domingo, 30 de noviembre de 2014

¡Nos volveremos a ver pronto!

Querida familia CEADS, 

en nuestra clase de ESDE de ayer, hicimos la segunda parte del estudio sobre la desencarnación de los niños. El tema es delicado, causando mucha incomprensión algunas veces. El Espiritismo nos enseña, sin embargo, a confiar en la justicia Divina; además nos aclara que no vivimos una única vez. Las criaturas que nos inspiran tanta ternura y sentimiento de protección son en realidad espíritus inmortales. Ya vivieron anteriormente y volverán a vivir otra vez, siempre atados, como todos, a las consecuencias de sus actos. En la clase de ESDE anterior, estudiamos un texto que nos lo explicaba de forma más bien teórica. En esta oportunidad, nuestros monitores Marcello y Andrea han querido traernos casos, extraídos de psicografias, en los que queda ejemplificado lo que la Doctrina Espírita nos explica.

Caso 1
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EN EL HOGAR DE LA BENDICIÓN 

(…) Tenemos aquí una importante colonia educativa, mezcla de escuela de madres y residencia de los pequeños que regresan de la esfera carnal. 
El pequeño Julio no se encuentra en el grupo. Todavía sufre anormalidades que no le permiten la convivencia con los niños felices (…)
En pocos minutos, llegábamos ante diminuto castillo, muy blanco, en el que se destacaban las cúpulas azules, coronadas de enredaderas en flor. Atravesamos extenso jardín, embalsamado de aromas. Rosas opalinas, ignoradas en la Tierra, mezcladas con otras flores, despuntaban profusamente (…)
– ¡Ah! ¡Con mucho gusto! Y, encaminándonos a iluminada habitación, ornamentada de rosáceos adornos, donde un niño reposaba en un lecho muy blanco, explicó, sin afectación: 
– Nuestro Julio, hasta hoy, aún no se ha recuperado completamente. Aún grita bajo pesadillas inquietantes, como si estuviese sufriendo bajo las aguas. Llama al padre constantemente, a pesar de parecer más receptivo a nuestro cariño. Insiste en volver a casa, todos los días. Nos acercamos a la larga cuna en la que descansaba. 
El niño nos lanzó una mirada de atormentada desconfianza, pero, contenido por la ternura de la hermana que lo asistía, permaneció mudo e impasible. 
– ¿Aún no se mostró en condiciones de compartir los estudios con los otros? –preguntó el Ministro Clarencio, interesado. 
– No – informó la interpelada, solícita–, por cierto, nuestros bienhechores Augusto y Cornelio, que nos amparan frecuentemente, son del parecer que él no conseguirá, aquí, adquirir ninguna mejoría real, antes de la reencarnación que le aguarda. Tiene la mente desorganizada por gran indisciplina. 
De buen humor, añadió: –Es un paciente difícil. Felizmente, disponemos de la colaboración de nuestra consagrada Mariana, que lo adoptó como hijo espiritual, hasta que regrese al hogar terrestre. Fue preciso separarlo en esta habitación, debido al griterío a que a veces se entrega.
 – Pero, ¿no viene recibiendo el tratamiento magnético aconsejable? –indagó Clarencio, atento. 
– Diariamente recibe el auxilio necesario –esclareció Blandina, con humildad–, yo misma soy la enfermera. Pases y medicinas no le faltan. 
– ¿Y la hermana conoce el caso en sus particularidades? 
– Sí, lo conozco. Eulalia ha venido hasta nosotros. Siento que la madrecita de nuestro enfermo no esté en condiciones de ampararlo. Creo que su concurso podría insuflarle nuevas fuerzas. Sin embargo, a excepción de su hermanita que se acuerda de él en las oraciones, nadie más de la familia le ayuda.
– ¡Mamaíta! ¡Mamaíta!... gritó el pequeño, con voz ronca, irguiéndose y abrazando a Blandina, pálido e inquieto. 
– ¿Qué te molesta, hijo mío? 
– Me duele la garganta... –se lamentó el muchachito. La joven bienhechora lo abrazó, besándole los cabellos, y recomendó: –No te aflijas. ¿Cómo es que un muchacho con tu valor puede llorar, así, por nada? ¡Figúrate! Tenemos a tres médicos en casa. Es imposible que el dolor no huya apresurado. A continuación, lo sentó en un sillón y solicitó la colaboración de Clarencio. El Ministro, cuidadoso, le pidió que abriese la boca y, sorprendidos, notamos que la glotis, principalmente en la región de los cartílagos aritenoides, presentaba una extensa herida. El orientador le aplicó recursos magnéticos especiales y, en pocos instantes, Julio volvió a la tranquilidad. –¿Y entonces? –dijo Blandina, amparándole, afectuosa– ¿dónde está ahora la garganta dolorida? Y, visiblemente satisfecha, añadió: –¿Ya agradeciste a nuestro bienhechor, hijo mío? El niño, titubeante, caminó hacia el Ministro, le besó la diestra con respetuoso cariño y balbució: –Muy agradecido. Blandina iba a decir algo, pero Julio corrió hacia sus brazos, lloriqueando:
–Mamaíta, tengo sueño... La abnegada joven lo acogió, con ternura, reconduciéndole al descanso. Cuando regresó a la sala, Clarencio informó que donara al enfermo energías anestesiantes. Lo notara fatigado, decidiendo, por eso, inducirle al descanso. Y, quizás porque nos percibiese el cerebro espoleado de indagaciones, en lo referente a aquella minúscula garganta herida, después de la muerte del cuerpo, el Ministro explicó: 
–Es una pena. Julio se envolvió en compromisos graves. Desentendiéndose con algunos lazos afectivos del camino, en el siglo pasado, se confió a extremada rebeldía, aniquilando el vehículo físico que le fuera prestado como valiosa bendición. Rindién-dose a la pasión, absorbió gran cantidad de corrosivo. Salvado, a tiempo, sobrevivió a la intoxicación, pero perdió la voz, en razón de las úlceras que se le abrieron en la hendidura glótica. Aún así, no conformándose con el auxilio de los compañeros que le pusieron fuera de peligro, alimentó la idea de suicidio, sin retroceder. Fue así que, a pesar de su enfermedad, burló la vigilancia los compañeros que le cuidaban y se arrojó a la profunda corriente de un río, encontrando en ella la asfixia que le separó del envoltorio carnal. En la vida espiritual, sufrió mucho, cargando consigo las molestias que él mismo infligiera a su propia garganta y las pesadillas de la asfixia, hasta que reencarnó, junto a las almas con las que se mantiene asociado para la regeneración del pretérito. Desgraciadamente, encuentra dificultades naturales para recuperarse. Luchará mucho, antes de incorporarse al nuevo patrimonio físico. Recibíamos aquellos informes con dolorosa admiración. Un niño enfermo es siempre un espectáculo conmovedor. No nos atrevíamos a manifestar nuestros pensamientos de extrañeza, sin embargo, el servicial amigo, notándonos ciertamente las dudas, acentuó: 
–Hace poco, comentábamos la sublimidad de la Ley. Nadie puede traicionarle los principios. La Bondad Divina nos asiste, de múltiples maneras, amparándonos el reajuste, pero, en todos los lugares viviremos atados a las consecuencias de nuestros propios actos, toda vez que somos los herederos de nuestras propias obras. El tema constituía preciosa sugerencia para interesantes estudios, pero, antes de formular cualquier pregunta, traté de respirar, a grandes sorbos, las ráfagas frescas de viento, que transportaban, hacia el recinto, olas sucesivas de agradable perfume.

Caso 2

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VIOLETAS EN LA VENTANA

(…) despierta, pude observar el lugar donde estaba. Era cuarto de paredes claras y una ventana cerrada. El lugar estaba en penumbra. Me sentía maravillosamente bien. Escuchaba la voz de mi padre, o mejor dicho, sentía sus palabras: " Patricia, hija querida, duerme tranquila, los amigos te cuidan y protegen. Permanece en paz." Aunque esas palabras fuesen dichas con mucho cariño, eran órdenes. Me sentía protegida y amparada. Estaba acostada en una cama alta como las de los hospitales, blanca y confortable. Me despertaba y al rato volvía a dormirme. Cuando me desperté del todo, me senté en la cama. Di vuelta la cabeza lentamente mirando la habitación y entonces vi al lado de mi cama, sentado en un sillón, a un señor. Cuando lo vi, me sonrió con simpatía. Me palpé, me acomodé entre las sábanas blancas y suavemente perfumadas. Reconocí mi pijama azul del jersey con que estaba vestida. Me arreglé el cabello con las manos y me pregunte:"¿Dónde estoy?". No conocía el lugar, ni aquel señor que seguía sonriéndome tranquilamente. No tuve miedo, ni siquiera me asusté. Me quedé callada durante algunos minutos, queriendo entender. Finalmente, él me habló.
- ¡Hola, Patricia! ¿Cómo te sientes?
- Bien
Pensé en mi padre. Lo sentí. Le pregunté mentalmente: "¿Papá, qué hago?". "Calma, consérvate tranquila ante lo desconocido, trata de conocer, de encontrar soluciones en las dificultades. Piensa en Jesús. El Divino Maestro es la Luz en nuestro camino." Papá respondió dentro de mí. Era como si yo pensase con
su voz. Me sentí animada, valiente. Seguramente eran fluidos que él me enviaba. Me volví mirando fijamente a aquel señor, y le pregunté:
- ¿Cómo sabe mi nombre?
- Patricia es un lindo nombre, te conozco hace mucho.
- ¿Dónde estoy?
- Entre amigos.
Realmente así me sentía. Estaba tranquila. Me parecía natural haber despertado en un lugar desconocido y con aquel extraño a mi lado. Justamente yo que siempre fui tan casera y recelosa a los extraños. Lo interrogué nuevamente.
- ¿Cómo se llama?
- Mauricio. Soy amigo de tu padre.
- ¿Es médico? ¿Trabaja en nuestro Centro Espirita?
No me respondió, su mirada serena me daba calma. Lo observé detalladamente. Pelirrojo, con pecas en la cara, ojos verdes, boca grande y sonrisa agradable. (…) me atreví a preguntar:
- ¿Estoy soñando o desencarné?
(…) "¡Calma, Patricia, calma!" Oí una voz cariñosa y sentí que me tomaban las manos y acariciaban mi cabeza: "Duerme, duerme..."
Me dormí realmente. Los recuerdos se acabaron como por encanto. El hecho es que yo estaba en un cuarto que no era el mío y delante de Mauricio. Miré para todos lados y entendí. No era preciso que Mauricio me contestara, sólo me ayudó a recordar. Había desencarnado. Estaba tan tranquila que me extrañó. Suspiré pensando que lo mejor era asumirlo. ¿Acaso no había sabido siempre que un día iba a desencarnar? Volvía indagar a Mauricio, como si fuese un asunto superficial.
- ¿Qué pasó? ¿Cómo desencarné?
- Se rompió una vena en tu cerebro. Tiene que haber un motivo para que el cuerpo muera cuando ha vencido el plazo en que el espíritu debe quedar encarnado. En tu caso, fue por aneurisma cerebral.
- ¿Dónde estoy?
- En la Colonia San Sebastián. En el hospital. En el área de Recuperación.
- ¿De qué me recupero?
- De nada, tú estás perfectamente bien, aquí estás solamente para adaptarte. ¿Te acuerdas de tu abuelita Amaziles? Ella está aquí y quiere verte.
La imagen de abuelita me vino a la mente. Yo la quería mucho.
- Por favor, Mauricio, dígale que entre - dije emocionada.
Abuelita entró mansamente en el cuarto. Estaba distinta, más hermosa, vivaz, sin sus gruesos anteojos. Me besó en la frente y nos abrazamos largo rato. Mis sentimientos, en ese momento, se volvieron confusos. Sentí gran alegría de verla pero, por otra parte, tuve la seguridad de que yo realmente había desencarnado. Tuve una sensación de vacío y un poco de miedo. Abuelita se dio cuenta y se sentó en la cama al lado mío. Sonrío feliz y dijo:
- ¡Patricia, estar aquí es hermoso! Ya te podré mostrar lugares maravillosos. ¡Estás tan bien i ¡Te veo tan linda! ¿Necesitas alguna cosa? ¿Quieres que te prepare algo? Tú...
- Abuelita - la interrumpí -, ¿Cómo está Mamá? ¿Papá? 
- Están bien. Son espíritas. El Espiritismo da a los encarnados la comprensión de la muerte del cuerpo y de todas las circunstancias que la rodean. Saben que tu desencarnación te traerá muchas felicidades. 
- Abuelita, ¿ellos no lamentaron mi desencarnación?
- Lo sintieron. Claro que todos sufren tu ausencia y se ayudan mutuamente con mucha comprensión. Hacen de todo para mandarte todo el cariño y el amor que sienten. Un día, ustedes van a encontrarse, como ahora te encuentras conmigo, y verás que nunca estuvieron separados, porque el amor une.
-Abuelita, por favor, cuídalos mucho. Usted también, Mauricio. Ayúdenlos. Mamá debe estar tan triste. ¿Llorará por mí? Tal vez se niegue a comer.
Mauricio, desde que abuelita había entrado en el cuarto, había permanecido en silencio sentado en el sillón. Como me dirigí a él suplicando ayuda, intentó tranquilizarme.
- Patricia, en tu hogar terreno ellos sólo nos piden que te cuidemos bien. Tú nos pides que los cuidemos. El cariño sincero que los une es un lazo muy fuerte. Cuidaremos de ti y de ellos. Yo estaré siempre contigo hasta que te adaptes del todo, así que me tendrás por compañía, ya que soy el encargado de velar por ti.
- Gracias - contesté, tratando de sonreír, pero creo que me salió una mueca.
Me fue dando sueño, unas ganas irresistibles de dormir... Me acosté y abuelita me ayudó a acomodarme. Se me fueron cerrando los ojos. Los dos me sonreían, abuelita me besó en la frente y me tomó de la mano.
- Creo que me estoy durmiendo...

Caso 3

Ver película completa
Las madres de Chico – Carta psicografiada de Theo (niño de 4 años)

Querida mamita, soy yo, tu hijo Theo.
Estoy aquí con mi profesor. Él me ayuda a escribir porque aún estoy aprendiendo.
Estoy viendote. Te extraño pero mi alegría de estar aquí es más grande que todo.
Yo ya estaba enfermo cuando hablaba y jugaba contigo.
Después me golpee la cabeza en el suelo, pero fui fuerte.
Mi cabeza quedó pesada, pero no por la caída de la bicicleta sino de una enfermedad que nació conmigo.
Lica no tuvo culpa de nada.
Cuando lloré mucho de dolor de cabeza llamaste a mi padre. 
Él se asustó y tuvo mucho miedo. Después no vi más nada.
Todo quedó oscuro y después oí a mi papá llorando por mí. 
Quise responder, pero no pude. No podía más. Depois dormí.
Cuando me desperté, estaba cerca de mi bisabuela Lia que me abrazó y dijo que me cuidaría como lo hacías tú.
Desde entonces, estoy rodeado de cariño y atención.
Por eso, mamá, no llores más por mí. Estoy bien. 
Sé fuerte, ayuda a mi papá. 
Quiero que él recuerde los momentos de felicidad como nuestro paseo en la playa cuando jugamos a ser buzos.
Nada borra la eternidad de esos momentos felices.
Un día estaremos juntos de nuevo. Amo mucho los dos.

De tu hijo, Theo.

Por último, nuestros monitores quisieron compartir con nosotros un corto-metraje producido con la colaboración de miembros de CEADS y jóvenes de la educación Espírita. El corto está lleno de belleza y sensibilidad. Si alguien deseara regalar el DVD por navidades, lo tenemos en el centro.

PREMIO DE MEJOR CORTOMETRAJE - YOUNG VALUES FILM FESTIVAL (ESPAÑA) 
PREMIO DEL PÚBLICO - MOSTRA DE CINEMA DE LONDRINA (BRASIL)
SELECCIÓN OFICIAL - FESTIVAL TRANSCENDENTAL (BRASIL)
SELECCIÓN OFICIAL - Herning International Short Film Festival (DINAMARCA)


Pidamos a la Inteligencia Cósmica que inunde de comprensión y fortaleza los corazones de los padres que se separan de sus hijitos en temprana edad, a la vez que damos las gracias a la espiritualidad amiga que se ocupa de recibir con mucho amor a los espíritus que desencarnan aún niños.

Cariños de la hermana menor 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La vida de los niños...después de la muerte física

Buenos días. 

En el clase del sábado finalizaremos el estudio sobre la muerte prematura de los niños. En la clase anterior, del día 15 de noviembre hablamos del porqué ocurren muertes de niños en la familia y como podemos sobrellevar el dolor de la pérdida momentánea mientras estamos encarnados. 

En esta segunda y última parte del estudio traeremos algunos psicografías de los niños y adolescentes que dejaran el plano material y que nos cuentan su experiencia en el plano espiritual, el porque de su desencarne a temprana edad (¡a nuestro ver!), confortando los corazones de la familia y dados la certeza de que la vida continua. 




Para conocer esas historias tendremos que acudir a la aula del sábado o esperar el resumen del domingo... y para pre-estudio os dejamos el link de la película "Las madres de Chico" que nos ejemplifica el amor y la sabiduría del Creador, a través de la mediumnidad de Chico Xavier y sus cartas consoladoras de los hijitos a sus padres. 

Un abrazo con mucho cariño de los trabajadores de última hora.



domingo, 23 de noviembre de 2014

¡Todos somos uno!

Hola familia,

ayer fue una reunión muy especial. Una vez más celebramos el Día Internacional de los Sobrevientes del Suicidio con mucho amor, respeto y solidaridad. El acto es el último de una largo programa planificado por un equipo de voluntarios que trabaja todo el año en CEADS.



Contamos ayer con dos mini-charlas. La primera, de nuestro
compañero Andrea Firense. Nuestro científico nos brindó una reflexión toda corazón. Nos habló de que en los diferentes planos de la vida, sólo hay más vida. La muerte es un fenómeno biológico. Perdemos el cuerpo físico con la muerte, pero, como espíritus inmortales que somos, todos estamos destinados a la perfección. Esto incluye, obviamente, a las personas que marcharon por la puerta falsa del suicidio. Los familiares y amigos que se quedan a este lado de la vida y deben aprender a vivir trás sus pérdida pueden confiar en que sus seres amados están vivos. Sabemos que la persona que decide interrumpir su existencia física puede sentirse decepcionada o perdida trás darse cuenta de que la muerte sólo destruye a su cuerpo físico. Por esto, especialmente en estos casos, es necesario enviarles mucho sentimientos de amor, aceptación, perdón y esperanza. Debemos confiar en la espiritualidad amiga, que no deja a nadie abandonado. Todos estamos interconectados.

Conexión fue la palabra de orden del día de ayer. Justo después de Andrea, tuvimos la oportunidad de escuchar a Clara Rubio, presidenta de la Associació Catalana per la Prevenció del Suicidi. El enfoque de la asociación no es espiritual, pero, como CEADS, persiguen evitar los suicidios. Por primera vez, somos capaces de trabajar juntos y conectar esfuerzos para luchar por la vida. Clara se presentó como una sobreviviente y explicó cómo, al tener que afrontar la muerte de su madre por suicidio, se dio cuenta de la gran soledad e incomprensión que las personas afectadas por esta problemática viven. Nos habló de los sentimientos tan encontrados que uno experimenta cuando un amigo o familiar intenta o logra suicidarse: rabia, resentimiento, culpa… Hay que ayudar a las personas que conviven con aquellos que tienen el deseo de interrumpir sus existencias físicas; hay que ayudar a los que piensan en el suicidio a aferrarse a la vida; hay que apoyar a los que pierden sus seres amados por el suicidio; hay que enseñar a la sociedad a tratar este tema de forma respetuosa y empática. La labor, como todos podemos comprobar, es inmensa. Y la verdad es que el suicidio es una realidad más cotidiana de lo que nos imaginamos o estamos dispuestos a confesar: simplemente con sacar el tema de forma lúcida y respetuosa, nos damos cuenta de que los sobrevientes conviven con nosotros. Son amigos, compañeros de trabajo, conocidos… Personas que viven su duelo lejos de los ojos críticos, muchos intentando esconder su dolor. Por esta razón el trabajo de asociaciones como la Associació Catalana per la Prevenció del Suicidi y la Associació Després del Suïcidi es tan importante. En CEADS, consideramos que mientras haya una única persona afectada por esta problemática, todos estaremos afectados. ¡Todos somos sobrevivientes mientras una única persona marche por la puerta falsa del suicidio!

Con este sentimiento de interconexión y solidaridad, pasamos a la segunda etapa del acto. Nos dispusimos a tejer un tapiz que tenemos la intención de regalar a la Associació Després del Sïcidi. El regalo es un símbolo: tejemos y entretejemos nuestras existencias. Todos somos parte de la gran alfombra creada por la Inteligencia Cósmica Universal. Entretejidos nos sentimos, nos solidarizamos, nos reconocemos… Entretejidos nos encontramos en los diferentes planos de la vida, en las diferentes asociaciones que luchan para que se pueda frenar el suicidio y para que las familias afectadas puedan transmutar el dolor en amor y seguir viviendo, pese a la marcha tan abrupta de sus seres amados. ¡Esperemos que nuestro tapiz, lleno de mensajes de esperanza y apoyo, les guste.


Terminamos el acto escuchando una canción. Nos convoca a todos a vivir, a ser felices, a vencernos a nosotros mismos. Con mucha energía, deseamos que así sea. ¡Que así sea!



Cariños de la hermana menor

jueves, 20 de noviembre de 2014

Día internacional de los sobrevivientes del suicidio 2014

Buenas noches

¡Este sábado en CEADS es un día muy especial, de mucho amor!




Recuerdad que si podéis ayudar la cesta básica está precisando de alimentos no-perecedores para el mes de diciembre.



domingo, 16 de noviembre de 2014

La muerte en la infancia

Hola familia, 

ayer en CEADS nuestros compañeros se dedicaron al estudio de un tema muy delicado. ¿Cómo comprender la muerte en la infancia? No es fácil aceptar que seres a quienes queremos tanto, que vemos apenas empezar su trayectoria en la carne, se nos puedan partir al otro lado tan pronto. Tampoco es sencillo ver a niños y niñas que inspiran tanto amor y aceptar que son espíritus que han vivido anteriormente. Pese a la fragilidad de sus cuerpos físicos, pese a que aparenten inocencia e inspiren tanto amor y protección, son seres que vuelven a empezar en la carne trayendo un patrimonio intelectual y moral elaborado en exigencias físicas anteriores.

En el material que os dejo a continuación y en la entrada anterior, encontraremos explicaciones para estas cuestiones y otras más.

  

Sosteniendo la mirada en el horizonte de la inmortalidad, tengamos siempre fé de que, incluso lo que no comprendemos, es obra de un Creador que sólo puede ser justo. Todo cuanto existe, todas las leyes naturales, son para nuestro bien: para que evolucionemos hacia la felicidad.

Cariños de la hermana menor

martes, 11 de noviembre de 2014

El destino de los niños después de la muerte


¡Buenas noches!

Este sábado estudiaremos el destino de los niños después de la muerte. Es un tema bastante delicado, que nos toca en el hondo del alma y nos prueba la fe razonada en las leyes perfectas del Creador.

Podemos escuchar decir que es el orden de las cosas que nos mayores vuelvan a la patria espiritual pero sabemos, a través de las enseñanzas espíritas, a través de los propios espíritus que han vivenciado y han podido explicar a nosotros por qué los más jóvenes mueren antes de sus padres, madres, abuelo/as, etc.

El Espiritismo nos da la esperanza en el porvenir, nos llena de paciencia y nos brinda la alegría de entender que estamos aquí para aprender y volver a nuestra verdadera vida espiritual.

Para que podamos reflexionar sobre lo que estudiaremos este sábado os dejamos algunos items de las obras básicas de la Doctrina Espírita.



El Libro de los Espíritus

199. ¿Por qué la vida suele interrumpirse en la infancia? “La duración de la vida del niño puede ser, para el Espíritu que está encarnado en él, el complemento de una existen- cia interrumpida antes del término debido, y su muerte suele ser una prueba o una expiación para los padres.” 

199a – ¿En qué se convierte el Espíritu de un niño que muere a temprana edad? “Recomienza una nueva existencia.” Si el hombre tuviese una sola existencia, y si después de ella su suerte futura estuviera fijada definitivamente, ¿cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana que muere a temprana edad, para disfrutar sin esfuerzo de la dicha eterna? ¿Con qué derecho sería eximida de las condiciones, a menudo tan duras, impuestas a la otra mitad? Semejante orden de cosas no podría estar de acuerdo con la justicia de Dios. mediante la reencarnación, la igualdad es para todos. El porvenir pertenece a todos sin excepción y sin favorecer a nadie. Los que llegan últimos sólo pueden quejarse de sí mismos. El hombre debe tener el mérito de sus actos, así como tiene la responsabilidad de ellos. Por otra parte, no es racional considerar a la infancia como un estado normal de inocencia. ¿no vemos niños dotados de los peores instintos a una edad en que la educación aún no ha ejercido su influencia? ¿no vemos que al nacer parecen traer consigo la astucia, la falsedad, la perfidia y hasta el instinto del robo y del homicidio, pese a los buenos ejemplos que los rodean? La ley civil absuelve sus malas acciones porque, según establece, obraron sin discernimiento. Tiene razón, porque, en efecto, obran más por instinto que con un propósito deliberado. Sin embargo, ¿de dónde provienen esos instintos tan diferentes en niños de la misma edad, educados en las mismas condiciones y sometidos a las mismas influencias? ¿De dónde viene esa perversidad precoz, si no es de la inferioridad del Espíritu, puesto que la educación no influyó en eso para nada? Los viciosos, lo son porque sus Espíritus han progresado menos. Entonces sufren las consecuencias, no por sus actos de la infancia, sino por los de sus existencias anteriores. Así pues, la ley es la misma para todos y la justicia de Dios alcanza a todo el mundo.

381. Cuando el niño muere, ¿recobra de inmediato el Espíritu su vigor primitivo?
“Así debe ser, puesto que está liberado de su envoltura carnal. No obstante, sólo recobra
su lucidez primitiva cuando la separación es completa, es decir, cuando ya no existe ningún lazo entre el cuerpo y el Espíritu.”




El Evangelio según el Espiritismo
Capítulo V - Bienaventurados los afligidos

Causas anteriores de las aflicciones 

Item 6. Pero si bien en esta vida existen males cuya causa principal es el hombre, hay otros a los que es ajeno por completo, al menos en apariencia, y que parecen afectarlo como por obra de la fatalidad. Son ellos, por ejemplo, la pérdida de los seres queridos y la de los que constituyen el sostén de la familia. También son los accidentes que ninguna previsión hubiera podido evitar; los reveses de fortuna que frustran todas las medidas de prudencia; las plagas naturales, las enfermedades de nacimiento, particularmente aquellas que quitan a tantos desdichados los medios de ganarse la vida con su trabajo: las deformidades, la idiotez, el cretinismo, etc. Los que nacen en semejantes condiciones, seguramente no han hecho nada en esta vida para merecer, sin compensación alguna, una suerte tan triste, que no pudieron evitar, que están en la imposibilidad de cambiar por sí mismos y que los deja a merced de la conmiseración pública. ¿Por qué, pues, existen esos seres tan infortunados, mientras que a su lado, bajo un mismo techo y en la misma familia, hay otros favorecidos en todos los sentidos? ¿Qué diremos, por último, de esos niños que mueren en edad temprana, que no conocieron de la vida más que los padecimientos? Se trata de problemas que ninguna filosofía ha podido aún resolver, anomalías que ninguna religión ha podido justificar, y que serían la negación de la bondad, de la justicia y de la providencia de Dios, en la hipótesis de que el alma sea creada al mismo tiempo que el cuerpo, y que su suerte esté irremediablemente fijada después de una permanencia de algunos instantes en la Tierra. ¿Qué han hecho esas almas, que acaban de salir de las manos del Creador, para sufrir tantas miserias en este mundo, así como para merecer en el porvenir una recompensa o un castigo cualquiera, cuando no han podido hacer ni bien ni mal? Con todo, en virtud del axioma según el cual todo efecto tiene una causa, esas miserias son efectos que deben tener una causa; y desde el momento en que admitimos la existencia de un Dios justo, esa causa también debe ser justa. Ahora bien, como la causa precede siempre al efecto, si aquella no está en la vida actual, debe ser anterior a esta vida, es decir, debe pertenecer a una existencia precedente. Por otra parte, como no es posible que Dios castigue a alguien por el bien que ha hecho ni por el mal que no ha hecho, si somos castigados, es porque hemos obrado mal. Si no hemos hecho el mal en esta vida, lo hicimos en otra. Nadie puede evadir esta alternativa, en la que la lógica determina de qué lado está la justicia de Dios. Por consiguiente, el hombre no es castigado siempre, o completamente castigado, en su existencia presente, pero nunca escapa a las consecuencias de sus faltas. La prosperidad del malo sólo es momentánea, pues si no expía hoy, expiará mañana, mientras que el que sufre está expiando su pasado. La desgracia que en un principio parece inmerecida tiene, pues, su razón de ser, y el que sufre puede decir en todos los casos: “Perdóname, Señor, porque he pecado”.



Pérdida de las personas amadas. Muertes prematuras 

Item 21. Cuando la muerte acude a segar en vuestras familias, y se lleva sin contemplación a los jóvenes antes que a los viejos, soléis decir: “Dios no es justo, porque sacrifica al que es fuerte y tiene un gran futuro, para conservar a los que ya han vivido muchos años llenos de decepciones; porque arrebata a los que son útiles y deja a los que no sirven para nada más, y porque destroza el corazón de una madre, al privarla de la inocente criatura que era toda su alegría”. Humanos: en ese aspecto necesitáis elevaros por encima de las pequeñeces de la vida terrenal, a fin de que comprendáis que el bien está muchas veces allí donde vosotros creéis ver el mal, y que la sabia previsión está allí donde creéis ver la ciega fatalidad del destino. ¿Por qué medís la justicia divina con la medida de la vuestra? ¿Acaso podéis suponer que el Señor de los mundos quiera, por un simple capricho, imponeros penas crueles? Nada se hace sin un objetivo inteligente, y sea lo que fuere que suceda, todo tiene su razón de ser. Si indagarais mejor acerca de los dolores que os atormentan, en ellos encontraríais siempre la razón divina, la razón regeneradora, y vuestros miserables intereses merecerían una consideración de tal modo secundaria, que los relegaríais al último plano. Creedme, es preferible la muerte de una encarnación de veinte años a esos desarreglos vergonzosos que causan la desolación de familias respetables, que hieren el corazón de una madre y hacen encanecer antes de tiempo el cabello de los padres. La muerte prematura es, por lo general, un gran beneficio que Dios concede al que se va, que de ese modo queda preservado de las miserias de la vida, o de las seducciones que hubieran podido arrastrarlo a la perdición. Aquel que muere en la flor de la edad no es víctima de la fatalidad; su muerte se debe a que Dios juzga que no le conviene permanecer más tiempo en la Tierra. ¡Es una terrible desgracia –decís vosotros– que una vida tan llena de esperanza haya sido truncada tan pronto! ¿De qué esperanza habláis? ¿De la de la Tierra, donde el que se fue habría podido brillar, abrirse camino y hacer fortuna? ¡Siempre esa mirada estrecha, que no puede elevarse por encima de la materia! ¿Sabéis cuál habría sido la suerte de esa vida, tan llena de esperanza según vuestra opinión? ¿Quién os dice que no estaría saturada de amargura? ¿Acaso no tomáis en cuenta la esperanza de la vida futura, a tal punto que preferís la de la vida efímera que arrastráis en la Tierra? ¿Acaso suponéis que vale más ocupar una posición elevada entre los hombres, que entre los Espíritus bienaventurados?
Regocijaos, en vez de quejaros, cuando sea grato a Dios retirar a uno de sus hijos de este valle de miserias. ¿No sería egoísmo desear que él se quede para sufrir junto con vosotros? ¡Ah! Ese dolor se concibe en el que no tiene fe, que ve en la muerte una separación eterna. Pero vosotros, espíritas, sabéis que el alma vive mejor cuando se ha desembarazado de su envoltura corporal. Madres, sabed que vuestros amados hijos están cerca de vosotras. Así es, están muy cerca. Sus cuerpos fluídicos os envuelven, sus pensamientos os protegen, y el recuerdo que de ellos conserváis los embriaga de alegría. No obstante, vuestros dolores infundados también los afligen, porque denotan falta de fe y constituyen una rebelión contra la voluntad de Dios. Vosotros, que comprendéis la vida espiritual, escuchad los latidos de vuestro corazón, que llama a esos seres queridos, y si rogáis a Dios que lo bendiga, sentiréis tan intenso consuelo que se secarán vuestras lágrimas; sentiréis aspiraciones tan grandiosas que os mostrarán el porvenir prometido por el soberano Señor. (Sanson, ex miembro de la Sociedad Espírita de París, 1863)

domingo, 9 de noviembre de 2014

Se conoce al cristiano por sus obras

Hola familia, 

perdonad que esta semana se le ha ido el santo al cielo a la hermana menor y no hubo post de preparación de la clase. A continuación os pongo el texto de estudio, que los que han tenido la alegría de acercarse a CEADS ayer sábado pudieron debatir bajo la orientación de nuestro compañero Andrea Firense. También os pongo algunas preguntas y respuestas que ayudan a profundizar en el sentido del texto. Como bien nos aclara nuestra amada Doctrina, no basta con la teoría. Así que podamos encontrar en estas palabras inspiración y fuente de renovación de nuestras actitudes, sentimientos y palabras. ¡Sea!

Cariños de la hermana menor

Se conoce al cristiano por sus obras
16. "Los que me dicen: Señor, Señor, no entrarán todos en el reino de los cielos, mas sólo aquel que hace la voluntad de mi padre, que está en los cielos”. Escuchad estas palabras del maestro todos los que rechazáis la doctrina espiritista como una obra del demonio. Abrid vuestros oídos; el momento de escuchar ha llegado. ¿Basta llevar la librea del Señor para ser un fiel servidor? ¿Basta decir: “Soy cristiano", para seguir a Cristo? Buscad a los buenos cristianos y los encontraréis en sus obras. "Un buen árbol no puede dar mal fruto, ni un mal árbol puede dar buen fruto. Todo árbol que no da buenos frutos es cortado y echado al fuego". Estas son las palabras del Maestro; discípulos de Cristo, comprendedlas bien. ¿Cuáles son los frutos que debe dar el árbol del cristianismo, árbol poderoso cuyo ramaje copudo cubre con su sombra una parte del mundo, pero que no ha abrigado aún a todos los que deben agruparse a su alrededor? Los frutos del árbol de la vida son frutos de vida, de esperanza y de fe. El cristianismo, tal como lo ha hecho desde muchos siglos, predica siempre esas divinas virtudes, procura esparcir sus frutos, pero ¡cuán pocos lo cogen! El árbol es siempre bueno, pero los jardineros son malos. Han querido cultivarlo a su modo, han querido modelarlo según sus necesidades, y lo han achicado y mutilado; sus ramas estériles no darán malos frutos, pero no dan ninguno. El viajero que tiene sed y se para bajo su sombra para coger el fruto de la esperanza que debe darle la fuerza y el valor, sólo ve ramas áridas que hacen presentir la tempestad. En vano pide el fruto de vida al árbol de la vida; las hojas caen secas, ¡el hombre las ha manoseado tanto, que las ha quemado! ¡Abrid, pues, vuestros oídos y vuestros corazones, queridos míos! Cultivad este árbol de vida cuyos frutos dan la vida eterna. El que lo ha plantado os invita a cuidarlo con amor, y vosotros le veréis aún dar con abundancia sus frutos divinos. Dejadlo tal como Cristo os lo dió; no lo mutiléis; su sombra inmensa quiere extenderse por todo el universo; no recortéis sus ramas; sus frutos bienhechores caen en abundancia para sostener al viajero sediento que quiere llegar al fin; no recojáis estos frutos para encerrarles y dejarles podrir y que no sirvan para nadie. "Muchos son los llamados y pocos los escogidos"; es que hay acaparadores para el pan de la vida, como los hay muchas veces para el pan material. No seáis de este número; el árbol que da buenos frutos debe esparcirse por todas partes. Marchad, pues, a buscar a aquellos que están sedientos; conducidles bajo las ramas del árbol y com partid con ellos el abrigo que os ofrece. "No se cogen uvas", hermanos míos; alejaos, pues, de aquellos que os llaman para presentaros los abrojos del camino, y seguid a aquellos que os conducen a la sombra del árbol de la vida. El divino Salvador, el justo por excelencia, lo ha dicho y sus palabras no faltarán. "Aquellos que me dicen: ¡ Señor, Señor!, no entrarán todos en el reino de los cielos, sino sólo aquellos que hacen la voluntad de mi padre, que está en los cielos”. Que el Señor de bendición os bendiga; que el Dios de luz os ilumine; que el árbol de la vida derrame sobre vosotros sus frutos con abundancia. Creed y rogad. (Simeón. Bordeaux, 1863).
KARDEC, Allan. El Evangelio según el Espiritismo. Trad. Guillón Ribeiro. 89. ed. Río de Janeiro: FEB, 1984. Cap. XVIII, Ítem 16

"Principe de la Paz" Akiane Kramarik

 "Prince of Peace 

Delante de Dios sólo se obtienen méritos, a través de obras en el bien, y no a través de simple religiosidad, muchas veces falsa o de cuño exterior.

¿Por qué muchos de los que dicen “Señor” “Señor”, no entrarán en el reino de los cielos? Porque aquellos que sólo dicen palabras sueltas, sin reflexionar lo que tienen en lo íntimo, no son agradables a Dios. A Él le agrada más la devoción sincera, que parte del corazón y, por encima de todo, comprobada por actitudes en el bien.

¿Quiénes son los así considerados? Son aquellos que ostentan la religiosidad sólo en apariencia, manteniendo en lo íntimo, el corazón distanciado de su deber.

¿Y cuál es “la voluntad del Padre que está en los cielos”? Que nos comportemos como verdaderos cristianos y hagamos el bien en los términos enseñados por Jesús, sin importar a cuál religión pertenecemos.
¿Cómo se reconoce al verdadero cristiano? Por sus actitudes con relación al prójimo, por las obras que practica y por su vivencia real de las enseñanzas de Cristo. No siempre el balbucear de palabras reverenciando al Señor es acompañado de actos que identifican al verdadero cristiano. Los actos exteriores de devoción, las bonitas expresiones, sin el sacrificio de nuestro orgullo, egoísmo y avaricia, nada valen a los ojos del Padre. No es el título religioso de que somos detentores que nos llevará al Padre, sino nuestras obras. El verdadero cristiano se revela por la reforma íntima que hizo pasar a su espíritu, y por el esfuerzo que hace para vencer sus malas inclinaciones.

¿Cuál es el papel del Cristianismo? El Cristianismo, a través de su código de moral cristiana – el Evangelio – es la expresión de las leyes divinas y, por eso, ejerce el noble papel de conducir, por un único camino, a todas las criaturas al Padre.

¿Por qué el Cristianismo, siendo ese árbol pujante, no consiguió aún implantarse totalmente en la Tierra? Porque los hombres procuran moldearlo por sus ideales, deformándolo en sus finalidades, llevándolo a apartarse de su aspecto original.

¿Qué debemos hacer, entonces, para que el árbol del Cristianismo florezca? Educarnos dentro de las enseñanzas preconizadas por Jesús, a través de una reforma que comience dentro de nosotros, sin lo que no habrá reforma en el mundo que nos rodea.

“El Cristianismo, cual lo hicieron hace muchos siglos, continúa asegurando esas virtudes divinas; se esfuerza por esparcir sus frutos, pero cuan pocos los cogen”. “Cada espíritu se afirma bien o mal, aprovechando las creaciones del Excelso Padre para subir a la luz o abusando de ellas para descender a las tinieblas.”

“…solamente las obras que hiciéramos, en nombre del Padre, es que serán marcos indelebles de nuestro camino, testificando por nosotros.” 
Emmanuel / libro: El Espíritu de la Verdad