sábado, 18 de julio de 2015

El Periespíritu

EL PERIESPÍRITU
Andrea Campos

El Periespíritu: el cuerpo espiritual
El ser humano está formado principalmente por el espíritu, el periespíritu y el cuerpo físico. Este artículo lo dedicaremos a explicar básicamente el periespíritu o cuerpo espiritual.
El periespíritu (peri = alrededor; espíritu = alma o espíritu) es una unión fluídico-energética que del espíritu (principio inteligente donde reside el pensamiento, voluntad y moralidad) al cuerpo físico con que identificamos nuestra existencia actual.

¿De qué está formado?
El cuerpo físico es una copia exacta de nuestro cuerpo periespiritual y está vinculado célula a célula a éste, que al igual que su acrónimo carnal, está constituido por materia del entorno en que vivimos, en este caso, en el planeta Tierra, donde abundan carbono, oxigeno, nitrógeno, etc. La diferencia reside en la manera en cómo están formados: el cuerpo físico está compuesto por elementos más densos y visibles, mientras que el periespíritu se compone de elementos más sutiles y fluídicos.

¿Para qué sirve?
Es en el periespíritu donde almacenamos las impresiones, sensaciones, experiencias y recuerdos de nuestro pasado. En cada existencia corpórea el periespíritu se modifica y plasma en el cuerpo físico lo que hemos vivido anteriormente.
Si, por ejemplo, cuidamos de nuestra salud, nuestro periespíritu estará sano y plasmará un cuerpo físico sano en la próxima existencia, pero si descuidamos nuestros hábitos saludables las células del cuerpo físico pueden enfermar y a su vez, las del cuerpo periespiritual.  Por ello muchos seres nacen con algunas enfermedades o deformaciones físicas durante la existencia presente, con o sin causa aparente a los ojos de la medicina.
El periespíritu sirve como individualización e identificación del alma, principalmente cuando cesa la vida del cuerpo físico, ya que será el envoltorio del espíritu o alma, con sus particulares características evolutivas.
Es necesario que aprendamos a cuidar de nuestra inteligencia, nuestra moral y nuestra salud desde este mismo momento, para que podamos llevar impresos en nuestro cuerpo espiritual los buenos recuerdos y así evitar las causas negativas que puedan ocurrirnos en el futuro.

Los centros vitales
Los principales centros vitales1del periespíritu son siete: coronario, frontal, laríngeo, cardíaco, gástrico, esplénico y básico o genésico. Están íntimamente vinculados a los principales plexos nerviosos de nuestro cuerpo físico, los cuales captan la energía vital del Fluido Cósmico Universal2 y giran irradiando esta energía para irrigar cada célula de ambos cuerpos, consiguiendo que todo funcione en armonía y equilibrio.



Sus propiedades
La ciencia Espírita todavía no conoce en profundidad todas las propiedades del periespíritu. Hasta ahora conocemos las 9 propiedades principales: reflectividad, plasticidad, absortividad, penetrabilidad, densidad, expansividad, luminosidad, sensibilidad magnética y corporeidad.
Destacamos la propiedad de absorción por su capacidad de asimilación de los fluidos, principalmente cuando vivimos una experiencia en el cuerpo físico, ya que todo lo que pensamos, hacemos o comemos es absorbido tanto por el cuerpo físico como por el cuerpo periespiritual; es donde todas esas sensaciones se quedarán registradas en sus moléculas.
De allí la urgente importancia de una reforma moral de nuestros pensamientos y acciones, además de los cambios en nuestros hábitos alimentarios, el abandono de los vicios y abusos como el tabaco, el alcohol, los medicamentos y las drogas.
Es determinante para nuestro proceso evolutivo y para nuestra vida futura, ya sea como espíritus o bien para las próximas encarnaciones, cuidar lo que pensamos, comemos y hacemos ¿qué estamos dispuestos a registrar en nuestro periespíritu durante esta vida?

1 Los centros vitales también son conocidos como “chacras” (de la lengua sánscrita) que significa rueda.
2 El Fluido Cósmico Universal es la energía o materia básica, creadora de todo lo que conocemos en el Universo.

Bibliografía:
Doctrina Espírita para principiantes. Luis Hu

Periespíritu, funciones y propiedades. Regina Costa.

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