física cuántica que es necesario creer para ver. Vivimos en un universo de ondas, sumergidos en el plano espiritual, en un verdadero océano de energía. El mundo espiritual no está más allá, ni más acá tampoco. El mundo espiritual está en todas partes, lo es todo. Hablar de “los planos espirituales” no deja de ser una manera de decir que nos ayuda a describir con palabras conocidas cosas desconocidas u olvidadas temporalmente mientras estamos encarnados.

En realidad existe una total continuidad entre lo que llamamos plano espiritual y plano físico. Cada ciudad tiene su correspondiente ciudad en la esfera imponderable. Hay miles y miles de colonias, regiones, ciudades y países donde los desencarnados VIVEN. Allí trabajan, estudian, creen en la reencarnación o no… Divaldo nos recordó que el mundo físico es una copia imperfecta del mundo espiritual. La lectura de Nuestro Hogar, de Chico Xavier, ofrecerá mucha luz al que busca más información en este sentido. También se puede ver la excelente película del libro online:


Para acabar, os cuento dos anécdotas de las muchas que Divaldo ha explicado esta tarde, ya corriendo el riesgo de alargarme demasiado:
  • La primera es sobre la desencarnación de un amigo que tenía alzhéimer. Joanna de Angelis le invitó a que asistiera el momento de su despertar en la espiritualidad durante un desdoblamiento. Al lado de su amigo estaba su madre. Se encontraba en un hospital, una edificación hexagonal de paredes trasparentes. Al lado de la cama del amigo de Divaldo, Joanna llamó su nombre dulcemente dos veces. Éste abrió los ojos y se dio cuenta de que allí estaba su madre, poco a poco comprendió que había desencarnado. Luego vio a Divaldo también. Los amigos se estrecharon las manos. Divaldo cuenta que notó el calor y el tacto de la mano de su amigo. Éste le pidió que volviendo a la Tierra y dijera a las personas que la vida continua. Esto hace Divaldo: nos explica que cómo morimos, viviremos en el plano espiritual. Si sabemos vivir buscando cada día ser un ser humano más compasivo, tolerante, paciente y humilde, conquistaremos la paz de espíritu y la tranquilidad en vida futura. Si nos dedicamos a vivir la sensualidad de los placeres terrenos, si nos entregamos al materialismo o a las adicciones, nos esperan momentos de dolorosa expiación en el plano espiritual y reencarnaciones llenas de pruebas en el futuro.
  • La segunda anécdota, no la podría dejar de mencionar porque tengo un enorme amor por el segundo de sus protagonistas. Nos cuenta Divaldo que se encontró con Eurípedes Barsanulfo (puedes leer su biografía en VE n. 16) durante unos de sus desdoblamientos, en visita a la colonia Esperanza – puedes leer la reseña del bellísimo libro Lirios de Esperanza VE n. 18) El profesor Eurípedes estaba preocupado por los espíritas que desencarnaban en muy malas condiciones. Eran buenos teóricos de la vida en los planos espirituales, conocían la realidad de la reencanación, predicaban la necesidad de la caridad… sin embargo, no habían modificado su manera de vivir y sentir. El hospital Esperanza tiene toda una sección reservada a espíritas: todos los que, habiendo conocido la doctrina, necesitan todavía pasar por las cameras de socorro y regeneración. Con esta pequeña anécdota, además de darnos noticia de una espíritu iluminado como el profesor Eurípedes, Divaldo nos alerta sobre la necesidad de transformación profunda de nuestras vidas. Conocer la doctrina no es lo bastante, hay que vivirla en nivel transpersonal. Sólo así podremos conquistar la paz de espíritu y la felicidad que trasciende el tiempo y el espacio.

Nos despedimos momentáneamente de Divaldo. Mañana mismo sale la caravana CEADS rumbo al XX Congreso Espírita Nacional. Representantes de agrupamientos espíritas de toda España se reunirán este fin de semana. Que la espiritualidad amiga pueda iluminar este encuentro, que los corazones y las mentes sean permeables a todo lo que se compartirá en este evento, que la fraternidad y la solidaridad sean las máximas de todas las interacciones. Por último, lo más importante: que el Maestro Mayor, divino amigo, hermano querido, pueda acompañarnos en nuestros esfuerzos de auto-iluminación.

Brille la luz del movimiento espírita en España.
Brille la luz de todos los que, aún imperfectos e ignorantes, 
hemos despertado para nuestra realidad espiritual.


Cariños de la hermana menor

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