domingo, 4 de junio de 2017

La vida en perspectiva

¡Buenas tardes, familia!

Ayer estuvimos en la XXII Trobada Espírita de Igualada 2017 y, por esa razón, no tenemos el resumen de la clase del Estudio Sistemático de El Evangelio según el Espiritismo que se realizó en CEADS, pero os dejamos el texto y las reflexiones para el estudio.


Nadie podrá ver el reino de Dios si no naciera de nuevo
Cap. IV, Ítems 5, 7 a 9, p. 89 a 91.

La Reencarnación

5. Había un hombre entre los fariseos, llamado Nicodemo, senador de los judíos, que vino a encontrar a Jesús de noche, y le dijo: “Maestro, sabemos que viniste de parte de Dios para instruirnos como un doctor; porque nadie podría hacer los milagros que tú haces, si Dios no estuviera con él”. Jesús le respondió: “En verdad, en verdad te digo: Nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo”. Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede un hombre nacer si ya es viejo? ¿Puede volver a entrar en el seno de su madre, para nacer una segunda vez?”. Jesús le respondió: “En verdad, en verdad te digo: si un hombre no renace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, es carne; y lo que es nacido del Espíritu, es Espíritu. No te maravilles de que te haya dicho que es necesario nacer de nuevo. El Espíritu sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene, ni adónde va; así es todo hombre nacido del Espíritu”. Nicodemo le respondió: “¿Cómo puede suceder eso?” Jesús le dijo: “¡Cómo! ¿Tú eres maestro en Israel, e ignoras estas cosas? En verdad, en verdad te digo, que no decimos más que lo que sabemos, y que sólo damos testimonio de lo que hemos visto. Con todo, no aceptáis nuestro testimonio. Pero si no me creéis cuando os hablo de las cosas de la Tierra, ¿cómo me creeréis cuando os hable de las cosas del Cielo?” (San Juan, 3:1 a 12.) 

7. Estas palabras: si un hombre no renace del agua y del Espíritu, han sido interpretadas en el sentido de la regeneración mediante el agua del bautismo. No obstante, el texto primitivo dice simplemente: no renace del agua y del Espíritu, en tanto que en algunas traducciones las palabras del Espíritu han sido sustituidas por del Santo Espíritu, lo que ya no se corresponde con el mismo pensamiento. Este punto fundamental se destaca en los primeros comentarios hechos sobre el Evangelio, lo que un día se verificará sin posibilidad de equívoco 



8. Para que se comprenda el verdadero sentido de esas palabras, es preciso referirse a la significación de la palabra agua, que no se empleaba en la acepción que le es propia. Los conocimientos que los antiguos tenían acerca de las ciencias físicas eran muy imperfectos. Creían que la Tierra había salido de las aguas, y por eso consideraban al agua como el elemento generador absoluto. En ese sentido, en el Génesis se lee: “El Espíritu de Dios era llevado sobre las aguas; flotaba sobre la superficie de las aguas”; “Que el firmamento sea hecho en medio de las aguas”; “Que las aguas que están debajo del cielo se junten en un solo lugar, y que el elemento seco aparezca”; “Que las aguas produzcan animales vivientes que naden en el agua, y pájaros que vuelen sobre la tierra y bajo el firmamento”. Según esa creencia, el agua se había convertido en el símbolo de la naturaleza material, así como el Espíritu era el símbolo de la naturaleza inteligente. Estas palabras: “Si el hombre no renace del agua y del Espíritu”, o “en agua y en Espíritu”, significan, pues: “Si el hombre no vuelve a nacer con su cuerpo y su alma”. En ese sentido fueron comprendidas al principio. Por otra parte, esa interpretación queda justificada con estas otras palabras: Lo que es nacido de la carne, es carne; y lo que es nacido del Espíritu, es Espíritu. Jesús hace aquí una distinción positiva entre el Espíritu y el cuerpo. Lo que es nacido de la carne, es carne indica claramente que sólo el cuerpo procede del cuerpo, y que el Espíritu es independiente del cuerpo.  

9. La frase El Espíritu sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene, ni adónde va, puede entenderse como una referencia al Espíritu de Dios, que da la vida a quien quiere; o bien, al alma del hombre. En esta última acepción, la frase “no sabes de dónde viene, ni adónde va” significa que no se conoce lo que ha sido el Espíritu, ni lo que será. Si el Espíritu, o alma, fuese creado al mismo tiempo que el cuerpo, se sabría de dónde vino, puesto que conoceríamos su comienzo. Sea como fuere, ese pasaje es la consagración del principio de la preexistencia del alma y, por consiguiente, del de la pluralidad de las existencias. 



Estudio en grupo

¿Qué juicio hacía Nicodemos respecto a Jesús y por qué?

Nicodemos creía que Jesús era un enviado de Dios con la misión de instruir a los hombres. Él pensaba así porque, sabiendo de los prodigios que Jesús hacía, reconocía que nadie podría ejecutarlos si Dios no estuviese con él.


¿A qué se refiere Jesús cuando afirma ser preciso nacer de nuevo para ver el reino de Dios?

Que solamente por la reencarnación tenemos posibilidad de rescatar débitos pasados y construir nuestro progreso espiritual, posibilitándonos así para ver el reino de Dios. Una existencia es insuficiente para que alcancemos el necesario perfeccionamiento.


¿Qué significa renacer del agua y del espíritu?

Para entender este pasaje precisamos reportarnos a la época en que Jesús hablaba y tener en cuenta lo que entonces se conocía sobre las ciencias físicas. En aquél tiempo el agua era considerada el símbolo de la naturaleza y el único elemento generador de la vida, de donde renacer del agua significa volver a la vida con el cuerpo físico. Por otro lado, desde aquella época hasta hoy, el espíritu es símbolo de la naturaleza inteligente, así, renacer del espíritu corresponde a renacer con su alma.


¿Cómo interpretar la frase de Jesús: “Lo que es nacido de la carne es carne y lo que es
nacido del Espíritu es Espíritu?

Jesús no sólo distingue el cuerpo del espíritu como evidencia el origen de cada uno, esclareciendo que el cuerpo genera otro cuerpo, pero no genera el espíritu, pues sólo Dios, Espíritu supremo que todo preside, puede crear el espíritu.
“Maestro, sabiendo que viniste de parte de Dios para instruirnos, por cuanto nadie podríahacer los milagros que haces, si Dios no estuviese con él.”
“En verdad, en verdad, te digo: Nadie podrá ver el reino de Dios si no renaciera de nuevo.”
“En verdad, en verdad, te digo: Si un hombre no renaciera del agua y del Espíritu, no podrá entrar en el reino de Dios.”
La formación del cuerpo es independiente del espíritu, que le preexiste, de modo que los trazos físicos, transmitidos a los hijos por los padres, nada tiene que ver con las características morales, las cuales el espíritu no hereda, mas las trae consigo de vidas anteriores.



¿Qué interpretación podemos dar a la frase del Maestro: “El espíritu sopla donde quiere; oyes su voz, pero no sabes de dónde viene, ni para dónde va; lo mismo sucede con todo hombre que es nacido del espíritu?”

Podemos interpretarla tanto con relación al Espíritu de Dios que, siendo omnipresente, está siempre en todas partes, y no lo podemos localizar; como al espíritu del hombre que, al reencarnar, olvida todo de las existencias anteriores, no sabiendo nada de lo que fue ni de lo que será.


Delante de la sorpresa de Nicodemos ante tales enseñanzas, ¿qué añade Jesús?

Él afirma la verdad de sus palabras y la autoridad de su testimonio, proveniente de la suprema
sabiduría que ostentaba como espíritu puro. 


¿Qué lección práctica extraemos de estas enseñanzas?

Que cada nueva existencia es ocasión de progreso que la misericordia infinita de Dios nos concede para que logremos alcanzar más rápidamente su Reino. Nos cabe administrar bien cada instante de nuestra vida, dedicándonos a la caridad y a la práctica incesante del bien.
“Si el espíritu, o alma, fuese creado al mismo tiempo que el cuerpo, se sabría de dónde vino él, pues se conocería el comienzo.”
Jesús no deja dudas en cuanto a la veracidad de sus palabras, pertinentes a la reencarnación del espíritu o pluralidad de las existencias, al afirmar: “...no decimos sino lo que sabemos y no damos testimonio sino de lo que hemos visto.”
“Renace ahora en tus propósitos, deliberaciones y actitudes trabajando para superar los obstáculos que te rodean y alcanzando la anticipación de la victoria sobre ti mismo, en el tiempo...”


Conclusión final

Cada nueva reencarnación constituye oportunidad de progreso que Dios, en su infinita
misericordia, concede a los espíritus a fin de que se perfeccionen y logren alcanzar Su
Reino.

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