viernes, 8 de octubre de 2010

LAS EVOCACIONES ESPÍRITAS

Hola familia CEADS,

aquí os dejo el texto de estudio de la clase de mañana. La clase se hace normalmente, pese a que algunos estaremos fuera por el Congreso Espiritista. os contaremos cómo fue todo a la vuelta. Los que os quedáis, defended el fuerte =)
El abrazo de siempre y hasta la vuelta,

Janaina

(...)

LAS EVOCACIONES ESPÍRITAS

«Los Espíritus pueden comunicarse espontáneamente o acudir a nuestro llamado, es decir, venir por evocación. (…)» Habrá quien considere que es inconveniente evocar a este o aquel Espíritu, porque no siempre se tendrá la seguridad de que el Espíritu comunicante es en realidad el que fue evocado. Quien ve las cosas de esta manera piensa que los Espíritus deben comunicarse espontáneamente, ya que actuando así, prueban mejor su identidad. Respecto de eso, oigamos al Codificador: «(…) En nuestra opinión, eso es un error: primero porque siempre hay Espíritus en torno de nosotros, la mayoría de las veces de condición inferior, que lo único que desean es comunicarse; en segundo lugar y por esta última razón, no llamar a ninguno en particular es abrir la puerta a todos los que quieran entrar. (…)»

Esta cuestión de las evocaciones espíritas debe ser analizada con criterio y sentido común: Hay ventajas y desventajas en las comunicaciones provenientes de evocaciones espiritas y en las ocurridas espontáneamente.
«(…) Las comunicaciones espontáneas no presentan ningún inconveniente, cuando se sabe controlar a los Espíritus y se está seguro de no dejar que los malos tomen la delantera. (…)» Observamos tales comunicaciones en las reuniones mediúmnicas habituales, donde se atiende a los espíritus que sufren. «Cuando se desea la comunicación con un determinado Espíritu, es imprescindible evocarlo. (…)» «(…) Para tal fin no hay ninguna fórmula sacramental. Cualquiera que pretenda indicar alguna, puede ser considerado, sin recelo, un impostor; ya que para los Espíritus la forma nada vale.

Sin embargo, la evocación siempre debe ser hecha en el nombre de Dios. (…) Cuando desee llamar a determinados Espíritus, es esencial que el médium comience por dirigirse solamente a los que él sabe que son buenos y le guardan simpatía y que pueden tener motivo para acudir al llamado, como ser los parientes o amigos. (…)» «(…) Cuando decimos que se haga la evocación en el nombre de Dios, queremos que nuestra recomendación sea tomada en serio y no livianamente. (…)» «Con frecuencia las evocaciones ofrecen más dificultades a los Médiums que los dictados espontáneos, sobre todo cuando se trata de obtener respuestas precisas a preguntas circunstanciales. (…)» (05)
«Los Médiums generalmente son más buscados para evocaciones de índole particular que para comunicaciones de interés general (…). Consideramos un deber, hacer al respecto algunas recomendaciones importantes a los Médiums. Primero, que no accedan a ese deseo sino con muchas reservas, si se trata de personas de cuya sinceridad no estén completamente seguros. (…). En segundo lugar, que no se presten a tales evocaciones, con ningún fundamento, si percibieren un fin de simple curiosidad o de interés y no una intención seria de parte del evocador (…).»

«(…) El médium, en suma, debe evitar todo lo que pueda transformarlo en agente de consultas, lo que a los ojos de muchas personas es sinónimo de lector de la buena suerte. « «Todos los espíritus, cualquiera que sea el grado en que se encuentren en la escala espiritual, pueden ser evocados: tanto los buenos como los malos, los que dejaron la vida recientemente como los que vivieron en épocas remotas, los que fueron hombres ilustres tanto como los anónimos, nuestros parientes y amigos, los que nos son indiferentes. Esto, sin embargo, no quiere decir que ellos siempre quieran o puedan responder a nuestro llamado. Independientemente de su propia voluntad o del permiso, que puede serles denegado por una potencia superior, es posible que se hallen impedidos de hacerlo, por motivos que no siempre nos es dado conocer. (…)»

Determinadas cosas impiden o dificultan a los espíritus atender a las evocaciones que les son dirigidas. Las principales son: a) cuando el espíritu evocado está involucrado en misiones u ocupaciones que no puede posponer; b) si el Espíritu estuviere encarnado, sobre todo en mundos inferiores; c) cuando el Espíritu se halla en lugares de castigo y no recibe autorización superior para ausentarse de allí; d) cuando el médium, por su naturaleza o aptitud, no consigue entrar en sintonía mediúmnica con el Espíritu evocado. Si las evocaciones deben o no ser hechas, según afirmamos anteriormente, es algo que precisa ser bien analizado, teniéndose siempre en mente la finalidad a que se presta. Y toda evocación, así como toda manifestación espontánea de un Espíritu, debe tender a un fin útil. Para eso existen algunas condiciones: «(…) Cuando un Espíritu es evocado por primera vez, conviene designarlo con alguna precisión. En laspreguntas que se le hagan, deben evitarse las fórmulas cortantes e imperativas, que constituirían para él un motivo de alejamiento. Las fórmulas deben ser afectuosas, o respetuosas, según el Espíritu y, en todos los casos, es necesario que el vocador le dé prueba de su benevolencia.»

En las evocaciones «(…) las preguntas deben ser formuladas con claridad, precisión, y sin ideas preconcebidas, si es que se quieren respuestas categóricas. Corresponde, pues, omitir las que tengan carácter insidioso, ya que es sabido que a los espíritus no les gustan las que tienen por objetivo ponerlos a prueba. (…) El evocador debe encarar franca y abiertamente el punto requerido, sin subterfugios ni circunloquios. Si duda acerca de ser explícito, es mejor que se abstenga. Conviene, también, que las evocaciones se hagan con prudencia cuando estén ausentes las personas que las pidieron; es hasta preferible que no se hagan si no es en esas condiciones, dado que solamente esas personas están capacitadas para analizar las respuestas, juzgar la identidad, pedir aclaraciones si fuese oportuno y formular las preguntas adicionales que las circunstancias indiquen. (…)»

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