sábado, 18 de julio de 2015

Percepciones, sensaciones y sufrimientos de los Espíritus

Percepciones, sensaciones y sufrimientos de los Espíritus - Capítulo VI
Andrea Leripio

En la pregunta Nº 82 de «El Libro de los Espíritus», Kardec formula la siguiente indagación: ¿Será correcto decir que los Espíritus son inmateriales? (...) Inmaterial no es el término correcto; incorpóreo sería más exacto, pues debes comprender que por ser una creación, el Espíritu ha de ser alguna cosa. Es la materia quintaesenciada, pero sin analogía para vosotros y tan etérea que escapa por completo al alcance de vuestros sentidos. (...)« 

Las sensaciones y percepciones. Podemos decir que el Espíritu una vez desencarnado y en el mundo espiritual, conserva las percepciones que tenía durante la última encarnación y, además,  vuelve a tener otras que poseía en encarnaciones anteriores. Todas las percepciones (ver, oír y sentir) y la inteligencia son atributos del espíritu. Éstos adquieren más libertad cuando no están sujetos a las trabas del cuerpo físico.


foto de  Salvatore Vuono en freedigitalphotos
Los Espíritus no saben acerca de todas las cosas. Pero, una vez más, todo depende del grado de evolución que tengan. Los seres superiores, saben mucho. En cambio, los  inferiores son más o menos ignorantes acerca de todo.

Igual que nosotros en nuestro cuerpo material, nuestros presentimientos son como advertencias secretas para que hagamos o dejemos de hacer alguna cosa. Lo mismo ocurre con los Espíritus, sólo que en un grado superior, pues siendo la esencia de los Espíritus más sutil que la nuestra, ellos perciben mejor las advertencias divinas, que vienen a través de Espíritus superiores.

Los Espíritus viven fuera del tiempo, tal como nosotros lo entendemos. Para ellos el transcurso de éste se anula, si así vale decirlo, y los siglos, que tan largos nos resultan a nosotros, para ellos constituyen sólo instantes. El traslado depende de su pureza, puede irradiar y fijarse al mismo tiempo en muchos puntos diferentes mientras más puro es. El cansancio del Espíritu está directamente enlazado con su grado de elevación. Cuanto más elevados son, menos necesario es el descanso. Entretanto, el descanso no es físico como nosotros lo necesitamos, una vez que no tiene el cuerpo físico (y los órganos que demandan energía, por ejemplo). El cansancio está en proporción de su inferioridad; mientras más elevados son, menos necesarios les es el descanso. 

Son capaces de percibir la música, la terrestre y la celestial; en cambio, los Espíritus vulgares pueden experimentar cierto placer en escuchar la música terrestre, porque no les es dado todavía comprender otra más sublime. La música tiene infinitos encantos para los Espíritus, debido a sus muy desarrolladas cualidades sensitivas.

Pueden ver con más nitidez, ya que nada les oscurece la vista; perciben los sonidos que percibimos nosotros y otros que nuestros limitados sentidos no pueden notar. Cuando se halla revestido de un cuerpo material, aquéllas sólo le llegan por conducto de sus órganos, pero en estado de libertad las percepciones dejan de estar localizadas.  El Espíritu sólo mira y escucha lo que quiere ver y oír.

Entonces, podemos llegar a esta conclusión: los Espíritus poseen todas las percepciones que tenían en la Tierra, pero en grado más elevado, porque sus facultades no están amortiguadas por la materia. Tienen sensaciones desconocidas para nosotros, ven y oyen cosas que nuestros sentidos limitados no nos permiten ver ni oír. Para ellos no hay oscuridad, a excepción de aquellos que, por consecuencia de sus actos, están temporariamente en tinieblas.

La evolución es entendimiento, es conocimiento. Es la posibilidad de quitarnos las amarras de la vida material y abrirnos para el conocimiento amplio, para las sensaciones y percepciones. Si el sufrimiento es un modo de avanzar, pues que sepamos que nosotros lo hemos “escogido” y que si lo superamos, evolucionaremos tanto en el material como en el espiritual. Quizás no seamos capaces de comprender en un principio, pero más adelante, sabremos porque tuvo que ser así.

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