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Mostrando entradas de agosto, 2016

¡Conéctate a la vida!

Por Janaína de Oliveira
Hablar del suicidio no es fácil. Siempre habrá quién diga que es mejor no mencionarlo, como si el silencio lo curara todo. Pero no es así. El silencio oculta, pero no cura una realidad que sólo puede ser afrontada con mucha empatía, coraje y humildad. Sin empatía no podemos compartir el dolor de los demás, reconocer que su dolor es nuestro también y decidirnos a implicarnos en la lucha contra el suicidio. Sin coraje no hay acción, se cae en la inercia que sencillamente espera a ver si las cifras de muertes por suicidio bajan por sí mismas, como por arte de magia. Sin humildad no se reconoce el sentimiento de impotencia que experimentamos cuando un ser querido te confiesa que se quiere quitar la vida… ¿Cómo le ayudas sin caer en las frases hechas y las imágenes de lugar común que sabes que te va a rebatir ni bien has abierto la boca? ¿Có

¡Vuelta a las clases!!

Muy buenos días

Después de algunos merecidos días de descanso, recuperamos las energías, ¡volvemos a las clases!!

Este sábado, 3 de septiembre, tenemos el Estudio Sistematizado del Evangelio según el Espiritismo, con el tema de la oración, y nuestros monitores, Theyla y David nos envia tarea de casa. Nos solicitan que preparemos alguna historia personal de experiencia activas del uso de la oración que resultarán en consuelo, cura, armonización, etc.



También es con alegría que retomamos las clases de la Educación Espírita Infanto-Juveniltodos los sábados, a la misma hora de las clases para los adultos, para que toda la familia pueda participar de las actividades de CEADS.
Para participar de la Educación Espírita Infanto-Juvenil es necesario hacer inscripción a través del email estudiosceads@gmail.com o personalmente con Janaina o Marcello.



¡Os esperamos!!

Equipo Divulgación CEADS


Escuchando el silencio

Desde mi revolución interior, entre maremotos de lágrimas y terremotos emocionales, siento que agonizo en la más triste soledad.
Me hablo, converso conmigo mismo y lo que sería un monólogo se convierte en un diálogo entre dos: la persona que creo que soy y la que posiblemente sea pero que no conozco.
Dos personas en una: yo misma con diferente sonido y lenguaje (eso creo, así lo entiendo).
¿Será por qué no me he prestado nunca la suficiente atención?
Todo se complica más, cuando interviene una voz en ocasiones discontinua y en otros momentos, permanente. Se instala sin avisar y sin presentarse, como si se tratara de un huésped de confianza que viniera a visitarme cuando le apeteciera y le hubiera dado la llave de mi casa.
Esa voz sólo participa para decirme lo mal que se ha portado la vida conmigo siendo yo una magnífica persona. Me insta a que no luche para estar bien, porque no tengo salida y mi destino es morir joven y sola. Me habla de la negatividad, de la desesperación, de la f…

¡Para y camina!

Siento angustia, miedo, ahogo en mi pecho. Hablo y nadie me contesta. He perdido mi identidad, dudo si soy yo o soy otro.
Murmullos, voces, rumores, gritos estridentes en mi mente. Nooooo…quiero salir de este infierno, ¡sacadme de aquí!!!
Presencias no deseables y paisajes dantescos a mí alrededor.
Por favor, sacadme de aquí!  No quiero esto para mí y tampoco lo deseo para nadie! No quiero estar aquí, ¡sacadme por el amor de Dios!!!
Me despierto ansioso y espantado, empapado de sudor frío. Me toco los brazos, las piernas, la cabeza, el cuerpo, para identificarme con el que soy. Voy al lavabo a mirarme delante del espejo, con temor a quien puedo encontrarme y si seré capaz  de reconocerme.
Aun temblando, me digo a mi mismo: “Sé valiente, mírate y obsérvate”. No quiero encender la luz pero hay una fuerza en mi interior que me anima a ese desafío de “autodescubrime”.
El ambiente que respiro ha cambiado desde que he despertado, pero sigo vigilante porque ese sueño una vez más me ha impac…

Escuchar

Hoy me he parado, cansado de caminar sin rumbo ni esperanza, obligado por la desilusión y frustración.
Agotamiento acumulado producido por la sobrecarga de peso emocional, físico  e intelectual.
Siempre pensé que detenerme un instante significaba perder ese momento o “dejarlo de vivir”.
Qué equivocado estaba!
VIVIR precisamente es PARAR, RESPIRAR, SENTIR, acompañado de una ESCUCHA latente como la de mi corazón.
ESCUCHAR sus latidos, como lenguaje y expresión de la VIDA MISMA, del AGRADECIMIENTO de mi existencia.
ESCUCHAR el silencio de mi más profundo ser interior, sin interferencia ninguna, ni agentes ni ecos externos contaminantes y viciados.

ESCUCHO que debo sentirme cómodo en mi propia casa y para ello he de dejar espacio, desechando pensamientos que me introducen en una espiral que me arrastra hacia la oscuridad y la desesperación, dirigiéndome hacia el abismo e   induciéndome a destruir mi vida, vacía y sin sentido aparente.
Vuelvo a PARAR y es entonces cuando percibo que necesi…