miércoles, 8 de octubre de 2014

Manifestaciones físicas: mesas giratorias - II parte

Manifestaciones físicas – Mesas giratorias  - Segunda Parte - Capítulo II
(W. Bossi)

Los ruidos, el movimiento  y translación de cuerpos sólidos son efectos sensibles de las manifestaciones físicas.
Algunos de ellos son provocados, por ejemplo: el movimiento giratorio de una mesa. Estos pueden ocurrir, igualmente, con cualquier otro objeto. Este fenómeno, quizás, es de los primeros que fue observado desde que se tuvo conocimiento de ello, hace varios siglos, (Tertuliano ya hablaba de las mesas parlantes y rotatorias). Ahora ya se ha, prácticamente, abandonado esta costumbre y los médiums serios se ocupan de temas más importantes. Pero, por ser el punto de partida del espiritismo, vamos a dedicarle un poco de atención a su teoría, para poder entender mejor los efectos más complicados que de ellos se derivan.

Para que se produzca el fenómeno de las mesas giratorias; hacen falta uno o varios médiums. El efecto mayor o menor de estos  fenómenos viene  en concordancia con el poder del médium, no siendo lo mismo 10 médiums con poco poder que 1 médium muy poderoso. El simple contacto del o de los médiums con la mesa, hará que ésta levite, gire o caiga.



Cuando se quiere hacer esto en una reunión mediúmnica. Solo hay que colocar, relajadamente, las manos sobre la mesa sin ningún esfuerzo. Al principio se tomaban muchas precauciones. Luego, con el tiempo, se pudo observar que estas precauciones  eran innecesarias. Como por ejemplo: no mezclar en la mesa hombres y mujeres o hacer una especie de cadena entre los médiums asistentes con tal de no romper el círculo sobre la mesa. Lo cual se pensaba que era necesario porque se creía que formaba una especie de corriente eléctrica. 
El único requisito necesario es mantenerse en silencio y en recogimiento. Dependiendo de la potencia de los médiums en estas reuniones cabrá esperar un resultado más o menos rápido en la manifestación.

Cuando las condiciones son buenas; incluso una persona muy delgada puede mover una mesa de una tonelada de peso. En malas condiciones; por más médiums que hayan no podrán hacerla ni siquiera vibrar un poco.
Cuando se produce este fenómeno, al comienzo, se oye el crujir de la mesa. Esto  indica que la mesa está a punto de moverse. Luego la mesa rotará tan rápido; que será casi imposible seguir su giro con la mirada.  A partir de este momento no hace falta el contacto físico de los médiums con la mesa para que ésta siga moviéndose a su antojo de un lado hacia otro en la misma estancia, poco a poco va bajando, hasta aposentarse en el suelo y quedar como antes de empezar a moverse.
A veces levita en el aire sin apoyo alguno, otras veces se apoya solo en alguna de sus patas, las manifestaciones pueden ser suaves o violentas, no siempre son iguales.

Otras manifestaciones pueden ser golpes en esta misma mesa o en cualquier lugar de la estancia. Cuando el fenómeno se da en la mesa incluso la primera vibración de está puede notarse en las manos de los médiums o incluso ser escuchadas.

Nada mejor que la explicación del Libro de los Médiums para entender un poco cómo estos fenómenos se dan, cómo los espíritus que están detrás de ellos consiguen actuar sobre la materia:


8. ¿De qué modo puede un Espíritu operar el movimiento de un cuerpo sólido? 
"Combina una parte del fluido universal con el fluido que se desprende del médium apropiado para producir ese efecto"

9. Los Espíritus ¿Levantan la mesa con la ayuda de sus propios miembros, en cierto modo solidificados? 
"Esta respuesta no te conducirá todavía a lo que deseas. Cuando una mesa se mueve bajo vuestras manos, el Espíritu evocado toma del fluido universal lo necesario para animar esa mesa con una vida artificial. Preparada de ese modo, el Espíritu atrae la mesa y la mueve bajo la influencia de su propio fluido, que se desprende por efecto de su voluntad. Cuando la masa que desea poner en movimiento es demasiado pesada para él, llama en su ayuda a Espíritus que se encuentran en las mismas condiciones que él. A causa de su naturaleza etérea, el Espíritu propiamente dicho no puede actuar sobre la materia densa sin un intermediario, es decir, sin el lazo que lo une a la materia. Ese lazo, que constituye lo que vosotros denomináis periespíritu, os da la clave de todos los fenómenos espíritas materiales. Creo que me expliqué con suficiente claridad como para ser comprendido"

Los que ya estudian el Espiritismo entienden la relevancia de estos fenómenos de las mesas giratorias que, a primera vista, pueden parecer fútiles. Estos fenómenos formaron parte de una serie de manifestaciones físicas de los espíritus que intentaban llamar la atención de la humanidad encarnada a la realidad espiritual.

Consiguieron con que grandes estudiosos se interesaran por el tema, aunque fuera para intentar desmentirlo. Allan Kardec fue uno de ellos. Al principio se interesó por las manifestaciones y participó en reuniones con la intención de desvelar supuestos falsarios. Pero tanto él como otras diversas mentes brillantes, comprendieron que en realidad habían inteligencias detrás de todo lo que estaba ocurriendo. 

Poco a poco las comunicaciones evolucionaron, tanto en la forma como en el contenido, y los Espíritus Superiores pudieron, por fin, transmitir todo el conocimiento que Allan Kardec tuvo la maestría de codificar bajo el nombre de Espiritismo.

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