domingo, 26 de abril de 2015

Conferencia en la Associació Fraternitat Humana

Ayer, mientes mis compañeros de centro estudiaban las características del periespíritu, me fui  Terrassa, a la Associació Espírita Fraternitat Humana. ¡Cuánto cariño hay en esta casa! ¡Qué alegría volver a encontrar mis amigos y amigas de ideal! os dejo a continuación el resumen de mi charla.

Un abrazo a toda mi familia CEADS,

Janaina

La gestión del conflicto 
bajo la óptica del espíritu inmortal

La mayoría sentimos que NO hemos sido educados para enfrentar los conflictos de una manera positiva y que, por tanto, nos faltan herramientas y recursos. En su libro Educar en y para el conflicto, Paco Cascón Soriano nos ofrece interesantes claves para la adquisición de una visión renovada del conflicto y su gestión, lo que puede ser sumamente útil para nuestras vidas.

El reto de educar en y para el conflicto, que viene a ser lo mismo que educar para la paz, se concreta en temas tan importantes como:

1) Descubrir la perspectiva positiva del conflicto. Verlo como una forma de transformar las relaciones humanas hacia mejor. Descubrir que los conflictos son una oportunidad educativa, una oportunidad para aprender a construir otro tipo de relaciones, así como para prepararnos para la vida, aprendiendo a hacer valer y respetar nuestros derechos de una manera no-violenta, asertiva.

2) Aprender a analizar los conflictos y a descubrir su complejidad. Dar pautas a los integrantes de las casas espíritas para que tengan herramientas que les ayuden a enfrentar y resolver los conflictos en los que nos podemos ver inmersos cotidianamente.

3) Encontrar soluciones que nos permitan enfrentar los conflictos con asertividad. Desarrollar la asertividad y mejorar la comunicación serán algunas pistas.

Existe una idea muy extendida que es la de ver el conflicto como algo negativo y, por tanto, como algo que hay que eludir. Esta idea probablemente está basada en diversos motivos. Cuando pensamos en los conflictos, los relacionamos con la violencia, la anulación o destrucción de una de las partes, y no una solución justa y mutuamente satisfactoria. No obstante, el conflicto es consustancial al ser humano, lo que quiere decir que es parte de su propia naturaleza.  Como ser social que interacciona con otras personas con las que va a discrepar, y a tener intereses y necesidades contrapuestas, el ser humano crece y evoluciona, desarrollando niveles más elevados de conciencia moral e intelectual. El conflicto, además es ineludible: es parte de la vida misma. Por mucho que cerremos los ojos o lo evitemos, continuará su dinámica. Es algo vivo que sigue su curso a pesar de nuestra huida, haciéndose cada vez más grande y difícil de manejar cuanto más intentamos hacer ver que no existe. Pero Cascón nos invita a que vayamos incluso más allá, considerando que el conflicto es positivo. Para reafirmar esta idea, el autor destaca dos de razones:
  • La diversidad y la diferencia son un valor. Vivimos en un solo mundo, plural, y en el que la diversidad, desde la cooperación y la solidaridad, es una fuente de crecimiento y enriquecimiento mutuo. Convivir en esa diferencia conlleva el contraste y, por tanto, las divergencias, disputas y conflictos.
  • Sólo al entrar en conflicto con las estructuras injustas y/o aquellas personas que las mantienen, la sociedad puede avanzar hacia modelos mejores.
Desde una perspectiva inmortal, podemos comprender que los seres, tanto encarnados como desencarnados, que nos reunimos en un agrupamiento espírita, en una familia, amigos, parejas, etc., tenemos en esta oportunidad de reencuentro la divina misión de rescate del pasado, aprendizaje de formas de convivir más respetuosas y armónicas, así como la elaboración de un futuro de más paz para nosotros mismos. Así como las simpatías, también las disputas y antipatías del pasado, de existencias anteriores, serán desafíos buscando solución en la nueva oportunidad de convivencia. El reto que se nos plantea es aprender a enfrentar y resolver los conflictos de una manera constructiva. Esto implica a su vez comprender qué es el conflicto y conocer sus componentes, así como desarrollar actitudes y estrategias para resolverlo.

¿Qué es el conflicto?

Hablaremos de conflicto en aquellas situaciones de disputa o divergencia en las que hay contraposición de intereses (tangibles), necesidades y/o valores en pugna. Esa contraposición la vamos a definir como problema: la satisfacción de las necesidades de una parte impide la satisfacción de las de la otra. En base a esta definición, podemos diferenciar dos situaciones que se confunden con los conflictos rea- les: los pseudoconflictos y los conflictos latentes.

Actitudes ante el conflicto

Se pueden adoptar cinco grandes actitudes ante el conflicto.
  • Competición (gano/pierdes) - Nos encontramos ante una situación en la que conseguir lo que yo quiero, hacer valer mis objetivos, mis metas es lo más importante, no importa que para ello tenga que pasar por encima de quién sea.
  • La acomodación (pierdo/ganas) - Con tal de no enfrentarse a la otra parte yo no hago valer o no planteo siquiera mis objetivos. A menudo confundimos el respeto, la buena educación, con el hecho de no hacer valer nuestros derechos porque eso puede provocar tensión o malestar. Vamos aguantándonos hasta que no podemos más, y entonces nos destruimos o destruimos a la otra parte.
  • La evasión (pierdo/pierdes) - Ni los objetivos ni la relación salen bien parados, no se consiguen ninguno de los dos.
  • La cooperación (gano/ganas) - En este modelo, conseguir los propios objetivos es muy importante, pero la relación también. El fin y los medios tienen que ser coherentes. Es el modelo hacia el que vamos a intentar encaminar la gestión de la comunicación en nuestras vidas.
  • La negociación - Llegar a la cooperación plena es muy difícil, pero debe ser el objetivo de todos los que se dispongan a madurar espiritual y emocionalmente.

Las habilidades a trabajar serían las siguientes

a)      Crear grupo en un ambiente de aprecio y confianza

b)      Favorecer la comunicación

c)       Tomar decisiones por consenso

d)      Trabajar la cooperación

Solución de conflictos

Frecuentemente personalizamos los conflictos atacando a la persona más que al problema que ambas tenemos, lo cual nos lleva a una escalada de ataques personales, en la que a veces hasta se olvida y deja de lado el problema que originó el conflicto, centrando todas las energías y tiempo en atacar a la otra parte en lugar de en resolver el problema. Siempre es la otra persona la que tiene el problema y de ahí sólo hay un paso a considerar que no es que la otra persona tenga el problema, sino que ella es el problema. En todo conflicto hay tantas percepciones o puntos de vista como personas hay involucradas. Tenemos que conseguir que las partes aprendan tanto a expresar su percepción como a escuchar e interesarse por conocer la de la otra parte.


Cuando estalla un conflicto afloran muchas emociones y sentimientos. Aprender a reconocerlas y aceptar que estamos enojados será muy importante. Hay que buscar espacios para sacar ese enojo sin que se lo echemos encima a la otra parte de forma destructiva. Será importante reconocerlo y plantear que hasta que no salga no es un buen momento para enfrentar el conflicto.


Sabemos que encarnamos para experimentar situaciones y convivir con personas que nos convocan a niveles superiores de madurez espiritiual, emocional e intelectual. Así es como se produce el progreso que permite a uno elevarse. Nadie dice que será fácil solucionar conflictos y además verlos como una oportunidad de crecimiento, pero así es como la pedagogía cósmica nos prepara para vivir la inmortalidad. ¡Remanguemos, pues! ¡Que la luz del Maestro nos guíe siempre!


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