domingo, 13 de julio de 2014

Cosmogonía

LA VISIÓN DE LOS PRECURSORES SOBRE LA COSMOGONÍA
(Rafael Navarrete)

"La primera idea que los hombres tuvieron de la Tierra, el movimiento de los astros y la formación del Universo, se basó en el testimonio de sus sentidos. En la ignorancia de las leyes más elementales de la Física y de las fuerzas naturales, con una comprensión limitada como único medio de observación, posiblemente hayan juzgado a las cosas según las apariencias".

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Al observar el Sol salir por un lado del horizonte y marcharse por el otro, concluyeron que éste giraba sobre la Tierra. Sus viajes, que eran de corta extensión, se limitaban a los valles alrededor de las aldeas, lo que no les permitía suponer la esfericidad de la Tierra; el cielo lo imaginaban como una bóveda fija, cuyos bordes inferiores reposaban sobre el planeta, delimitando sus confines, sin siquiera sospechar la infinitud del espacio; las estrellas eran puntos luminosos, de mayor o menor tamaño, fijas como lámparas en esa bóveda y todas a igual distancia de nosotros; no podían siquiera imaginarse que la lluvia que caía del cielo tuviese su origen en la Tierra, pues durante la evaporación no se aprecia cómo sube el agua. La ignorancia completa del conjunto universal, las leyes del universo y lanaturaleza, la constitución de los astros que parecían tan pequeños en comparación con la Tierra, los llevó a considerarla como el punto central de la Creación y a todo lo demás como accesorios creados en honor a sus habitantes, perpetuándose este prejuicio hasta nuestros días, a pesar de los constantes descubrimientos de la ciencia.

En la cuna de las más antiguas civilizaciones y en ausencia de instrumentos específicos, se podía observar el movimiento de los astros con tanta precisión como permitía el ojo humano. Lo primero en apreciarse fue que algunas estrellas tenían movimiento propio, a éstas las llamaron estrellas errantes o planetas, calculándose la periodicidad de sus movimientos y desplazamientos. Se descubrió también una estrella (Polar) con una inmovilidad peculiar, alrededor de la cual las otras estrellas describían círculos oblicuos paralelos. Una vez pudieron hacer viajes más largos, se pudieron observar en otras zonas cielos de diferentes aspectos según las latitudes y las estaciones.

Hacia el año 600 a.C. Tales de Mileto (en Asia Menor) conocía ya la esfericidad de la Tierra y la causa de los eclipses; un siglo más tarde, Pitágoras de Samos (en una isla de Grecia) descubrió el movimiento de la Tierra sobre su propio eje, su órbita anual alrededor del Sol y relacionó los planetas y cometas con el Sistema Solar. Sin embargo y a pesar de estos descubrimientos, el conocimiento se mantenía en manos de unos pocos filósofos quienes los enseñaban a los escasos discípulos, de este modo las masas no podían aprovechar el conocimiento, mientras seguían nutriéndose de creencias viejas y erróneas.


"Hacia el año 140 d.C., Ptolomeo, uno de los hombres más ilustrados de la escuela de Alejandría, combinó algunas ideas propias con creencias populares y con algunos de los más recientes descubrimientos astronómicos, componiendo un sistema que podemos llamar mixto, el cual lleva su nombre, siendo durante quince siglos, el único conocimiento aceptado por el mundo civilizado". Según Ptolomeo la Tierra es una esfera en el centro del Universo compuesta por cuatro elementos: tierra, agua, fuego y aire, lo que constituía la primera región llamada elemental. La segunda región llamada etérea, comprendía once cielos o esferas concéntricas que giraban alrededor de la Tierra, a saber: el cielo de la Luna, de Mercurio, de Venus, del Sol, de Marte, de Júpiter, de Saturno, de las estrellas fijas del primer cristalino, esfera sólida transparente del segundo cristalino y finalmente, del primer móvil que imprimía movimiento a todos los cielos inferiores y transmitía un giro completo cada 24 horas; más allá de los cielos estaba el Empíreo, morada de los bienaventurados.




COPÉRNICO


Hacia el siglo XVI, Copérnico, un astrónomo nacido en Thorn (Prusia), retomó las ideas de Pitágoras y publicó un sistema confirmado por las observaciones, éste fue recibido favorablemente y no tardó en desplazar al sistema de Ptolomeo. Según Copérnico, el Sol se encuentra en el centro y los planetas describen órbitas circulares alrededor de él, mientras que la Luna es un satélite de la Tierra. Ya en 1609, Galileo Galilei inventó el telescopio y descubrió los cuatro satélites de Júpiter calculando sus giros, descubrió también que los planetas carecen de luz propia como las estrellas, siendo el Sol quien los ilumina. Mediante pruebas materiales, se ratificó definitivamente el sistema de Copérnico y desde ese momento se desplomó el sistema de los cielos superpuestos, reconociéndose que las estrellas son innumerables soles, centros probables de otros tantos sistemas planetarios igual a nuestro Sol, que es solamente otra estrella más que atrae a algunos planetas.

A partir de Copérnico y Galileo, las viejas cosmogonías desaparecieron, mientras la Astronomía fue avanzando sin interrupción, luchando contra los prejuicios y las antiguas creencias.


"El camino ya estaba despejado, muchos ilustres sabios marcharían luego por él para completar la obra bosquejada. Kepler, en Alemania, descubre las célebres leyes que llevan su nombre y ayudado por éstas observa que los planetas no describen órbitas circulares sino elípticas alrededor del Sol; Newton, en Inglaterra, descubre la ley de la gravitación universal; Laplace, en Francia, crea la mecánica celeste. La Astronomía deja de ser un sistema basado en conjeturas y probabilidades y se convierte en una ciencia que se apoya en el cálculo y la Geometría. Y así fue como, alrededor de 3.300 años después de Moisés, se plantó uno de los pilares fundamentales para el estudio de La Génesis”.

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