miércoles, 4 de noviembre de 2015

BUSCAD Y HALLARÉIS

Hola familia,

el próximo sábado en CEADS toca Estudio Sistematizado del Evangelio según el Espiritismo. Las monitores nos envían el texto de estudio.

Cariños de la hermana menor

Capítulo XXV

BUSCAD Y HALLARÉIS 
Ayúdate y el Cielo te ayudará

1. “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad a la puerta y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca halla; y al que llama a la puerta, se le abrirá. ”¿Quién de vosotros es el hombre que da una piedra a su hijo cuando este le pide pan? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿con cuánta mayor razón vuestro Padre que está en los Cielos dará los bienes verdaderos a quienes se los pidan?” (San Mateo, 7:7 a 11.)

2. Desde el punto de vista terrenal, la máxima Buscad y Hallaréis es semejante a esta otra: Ayúdate, y el Cielo te ayudará. Es el principio de la ley del trabajo y, por consiguiente, de la ley del progreso, porque el progreso es hijo del trabajo, y porque el trabajo pone en acción las fuerzas de la inteligencia.

En la infancia de la humanidad el hombre sólo aplica su inteligencia a la búsqueda de alimento, así como de los medios para preservarse de la intemperie y defenderse de sus enemigos. No obstante, Dios le ha concedido algo más que al animal: el deseo incesante de algo mejor, y ese deseo es el que lo impulsa a investigar las posibilidades para mejorar su posición, y lo conduce a los descubrimientos, a las invenciones y al progreso de la ciencia, porque la ciencia le proporciona aquello de lo que carece. Por medio de esas investigaciones la inteligencia del hombre crece, y su moral se purifica. A las necesidades del cuerpo suceden las necesidades del espíritu; después del alimento material hace falta el alimento espiritual. De ese modo, el hombre pasa del estado salvaje al de civilización. Pero el progreso que cada hombre realiza individualmente durante la vida es muy limitado, imperceptible incluso en muchos casos. ¿Cómo podría, entonces, progresar la humanidad, sin la preexistencia y la reexistencia del alma?

Si las almas se fuesen todos los días para no volver jamás, la humanidad se renovaría sin cesar con elementos primitivos, y tendría todo por hacer y todo por aprender. En consecuencia, no habría razón para que el hombre estuviera ahora más adelantado que en las primeras épocas del mundo, puesto que con cada nacimiento debería volver a comenzar el trabajo intelectual. Por el contrario, al volver con el progreso que ya ha realizado, y al lograr cada vez algo más, el alma pasa gradualmente de la barbarie a la civilización material, y de esta a la civilización moral. (Véase el Capítulo IV, § 17.)

3. Si Dios hubiese eximido al hombre del trabajo del cuerpo, sus miembros se habrían atrofiado. Si lo hubiese eximido del trabajo de la inteligencia, su espíritu habría permanecido en la infancia, en el estado de instinto animal. Por eso Él hizo que el trabajo fuera una necesidad; y le dijo: Busca y hallarás, trabaja y producirás. De esa manera serás hijo de tus obras, tendrás el mérito de ellas y serás recompensado de acuerdo con lo que hayas hecho.


4. En virtud de la aplicación de ese principio, los Espíritus no vienen para ahorrar al hombre el trabajo de las investigaciones, pues no le traen descubrimientos ni invenciones enteramente realizados o listos para producir, a fin de que no se limite a recibir lo que le pongan en las manos, sin siquiera tomarse el trabajo de agacharse para recogerlo, ni hacer el esfuerzo de pensar. Si así fuera, el más perezoso podría enriquecerse, y el más ignorante se convertiría en sabio sin el menor sacrificio, y ambos se atribuirían el mérito de lo que no han hecho. No, los Espíritus no vienen a librar al hombre de la ley del trabajo, sino a mostrarle la meta que debe alcanzar y el camino que a ella lo conduce, cuando le dicen: Avanza y llegarás. Encontrarás piedras a tu paso. Observa, y apártalas tú mismo. Nosotros te daremos la fuerza necesaria si quieres emplearla. (El Libro de los Médiums, Capítulo XXVI, § 291 y siguientes.)


5. Desde el punto de vista moral, esas palabras de Jesús significan: Pedid la luz que debe iluminar vuestro camino, y se os dará; pedid fuerzas para resistir al mal, y la tendréis; pedid la asistencia de los Espíritus buenos, y vendrán a acompañaros, y tal como el ángel de Tobías, os servirán de guía; pedid buenos consejos, y jamás se os negarán; llamad a nuestra puerta, y se abrirá para vosotros; pero pedid sinceramente, con fe, con fervor y confianza; presentaos con humildad y no con arrogancia, porque de lo contrario seréis abandonados a vuestras propias fuerzas, y vuestras caídas serán el castigo para vuestro orgullo. Tal es el sentido de estas palabras: “Buscad y hallaréis, llamad a la puerta y se os abrirá”. 

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