Somos seres multidimensionales

Ayer en CEADS celebramos nuestra jornada dedicada a los sobrevivientes del suicidio con un invitado muy especial, el dr. Carlos Trallero, médico de familia con una experiencia de 15 años en el tratamiento paliativo. El autor de "Destellos de luz por el camino" empezó dejando muy claro que mirar al paciente únicamente en su espera material, temporal, no es suficiente. El paciente, todos nosotros, somos seres pluridimensionales: sociales, emocionales y espirituales. Carlos habló desde su experiencia y compartió algunas anécdotas de su trayectoria profesional, dejando ver la madurez espiritual que le caracteriza.



En su charla, Carlos nos contó que cuando una persona tiene un diagnóstico terminal, en la mayoría de los casos, tanto sus médicos como sus familiares se preocupan prioritariamente - si no únicamente- por alargarle la vida. Él sin embargo ha visto que esta no es la mayor preocupación de la persona que se acerca a la muerte. En muchas ocasiones, sus prioridades son sentirse acompañado, amado, sentir que los días que le quedan tengan sentido existencial y a encontrar un sentido a lo que ha vivido. Es necesario que exista respeto a las prioridades de la persona que se marcha.

Carlos nos ha dicho que en nuestra sociedad, no sabemos morir bien, ni tampoco dejar morir bien. Sin embargo, es posible. Él nos ha contado que ha visto como algunos de sus pacientes han transformado sus muertes en un verdadero "don de amor", encontrando ellos mismos el camino hacia una partida pacífica y dejando atrás a sus seres queridos consolados por la oportunidad de una despedida afectuosa.


Le escuchamos hablar de la esperanza a Carlos. La buena esperanza no es la última que nos queda, porque esta, la del dicho popular, es la esperanza por sobrevivir. La buena esperanza es la que da fuerzas para vivir el presente, encontrando sentido a todo lo que nos sucede y aprendiendo de ello. Mientras nos peleamos en niveles de negación, enfado y angustia estamos cerrados a las posibilidades de aprendizaje ante las situaciones dolorosas de la vida. Éstas siempre llegan, antes o después a la "casa" de todos y cada uno de nosotros. El dolor tiene una función en nuestras vidas. Encontrarle sentido y aprender la lección es el trabajo de cada uno. Intransferible.

También nos habló Carlos de la certeza.... Convicciones personas que tenemos porque hemos vivido experiencias que nos han demostrado que, simplemente, es así... Nos ha hablado, entre otras cosas, de la certeza de que cuando un paciente está en coma, puede sentir el toque de su mano y el afecto que se le dedica. Nosotros le hemos hablado de la certeza de que después de la vida, sólo hay más vida. De que no hay penas eternas.

Seamos o no sobrevivientes, tenemos que vivir el presente con la convicción de que el dolor no nos puede paralizar. Debemos seguir adelante, aprendiendo siempre, creciendo siempre. Amando siempre. La muerte no separa los que se aman. Pues sigamos unidos, en los dos planos de la vida, fortalecidos por charlas como la de ayer y por nuestra amada Doctrina Espírita.

Una buena semana a todos

Equipo de Divulgación
CEADS

  

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