miércoles, 27 de mayo de 2015

Aplicaciones del magnetismo humano

Hola familia,

los monitores de la clase de ESDE de sábado nos envían el texto de estudio. ¡Que disfrutéis!

Cariños de la hermana menor

Aplicaciones del magnetismo humano

1. Transmisión del magnetismo humano – espiritual

Los efectos de la acción fluídica sobre los enfermos varían mucho según las circunstancias. Algunas veces es lenta y requiere un tratamiento prolongado, como sucede en el magnetismo común; otras veces, es rápida, como una corriente eléctrica. Hay personas dotadas de tanto poder, que producen curas instantáneas en algunos enfermos sólo por la imposición de manos, o por el solo acto de su voluntad. Entre los dos polos extremos de esa facultad, hay infinitas gradaciones. 


Todas las curas de ese género son variedades del magnetismo y sólo difieren por la intensidad y la rapidez de la acción. El principio es siempre el mismo: el fluido, que desempeña el rol de agente terapéutico y cuyo efecto depende de su calidad y de circunstancias especiales. La acción magnética se puede producir de muchas maneras: 1º, por el fluido del magnetizador. Es el magnetismo propiamente dicho o magnetismo humano, cuya acción está unida a la potencia y, sobre todo, a la calidad del fluido; 2º, por el fluido de los Espíritus, que actúa directamente sin intermediario sobre el encarnado, sea para curarlo o para calmar su sufrimiento, para provocar el sueño sonambúlico espontáneo o para ejercer sobre el individuo alguna influencia física o moral. 

Es el magnetismo espiritual cuya calidad está directamente relacionada con las cualidades del Espíritu: 3º, por los fluidos que los Espíritus derraman sobre el magnetizador, quien es el conductor de las energías recibidas. Es el magnetismo mixto, semi espiritual o, si se prefiere, humano-espiritual. El fluido espiritual, al combinarse con el fluido humano, le imprime cualidades de las cuales éste carece. En esas circunstancias, la asistencia de los Espíritus es generalmente espontánea, pero la mayoría de las veces es provocada por la evocación del magnetizador.

2. Utilización de l magnetismo humano-espiritual en la Institución Espírita: el pase

El magnetismo mixto es una forma usual de aplicación del pase en la Institución Espírita. El pase es una actividad espírita sistemáticamente desarrollada en las instituciones espíritas por trabajadores anónimos. Es muy común la facultad de curar por la influencia fluídica y puede desarrollarse mediante el ejercicio. Pero, la de curar instantáneamente a través de la imposición de manos es más rara, y su grado máximo debe considerarse excepcional. Entre tanto, en diversas épocas y en el seno de casi todos los pueblos, surgieron individuos que poseyeron esta facultad en alto grado. En estos últimos tiempos aparecieron muchos ejemplos notables cuya autenticidad no han dado lugar a dudas. Como esas curas se fundamentan sobre un principio natural y el poder de producirlas no es un privilegio, se desprende de esto que no se efectúan fuera de las leyes de la Naturaleza y que sólo son milagrosas en apariencia. 


La transmisión del pase debe ser considerada como un simple instrumento de ayuda, no como un recurso que sustituya las indicaciones médicas y psicológicas porque, – como nos informa el Espiritismo – la enfermedad y la cura se encuentran en el Espíritu. La acción moral desequilibrada del individuo afecta su periespíritu, y como el periespíritu del encarnado está íntimamente ligado a su cuerpo físico, la desarmonía vibratoria de uno afecta al otro produciendo dolencias como consecuencia. El cuerpo enfermo refleja el panorama interior del Espíritu enfermo. La patogenia es, en sí, un conjunto de estados que muestran la ausencia de elevación en la organización psíquica. Y es también en el alma donde reside la fuente primaria de todos los recursos medicamentosos definitivos. La ayuda farmacéutica del mundo no puede hacer desaparecer las causas trascendentales de carácter mórbido de los individuos.
El remedio eficaz está en la acción del mismo Espíritu enfermizo. Pero no ignoramos que muchas personas concurren a la Institución Espírita buscando solamente la cura o el alivio de sus males físicos, psicológicos y de los disturbios espirituales. Es deber, pues, de los trabajadores de la Institución prestar los esclarecimientos necesarios.

2.1 La acción del periespíritu en el pase

Debido a su estrecha unión con el cuerpo, el periespíritu desempeña un rol preponderante en el organismo. Por su expansión, pone al Espíritu encarnado en relación más directa con los Espíritus libres, y también, con los Espíritus encarnados. El pensamiento del encarnado actúa sobre los fluidos espirituales como actúa el pensamiento de los desencarnados, y se transmite de Espíritu a Espíritu a través de las mismas vías; según sea bueno o malo, sanea o vicia los fluidos que lo circundan. Como estos fluidos se modifican por la proyección de los pensamientos del Espíritu, su envoltura periespiritual, que es parte integrante de su ser y que recibe directa y permanentemente la impresión de sus pensamientos, ha de conservar, aun más, la impresión de sus cualidades buenas o malas.


Los fluidos viciados por los efluvios de los malos Espíritus pueden depurarse cuando éstos se alejan, pero sus periespíritus no cambiarán hasta que el Espíritu se modifique a sí mismo. Como el periespíritu de los encarnados es de idéntica naturaleza que la de los fluidos espirituales, los asimila con facilidad, como una esponja se embebe de un líquido. Esos fluidos ejercen sobre el periespíritu una acción cada vez más directa, en la medida en que el periespíritu, por su expansión e irradiación, se confunda con ellos. Al actuar esos fluidos sobre el periespíritu, éste, a su vez, reacciona sobre el organismo material con el cual se encuentra en contacto molecular. Si los efluvios son de buena naturaleza, el cuerpo se estimula con una impresión saludable; si son malos, la impresión es penosa. 

Si son permanentes y vigorosos, los efluvios malos pueden ocasionar desórdenes físicos; no es otra la causa de ciertas enfermedades. Los lugares donde abundan los malos Espíritus están impregnados de malos fluidos que el encarnado absorbe por los poros periespirituales, como absorbe por los poros del cuerpo los miasmas pestilentes (con los que se encuentre en contacto molecular).

2.2 Donación y recepción fluídica durante el pase

En el pase o donación fluídica no basta que haya alguien con disposición para donar sus energías magnéticas. Es necesario que se produzca una interacción entre el donador y el receptor. Establecido el clima de confianza, como sucede entre el enfermo y el médico escogido, se crea un nexo sutil entre el necesitado y quien socorre, y, por intermedio de ese hilo conductor de energías aún imponderables para el mundo, se vierte el auxilio de la Esfera Superior en la medida que lo permitan los créditos de uno y del otro. En contacto con la energía que emana del pase, que cuenta con la supervisión de los benefactores desencarnados, el enfermo, debido a la confianza y al merecimiento que testimonia, emite sus ondas mentales características, asimila los recursos vitales que recibe y los retiene en su constitución fisiopsicosomática a través de las variadas funciones de la sangre.


El socorro, casi siempre vacilante al principio, se corporifica a medida que el enfermo le brinda atención, porque, al centralizar sus propias radiaciones sobre los conjuntos celulares de los cuales se vale, regula sus movimientos y corrige su actividad, manteniendo sus manifestaciones dentro de las normas deseables. Establecida la recomposición, retorna la armonía orgánica posible, asegurando a la mente la correspondiente conducción del vehículo en el que se amolda. El proceso de socorro mediante el pase es tanto más eficaz cuanto más intenso sea el consentimiento de aquel que recibe sus beneficios, ya que la voluntad del paciente, elevada al máximo límite de aceptación, determina sobre sí mismo más altos potenciales de cura. En ese estado de ambientación, al influjo de los pases recibidos, las oscilaciones mentales del enfermo se condensan mecánicamente en el trabajo de restauración, y comienza a sugerirlo a las entidades celulares del cuerpo en el cual se encuentran. 

De ese modo, los millones de corpúsculos del organismo fisiopsicosomático tienden a obedecer instintivamente las órdenes recibidas, y se sintonizan con los propósitos del control espiritual que los aglutina.

2.3 El colaborador espírita del pase

El trabajador espírita que actúa en la transmisión del pase debe considerar la tarea como una oportunidad de servir al prójimo. En primer lugar, entiende que (...) toda responsabilidad y especialización en los sectores de servicio del mundo, constituyen el desarrollo de la buena voluntad. El propósito sincero de colaborar y la noción de compromiso son suficientes para que nos iniciemos con éxito en cualquier nuevo trabajo. No se debe olvidar nunca que (...) Dios obra maravillas por intermedio del trabajo realizado de buena voluntad. 


En segundo lugar, es siempre oportuno recordar las orientaciones del benefactor Alexandre citadas por André Luiz en su libro Misioneros de la Luz: Con mayor o menor intensidad, todos podrán brindar ayuda fraterna en este sentido (...) porque, cuando un trabajador demuestra fiel disposición de cooperar en provecho del prójimo, las autoridades de nuestro medio designan entidades sabias y benevolentes para que orienten indirectamente al neófito, valiéndose de su buena voluntad y enriqueciendo así su propio valor. Pero, son muy pocos los compañeros que demuestran vocación para servir espontáneamente. A pesar de ser bondadosos y sinceros en sus convicciones, muchos aguardan la mediumnidad curativa como un acontecimiento milagroso en sus vidas, y no como un servicio en el bien que requiere del aspirante el laborioso esfuerzo del comienzo. 

Claro que, con respecto a los hermanos encarnados, no podemos exigir la cooperación de ninguno (...) Entre tanto, si alguno de ellos acude a nosotros y nos solicita que se lo admita en las tareas de auxilio, lógicamente que recibirá nuestra mejor orientación en el área de la espiritualidad. De esa manera, el trabajador del pase que sea constante en la actividad y (...) que conserve su interés en las sagradas adquisiciones del bien sobre cualquier otra preocupación transitoria, debe esperar un progreso incesante de sus facultades radiantes, no sólo como efecto de su propio esfuerzo, sino también porque ha conseguido merecer la cooperación de lo Más Alto. Lograda la cualidad básica, el aspirante al servicio necesita considerar la urgente necesidad de progresar para que sus obras se eleven con el mismo ritmo (...) Antes que nada, es necesario equilibrar el área de las emociones. 


No es posible suministrar fuerzas constructivas a alguien, aun siendo un instrumento útil, si sistemáticamente se desperdicia las irradiaciones vitales. Un sistema nervioso agotado, oprimido, es un canal al que no se lo puede responsabilizar de las interrupciones que se hayan producido. La amargura excesiva, la pasión descontrolada, la inquietud obsesiva son barreras que impiden la circulación de las energías que auxilian. Por otro lado, es necesario examinar también las necesidades fisiológicas a la par de los requisitos de carácter psíquico. Es indispensable que el mismo interesado que se ocupa de realizar las tareas del bien, vigile los elementos destinados a las provisiones celulares. El exceso de alimentación produce olores fétidos que se expulsan a través de los poros, así como también se expelen de los pulmones y del estómago. Esto perjudica las facultades radiantes porque provoca excreciones anormales e importantes desarmonías en el aparato gastrointestinal que afectan íntimamente a las células. El alcohol y otras sustancias tóxicas producen disturbios en los centros nerviosos, modifican ciertas funciones psíquicas y anulan los mejores esfuerzos en la transmisión de los elementos reparadores y saludables. Recomiendan también los instructores espirituales que es importante que los colaboradores relacionados con este tipo de actividades adquieran mayores conocimientos sobre ellas. Por cierto, que es muy aconsejable el estudio de la constitución humana, así como al alumno de enfermería, aunque no sea médico, se le recomienda la adquisición de conocimientos del cuerpo. 


Del mismo modo que ese aprendiz de rudimentos de Medicina necesita preocuparse por la asepsia en su área de trabajo, el médium pasista necesitará vigilar en su área de acción, porque de su higiene espiritual resultará el reflejo benéfico en aquellos que se proponga socorrer. Es por eso que se les pide que mantengan hábitos nobles y actividades honestas, y que tengan como bases la sencillez y la humildad en el servicio de socorro a los enfermos (...). La adquisición cultural ampliará sus recursos psicológicos y facilitará la recepción de las órdenes y los avisos de los instructores que le brinden amparo; el anhelo mental consolidará esa influencia y la purificará, además de favorecer su presencia con la indispensable autoridad moral que tendrá la capacidad de inducir al enfermo a que estimule sus propias fuerzas de reacción.

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