sábado, 22 de septiembre de 2018

Las evocaciones espíritas y sus desventajas

Por Fernando Lora


Las evocaciones espíritas y sus desventajas “Allan Kardec, repitiendo las experiencias de los grandes iniciados del pasado, en los tiempos modernos se hizo notable por sus excelentes cualidades morales y culturales que le engalanaban la personalidad, sobre todo por el coraje, la serenidad y la nobleza con que evocaba a los Espíritus”. Vianna de Carvalho, Médiums y Mediumnidades. 




En el capítulo XXV de El Libro de los Médiums párrafo 269 Kardec afirma "Los Espíritus pueden comunicarse en forma espontánea o acudir a nuestro llamado, es decir, venir cuando los evocamos". Hay quien juzga que no es conveniente evocarlos, porque no siempre tenemos la certeza de que el Espíritu comunicante sea el que fue evocado. En la antigüedad oriental era común la práctica de la evocación de los muertos, en todas las culturas en la intimidad de los templos endiosaban a los adivinos, oráculos y sacerdotes, profetas y pitones que eran quienes conseguían traducir el pensamiento, pues a través de su sensibilidad ellos regresaban al contacto humano. 

En Grecia se volvieron notables los santuarios, en los cuales ocurrían las evocaciones de los dioses, especialmente el de Delfos que ha quedado como referencia histórica sobre la legitimidad de las comunicaciones entre los seres que desencarnaron y los hombres. El cristianismo primitivo sentó sus bases espirituales en el intercambio con las divinidades protectoras, que se presentaban espontáneamente, conduciendo a las mentes y apoyando a los hombres en sus emprendimientos elevados. Este intercambio se reinició con Jesús. 

En las reuniones de los discípulos y de los continuadores de Su Obra de amor, las comunicaciones espirituales se volvieron el vehículo seguro para el éxito del despertar de conciencias. San Juan Crisóstomo, San Basilio, Orígenes, Constantino, entre muchos, fueron excelentes médiums que auxiliaron a la divulgación y al esclarecimiento de las almas hacia la vida superior. En la actualidad la cuestión de las evocaciones espíritas precisa ser analizada con criterio y buen juicio, porque hay ventajas y desventajas en las comunicaciones producto de las evocaciones directas debido a la falta de confiabilidad del Espíritu evocado. Esto ocurre porque no siempre se tiene la autoridad moral adecuada del experimentador, del grupo y del médium para alejar a los Espíritus mistificadores y frívolos; el Espíritu puede querer o no querer comunicarse; o puede no estar en condiciones para transmitir su pensamiento, sea porque esté en el umbral y no tenga permiso o porque esté encarnado; puede también que no haya la afinidad fluídica necesaria con el médium. Por tanto estas dificultades normales en la cotidianidad de la vivencia mediúmnica nos atestigua que existen serias desventajas en lanzarse a evocar a los Espíritus. 

En los tiempos de la Codificación de la Doctrina Espírita eran necesarias y convenientes las evocaciones para crear el marco teórico que nos brinda la Doctrina gracias a la incuestionable autoridad moral de Kardec. Saber y desvelar la vida más allá de la tumba, qué ocurre en el momento de la muerte, analizar la turbación inmediata a la muerte, por qué esta gran variedad de situaciones. Conocer qué pasaba con un suicida, un criminal, una persona de bien, por qué de las grandes expiaciones, por qué se sufre, hasta cuando dura este padecer del alma, cuándo ocurre el arrepentimiento-expiación y reparación de nuestras faltas que hacen infelices a los desencarnados. Y comprendiendo todo esto conocer la finalidad de la vida, que es única, perpetua, con dos fases: una en la vida errante, nuestra vida normal, y la otra como encarnado. 

Para Kardec era necesario abordar todas estas grandes cuestiones de la vida pero, como dice Vianna de Carvalho, el maestro de Lion poseía "las credenciales seguras para realizar las evocaciones" y no todos los individuos o grupo mediúmnicos disponen de este aval para el trato seguro con lo invisible. Era necesario en su tiempo realizar todo ese trabajo de investigación y comprobación con el método científico de Kardec, con la rectitud y honestidad de un hombre de bien encarnado, cualidades morales que dieron sus frutos inigualables cumpliendo con la gran misión de Codificar el Espiritismo, la Tercera Revelación. Pasada esta etapa de la Codificación los grupos mediúmnicos están ahora más enfocados al auxilio a los desencarnados sufrientes, quienes encuentran alivio en las huestes del Consolador prometido por Jesús. Médiums misioneros traen en la actualidad la tarea de seguir desvelando lo invisible en diversos puntos, proporcionándonos obras psicografiadas de gran valía y dando curso a la progresiva revelación de la Doctrina Espírita. 

Casi 80 años después de El Libro de los Médiums, el Espíritu Emmanuel examinó el tema de las evocaciones en la pregunta 369 del libro El Consolador psicografiado por Francisco Cándido Xavier: - ¿Es aconsejable la evocación directa de determinados Espíritus? No somos de los que aconsejamos la evocación directa y personal, en ningún caso. Si esa evocación es pasible de éxito, su factibilidad solamente puede ser examinada en el plano espiritual. De ahí la necesidad de ser espontáneos, porque en el complejo de los fenómenos espíritas la solución de muchas incógnitas espera el avance moral de los aprendices sinceros de la Doctrina. 

Podréis objetar que Allan Kardec se interesó por la evocación directa procediendo a realizaciones de esa naturaleza, pero necesitamos ponderar en su esfuerzo la tarea excepcional del Codificador aliada a necesidades y méritos aún distantes de la esfera de actividad de los aprendizajes comunes. Hay que enfatizar que Kardec aunque utilizó las evocaciones directas muchas veces también admitía las comunicaciones espontáneas en las reuniones de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, como podemos verificar en la Revista Espírita que las espontaneas eran más frecuentes que las directas. En la literatura mediúmnica también encontramos señalamientos de André Luiz en el libro Conducta Espírita, capitulo 25, donde corrobora la propuesta hecha por Emmanuel. Él dice: "Abolir la práctica de la invocación nominal de tal o cual Entidad, en razón de los inconvenientes y de lo innecesario de tal procedimiento en nuestros días, tratando de identificar a los benefactores y amigos espirituales por los objetivos que demuestren y los bienes que siembren." 

Otros Espíritus también recomiendan lo mismo. Es el caso de Vianna de Carvalho en el libro Médiums y Mediumnidades por la psicografía de Divaldo Pereira Franco quien nos afirma: "Lo ideal en las experiencias mediúmnicas es esperar las manifestaciones espontáneas, más naturales, no forzadas, para aprender las técnicas de identificación así como enseñorear los delicados procesos de comunión espiritual, pudiéndonos colocar a salvo de las trampas y obsesiones evitables, que normalmente propician la imprudencia y la precipitación". 

Como se deduce de todas estas observaciones en los grupos mediúmnicos actuales bien orientados sus comunicaciones son espontáneas bajo el amparo de los Benefactores espirituales que los dirigen y que, conociendo los intríngulis y necesidades de los Espíritus comunicantes, de los médiums, del grupo mediúmnico y del Centro Espirita, buscan su defensa y su preservación. Como conclusión tomaremos estas apreciaciones de Vianna de Carvalho del libro anteriormente citado: "La presunción humana, que piensa que todo lo puede, se vuelve un gran impedimento en el área de las evocaciones serias, pues abre un campo de vibración para comunicaciones vulgares y decepcionantes. Actúan bien aquellos que interesados en el aprendizaje, ante el intercambio espiritual esperan que ocurran las de naturaleza espontánea, pudiendo analizarlas y sacar de ellas lecciones provechosas, consoladoras, necesarias a la fe racional y al equilibrio de la paz interior". 


Bibliografía: 

Libro de los Médiums, Allan kardec, capítulo 25. 

Médiums y Mediumnidades, por el Espíritu Vianna de Carvalho, psicografiado por Divaldo Pereira Franco. 

El Consolador, por el Espíritu Emmanuel, psicografiado por Francisco Cándido Xavier.

Conducta Espírita, por el Espíritu André Luiz, psicografiado por Waldo Viera.

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