domingo, 29 de enero de 2012

Vida después de la vida

Hola familia,

Ayer en nuestro centro, una vez más nos reunimos para estudiar la doctrina de los espíritus. Esta vez el tema de estudio eran las evidencias de la existencia del espíritu y su supervivencia a la materia.

Empezamos la clase dividiéndonos en dos grupos. La tarea era compartir con los compañeros las evidencias y/o dudas que cada uno tenía sobre la existencia de los espíritus. Teníamos entre nosotros personas que nunca habían visto o escuchado a ningún espíritu, pero que no necesitan pruebas de su existencia; teníamos compañeros que habían tenido experiencias de contacto mediúmico o que habían presenciado efectos físicos provocados por desencarnados; teníamos entre nosotros a estudiosos del tema de la vida después de la muerte, dedicados a investigar evidencias científicas muchas veces ocultadas por el paradigma científico oficial; teníamos entre nosotros a personas que creen en Dios y en la existencia de los espíritus, pero no en la forma como los espíritas concebimos la vida en la espiritualidad. La diversidad de formas de entender la vida espiritual no impidió que el clima de la reunión fuera el más delicado posible.

Después de la tertulia en los grupos, leímos el texto de estudio del día que nos llama la atención para la evidencia lógica de la vida después de la muerte: la materia bruta no piensa y esto nos lleva a deducir que el ser humano es algo más que materia. También hablamos de evidencias ofrecidas por científicos que colaboran en laboratorios de reconocido prestigio y publican en revistas científicas internacionales. El trabajo de estos investigadores amplia poco a poco las fronteras de la ciencia oficial, demostrando que es necesario cambiar el paradigma materialista y reconocer públicamente que el ser humano no es solo lo que veen nuestros ojos encarnados. Entre estas investigaciones, podemos citar aquellas desarrolladas por Sergio de Oliveira , que ya hemos comentado en este blog, y el trabajo del dr. Jorge Moll Neto, científico materialista cuyo trabajo publicado en 2006 comprueba observaciones elaboradas en 1947 por un espíritu desencarnado sobre el funcionamiento de los lóbulos frontales, a través de la psicografía de Chico Xavier. La crónica de una interesantísima conferencia proferida por Joao Ascenso, estudiante de doctorado que colabora en el equipo del doctor Jorge Moll Neto puede ser encontrada en el último número de nuestra revista Visión Espírita

Elaine Vieira, autora del artículo de portada de la revista Año Cero Nº 257, que tuvimos la felicidad de tener entre nosotros ayer, nos contó que nuestro querido Chico Xavier tuvo su capacidad extrasensorial investigada por el doctor Paulo Rossi en 1991. Esta investigación dio origen al libro "La Vida Triunfa - Investigación sobre los mensajes que Chico Xavier recibió"
“El médium brasileño escribió más de cuatrocientos libros, aunque jamás admitió ser el autor de ninguno de ellos, puesto que siempre dijo que escribía únicamente lo que los espíritus le dictaban. Además, solía atender gratuitamente a 60 personas por día en su modesta casa en Uberaba. La investigación realizada por el doctor Paulo Rossi confirmó que el 93,3% de las personas que visitaron a Chico Xavier no le conocían anteriormente, el 62,2% de los mensajes citaban más de 6 hechos comprobados y el 71,1% de sus revelaciones tenían información detallada de fallecidos, que posteriormente fue confirmada por sus familiares. Paulo Rossi concluyó que las informaciones reveladas por Chico Xavier provenían realmente de espíritus de personas muertas, descartando cualquier tipo de fraude” (parte del artículo publicado por Mado Martínez y Elaine Vieira en el número 257 de la Revista Año Cero).

También vimos emocionados dos escenas de la película Las Madres de Chico y acabamos nuestro encuentro agradecidos por la oportunidad de compartir conocimientos e inquietudes unos con los otros.


Nada mejor que lo que dijo Alfredito para cerrar esta crónica de nuestra reunión de ayer:
“Para el que quiere ver, ni una sola prueba hace falta; para el que no lo quiere, todas las pruebas son inútiles”.
Deseándoos una semana de trabajo, amor y esperanza, pido a Nuestro Amado Maestro que nos siga orientando en la senda del progreso.

Cariños a todos de la hermana menor!

viernes, 27 de enero de 2012

Ojos de ver...


 Hola familia,

os pongo el texto de la clase de ESDE de mañana.

Cariños de la hermana menor!

(...)

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA Y DE LA SUPERVIVENCIA DE LOS ESPÍRITUS

Aparentemente somos tan solo el cuerpo con el que vivimos en este mundo. Ahora bien, todo indica, y el análisis químico lo demuestra, que nuestro cuerpo está formado exclusivamente de materia, como los demás cuerpos de la naturaleza.

Pero el análisis consciente y una observación más profunda, muestran que en el hombre existe algo más que materia y principio vital.

«Cogito, ergo sum» – escribió Descartes; «Pienso, luego existo» (si se traduce de manera rigurosamente literal). Sin embargo lo que debía estar en el razonamiento del gran filósofo no puede ser otra cosa que la siguiente idea: pienso. Ahora bien, la materia por sí misma no piensa; luego existe en mí, además del cuerpo material algo más que es el agente de mi pensamiento en virtud de lo cual existe como ser inteligente y tengo plena conciencia de mi existencia. Es un razonamiento perfectamente lógico y conforme con la más pura razón humana. Debería ser suficiente para que en el hombre no existiese ninguna duda al respecto de que en él vive esencialmente un espíritu; es decir, un ser inmaterial y sin embargo real, independiente del cuerpo y que lo sobrevive; y solamente a él son inherentes las facultades superiores de la inteligencia y la razón. Además existen otras facultades en el hombre que nada tienen que ver con la materia, que son funciones de una conciencia individual superior, resultando en todas el sentido moral.

Dios en su infinita bondad y amor, como Divina Providencia, concedió al hombre, con las manifestaciones espiritas, las pruebas cabales de que en él vive un espíritu y de que ese espíritu sobrevive a la muerte.

Manifestaciones de espíritus han ocurrido en todos los tiempos, desde la más remota antigüedad, pero con carácter  excepcional o consideradas de origen sobrenatural. Sus verdaderas causas sólo eran conocidas por los iniciados, en los llamados misterios de los templos, de las antiguas civilizaciones. Las escrituras sagradas están llenas de esos hechos. Individuos excepcionales – los profetas – servían de intermediarios entre los espíritus y los hombres y anunciaban muchas cosas como expresiones de la voluntad de Dios; y una de las cosas anunciadas entonces fue que vendría el tiempo en que esa facultad de intermediación se generalizaría, dando lugar a manifestaciones que ocurrirían, irrefrenables, por todas partes para sacudir las conciencias y los corazones de los hombres, despertándolos a la gran realidad de un mundo espiritual. La profecía se cumplió y, luego de algunos casos aislados, de unos pocos precursores que no tuvieron mayor repercusión, ocurrieron en los Estados Unidos de Norte América, hechos notables que llamaron rápidamente la atención.
Producidos inicialmente en la aldea de Hydesville, rápidamente se propagaron a la ciudad de Rochester y a otras importantes ciudades de América del Norte; de allí se expandieron por toda Europa, llegando primero a Inglaterra, Francia, y Alemania; ocurrieron en todas partes y desde entonces son irrefrenables los hechos espíritas.

¿Qué hechos son esos? Antes son fenómenos que consisten en efectos físicos diversos: ruidos, que dan la sensación de rasguños, estallidos, golpes o pasos, producidos en puertas, paredes, pisos, sin causa física conocida; proyección ó desplazamiento (transportes) de objeto de diversas formas y naturalezas- piedras, ropas, utensilios domésticos, joyas, monedas, alimentos y hasta flores- a través de paredes, puertas y ventanas cerradas; movimientos de objetos sin contacto visible, ya sean livianos o pesados, incluyendo muebles, mesas, sillas, armarios, mostradores, etc.

La simple producción de esos efectos físicos nada probaría, por sí misma, en cuanto a la existencia de los espíritus; debido a que los efectos podrían ser producidos por otras fuerzas naturales y desconocidas; pero el hecho singular de que la causa productora de los mismos se revela asociada a una inteligencia que dirige la acción, y que esa inteligencia es capaz de mostrar que el alma de un muerto, dando evidentes señales de identificación, prueba que su verdadera causa son los Espíritus. Existe la supervivencia del alma humana, que no es otra cosa que un espíritu encarnado y está ampliamente demostrada por los hechos espíritas, investigados con todo rigor científico por numerosos y eminentes sabios e investigadores del siglo pasado y de este siglo. Luego de serias investigaciones, los sabios, escépticos al principio, se rindieron a la evidencia de que la vida continúa más allá de la tumba y de que las almas de aquellos que murieron en este mundo, pueden venir a comunicarse con los hombres, con los seres queridos que dejaron la tierra.

A tal punto quedó eso demostrado en las experimentaciones de los sabios, que uno de ellos, ubicado entre los más eminentes del siglo pasado, Alfred Russell Wallace- hizo esta categórica afirmación: «El Espiritismo está tan bien demostrado como la ley de gravedad».

Vaga y confusamente al principio, en los fenómenos de las casas encantadas, la personalidad oculta comienza a afirmarse en la Tiptología y después en la escritura; adquiere caracteres precisos en la incorporación mediúmnica y se hace tangible en las materializaciones. En ese orden es que se han desarrollado los hechos, multiplicándose, a fin de atraer la atención de los indiferentes, a forzar la opinión de los escépticos y a demostrar a todos la supervivencia del alma humana.



domingo, 22 de enero de 2012

Sintonía Consciente

Querida familia de mi alma,

Ayer fue día de conferencia en CEADS. Presenté una vez más el trabajo Sintonía Consciente y os pongo aquí un breve resúmen y la bibliografía para los que queráis seguir investigando en el tema.

En el medio espírita, en los libros, en las conferencias, es muy común escuchar cosas como que “tenemos que cuidar nuestra sintonía”, o “tenemos que mantener el nivel vibratorio”, “vibrar en amor y armonía”, “estar en la misma frecuencia vibratoria”, “sintonía del grupo mediúmnico”, etc… Esta manera de hablar da a entender que hemos de vigilar lo que pensamos, porque podemos sintonizar con la espiritualidad superior, con el bien y con el amor; o según nuestros pensamientos podemos sintonizar con los espíritus ignorantes, sufrientes, etc. No podemos dejar a los demás la responsabilidad de nuestra propia sintonía. Todos queremos sintonizar con el amor. ¿Y cómo hago para encontrar esta frecuencia? Preparando esta conferencia, me he dado cuenta que para encontrar la frecuencia del Amor hay que mentalizar mucho. Y si os soy muy sincera, lo que he aprendido me ha sorprendido: para amar, hay que mentalizar… hay que ejercitar plenamente nuestra conciencia.
Gracias a la neurociencia, hoy en día sabemos algo que los que los espíritus ya le dijeron a Kardec en el siglo XIX: podemos mejorar nuestros cuerpos físicos a través de la educación de nuestras emociones. La neurociencia moderna lo llama plasticidad cerebral. Hasta hace muy poco se pensaba que uno nacía con la cantidad de neuronas que tendría toda la vida, pero no es así. La neuroplasticidad cerebral es la capacidad de las personas para modificar sus emociones, su conducta y hasta el funcionamiento de su cerebro. La práctica continuada de una actividad aumenta tanto el número como la conectividad de las células implicadas en su ejecución. El cerebro y el sistema nervioso generan nuevas células en función de la experiencia y del aprendizaje. El nacimiento de nuevas neuronas y el lugar que irán a ocupar en el cerebro están regulados por la actividad mental. Cuanto más usamos nuestro cerebro más neuronas creamos y estas nuevas neuronas van a parar a las partes del cerebro que más usamos. Y lo fuerte es que esto ya está ahí, en el libro de los espíritus: no son los órganos los que dan las facultades, sino las facultades las que impulsan el desarrollo de los órganos (Cuestión 370 de El Libro de los Espíritus). Esto en realidad son muy buenas noticias, porque quiere decir que si sé qué he de hacer, puedo educar mis emociones y mis pensamientos, y esto fortalecerá las partes de mi cerebro encargadas de las emociones positivas. También quiere decir, sin embargo, que si nos estoy atenta, y dejo mis emociones y pensamientos a la deriva, fortalezco las partes de mi cerebro encargadas de la tristeza, la ansiedad o la rabia. Es que no nos podemos fiar de nuestro cerebro. Tenemos que hacer el trabajo nosotros, de forma consciente.

¿Qué tiene esto que ver con la sintonía? Todo, familia. Como nos dice André Luiz, el cerebro es un tesoro que recibimos. A través suyo exteriorizamos ondas que marcan nuestra individualidad y absorbemos aquellas con las cuales podemos entrar en sintonía. Cuando emitimos una idea, pasamos a reflejarla con las que se le asemejan. Luego esa idea se hace corpórea con la intensidad correspondiente a la sustentación que le damos, es decir, cuanto mayor es la intensidad, duración y frecuencia con la que alimentamos esta idea, más “real” ésta se torna. Así es como nos mantenemos en comunicación espontánea con todos los que nos corresponden a nuestro modo de sentir.

Cada pensamiento, cada emoción emite ondas. Las ondas que emitimos crean agitación a nuestro alrededor. Cuando pensamos, expresamos el campo íntimo, produciendo palabras y actitudes. Mientras pensamos creamos formas-pensamiento o imágenes-moldes que arrojamos para nuestro exterior, por la atmósfera psíquica que nos caracteriza la presencia. Toda criatura dispone de oscilaciones mentales propias, por las cuales entra en combinación espontánea con la onda de otras criaturas desencarnadas o encarnadas. La combinación se da por afinidad de las inclinaciones, deseos y actitudes. Es la química inevitable del pensamiento. Por la proyección de nuestras ideas, nos vinculamos a las inteligencias inferiores o superiores en nuestro camino.

¿Cómo podemos usar toda esta información para mejorar el funcionamiento de nuestro cerebro, sintonizar con los trabajadores del bien y, como consecuencia, mejorar nuestra calidad vida? Os propongo un programa de entrenamiento. Un entrenamiento para el amor y la felicidad. ¡OJO! Ser feliz es trabajo duro, que exige disciplina y perseverancia. La buena noticia es que todos somos capaces de hacerlo. La no tan buena es que nadie lo hará por nosotros. La “mala” es que hasta que no lo hagamos, no tendremos el nivel vibratorio necesario para vivir en un planeta de regeneración… Nuestro programa de sintonía consciente tiene 4 elementos que giran alrededor de la fe. No una fe dogmática. La fe que nos atrae es razonada, que busca el porqué de las cosas, pero a la vez entiende que no existe razón sin emoción ni tampoco emoción sin razón.

Los cuatro elementos de nuestro programa son la el TRABAJO POR OBJETIVOS, las AFIRMACIONES POSITIVAS, la ORACIÓN, y la CARIDAD. Oraciones y afirmaciones positivas sin fe, no ayudan a sintonizar con los espíritus elevados; la caridad sin la fe es beneficencia, que no está mal, pero no es lo ideal; los objetivos sin fe te pueden conducir al éxito en el mundo, pero aquí, de lo que se trata, es de los valores del alma. Remanguemos la camisa para empezar. Así es como vamos a conseguir desarrollar todas las potencialidades de nuestra mente para el amor.

Os deseo a todos una buena semana de trabajo y cultivo de emociones y pensamientos elevados. Que Aquel que fue el amor encarnado nos ilumine el camino mientras decimos SÍ a su generosa invitación para colaborar con el bien y abandonar nuestro pasado de equivocaciones.

Cariños de la hermana menor.


FUENTES CONSULTADAS


1. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Ed. 2006. Federação Espírita Brasileira.

2. Francisco Cândido Xavier y Waldo Vieira, por el espíritu André Luiz. Mecanismos de la mediumnidad. Ed. 2006. Federação Espírita Brasileira.

3. Francisco Cândido Xavier, por el espíritu André Luiz. No mundo maior. 1947. Federação Espírita Brasileira.

4. Elkhonon Goldemberg. La paradoja de La sabiduría. Ed. 2009. Crítica, Barcelona.

5. Daniel Goleman. Emociones Destructivas: Cómo entenderlas y superarlas. Ed. 2011. Kairós, Barcelona.

6. Eduardo Punset. Viaje al poder de la mente. Ed. 2010. Ediciones Destino, Barcelona.

7. Joao Ascenso. Evidências da neurosciência cognitiva provam a tese de Calderaro proposta no livro “No mundo mayor”, de André Luiz.

8. Moll, J. 2006. Human fronto–mesolimbic networks guide decisions about charitable donation. PNAS. October 17, 2006 vol. 103 no. 42 15623-15628.

miércoles, 18 de enero de 2012

Asamblea y Conferencia

Querida familia,

El próximo sábado 21/01, celebraremos una Asamblea en CEADS a las 16:00. En esta reunión, tomaremos importantes decisiones sobre el futuro de nuestro centro. Todos los que sintáis que tenéis un compromiso sincero con el trabajo que se realiza en nuestro centro estáis invitados a participar.

A las 17:30, os presentaré yo misma la conferencia: Sintonía Consciente. Es la misma que hice en la última jornada y en el Congreso Espírita Nacional. La voy a repetir hasta que la aprenda =)

Para preparar el espíritu para la Asamblea, os dejo un video a modo de invitación.

Cariños de la hermana menor!



lunes, 16 de enero de 2012

Hablando del aborto con los jóvenes

En la primera clase del año de los jóvenes hablamos sobre el aborto. El año pasado ya habían aprendido que el espíritu se une al zigoto en el momento de la fecundación y que a partir de entonces hay vida y no se puede matar el nuevo ser, que se prepara para la reencarnación. Ayer hablamos un poco de las consecuencias morales y físicas de un aborto y los niños demostraron que han comprendido muy bien todo. Durante a clase les propusimos que ellos contestaran a un email de una amiga que les contaba que estaba pensando en llevar a cabo un aborto…
¡Hola¡
Te quería contar una cosa que no he tenido valor de contar a nadie… Lo hago así por correo porque me da mucha vergüenza decirlo en persona, pero estoy sufriendo mucho y creo que exploto si no se lo digo a alguien. Como sé que eres esto de espiritualista o espiritista, eso, que he pensado que me podrías ayudar con una palabra amiga. Es que estoy embarazada y es terrible, no se lo he dicho a mis padres. Mi novio dice que sus amigos le han contado formas de interrumpir el embarazo y así no tendremos que explicárselo a nadie. Nadie lo sabrá, pero yo sí. Yo creo en Dios y tengo miedo. Bueno, como el otro día me enteré que existe esto de la reencarnación, he pensado que quizá no pase nada si hago el aborto, porque mi bebé volverá a reencarnar en el futuro. ¿Qué dices? Estoy hecha un cacao y me da mucho miedo todo. A ver si me puedes decir algo que me ayude a salir de este lío… Un beso, Maria.
Como los textos de los niños resumen muy bien todo lo aprendido, los publicamos aquí en el blog:

Carta de Selene a María:
¡Hola María!
Yo, como bien dices soy espiritista. Y en esta doctrina dicen que el espíritu ya se une al feto el primer momento y que por eso, si abortaras, cometerías un asesinato.
Como tu dices, si lo abortas, reencarnará en el futuro, pero te han seleccionado para criarlo, ya que tu tienes esas condiciones especiales que el espíritu que llevas dentro necesita para evolucionar. Igual que a ti también te conviene el espíritu para aprender, porque los padres también aprenden de los hijos.
Y también creo que deberías contar a tus amigos y familia.
Espero que te haya gustado mi información. No abortes, ¿vale?
Adiós, con cariño, Selene.

Carta de Ian a María:

Hola Maria,
Sería una muy mala idea, solo deberías abortar si tu vida estuviera en peligro, porque ya estas encarnada y el todavía está en proceso de reencarnación.
Será mejor no matarlo, ¡eso de tener un bebe te ayudaría a mejorar en muchos aspectos!
Ya verás, ¡al final te gustará tener un hijo!
Un saludo, Ian.

Contribución de Marcelo Pagnotta, Evangelizador en CEADS

domingo, 15 de enero de 2012

La Providencia Divina

Hola familia,

Ayer, como siempre, nos volvimos a reunir en el Centro Espírita Amalia Domingo Soler. El tema de la clase, “la providencia divina”. ¿Qué es? ¿Cómo opera? Alfredo y Rafa, monitores de la clase, nos separaron en dos grupos: uno que estudió el tema des del punto de vista moral y otro des de una perspectiva más pragmática. Luego nos volvimos a reunir para compartir lo debatido en los grupos. Yo solo soy el mensajero, las ideas son de todos. Os presento un resumen de las principales ideas.

Des de un punto de vista más bien moral y filosófico, la Providencia se puede entender como todas las personas, cosas o situaciones que aparecen en nuestro camino para darnos ocasión de buscar la perfección a la que todos estamos destinados. Algunas de estas personas nos testan la paciencia, otras nos aplastan el orgullo, muchas nos rasguñan la vanidad; pero también hay personas que nos amparan en nuestras necesidades materiales o nos fortalecen en los momentos de dolor. Algunas cosas las tenemos, otras nos faltan; algunas cosas las deseamos, otras deseamos hacer desaparecer. Hay situaciones en la vida que nos frustran los sueños y nos ponen a prueba la esperanza; pero también hay situaciones que nos renuevan las fuerzas y nos impulsan a seguir luchando contra las dificultades. A través de todas estas personas, cosas y situaciones, opera la Providencia en nuestras vidas. Pero también podemos buscar ser instrumento de la Providencia, como, por ejemplo, nos dedicamos a la caridad, tratamos a los demás con paciencia y tolerancia, reaccionamos con mansedumbre ante la agresividad... La espiritualidad superior busca todo el tiempo manos bien dispuestas para salir en socorro a los necesitados de todo tipo. Dios siempre socorre al hombre a través del hombre.

Dios imprimió en la conciencia de todas las criaturas las leyes morales. En esencia, somos todos perfectos, creados a Su semejanza. Cuando experimentamos el convivio con las personas, cosas y situaciones que nos trae la Providencia para la búsqueda de la perfección, hacemos buen o mal uso de nuestro libre albedrío. Y cada una de las elecciones que hacemos deja huellas. Las aflicciones de la vida presente son huellas del pasado, instrumento de la Providencia para enseñarnos las lecciones que reprobamos antes. Las dificultades son, por tanto, una nueva oportunidad de aprendizaje. A través de la oración y del buen uso del libre albedrío nos armonizamos con los seres de luz que no quitaran las dificultades de nuestro camino, pero nos amparan para que no sucumbamos y nos proveen de lo necesario para superar la prueba.

Des de un punto de vista más práctico, uno se podría preguntar: ¿pero cómo es que Dios todo lo ve? ¿Cómo puede atender a todas las necesidades de los seres, estar en todas las cosas, ser consciente de todo cuanto ocurre en todos los rincones del universo? La respuesta a estas cuestiones la encontramos en la explicación de la naturaleza de Dios, que nos ofrecen los espíritus en El Génesis. Los espíritus llaman fluido cósmico universal a la materia en estado primitivo, que se transforma en todas las formas de energía y materia. El fluido cósmico universal está impregnado de las leyes que rigen la materia. No es inteligente, pero en potencia contiene todas las cualidades que afectan el mundo material. El Fluido cósmico universal, se podría decir, es el pensamiento de Dios, está en todas partes. A través del fluido cósmico universal Dios tiene presencia en todo cuanto existe, ya que toda la creación está sumergida en el fluido divino. El fluido cósmico universal es el vehículo del pensamiento de Dios. Por esto, cuando pensamos y especialmente cuando oramos, enviamos a través del fluido cósmico universal nuestras solicitudes a Dios. Los espíritus que se encuentren en nuestra franja vibratoria vendrán en nuestro socorro, y así es como algunas veces pedimos ayuda y esta nos aparece de la forma más inusitada. Ninguna oración cae en el vacío, porque éste no existe. Todo el universo está sumergido en el pensamiento de Dios.


Con esta explicación sobre el mecanismo de la Providencia, entendemos que es efectivamente físico y material lo que algunos creen ser solo una metáfora, un efecto psicológico o una manera de decir. La comunicación que existe entre los espíritus a través de la fuerza del pensamiento es algo físico y material, pese a que no dispongamos de los instrumentos, de momento, para captar dichas ondas. Cuando pensamos, ponemos fuerzas psíquicas en movimiento, producimos ondas, que vibran y se propagan a través del fluido cósmico universal. Estas ondas nos ponen en sintonía con otras que les son afines, producidas por espíritus que utilizan su fuerza psíquica en la misma dirección que nosotros. Estas son leyes físicas, es decir, funcionan para bien y para mal. Así, si oramos, elevamos el pensamiento a Nuestro Padre celestial, hacemos buen uso del libre albedrío y nos dedicamos a la caridad… entramos en sintonía con los espíritus que trabajan por el amor y la paz en nuestro planeta. Si, por otra parte, nos entregamos a los pensamientos de sensualidad, codicia, orgullo, avaricia, envidia, rencor, sintonizamos con los espíritus que se oponen a la concretización de las conquistas superiores en la Tierra.

No es demasiado recordar que esta es solo una forma de entender la Providencia divina. No tengamos la pretensión, los espiritistas, de ser superiores a las personas o religiones que necesitan pensar en Dios como un Padre, humanizándolo para comprender su forma de actuar. También la explicación espiritista es parcial e incompleta, reflejo del esfuerzo que unos seres tan lejos de la perfección hacen para comprender su Creador.

La reunión del sábado estuvo una vez más marcada por la armonía, con algunas caritas nuevas que la Providencia trajo a CEADS y esperamos que puedan seguir caminando con nosotros. Des de este punto del fluido cósmico universal, os envío a todos mi amor deseando que tengáis una semana llena de serenidad, alegría y armonía.

Cariños de la hermana menor!

domingo, 8 de enero de 2012

Entre la modestia y la humildad

¡Hola familia de mi alma, feliz año! ¡Feliz 2012!

Como de costumbre, ayer nos reunimos en nuestro centro. Como era el primer sábado de mes, tocaba el estudio del Evangelio según el Espiritismo, guiados por nuestra querida Vera Lucia. ¿Qué mejor manera de empezar el año que estudiando el mensaje de amor que nos ha dejado el Dulce Maestro?
¿Y qué mejor tema, entre todos, que el de la caridad, para iluminar los propósitos de todos nosotros durante este año que se inicia? Sí, señoras y señores, tocaba estudiar un texto extraído del capítulo XIII del Evangelio según el Espiritismo, que nos habla de las diferentes formas de hacer la caridad.
"Hacer bien sin ostentación es un gran mérito; ocultar la mano que da es aún más meritorio; es señal incontestable de una gran superioridad moral, porque es menester ver las cosas de más alto que lo que se ven vulgarmente, es preciso hacer abstracción de la vida presente e identificarse con la vida futura; en una palabra, es menester colocarse sobre la Humanidad para renunciar a la satisfacción que procura el testimonio de los hombres y esperar la aprobación de Dios." Evangelio según el Espiritismo, cap. XIII.
Parecía que estudiaríamos el mismo mensaje de siempre… “que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda”… Aun que no seamos aun capaces de dar sin esperar nada a cambio, sabemos que este es el camino que conduce a la perfección. Sin embargo, Vera tenía planes más ambiciosos para la tarde. Ella quería que profundizáramos en la comprensión de las formas de hacer la caridad: la caridad que se hace con modestia y la que se hace con humildad. Ella realmente quería que nos hiciéramos un lío mental: ¿qué diferencia hay entre la modestia y la humildad? ¿Se puede ser modesto sin ser humilde? ¿Existe humildad sin modestia?

Os presento el resumen de lo que conseguimos esclarecer entre todos, pero os invitamos a los lectores a seguir profundizando en la reflexión.

La modestia es esencial para la humildad. Aun que parezca una cuestión de matiz, la humildad es algo más profundo, mientras que la modestia seria más superficial. De hecho, así empieza el texto de estudio de la tarde: “Hacer bien sin ostentación es un gran mérito; ocultar la mano que da es aún más meritorio.” Es decir, está bien hacer el bien sin alarde, pero es aun más elevado ser capaz de callar el bien que se hace.

Muchos ya somos capaces de hacer el bien sin alarde. Está claro que no esperamos salir en los periódicos, ni tampoco que nos abran las puertas cuando pasemos porque damos nuestros primeros pasos en el auxilio a los demás. Aun y así, lo normalito entre la mayoría de nosotros es que lo expliquemos a alguien más. Basta con dar un pequeñito paso en el servicio al prójimo, como visitar una residencia, ir al Cottolengo, hacer una donación a un proyecto asistencial… que aparece el gusanillo del orgullo… ¡Entran unas ganas de decir a la gente que estamos haciendo la caridad! Como ya somos mayorcitos, nos controlamos… Sólo lo explicamos así, a boca pequeña, a aquel amigo, a la familia o a otros compañeros de ideal espírita. Así, casi sin querer, dejamos caer: “Sí, sí, hay que ayudar a los demás. Yo colaboro con los proyectos asistenciales de nuestro centro”; “Me encanta ir al Cottolengo! ¿No sabes qué es? Es una institución de caridad con la que yo colaboro…”.

¿Y por qué tenemos tantas ganas de explicar a los otros el bien que hemos hecho? Porque estamos todos hambrientos de amor. Todos deseamos ser amados, aceptados, admirados por los demás. Tenemos mucha necesidad de afecto, de que se nos quiera, de sentirnos necesarios. El ego nos pide ardientemente que informemos a los demás que tienen razones para amarnos.

A esta altura, ya podemos volver a la advertencia contra el gusanillo del orgullo, que también la encontramos en el texto de estudio de esta tarde:
"El que aprecia más el sufragio de los hombres que el de Dios, prueba que tiene más fe en los hombres que en Dios, y que la vida presente es más apreciable para él que la vida futura; o lo que es lo mismo, que no cree en la vida futura; si dice lo contrario, obra como si no creyese en lo que dice." Evangelio según el Espiritismo, cap. XIII.
 Así fue como llegamos a una operación casi matemática: cuanto más confiamos en Dios, menos necesitamos que nos amen los demás; cuanto más necesitamos el amor y la admiración de los demás, menos confiamos en Dios. Le podemos dar cuantas vueltas queramos a esta operación, que el resultado es siempre el mismo: si amas a Dios, amas a tu prójimo, pero no necesitas que tu prójimo te de nada a cambio. Fijaros que no es una cuestión de “sí” o “no”, 8 o 80. Es un verdadero continuo. A medida que aprendemos a ignorar la voz de nuestro ego, poco a poco vamos perfeccionando nuestra forma de hacer el bien. Entendamos que esta es una larga jornada: para los que ya hemos abandonado el mal, hacer el bien es un primer paso. Pero luego hay que aprender a hacerlo sin alarde. Y más adelante con modestia. Para solo entonces aprender a hacerlo con humildad, que es cuando la caridad se hace por amor. En el silencio, que solo conoce Dios, se erigen las verdaderas obras de amor, libres de toda manifestación del ego, por encima de toda necesidad que no sea la de dar de sí.

Jesús fue y es la máxima expresión conocida por la humanidad terrestre de lo que comentamos. Él que era justo y bueno, que no supo hacer más que consolar  a los  desamparados, curar los enfermos y dar esperanza a los hombres, murió colgado en la cruz. He ahí, durante su calvario, una prueba más de su máxima confianza en Dios. Jesús no necesitaba el amor de los hombres porque se entregaba totalmente en los brazos del Padre. Jesús no necesitaba sentirse querido, admirado o comprendido por los hombres, porque estaba en comunión con Dios.

 Nosotros no nos podemos comparar a Jesús y no debemos exigir de nosotros mismos, tampoco de los demás, el amor incondicional, que aun no somos capaces de alcanzar. Pero sí podemos mirarLe como un modelo, seguirLe los pasos, usar Sus enseñanzas como inspiración, luz y guía de nuestras conciencias. Empecemos por la caridad modesta. Aprendamos poco a poco a callar el bien que hacemos. Caminemos siempre, buscando la sintonía con la espiritualidad superior, unidos por el ideal mayor de la doctrina espiritista: FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN. 

Cariños de la hermana menor.