domingo, 31 de mayo de 2015

El pase espírita

Hola familia,

ayer en CEADS nos dedicamos a comprender una de las aplicaciones del magnetismo en el centro espírita: el pase. En el texto de estudio enviado por los monitores, encontramos amplia información sobre el tema. En la lectura e intercambio de impresiones realizado durante la clase, profundizamos en la comprensión del tema y aprovechamos del ambiente de solidaridad generado para que dicha comprensión llegase más hondo en nuestros corazones.

Durante el pase, se realiza una verdadera transfusión de fluidos manipulados por los amigos espirituales que colaboran con los labores del centro espírita. El pasista es un magnetizador que, instruido por la doctrina y educado moralmente a la luz del evangelio, se dispone como conducto de los fluidos del mundo espiritual, sirviendo así de medium o vehículo a través del cual se hace llegar al paciente lo que éste necesita y merece en función del momento que esté viviendo. El paciente no es jamás un receptor pasivo. Para que el pase tenga real eficacia, debe disponerse mentalmente a recibir estos fluidos espirituales, abrir su corazón a las enseñanzas de los espíritus y buscar su transformación moral.

En ningún caso la persona que busca la terapia del pase debe abandonar los medicamentos u orientaciones de la medicina tradicional. Muchas veces, el pase actúa precisamente potenciando la acción benéfica de dichos medicamentos, produciendo, por tanto, un efecto complementario al tratamiento médico. Ligado al cuerpo molécula a molécula, el periespíritu recibe los fluidos sutiles del mundo espiritual y los trasmite a la materia, haciéndola vibrar en mayor frecuencia y propiciando la renovación celular.

Es necesario comprender que el cuerpo enfermo es el reflejo de desequilibrios espirituales. La enfermedad puede ser vista así como un síntoma, algo que nos da señas de que existen desarmonías en nuestra realidad psíquica que necesitan ser vencidas. La medicina tradicional se ha dedicado ampliamente al alivio de los síntomas, cuidando al cuerpo, pero es necesario ir más más allá para encontrar la verdadera cura. La salud es un estado de armonía con las leyes cósmicas. Así, cuando enfermamos, debemos buscar qué aspecto de nuestras vidas, qué emociones, qué situaciones necesitan revisión, para que volvamos a armonizarnos con la Ley de Amor.


Después del estudio, como es la costumbre en nuestro centro y habitual en casi todos los centros espíritas, los pasistas se fueron a la sala de pases para prepararse para poner en la práctica todo lo que habíamos estado estudiando. Mientras ellos se concentraban a través de la elevación del pensamiento a los buenos espíritus, en la sala de estudios leímos un pequeño extracto del Evangelio según el Espiritismo. Toda esta preparación es importante para que las mentes y los corazones de los pasistas y los pacientes puedan sintonizar más ampliamente con la espiritualidad amiga. Luego, un coordinador hizo pasar pequeños grupos a la sala del pase. Cada persona se sentó delante de un pasista y éste levantó las manos sobre el paciente, trasmitiéndole, con la ayuda de los seres espirituales, fluidos especialmente manipulados. En la sala de estudios, mientras esperaban su turno o volvían los que habían recibido la terapia, el clima era de máximo respeto y tranquilidad.


Renovados por los conceptos estudiados, el afecto de compañeros encarnados y desencarnados, y los pases recibidos, hicimos la oración final y así terminó el estudio de la tarde. En realidad, la Doctrina Espírita misma es una gran terapia, camino de auto-iluminación para cuantos nos acercamos a ella. ¡Puedan los esfuerzos de la espiritualidad amiga penetrar profundamente en nuestros cuerpos espirituales, transformando célula a célula todo lo que necesita cambiar en nuestra estructura intima¡ ¡Pueda al Maestro mismo, magnetizador curador por excelencia, mostrarnos el camino de la cura del espíritu que todos buscamos, pero que no siempre nos disponemos a recibir en nuestros espírtius!


Cariños de la hermana menor

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