lunes, 13 de abril de 2015

Muchos cuerpos, un sólo Espíritu

Muchos cuerpos, un sólo Espíritu
(Andrea Campos)


La Doctrina Espírita está basada principalmente en tres grandes factores: la creencia en Dios como causa inteligente de todas las cosas; la reencarnación como proceso continuo de progreso del espíritu; la práctica del amor y la caridad según las enseñanzas del maestro de Jerusalén. Una vez comprendidos los tres factores principales nos adentramos en el estudio de las leyes físicas y morales que rigen el Universo y cómo interactuamos con éste, cosmos de energía y perfección.

Primero debemos entender que espíritu y ser humano son lo mismo, aunque para diferenciarlos durante la explicación de la composición integral del ser humano, usaremos “espíritu” para el ser humano que no está limitado por la materia (desencarnado, sin cuerpo hecho de carne) y “ser humano” para la condición de encarnados (en la carne, en el cuerpo hecho de carne).



Como “seres humanos” estamos compuestos básicamente por un cuerpo físico, un cuerpo periespiritual y el espíritu. Estos cuerpos juntos nos dan la capacidad de vivir las experiencias en el planeta Tierra, según su entorno ambiental y energético.

El cuerpo físico está compuesto de materia que encontramos en nuestro planeta como carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, etc.; posee órganos complejos que funcionan según las directrices del sistema nervioso, que a su vez está compuesto por los plexos y sus redes de conexión, consiguiendo que los órganos vitales para la vida del “ser humano” encarnado funcionen en modo automático, independientemente de su voluntad




El cuerpo espiritual o periespíritu (del griego, peri – envoltura; espíritu – ser inmortal) envuelve y da forma al espíritu, cuando éste queda separado del cuerpo físico (en la erraticidad, según denominamos la condición del ser humano desencarnado).


Para entender mejor el periespíritu dedicaremos el próximo artículo a explicar detalladamente su composición, características y funciones para el progreso del espíritu.
Destacamos entre las diversas funciones del espíritu que, mientras estamos encarnados, es responsable de la captación y distribución de la energía del Fluido Cósmico Universal, que ocurre a través de los centros de fuerza (en sánscrito, chacras), análogos a los plexos del sistema nervioso del cuerpo físico.

El espíritu es el ser inteligente e individualizado de la Creación y agente de su destino, toma las decisiones para su evolución, siempre, según las leyes perfectas que gobiernan el cosmos y todos los seres que viven en él. La naturaleza de los espíritus es algo de lo que poco sabemos.

La pregunta 82 de El libro de los Espíritus sobre la inmaterialidad de los espíritus nos dice: “[...] Inmaterial no es el término correcto; incorpóreo sería más exacto, pues debes comprender que, siendo creación, el espíritu ha de ser alguna cosa. Es materia quintaesenciada, pero sin analogía para vosotros y tan etérea que escapa enteramente al alcance de nuestros sentidos [...]”.

Esta es la belleza de nuestra creación física y depende de nosotros que la belleza moral se desarrolle, tenemos todas las herramientas para este desarrollo y debemos hacer buen uso de ellas para nuestra propia felicidad.

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