domingo, 4 de mayo de 2014

La rueda de la vida



En la clase del evangelio de este sábado hablamos sobre "los superiores y los inferiores". Si Dios nos da la oportunidad  de tener gente a nuestro mando es para apoyarles en su desarollo y ayudarles a progresar con nuestros ejemplos. Si tenemos una posición de mando, tendremos responsabilidad en como se desarrollan nuestros subordinados.
No debemos limitar la posición de superiores o inferiores solamente a la política o a posiciones laborales, pero se puede extender a cualquier situación donde alguien tenga algún tipo de ventaja o superioridad o responsabilidad sobre los demás, como por ejemplo, en el hogar (padre - hijos).

Si estamos en un rol de "inferiores", lo fácil es decir que no hacemos nuestro mejor pues nuestro jefe no nos lo permite. Un subordinado que sigue las enseñanzas de Cristo, respecta su superior a pesar de sus defectos, y cumple con su obligación laboral independiente de la dedicación y eficiencia de su superior. Incluso, lo apoya para que al final el mejor resultado sea alcanzado.


Debemos tener siempre en cuenta que las posiciones nos son asignadas para un aprendizaje, y los que hoy están a nuestro mando, mañana nos podrán mandar, y al revés. Por lo tanto, pensarlo bien antes de criticar y intentar a comprender los problemas que el otro pasa antes de juzgar a quién quiera que sea.

Andrea Firense

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