domingo, 27 de julio de 2014

La perspectiva lo es todo

Hola familia,

Ayer en CEADS hicimos clase de estudio Sistematizado del Espiritismo. El tema, "la puerta estrecha", nos es novedad para muchos, pero sin lugar a dudas siempre se pueden aprender cosas nuevas y nuevas maneras de ver la vida.

¿Qué es una puerta estrecha? Pues una por la que pasa uno a la vez; una por la que es más difícil pasar, que requiere más esfuerzo. La imagen que Jesús usó para decirnos que nos esforzáramos por pasar por la puerta estrecha era una invitación a que saliéramos de nuestra zona de confort. ¿Cuántas cosas sabemos que deberíamos hacer y no las hacemos porque requieren esfuerzo? ¿Cuántas deberíamos dejar de hacer y persistimos en la equivocación porque es difícil cambiar? ¡Pues muchas! Lo que nos dice qué debemos o no debemos hacer es nuestra conciencia. Ahí esta escrita, según nos han dicho los espíritus, la ley de Dios. Lo que pasa es que el orgullo y la mala educación falsea la razón. De no ser así, la razón fluiria como una guía perfecta.

Lo importante es comprender que siempre tenemos más de una opción en cualquier situación. El sufrimiento algunas veces nos ofusca, el miedo, el orgullo... Y creemos que no hay salida o que no podemos actuar de otra forma. Pero no es verdad. Examinando nuestras conciencias siempre podremos encontrar alternativas para las situaciones. Lo que pasa es que a menudo nos costará "hacer lo que corresponde" porque hierre nuestro orgullo, porque va en contra de nuestra manera egoísta de vivir la vida o porque nos hemos alejado de valores transcendentales.



Podemos estar seguros que tan cierto como nadie está condenado a sufrir eternamente las consecuencias de una elección equivocada, también es cierto que cada uno vivirá la cosecha de sus propias elecciones. ¿Entonces podríamos decir que evitar la puerta estrecha es como repetir curso? Ojalá fuera así. Evitar la puerta estrecha es como no pagar la tarjeta de crédito, es decir, acumular deudas con intereses. ¿Por qué? Si vivimos una situación difícil, debemos comprender que ésta es una oportunidad de rescate de deudas pasadas. En el pasado no supimos tomar la decisión que nos ponía en armonía con la ley cósmica de amor y volvemos a tener la oportunidad de corregir el rumbo de nuestras existencias. Si una vez más rechazamos la oportunidad correctora, no apenas no recatamos la deuda pasada, como acumulamos más para el futuro. ¿Una mala elección es condenable? ¡De ninguna manera! Nadie debe juzgar a nadie. Pero es necesario comprender, por el bien de los espíritus inmortales que progresan el la psicosfera terrestre que lo que mucha veces parece una "solución" para sus problemas desde un punto de vista material, es en realidad una fuente de mayores y más penosos padecimientos en el futuro. En esta orden de falsas "soluciones" entran el suicidio, el aborto, la eutanasia, toda clase de crímenes, la corrupción, etc. Cada uno vive según vivió en encarnaciones pasadas y vivirá según viva en la encarnación presente. El juicio no es exterior,  si no de la propia conciencia.


Cada uno sabe lo estrecha que es su propia puerta. La perspectiva lo es todo. Lo que hoy parece estrecha, seguramente en el futuro, cuando seamos conciencias más amadurecidas y experimentadas, no lo será. Lo que hoy es la puerta ancha, es decir, la opción más "fácil", en un futuro será tan impensable que nos plantearemos como es posible que algún día la hayamos tomado. Todo es una cuestión de madurez espiritual: para los espíritus superiores también existen situaciones que ponen a prueba su compromiso con la ley cósmica de amor. Lo que pasa es que la dificultad de estas pruebas es proporcional a su elevación moral. Si pensamos en los momentos decisivos en el monte Olivo, dónde el Maestro hizo sus últimas oraciones esperando por los soldados que le llevarían al sacrificio, podemos ver cómo un espíritu de enorme elevación se enfrenta a las situaciones difíciles: en oración, Jesús se entregó al servicio del Padre, y pidió que se cumpliera Su voluntad.

Que el Maestro, luz y guía de la humanidad, pueda fortalecer nuestros esfuerzos de renovación. Que podamos asumir un compromiso perenne con el bien, el amor y la paz, cultivando pensamientos y emociones que nos pongan en armonía con la ley cósmica. Que podamos hacer cada vez más elecciones más acertadas, pese a lo difícil que resultan muchas veces.

Os dejo a continuación la presentación que nos preparó Andrea para su clase y cariños de la hermana menor.


 


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