domingo, 4 de febrero de 2018

Yo no soy feliz

¡Buenos días!!

¡Ayer la casa está llena de gente! Con inmensa gratitud que elevamos nuestro pensamiento a la Espiritualidad amiga que nos ampara y que nos da la oportunidad de servir y aprender.

Nuestras monitoras nos han preparado la clase del Estudio Sistematizado del Evangelio según el Espiritismo, con el estudio del Capítulo V - Bienaventurados los afligidos, ítem 20: La felicidad no es de este mundo.

¡Yo no soy feliz! 
¡La felicidad no se ha hecho para mí! exclama generalmente el hombre en todas las posiciones sociales.

Este item del Evangelio según el Espiritismo nos lleva a un análisis profunda de la verdadera felicidad. Cuando paramos para pensar que es la felicidad entendemos todo aquello que nos pueda generar alegría o placer. ¡Que gran engaño!

Nuestra pequeñez filosófica se centra en los bienes que pueda tener, en la alegría de poseer y, nos olvidamos, de la verdadera felicidad; esa plena, pacifica y tranquilizadora.

Cuando Jesús nos dijo que "la felicidad no es de este mundo", no quería decir que la felicidad no es para nosotros que aquí vivimos en el planeta Tierra, pero si que la conoceremos una vez ampliemos nuestra visión hacía la verdadera vida: la espiritual. Todo lo que poseemos aquí es materia que dejaremos aquí. ¿Y que es lo que llevaremos de vuelta a la verdadera morada? Nuestras experiencias, nuestras acciones de mejoría, nuestro amor hacía nosotros y a los quien hemos convivido.

Pero, si la felicidad no es de este mundo material, ¿sería una utopía desearla en nuestra condición de ser encarnado?

Absolutamente no. No es una utopía pero carece el hombre de edad evolutiva para sentir la felicidad en la carne. Sabemos que vivimos en un planeta de Pruebas y Expiaciones, que pasa ahora mismo por una transición evolutiva hacía a un planeta de Regeneración, donde aprenderemos a observar las pequeñeces de la felicidad en las miradas de los seres, en la vida por si mismo, sin importarse tanto con lo que tenemos y si con lo que seremos.



Todavía es necesaria algunas pruebas para que podamos afrontar las consecuencias de algunas malas decisiones del pasado, aún es necesario que experimentemos el dolor en la carne para buscar las soluciones de la cura.

"Nunca de ha amado tanto como en este siglo", ya decía Divaldo Franco. Con la globalización de la información tenemos el conocimiento de todo lo bueno y malo de las actitudes humanas, en varias culturas, en sus diferentes niveles de evolución moral e intelectual.

Como consecuencia de esta globalización, empezamos a repensar nuestro entorno, que es lo que realmente entendemos por felicidad, porque aún hacemos tanto mal y a la vez como existe tantas y tantas personas anónimas haciendo el bien.

Hoy somos pocos los que regocijamos con las malas noticias y muchos que envidian a los que hacen las buenas obras. Que podamos utilizar esa envidia hacía el movimiento de copia, practicando el bien hacía uno mismo y a los demás.

Si, la felicidad aun no es de este mundo, falta que seamos el mundo que deseamos y merezcamos para que podamos ver con los ojos del alma la verdadera felicidad. Mientras tanto, a cada día, al abrir los ojos, practicaremos, recordando de agradecer, a todo lo que somos, experimentando momentos de esa felicidad futura.


Para finalizar, nuestras compañeras, nos han regalado con un poema de Mario Benedetti:


No te rindas

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
 


No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
 
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
 
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
 
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
 
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.



¡Una feliz semana a tod@s!


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