lunes, 27 de junio de 2016

Dormir, ensayar para morir

Hola familia,

ayer en la clase del ESDE nos dedicamos a profundizar en el estudio del sueño y los sueños como forma de emancipación del alma. Nos dividimos en grupos. Cada grupo recibió un caso para  estudiar. Podéis encontrar los casos aquí. Su estudio sirvió para repasar todo lo que habíamos aprendido en la clase anterior. Finalizado el estudio de los sueños, ya nos sentimos preparados para responder a las preguntas que en grupo nos planteamos al iniciar este tema.

¿Hay un motivo para los sueños?

Sí, siempre hay una razón para los sueños, pero estas pueden ser muy diversas. Podemos soñar porque nos sentimos preocupados con alguna situación de la vida cotidiana o porque algo nos impactó emocionalmente. Este tipo de sueños no tienen sus raíces en la actividad psíquica del espíritu durante el descanso del cuerpo físico, son simplemente formas de descargar la tensión o la emotividad experimentada por el ser. Pero también podemos tener otra clase de sueños, relacionados a la actividad psíquica del espíritu en desdoblamiento. Podemos soñar porque durante el sueño hemos estado en servicios de auxílio o aprendizaje, porque nos hemos reunido con seres queridos o con nuestro mentor espiritual, o, por otro lado, también soñamos cuando buscamos zonas de la espiritualidad donde buscamos seguir disfrutando de los placeres que nos motivan cuando en vigilia. Según la clase de motivaciones que uno tenga, tendrá a través de sus sueños recuerdos más o menos agradables.


Respecto a los sueños desconexos, de los que nos acordamos sencillamente de fragmentos sin sentido o absurdos, ¿son de nuestra cabeza o lo hemos vivido?

A menudos son realmente vivencias en el plano espiritual. La pregunta entonces sería, ¿por qué sólo recuerdo fragmentos de lo que vi o hice? La explicación es muy interesante. Durante el sueño, es espíritu registra las experiencias que pueda tener con su cuerpo espiritual, es decir, con su periespíritu. El cerebro del periespíritu es el que almacena todas la vivencias de forma contínua y coherente. En el momento en que volvemos al cuerpo físico, el cerebro espiritual vuelve a “encajar” en el cerebro físico. La transmisión de información entre uno y otro es parcial. La material, como forma de vibración más grosera, no es capaz de asimilar toda la información registrada en el cerebro periespiritual.

¿Los sueños repetitivos significan algo?

Sí, pero el qué depende de un ejercicio de autoconocimiento. Como hemos dicho antes, esta clase de sueños puede estar relacionada a un desencadenante emocional o dirigidos por vivencias en el plano espiritual.


¿Podemos ver el futuro en los sueños?

Raras veces sí. Lo más común, sin embargo, serían las advertencias que recibimos de seres queridos o mentores espirituales. Soñamos lo que sea y nos despertamos con la sedación de que algo grave va a suceder. No se trata de que el destino “esté escrito” y que los desencarnados sepan lo que sucederá. Sencillamente al disponer de más información que los encarnados, hacen previsiones, como las del tiempo, por ejemplo, que no siempre son acertadas. Para que la previsión se cumpla, cada uno de los implicados, haciendo uso de su lebre albedrío, debe actuar según lo esperado en esta situación. Las advertencias, cuando provenientes de seres que nos quieren y de mayor elevación, nos deben servir para llamarnos a la oración, la fe activa y la resignación ante las adversidades de la vida.

¿Siempre volvemos a la vida espiritual?

Sí, siempre. Pero es importante comprender qué quiere decir este “volver”. Sencillamente se trata de que, durante el sueño, el periespíritu se separa del cuerpo físico, gozando de mayor libertad. En este estado de emancipación del ama, el espíritu vive la vida espiritual. No por otra razón se dice que dormir es ensayar para la muerte. Lo que este “volver a la vida espiritual” NO quiere decir es que la espiritualidad sea un lugar. Se suele decir “plano físico” y “plano espiritual”, pero son maneras de decir, de simplificar la historia. Plano físico o espiritual no designan lugares adonde ir o de donde volver. Cuando encarnados y en estado de vigilia, participamos más en el plano físico que en la vida espiritual. Cuando dormidos o desencarnados, participamos más de la vida espiritual que de la física. Ambos, sin embargo, están entrelazados.  

¿Hay una diferencia entre los sueños en blanco y negro y los sueños en color?

Curiosamente hay teorías de psicólogos espiritistas que afirman que los sueños en color son viviencias espirituales, mientras los que son en blanco y negro, son creaciones anímicas.

¿Por que no recordamos los sueños?

A menudo no recordamos los sueños por las razones expresadas en la pregunta 2, pero también hay otra posibilidad. Nuestros mentores o amigos espiritiuales pueden hacer con que ciertas imágenes se graben con más intensidad para que recordemos el mensaje que nos quieren trasmitir. de la misma manera, también pueden evitar que ciertos recuerdos se manifiesten en nuestros sueños como forma de protección. 

¿Los sueños son recuerdos de vidas pasadas?

Algunos pueden ser. Como hemos dicho antes, esta “filtración” probablemente tiene un sentido profundo para la persona, que sólo ella misma podrá decifrar a través del auto-conocimiento.

El estudio de los sueños fue muy rico e interesante. Lo más imporntate es comprender que toda forma de misticismo o simbología debe ser evitada, pasando siempre por el análisis de la razón y el auto-conocimiento cualquier mensaje proveniente de los sueños.

En la siguiente clase del ESDE, seguiremos con el estudio de la emancipación del alma, tratando el tema de la letargia y la catalepsia.

Cariños


Equipo de Divulgación CEADS

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