Vicios "Modernos"

Por Claudia Guadahnín
Colaboración con Revista SER Espírita



En los tiempos modernos, se ha oído hablar mucho de los vicios. Conceptualmente, estos vienen motivados por la búsqueda de la satisfacción por medio de sustancias que actúan en el organismo -en especial en los procesos psíquicos- provocando alteraciones caracterizadas por estados de euforia, autoconfianza y satisfacción temporal. 

Los vicios también pueden estar causados por el uso de sustancias psicoactivas -drogas, alcohol y tabaco, por ejemplo- pero también por la repetición excesiva de determinados comportamientos o incluso por el exceso de consumo. O sea, estos no son solamente el resultado del uso de estas sustancias, sino que también pueden manifestarse en un comportamiento, idea, creencia u opinión, causando traumas psicológicos e incluso actitudes intolerantes.

Según el médico psiquiatra, especialista en dependencias químicas y maestro en ciencias de la Salud, Ricardo Luiz Malina Losso, las influencias que contribuyen a la manifestación de comportamientos viciosos -sean estos generados por sustancias o factores psicológicos- pueden ser genéticas, sociales y hormonales. "Sabemos que, cuando existe un historial familiar de dependencia, la posibilidad de que otros miembros de la familia puedan desarrollarla aumenta significativamente. En una familia en la cual no existe el diálogo o es insuficiente, también" explica. Según el médico, la disponibilidad orgánica de la persona es otro factor que determina la intensidad del vicio. "Cuanto más dispuesto esté un organismo a la sustancia, mayor será la tendencia a su consumo".

Pero Losso explica que, actualmente, los vicios ya son entendidos por la ciencia de una manera más amplia, considerando comportamientos compulsivos, como el juego patológico y la necesidad incontrolable por comer o tener sexo, por ejemplo. "Hemos observado casos de pacientes que se sometieron a cirugía bariátrica (de reducción de estómago) sin el debido acompañamiento psicológico y pasaron a depender de sustancias psicoactivas en el tratamiento. Esto ocurrió porque las creencias, los pensamientos e ideas que llevaban a aquella persona a un comportamiento compulsivo en relación a la comida no fueron modificados con la cirugía", dice él.

El investigador de la Doctrina Espírita y presidente del Centro Espírita Ismael de São Paulo, Sergio Biagi Gregorio, comparte la opinión del médico. Para él, el vicio también puede ser manifestado por el mantenimiento de pensamientos intolerantes. Él cree que las ideologías y las religiones, que imprimen eslogans que pueden llevar a sus adeptos al fanatismo, merecen una atención especial. "La intolerancia nos impide pensar de forma diferente al de sus puntos de vista. Con ello, viven una especie de 'cristalización' y pasan a obedecer la lógica del sistema", explica.

Para Gregorio, el cuidado de las acciones individuales debe ser permanente, ya que las acciones son el resultado de los pensamientos. "Un vicio físico comenzó en nuestro pensamiento. Por ello, cuando mejoramos nuestro modo de pensar, evolucionamos como individuos. En ese momento, los vicios no encuentran más sintonía en la que desarrollarse", explica.

Más allá de comprometer la encarnación actual, los resultados de los vicios adquiridos repercuten en las vidas espirituales futuras y pueden ser una de las causas de posibles dolencias kármicas. En 1857, cuando fueron preguntados por el codificador del Espiritismo, Allan Kardec, sobre cuál sería el mayor obstáculo para la ascensión espiritual, los Espíritus Superiores fueron enfáticos en apuntar dos de las más perjudiciales características terrenales: el orgullo y el egoísmo (pregunta 785 de El Libro de los Espíritus).

Sobre la segunda actitud, apuntaron "Todo mal deriva del egoísmo. Estudiad todos los vicios y veréis que en el fondo de todos está el egoísmo, la verdadera llaga de la sociedad. El egoísmo es incompatible con la justicia, el amor y la caridad" (pregunta 913 de la misma obra).


ALERTA

Según Sergio Biagi Gregorio, una actitud moderna que, a su entender, se volvió el vicio más común de la actualidad es el consumo no consciente. "El consumismo es una aplicación muy práctica del egoísmo. Queremos adquirir bienes y más bienes, sin ponderar si aquello sirve a nuestro progreso espiritual. De maneras y con intensidades diferentes, los vicios nos llevan a la pérdida de la libertad individual y por ello, ningún tipo de exceso puede ser inofensivo".

Para el médico Ricardo Luiz Malina Losso, uno de los vicios más presentes en la actualidad es la distorsión del concepto de carpe diem ('vivir intensamente'). "Muchas personas actúan sin considerar las consecuencias de sus actos, como si no hubiese un mañana, pero éste siempre llega y cobra la cuenta. Creo que debemos valorar el ahora y el mañana en la misma proporción y vivir bien al encontrar una armonía entre ellos", indica.

Algunos comportamientos simples pueden ayudar a las personas a mantenerse alejadas de los vicios y comportamientos autodestructivos:
  • Practique ejercicio físico diariamente y consuma alimentos saludables;
  • Cultive buenas y valiosas amistades;
  • Practique buenas acciones;
  • Evalúe las ventajas y desventajas de una situación antes de tomar actitudes impulsivas;
  • Estimule el funcionamiento saludable del cerebro;
  • Hacer oraciones;
  • Cuando identifique alguna señal de comportamiento propenso a las dependencias, busque un médico. Cuanto más precoz sea el diagnóstico, indican los especialistas, más asertivo será el pronóstico.

Fuente: Revista SER Espírita; año 4, edición 21; págs. 34-35.

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