domingo, 28 de enero de 2018

La mediumnidad con Jesús

Ayer en CEADS realizamos el Estudio Sistemático de la Doctrina Espírita, ESDE. El tema tratado, la mediumnidad con Jesús, es de lo más importante y que causa a menudo cierta decepción entre las personas que nos buscan sin conocimiento de la Doctrina. Hay que admitir que el tema es complejo y para una persona que sólamente conoce del espiritismo su nombre, puede resultar bastante sorprendente.

Lo primero que nos esclarece la doctrina es que la mediumnidad no es un don o una cualidad de personas más evolucionadas  que las demás. La mediumnidad es una facultad que todos tenemos en cierto grado, desde lo más sutil, que podría ser la mediumnidad de intuición, por ejemplo, hasta la mediumnidad de videncia, que sería de lo más ostensible. Es más, dicen los espíritus que precisamente las personas dotadas de mediumnidad más ostensible, salvo raros mandatos misioneros, son poseedoras de importantes debtos anteriores. Estas personas deben ayudar al progreso social con los buenos consejos de los que pueden ser portadores y con su buen proceder, que debe servir de ejemplo y infundir la fe en los demás.


En la doctrina espírita, la mediumnidad se vive con inspiración en las enseñanzas evangélicas. Por tanto, las inolvidables palabras del Maestro no pueden jamás ser desconsideradas:   
"Restituid la salud a los enfermos, resucitad a los muertos, curad a los leprosos, expulsad los demonios. Dad gratuitamente lo que gratuitamente habéis recibido. Mateo, 10:8."
Al medium no le pertenecen los consejos que da o la cura que opera. Si fuera la cura resultado de su propio esfuerzo, como estudios de medicina, por ejemplo, podría cobrar por sus servicios. Dado, sin embargo, que lo que el médium ofrece proviene del plano espiritual y que por esta razón no puede asegurar que se lo pueda ofrecer irrestrictamente, todo médium que abraza la doctrina espírita rechazará cualquier retribución, de cualquier naturaleza, por su mediumnidad. Hay que considerar que en toda situación, la necesidad de aprendizaje y merecimiento de la persona que se acerca la médium es considerada por la espiritualidad. El médium no es quién para asegurar la satisfacción de su paciente, ya que no está en sus manos más que servir con humildad a los propósitos de la espiritualidad amiga, actuando siempre con humildad, descripción y disciplina.

Evidentemente que no hablamos aquí de prácticas mediúmnicas conducidas por intereses individualistas o deseos inferiores. Lo de "traygo la persona amada de vuelta en 7 días" puede ser charlatanismo o mal uso de la facultad mediúmnica. Encualquier caso, siempre hay espíritus ignorantes del bien dispuestos a colaborar en empresas menos nobles, así como es evidente que espíritus superiores no invertirán ni un segundo de su tiempo con esta clase de intereses.

Como más noble, altruísta y humilde sea el interés del médium y de los equipos mediúmnicos, mayor seguridad tendrán para realizar las tareas de socorro que Jesús les confía. Al otro lado de la vida hay multitudes de seres necesitando comprender su situación, encauzar el rumbo hacia el perdón, centrar la mirada en el presente, etc. El médium evangelizado se entrega a estas tareas consiente de que él mismo es el gran beneficiado por la oportunidad de servir, ya que hace el bien donde posiblemente lo desbarató en el pasado.




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