domingo, 15 de mayo de 2016

La cura es siempre el amor

Hola familia,

en la clase del ESDE de ayer seguimos estudiando el tema de la desobsesión, esta vez para profundizar en su tratamiento y profilaxis.

La Doctrina Espírita nos enseña que la obsesión es una enfermedad del alma, pero nos convoca a ver en todos los implicados, sean encarnados o desencarandos, estén en el papel de supuestos verdugos o de pretendas víctimas, como hermanos de aflicción que necesitan despertar para un nuevo amanecer de sus existencias. Una relación en la que exista odio, rencor, celos, envidia, resentimiento es una relación enferma.

¿Cómo prevenir o curar una relación obsesiva? La cura es siempre el amor.

Podemos explicar las herramientas que la Doctrina Espírita nos ofrece para vivir en armonía o para buscarla si no la sentimos, pero sin comprender que el trasfondo de cada una de ellas es el amor, de nada nos sirve. Estas herramientas no son fórmulas que repetidas llevarán a la desobsesión; no son rituales que sembrarán el perdón entre obsesores y obsesados; no son la pastilla que solucionará el problema que experimentamos. Tampoco son soluciones instantáneas. Así como la paz no se pierde de un momento a otro, si no que la vamos perdiendo en pequeños gestos y opciones poco afortunadas del uso de nuestro libre albedrío, su reconquista exige perseverancia y disciplina. El amor es la cura. Comprendamos que amar es un proceso, no un estado. Esto quiere decir que es en el ejercicio del amor que aprendemos a amar. Si no estamos dispuestos a ampliar la capacidad de amor que tenemos, incluyendo entre las personas que a mamos también a nuestros enemigos, no podemos liberarnos en un proceso obsesivo. La disposición para el aprendizaje del amor no supone “ser capaz de amar”, pero sí la disposición para vivir procesos de crecimiento espiritual enriquecedores, que amplían nuestra vivencia amorosa.

Dicho esto, podemos hacer un repaso de las herramientas ofrecidas por nuestra doctrina para la prevención cura de la obsesión:



HACER EL BIEN

¿Cómo no? Por una cuestión de sintonía, vivimos en simbiosis con los encarnados y desencarnados que se solidarizan con nuestros sentimientos y aspiraciones más profundas. Haciendo el bien atraemos a los espíritus interesados en progresar juntamente con nosotros y repelimos a los ignorantes. ¿Cómo hacer el bien? Tratando a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros. 

LA PRÁCTICA DE LA ORACIÓN

La oración pone en marcha facultades extra-ordinarias del alma. A través de la oración abrimos espacio mental para que nuestros mentores, amigos espirituales, espíritus superiores, y todos los maestros del amor penetren en nuestra onda mental. La oración sincera nos conecta con el bien y nos acerca a la paz.



EL EVANGELIO EN EL HOGAR

Los espíritas reservamos un día a la semana, siempre a la misma hora, para hacer una pequeña lectura y comentario del Evangelio según el Espiritismo. Se inicia y se finaliza con una oración y se disponen vasos con agua para que ésta absorba las buenas energías que los mentores espirituales traen a los encarnados. El evangelio en el hogar es un encuentro de luz para corazones en los dos planos de la vida.

OCIO DEL BIEN

Lectura edificante, música relajante, películas con mensajes positivos, conversas de contenido elevado, cuidar al cuerpo con deporte y comida sana...  Todo lo que nos pueda ayudar a elevar el patrón vibratorio colabora en la prevención y cura de la obsesión.



Las herramientas son sencillas, pero exigen disciplina. Muchos tenemos una disciplina impresionante para buscar experiencias que nos hunden, en lugar de elevarnos… Si somos así, vamos a necesitar más fuerza de voluntad para, antes de cultivar buenos hábitos, dejar los malos… Con fuerza de voluntad todo es posible. Pero sin amor, nada sirve. 

¡Ánimo, amor y paz a todos los corazones!


Equipo de divulgación CEADS

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