domingo, 29 de junio de 2014

No es más rico el que más tiene...

Hola familia,
la hermana menor no fue al centro ayer, pero a juzgar por el texto de estudios enviado por nuestros monitores, puedo imaginarme que la “felicidad” fue un tema central en toda la reflexión de la tarde.
Si vamos al Libro de los Espíritus, en la pregunta 614 nos dicen lo siguiente:
La ley natural es la ley de Dios y la única verdadera para la felicidad del hombre. Le indica lo que debe hacer y lo que no debe hacer, y no es infeliz sino cuando se aparta de ella.
En otras palabras, lo que los espíritus nos están diciendo es que si observamos nuestras vidas y encontramos situaciones que nos causan infelicidad, debemos entender que hemos sido nosotros los que hemos atraído estas situaciones a nuestras vidas. Puede que en la actualidad estemos "apartados de la ley de Dios”, tal vez lo hayamos hecho en un pasado reciente o tal vez en otra encarnación. Lo que debemos entender, sin embargo,  es que la felicidad no es una cuestión de lotería. Cada uno tiene en sus manos la posibilidad de ser tan feliz como es posible en este planeta, siempre que busque estar en armonía con la ley cósmica de amor.

En la pregunta 920, Kardec pregunta algo realmente importante a los espíritus: ¿Puede el hombre gozar en la Tierra de una felicidad completa?
La respuesta es esclarecedora:
No, puesto que la vida le ha sido dada como prueba o expiación. Pero depende de él dulcificar sus males y ser  tan feliz como es posible en la Tierra.
Podemos “dulcificar nuestros males” a través de nuestra actitud. Rebelarse contra Dios o echar la culpa de la propia infelicidad a los demás es una actitud contraproducente. Cuanto antes cobremos conciencia de que debemos vivir según los valores de la humildad, la solidaridad y del respeto por todas las criaturas de Dios, más cerca estaremos de conseguir “dulcificar” nuestras existencia. 

Podemos y debemos ser felices. Nos dice la amiga Joanna de Ângelis a través de las manos de Divaldo Franco en el libro El Ser Consciente que el significado de la vida se encuentra en buscar y encontrar la felicidad. En general, nos cuesta mucho encontrar el justo equilibrio entre el placer - satisfacción de necesidades transitorias -  y la felicidad, que es un estado de paz y armonía con la ley de Dios. Si ponemos nuestras expectativas de felicidad en los valores del materialismo, lo más probable es que vivamos llenos de ansiedad, frustración, envidia, ganancia y avaricia. Sin embargo, cualquiera que haya despertado para la vida espiritual sabe que ahí no está la felicidad. Esto es algo tan obvio que incluso los publicistas de Ikea nos lo han reafirmado en aquella frase tan sencilla como verdadera:
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
Pasemos revista de nuestras necesidades. Observemos qué es lo que nos hace sufrir. Analicemos cada uno el propio comportamiento y pidamos auxilio de los buenos espíritus. Que nos puedan dar resignación para aceptar lo que nos toca vivir como rescate de los desvíos del pasado; que tengamos fuerza para resistir a las malas influencias en el presente; que podamos trabajar por la auto-iluminación en cada gesto, pensamiento y palabra, para sembrar un futuro más pleno de felicidad y armonía para uno mismo y para nuestro planeta.
¡Sea el Maestro nuestro guía hoy y siempre! La paz del que nos conduce hacia la felicidad perenne.

Cariños de la hermana menor

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