miércoles, 30 de septiembre de 2015

¡Fin de semana de mucha luz!

Buenas noches

¡Este fin de semana tendremos mucha luz en CEADS!

Este sábado tenemos el Estudio Sistematizado del Evangelio según el Espiritismo y el domingo nuestros voluntarios del Mercado Solidario CEADS estarán en la Plaza Pau Casals, en el Prat de Llobregat, de 11 a 14 horas, con la venta de ropas semi-nuevas que ayudarán en el mantenimiento del centro espírita.   ¡Os animamos a visitar y apoyar a este equipo de luz!

A continuación, para el estudio del sábado dejamos el texto para su lectura.

Un saludo fraternal

Equipo CEADS




Capítulo XXIV - NO PONGÁIS LA LÁMPARA DEBAJO DEL CELEMÍN




Cargar la propia cruz. El que quiera salvar su vida, la perderá

17. “Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien y os aparten, cuando os traten injuriosamente y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y regocijaos, porque una gran recompensa os está reservada en el Cielo, pues de esa manera trataban sus padres a los profetas.” (San Lucas, 6:22 y 23.)

18. Llamando al pueblo y a sus discípulos, les dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, renuncie a sí mismo, cargue su cruz y sígame. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por amor a mí y al Evangelio, la salvará. En efecto, ¿de qué le sirve a un hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo? (San Marcos, 8:34 a 36; San Lucas, 9:23 a 25; San Mateo, 10:38 y 39; San Juan, 12:25 y 26.)

19. “Alegraos –dice Jesús– cuando los hombres os odien y os persigan por mi causa, porque seréis recompensados en el Cielo”. Esas palabras pueden traducirse de este modo: Seréis felices cuando los hombres, por la mala voluntad que hayan empleado para con vosotros, os proporcionen la ocasión de demostrar la sinceridad de vuestra fe, porque el mal que os hagan redundará en provecho vuestro. Compadeceos, pues, de su ceguera, y no los maldigáis. Después añade: “El que quiera seguirme, cargue su cruz”, es decir, que sobrelleve con valentía las tribulaciones que su fe le depara, pues el que quiera salvar su vida y sus bienes negándome, perderá las ventajas del reino de los Cielos, mientras que aquellos que hayan perdido todo en este mundo, incluso la vida, en favor del triunfo de la verdad, recibirán en la vida futura el premio a su valentía, a su perseverancia y a su abnegación. En cambio, a los que sacrificaron los bienes celestiales por los goces de la Tierra, Dios dirá: “Ya habéis recibido vuestra recompensa”.


domingo, 27 de septiembre de 2015

A todo el que busca sincera y humildemente

Hola familia,

en la clase de ayer seguimos con el estudio del ESDE, en el que desde hace ya semanas profundizamos en el tema de la meiumnidad. La lectura y discusión del texto nos permitió llegar a lagunas consideraciones muy interesantes para cualquiera que tenga interés en comprender las relaciones que se establecen entre los dos planos de la vida.

Los espíritus pueden comunicarse de forma espontánea o responder a una evocación. En el periodo de la codificación, Allan Kardec pensaba que la evocación era útil para el método que empleaba, buscando respuestas de los espíritus a las preguntas que después conformaron los cinco libros básicos de la Doctrina Espírita. Según el codificador, “Cuando en una reunión no se le otorga la palabra a alguien, se deja a esta palabra libre a toda la gente, y se sabe qué es lo que resulta de ello. La llamada directa a un determinado Espíritu constituye un lazo entre él y nosotros. Lo llamamos por nuestro deseo y para poner así una especie de barrera a los intrusos. Sin una llamada directa, un Espíritu no tendría ningún motivo para venir a conversar con nosotros, salvo que sea un familiar nuestro.”. En la actualidad, sin embargo, las reuniones mediúmincas en los centros espíritas, siguiendo las instrucciones de mentores espirituales como Emmanuel, recurren únicamente a las comunicaciones espontáneas, ya que el éxito de una evocación sólo se puede afianzar desde el plano espiritual. Emmanuel nos recuerda que la misión del codificador justificaba sus métodos, pero que “el estudioso bien intencionado debe pedir sin exigir, orar sin reclamar, observar sin prisa, y tener en cuenta que la esfera espiritual conoce sus méritos y que retribuirá sus esfuerzos de acuerdo con lo que necesite dentro de su posición evolutiva y según el merecimiento de su corazón.”

Allan Kardec (Lyon3 de octubre de 1804-París31 de marzo de 1869) es el seudónimo utilizado por
el pedagogo y escritor Hippolyte Léon Denizard Rivail, el sistematizador de la Doctrina Espírita.
Hemos hablado de evocaciones y comunicaciones espontáneas en la época de Kardec y en los centros espíritas. ¿Qué decir de las comunicaciones que podamos intentar establecer en casa, en pequeños grupos de curiosos o en locales donde supuestamente se nos prometa el contacto con los espíritus de nuestros seres queridos? Pues, nos afirma el codificador que la comunicación con los espíritus no presenta ningún inconveniente cuando se tiene el “control sobre los Espíritus y se está seguro de que no se permitirá que los malos sean los dueños de la situación”. ¿De qué manera podemos conseguir este tipo de autoridad sobre los desencarnados? Siendo seres moralmente elevados, habiendo conquistado un amplio patrimonio intelectual, habiéndonos liberado de las pasiones terrenas, del orgullo, del egoísmo y de la vanidad. Cualquiera que tenga este perfil puede realizar evocaciones y recibir comunicaciones espontáneas sin verse atrapado en burlas, engaños y venganzas de espíritus desencarnados, siempre dispuestos a contestar a quién les de oportunidades de inmiscuirse en su vida. Que cada uno se analice a sí mismo y decida la conveniencia de aventurarse a comunicarse con los espíritus de forma individual o junto a personas con objetivos de diferente elevación moral.

En los centros espíritas hay grupos de trabajadores que se preparan a través del estudio y de la reforma intima para el trabajo mediúmnico. La comunicación con los espíritus ocurre únicamente en sesiones que tienen hora, lugar y duración determinadas, no siendo permitida la comunicación espontánea en otros momentos de las reuniones. Las sesiones mediúmnicas no son públicas, ya que su objetivo no es satisfacer a la curiosidad de las personas, sino servir a la espiritualidad amiga en el amparo a desencarnados que necesiten consuelo, orientación y otras formas de auxilio.

Puede suceder que, trás la desencarnación de un ser querido, nos sintamos tan desconsolados que nos pongamos a pensar en esta persona con gran insistencia, a menudo con vibraciones de profundo dolor y desesperación. Debemos con todas las fuerzas evitar este tipo de actitud, ya que los espíritus reciben, en el plano espiritual, estas vibraciones. Cuando son desequilibradas, les producen sufrimientos y dificultan su proceso de adaptación a la pátria espiritual.


En palabras del sabio codificador, “el deseo natural de todo aspirante a médium es el de conversar con los Espíritus de las personas que les han sido queridas, pero debe moderar su impaciencia porque la comunicación con determinado Espíritu presenta muchas veces dificultades materiales que hacen imposible efectuarla a través del principiante. Para que un Espíritu pueda comunicarse, es necesario que entre él y el médium haya relaciones fluídicas que no siempre se establecen instantáneamente. Sólo a medida que la facultad se desarrolla es que el médium adquiere poco a poco la aptitud necesaria para ponerse en comunicación con el Espíritu que se presente. Puede suceder que aquel con quien el médium desea comunicarse no se encuentre en condiciones favorables para hacerlo aunque esté presente, como también puede acontecer que no tenga la posibilidad ni el permiso para acudir al llamado que se le haya dirigido.”

Como veis, fue una tarde de rico intercambio. Pidamos al Maestro que nos siga orientando para que CEADS continúe siendo una casa de puertas abiertas, en los dos planos de la vida, a todo el que busca sincera y humildemente comprender la naturaleza y el destino del espíritu.

Cariños de la hermana menor

jueves, 24 de septiembre de 2015

Evocaciones y manifestaciones de los espíritus

Hola familia,

os dejamos aquí el texto que estudiaremos en la clase de ESDE de sábado. ¡Os esperamos con ilusión!

Cariños de la hermana menor

1. Evocaciones y comunicaciones espontáneas de los Espíritus

Los Espíritus pueden comunicarse espontáneamente o acudir a nuestro llamado, es decir, venir por evocación. Algunas personas piensan que todos deben abstenerse de evocar a este o a aquel Espíritu y que es preferible esperar a que quiera comunicarse. Fundamentan esto en el hecho de que, al llamar a determinado Espíritu no se puede tener la seguridad de que sea realmente él quien se presente, mientras que aquel que viene espontáneamente, por su propia voluntad, prueba mejor su identidad porque manifiesta así su deseo de entenderse con nosotros.

En nuestra opinión, esto es un error: primero, porque siempre hay en torno de nosotros Espíritus que la mayoría de las veces son de condición inferior y que están siempre deseosos de comunicarse; en segundo lugar, y por esta misma razón, no llamar a ninguno en particular, es abrir la puerta a todos los que quieran entrar. Cuando en una reunión no se le otorga la palabra a alguien, se deja a esta palabra libre a toda la gente, y se sabe qué es lo que resulta de ello. La llamada directa a un determinado Espíritu constituye un lazo entre él y nosotros. Lo llamamos por nuestro deseo y para poner así una especie de barrera a los intrusos. Sin una llamada directa, un Espíritu no tendría ningún motivo para venir a conversar con nosotros, salvo que sea un familiar nuestro.


Cada una de estas dos maneras de proceder tiene sus ventajas; la única desventaja es la exclusión absoluta de una de ellas. Las comunicaciones espontáneas no presentan ningún inconveniente cuando se tiene control sobre los Espíritus y se está seguro de que no se permitirá que los malos sean los dueños de la situación. Por eso es siempre bueno aguardar la buena voluntad de los que se dispongan a comunicarse porque su pensamiento no sufre ningún impedimento, y de esa manera se pueden obtener cosas admirables. Entre tanto, puede suceder que el Espíritu al que se evoca no esté dispuesto a hablar o no sea capaz de hacerlo en el sentido deseado.

Allan Kardec. El Libro de los Mediums. Capítulo XXV. Ítem 269.

Sabemos que el (...) deseo natural de todo aspirante a médium es el de conversar con los Espíritus de las personas que les han sido queridas, pero debe moderar su impaciencia porque la comunicación con determinado Espíritu presenta muchas veces dificultades materiales que hacen imposible efectuarla a través del principiante. Para que un Espíritu pueda comunicarse, es necesario que entre él y el médium haya relaciones fluídicas que no siempre se establecen instantáneamente. Sólo a medida que la facultad se desarrolla es que el médium adquiere poco a poco la aptitud necesaria para ponerse en comunicación con el Espíritu que se presente. Puede suceder que aquel con quien el médium desea comunicarse no se encuentre en condiciones favorables para hacerlo aunque esté presente, como también puede acontecer que no tenga la posibilidad ni el permiso para acudir al llamado que se le ha dirigido. Por eso es que conviene que al comienzo, nadie se obstine en evocar a un determinado Espíritu con exclusión de cualquier otro, porque con frecuencia sucede que no es con ése que se establecen las relaciones fluídicas con mayor facilidad, por muy grande que sea la simpatía que le brinde el encarnado. Por eso, antes de pensar en obtener comunicaciones de este o de aquel Espíritu, es importante que el aspirante efectúe el desarrollo de su facultad para lo cual debe hacer un llamado general y dirigirse, principalmente, a su ángel de la guarda. 
Allan Kardec. El Libro de los Mediums. Capítulo XVII. Ítem 203.

2. Manifestaciones de los Espíritus en los grup os mediúmnicos

En las reuniones mediúmnicas comunes en las Instituciones Espíritas, los Espíritus se manifiestan en forma espontánea según la planificación que realiza la dirección espiritual del grupo mediúmnico. Entre tanto, es habitual evocar la asistencia de los benefactores espirituales quienes revelan su presencia a través de mensajes consoladores y esclarecedores. Dejar la manifestación de los Espíritus que se comunican a criterio de la dirección espiritual indica un comportamiento prudente porque se evita así que se produzcan algunos inconvenientes como: que el Espíritu no pueda o no deba manifestarse; estimular directa o indirectamente la realización del fenómeno mediúmnico sin una mayor finalidad.

Al respecto, Emmanuel nos esclarece, que en las (...) reuniones doctrinarias (mediúmnicas,) debe prevalecer por sobre toda expresión fenoménica, la sinceridad y la dedicación individual al estudio de las leyes morales que rigen el intercambio entre el planeta y las esferas de lo invisible. De ningún modo se deberá provocar manifestaciones mediúmnicas en las que su legitimidad resida en las características de la espontaneidad, porque el programa espiritual de las sesiones proviene de los mentores que las orientan desde el plano invisible, y esto exige de cada estudioso un elevado porcentaje de esfuerzo propio en la adquisición de conocimiento, porque el plano espiritual distribuirá siempre de acuerdo a las necesidades y a los méritos de cada uno. Forzar el fenómeno mediúmnico es ennegrecer una fuente de agua pura con el lodo de las pasiones egoístas de la Tierra o con sus injustificables inquietudes.



Este benefactor no aconseja la evocación directa y personal de los Espíritus en las reuniones mediúmnicas en ninguna circunstancia. Justifica este hecho explicándolo de esta manera: Si esa evocación puede efectuarse con éxito, su ejecución sólo puede ser examinada en el plano espiritual. De ahí la necesidad de que sean espontáneas, porque dentro de lo complejo de los fenómenos espíritas, la solución de muchas incógnitas aguarda el progreso moral de los aprendices sinceros de la Doctrina. Por lo tanto, el estudioso bien intencionado debe pedir sin exigir, orar sin reclamar, observar sin prisa, y tener en cuenta que la esfera espiritual conoce sus méritos y que retribuirá sus esfuerzos de acuerdo con lo que necesite dentro de su posición evolutiva y según el merecimiento de su corazón. Podéis objetar que Allan Kardec se interesó por la evocación directa y que la efectuó de ese modo, pero es necesario examinar el esfuerzo y la tarea excepcional del Codificador, unida a las necesidades y a méritos aún muy distantes de la esfera de actividad de los aprendices comunes.

domingo, 20 de septiembre de 2015

El ejercicio de la razón

Hola familia,

ayer en CEADS estudiamos la naturaleza de las comunicaciones mediúmnicas. Lo primero que hay que aclarar es que por supuesto que los espíritus se pueden comunicar. Lo segundo, que no por ser espíritus, sus comunicaciones merecen más crédito. La Doctrina Espírita nos enseña a pasar todas las comunicaciones mediúmnicas por el cribo de la razón. Por la elevación del mensaje conoceremos al mensajero. Un espíritu frívolo puede intentar hacerse pasar por un sabio, pero un espíritu superior jamás utiliza un vocabulario grosero o incoherente. Lo que sí es verdad es que, incluso en reuniones mediúmnicas serias, es posible que algunas veces el equipo espiritual permita que un espíritu inferior, frívolo o grosero se comunique, a fin de poner a prueba la vigilancia de los participantes de la reunión. Es imprescindible que cualquiera que reciba comunicaciones mediúmnicas utilice la razón y la lógica para analizar su contenido. Es sinónimo de imprudencia dar por bueno un mensaje únicamente porque pertenece a un espíritu desencarnado. Jamás se nos debe olvidar que los espíritus son seres humanos: tienen los intereses, las cualidades, los defectos, y los conocimientos limitados, proporcionales a su elevación moral e intelectual.


Para orientar el análisis de las comunicaciones, el codificador nos proporcionó una pauta general. Evidentemente no debe ser tomada de forma tajante, sencillamente sirve para que conozcamos las principales características de cada una de ellas. A continuación os presentamos las cuatro categorías de comunicación mediúmnica, juntamente con un ejemplo, estudiado ayer en la clase.

  • Comunicaciones groseras son aquellas que se expresan en términos que hieren el decoro.
Ejemplo

La superpoblación es un fenómeno fruto de la estupidez elevada a la enésima potencia. (…) Lo que da rabia es que, habiendo hecho tan bien los deberes ahora haya en el planeta 11.000 millones de seres humanos, calculo que más del 90% completamente desgraciados y miserables que, curiosamente y contra todo sentido común son los que más se reproducen condenándonos a todos al puto infierno de la superpoblación que acabará sin duda por devorar a los mismos cretinos que la alimentan. Yo estaré encantada de haber aprendido a sobrevivir del aire para verlo a falta de poder partirles la cara directamente.
  • Las comunicaciones frívolas provienen de Espíritus triviales, burlones o traviesos, más maliciosos que malos, los cuales no le dan ninguna importancia a lo que dicen.
Ejemplo
  • Las comunicaciones serias son relevantes en cuanto al tema y elevadas en lo referente a a la forma. Toda comunicación que carezca de frivolidad y grosería que persiga un fin útil, aunque sea de carácter particular, es, por ese simple hecho, una comunicación seria.
Ejemplo

Madrecita querida.
Sé que estoy en otra vida, pero no muy lejos.
Mucha gente piensa que la persona sale de la tierra y se olvida todo. Pero no es así.
Desde la tía Irma me llevó a donde estoy, no te olvidé ato o al papá. Yo vivo en un parque con
una escuela y muchas flores. Tengo muchos compañeros, pero estás siempre en mi memoria.
Me sentí tan nostálgico que la tía Irma me ha llevado dos veces a nuestro encuentro y me
llevó también a nuestra casa para ver a papá.
Mamá, te besé y te abracé tanto, pero no me viste.

  • Instructivas son las comunicaciones serias cuyo objetivo principal consiste en una enseñanza brindada por los Espíritus sobre las ciencias, la moral, la filosofía, etc. Son más o menos profundas según el grado de perfeccionamiento y de desmaterialización del Espíritu.
Ejemplo

La benevolencia para con sus semejantes, fruto del amor al prójimo, produce la afabilidad y la dulzura que son su manifestación. Sin embargo, no siempre debemos fiarnos de las apariencias; la educación y las costumbres del mundo pueden dar el barniz de estas cualidades.

¡Cuántos hay cuya fingida bondad sólo es una máscara para el exterior, un hábito cuyo corte calculado disimula las deformidades ocultas! El mundo está lleno de esas gentes que tienen la sonrisa en los labios y el veneno en el corazón; "que son dulces con tal que nadie les incomode, pero que muerden a la menor contrariedad; cuya lengua dorada, cuando hablan cara a cara, se cambia en dardo envenenado cuando están ausentes".

A esa clase pertenecen también esos hombres que son benignos fuera de casa y que dentro, tiranos domésticos, hacen sufrir a su familia y a sus subordinados el peso de su orgullo y de su despotismo; parece que quieren desquitarse de la opresión que se impusieron fuera; no atreviéndose a presentarse como autoridad a los extraños que les reducirían a sus verdaderos límites, quieren a lo menos, hacerse temer de los que no pueden resistirles; su vanidad consiste en poder decir: “Aquí yo mando y se me obedece", sin pensar que podrían añadir con mucha más razón: "Y me aborrecen”.

No basta que de los labios salga la miel; si ninguna parte toma el corazón, es ser hipócrita. Aquel cuya afabilidad y dulzura no son fingidas, no se contradice nunca, y lo mismo es en el mundo que en la intimidad: sabe, además, que si engaña a los hombres con las apariencias, no puede engañar a Dios. (Lázaro. París, 1861).

Siempre habrá personas dispuestas a creer que sencillamente porque un mensaje proviene de un espíritu, será elevado o cierto. El espiritismo nos convoca a todos, sin embargo, al ejercicio de la razón. Utilicemos el sentido común, estemos abiertos a escuchar las opiniones de los demás. La dependencia del fenómeno mediúmnico y la falta de análisis racional del contenido de las comunicaciones es fuente de graves desequilibrios para la psique humana. Estemos siempre vigilantes ante mensajes groseros, frívolos, predicciones, halagos y firmas de nombres muy importantes. Los espíritus superiores son corteses, humildes, elegantes y bondadosos. Cultivemos en nosotros mismos estas cualidades, para que podamos atraer por la ley de sintonía su compañía y atención.

Cariños de la hermana menor 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Vuelve el ESDE de sábado

Hola familia,

el sábado volvemos a tener clase del ESDE, después de buenas y merecidas vacaciones. Seguimos con el tema de la mediumnidad. Esta vez trataremos el tema de las diferentes comunicaciones mediúmnicas. Para los más aplicados, os deja el texto de la clase.

Cariños de la hermana menor

1. Naturaleza de las comunicaciones mediúmnicas

Las comunicaciones que recibimos de los Espíritus pueden ser buenas o malas, legítimas o falsas, profundas o frívolas, en consonancia con la naturaleza de aquellos que se manifiestan. Los que dan muestras de sabiduría y erudición, son Espíritus evolucionamos que marchan rumbo al progreso; los que se presentan ignorantes y malos, son los aún atrasados, pero que con el tiempo progresarán. Los Espíritus sólo pueden responder sobre aquello que saben, según el estado de progreso que tengan y dentro de los límites de lo que les sea permitido decirnos, porque hay cosas que no deben revelar debido a que el hombre no está aún en condiciones de conocer. De esa forma, las manifestaciones mediúmnicas de los desencarnados (…) han de reflejar la elevación o la bajeza de sus ideas, de su saber o su ignorancia, de sus vicios y virtudes. (...). Por la diversidad de cualidades y aptitudes de los Espíritus, llegamos a la conclusión de que no basta que nos dirijamos a un Espíritu cualquiera para obtener una respuesta exacta sobre alguna cuestión, porque acerca de muchas cosas no nos dará más que una opinión personal, que puede ser legítima o errónea. Si es prudente, confesará su ignorancia sobre aquello que desconoce; si es frívolo o mentiroso, responderá de cualquier forma, sin importarle la verdad; si es orgulloso, expondrá sus ideas como verdades absolutas.


Por eso, es siempre oportuno recordar el consejo del apóstol Juan: “No creáis en todos los Espíritus, sino examinad si ellos son de Dios.” (Primera Epístola. Juan, 4:1) La experiencia demuestra la sabiduría de ese consejo. Hay imprudencia y liviandad en aceptar sin examinar todo lo que proviene de los Espíritus. Es necesario que conozcamos bien el carácter de aquellos que están en relación con nosotros. Se reconoce la calidad de los Espíritus por su lenguaje. El de los Espíritus verdaderamente buenos y superiores es siempre digno, noble y sin contradicciones. En él se respira sabiduría, benevolencia, modestia y la más pura moral; es conciso y sin redundancias. En el de los Espíritus inferiores, ignorantes u orgullosos, el vacío de las ideas está casi siempre colmado de palabras. Todo pensamiento evidentemente falso, toda máxima contraria a la sana moral, todo consejo ridículo, toda expresión grosera, trivial o simplemente frívola, en fin, toda manifestación de malevolencia, de presunción o de arrogancia, son incuestionables signos de la inferioridad de los Espíritus.

Se pueden agrupar en cuatro categorías principales los matices que (las comunicaciones
de los Espíritus) presentan. Según sus caracteres más acentuados, se dividen en groseras, frívolas, serias e instructivas.

2. Comunicaciones mediúmnicas groseras

Son (..) aquellas que se expresan en términos que hieren el decoro. Sólo provienen de Espíritus de bajo nivel, cubiertos aún por las impurezas de la materia, y no difieren en nada de las que provienen de los hombres viciosos y groseros. Repugna a todos aquellos que no posean un mínimo de delicadeza de sentimientos, por la sencilla razón de que, en consonancia con el carácter de los Espíritus, esas comunicaciones serán innobles, obscenas, insolentes, arrogantes, malévolas y aún impías. Los Espíritus inferiores son ignorantes en mayor o menor grado; su horizonte moral es limitado, su perspicacia restringida. Sólo tienen una idea muchas veces falsa e incompleta de las cosas, y, además, se encuentran aún sujetos al dominio de los prejuicios terrestres que muchas veces toman como verdades. Por eso es que son incapaces de resolver ciertas cuestiones, y pueden inducirnos a error voluntaria o involuntariamente en aquello que no comprenden.

Se puede establecer como regla invariable y sin excepción que (...) el lenguaje de los Espíritus está siempre en relación con el nivel de progreso al que hayan llegado. Así, el lenguaje (...) de los Espíritus inferiores o vulgares siempre refleja algo de las pasiones humanas. Toda expresión que manifieste bajeza, pretensión, arrogancia, fanfarronería, acrimonia, es indicio característico de inferioridad y de engaño si el Espíritu se presenta con un nombre respetable y venerado.

3. Comunicaciones mediúmnicas frívolas

Las comunicaciones frívolas provienen de Espíritus triviales, burlones o traviesos, más maliciosos que malos, los cuales no le dan ninguna importancia a lo que dicen. Como no contienen nada de indecoroso, esas comunicaciones agradan a ciertas personas que se divierten con ellas porque encuentran placer en las maquinaciones fútiles donde mucho se habla y nada se dice. Esos Espíritus tienen muchas veces salidas ingeniosas y mordaces, y en medio de bromas vulgares dicen algunas verdades que casi siempre hieren con justicia. En torno de nosotros pululan los Espíritus frívolos que aprovechan todas las ocasiones para inmiscuirse en las comunicaciones. La verdad es lo que menos les preocupa, de ahí el maligno encanto que sienten en engañar a los que tienen la debilidad y hasta la presunción de creer en su palabra. Las personas que se complacen en ese género de comunicaciones, lógicamente, dan acceso a Espíritus frívolos y embaucadores. Los Espíritus serios se apartan de ellas del mismo modo que en la sociedad humana los hombres serios evitan la compañía de los irresponsables.3 La frivolidad de las reuniones (mediúmnicas) tiene como consecuencia atraer a Espíritus triviales que sólo buscan la ocasión de engañar y de burlarse.

En vano se alega la utilidad de realizar ciertas experiencias curiosas, frívolas y divertidas, con el fin de convencer a los incrédulos; se llega a un resultado contrario. El incrédulo, propenso de por sí a ridiculizar las cosas más sagradas, no puede ver algo serio en aquello de lo cual se burla, ni puede respetar lo que no se presente ante él en modo respetable. Por eso se retira siempre con una mala impresión de las reuniones fútiles y frívolas donde no encuentra orden, seriedad ni recogimiento. Lo que sí puede convencerlo, es la prueba de la presencia de seres cuyo recuerdo le es querido. (...) Pero por el mismo hecho de que tenga respeto, veneración y amor por la persona cuya alma se le presenta, queda penosamente impactado y escandalizado al ver que se manifiesta en una reunión irreverente (...). Las reuniones de esa naturaleza hacen siempre más mal que bien, porque aparta de la Doctrina a un gran número de personas en vez de atraerlas. Además, favorecen las críticas de los detractores que de esa manera tienen fundados motivos para burlarse.

4. Comunicaciones mediúmnicas serias

Las comunicaciones mediúmnicas serias son relevantes en cuanto al tema y elevadas en lo referente a la forma. Toda comunicación que carezca de frivolidad y de grosería que persiga un fin útil, aunque sea de carácter particular, es, por ese simple hecho, una comunicación seria. No todos los Espíritus serios son esclarecidos. Hay muchas cosas que ignoran y sobre las que pueden equivocarse de buena fe. Por eso es que los Espíritus verdaderamente superiores nos recomiendan continuamente que sometamos al tamiz de la razón y de la más rigurosa lógica a todas las comunicaciones. En lo referente a las comunicaciones serias, es necesario que se distingan las verdaderas de las falsas, lo cual no siempre es fácil, porque precisamente, amparados en la elevación del lenguaje es que ciertos Espíritus presuntuosos o pseudo sabios tratan de hacer prevalecer las ideas más falsas y los más absurdos sistemas. Para obtener mayor credibilidad y ostentar más importancia, no tienen ningún escrúpulo en adornarse con los nombres más respetables y hasta con los más venerados. Ese es uno de los mayores escollos de la ciencia (espírita) práctica (…).

Los Espíritus superiores no van a las reuniones triviales, como el sabio en la Tierra no va a una asamblea de jóvenes frívolos. El simple buen sentido nos dice que eso no puede ser de otro modo. Con todo, si ellos se presentan algunas veces en esos lugares, es solamente con el fin de brindar un consuelo fortalecedor, combatir vicios, conducir nuevamente hacia el buen camino a aquellos que se hubieran apartado de él. Pero, si no son atendidos, se retiran. Se forma un juicio completamente erróneo aquel que cree que los Espíritus serios estén dispuestos a responder trivialidades o cuestiones superfluas donde se manifieste poco afecto, falta de respeto y ningún deseo de instruirse, y mucho menos que se presten a brindar un espectáculo para entretener a los curiosos. Si estuvieran vivos (encarnados), no lo harían; muertos (desencarnados), tampoco lo hacen.

5. Comunicaciones mediúmnicas instructivas

Instructivas son las comunicaciones serias cuyo principal objetivo consiste en brindar alguna enseñanza impartida por los Espíritus sobre las ciencias, la moral, la filosofía, etc. Son más o menos profundas según el grado de perfeccionamiento y de desmaterialización del Espíritu. Para que se pueda extraer frutos reales de esas comunicaciones, es necesario que sean regulares y que se continúen con perseverancia. Los Espíritus serios se vinculan con aquellos que desean instruirse y secundan sus esfuerzos; dejan a los Espíritus frívolos la tarea de divertir a los que sólo ven en esas manifestaciones una distracción pasajera. Únicamente por la regularidad y frecuencia de esas comunicaciones se puede apreciar el valor moral e intelectual de los Espíritus que las brindan, y la confianza que ellos merecen. Si para juzgar a los hombres se necesita experiencia, mucho más aún se la necesitará para juzgar a los Espíritus.

El concepto espírita de reunión mediúmnica está necesariamente asociado al de reunión instructiva, según los siguientes esclarecimientos de Allan Kardec: La primera de todas las condiciones es que sean serias en la integral acepción de la palabra. Es importante que todos se persuadan de que los Espíritus cuyas manifestaciones se desean son de naturaleza especialísima; que como no se puede aliar lo sublime con lo trivial ni el bien con el mal, quien quiera obtener buenos resultados necesita llamar a buenos Espíritus. Pero, no basta que se evoquen a los buenos Espíritus; es necesario, como condición contundente, que los asistentes estén en condiciones favorables para que ellos consientan en venir. Los Espíritus superiores no concurrirán a las reuniones de hombres triviales y superficiales, así como no concurrían cuando estaban vivos (encarnados).

Una reunión sólo es verdaderamente seria cuando se ocupa de cosas útiles, con exclusión de todas las demás. Al calificar a las comunicaciones como instructivas, las suponemos verdaderas, porque lo que no sea verdadero no puede ser instructivo, aunque haya sido expresado en el lenguaje más imponente. Por consiguiente, dentro de esa categoría no podemos incluir ciertas enseñanzas que de serias sólo tienen la forma muchas veces pomposa y enfática con que la dictan los Espíritus, más presuntuosos que instruidos, con el objetivo de engañar a los que las reciben. Pero como no pueden completar los elementos que les falta, son incapaces de sustentar durante mucho tiempo el rol que pretenden desempeñar. Poco después, cuando sus mensajes continúan o cuando se los ha llevado a sus últimos reductos, se traicionan a sí mismos y ponen al desnudo sus falencias.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Finaliza la II Semana de la Prevención del Suicidio

Hola familia,

ayer fue un día muy especial para CEADS. Con la manifestación de la mañana en Plaza Catalunya y el evento de la tarde en el centro, finalizamos la II Semana de Prevención del Suicidio. Este año hemos contado con eventos en dos centros más, el Centro Espírita León Denis, de Madrid, y el Centro Teresa de Jesús, en Ávila. Además, el Centro Espírita Sin Fronteras abrió espacio para que presentáramos una conferencia online. Hicimos yoga en el parque y en la playa, hicimos un ESDE especial y el GELE, un estudio muy productivo del texto “La puerta falsa del suicidio. Volvimos a enviar cartas al responsable del departamento de salud de Catalunya y, este año, también a la alcaldesa de Barcelona. Seguimos promocionado nuestra petición en change.org (si todavía no la has firmado, este es el momento) y creamos un vídeo con imágenes y frases que la gente nos envío a través de las redes sociales con el hash tag #ilusiondevivir. Detrás de toda esta actividad, hay muchos corazones solidarios, dispuestos a entregar servicio a cambio únicamente de la alegría de trabajar en el bien. La creación de los carteles, la preparación de las charlas, la edición de las cartas, la producción de las pancartas, la asistencia a los actos, la preparación de las reuniones… ¿Seremos algún día capaces de ver toda la luz que se desprende de nuestro esfuerzo de auto-iluminación? Sí, porque lo hacemos por solidaridad, por todas las personas que necesitan fuerzas para tirar adelante, pero el mayor beneficiario es siempre uno mismo cuando entrega su corazón a una causa en la que cree estar contribuyendo a un plan mayor, bueno y bello. Así nos sentimos los que participamos, de diferentes maneras, en esta semana de luz. ¡Ojalá el año que viene seamos muchos más en primera linea!








En la tarde de ayer, en CEADS, Maria del Mar García, psicóloga clínica con 34 años de experiencia y propietaria de la Casica de l’Obrador, nos presentó una charla tan sencilla como profunda. Nos invitó a vivir el presente, recordando el poder interior que cada uno de nosotros tiene, proveniente de su fuerza espiritual, para superar cualquier adversidad. El pasado pasó, el futuro todavía no llegó. María nos recordó que cuando nos entregamos a la ansiedad, al miedo y a la angustia, estamos viviendo en el futuro, olvidados de nuestro poder espiritual. Cuando nos entregamos al rencor, la añoranza o la rabia, estamos viviendo en el pasado, igualmente olvidados de lo que realmente hemos venido a hacer. La fuerza del presente está en la generosidad, la alegría, la esperanza, la fe, la entrega y en tantas otras emociones positivas. Para llegar a desarrollarlas, debemos aprender a identificar conductas que nos hacen daño y cambiarlas. ¿Cómo? ¡Cambiar no es tan sencillo así!, nos diréis. Pero Maria del Mar nos recordó que un ser humano pasa por miles de miles de cambios en su vida. El cambio es parte de la vida misma y negarlo, resistirlo o afirmar que es difícil es un mecanismo auto-destructivo. Dar la bienvenida al cambio y hacer la opción consiente de adoptar conductas más sanas son los dos primeros pasos que uno debe dar en el camino de la conquista de las emociones positivas, que le anclarán fuertemente al presente.




Janaina nos presentó una guía práctica para la prevención del suicidio, planteándonos 3 escenarios diferentes. El primero, uno en que pensamos que no conocemos a nadie que esté afectado por la problemática del suicidio. En este caso debemos:
  • Vivir con alegría, solidaridad y amor al prójimo;
  • Ser ejemplo de resignación, fe y esperanza;
  • No juzgar;
  • Tratar el tema del suicidio primero con empatía;
  • Sólo dar información doctrinaria si existe espacio para ello;
  • Sacar el tema del suicidio de vez en cuando de forma respetuosa.
El segundo escenario es aquel en que hemos identificado a una persona que expresa la intención de cometer el suicidio. En este caso, debemos:
  • Hacerle caso a lo que dice;
  • Si está en Catalunya, insistir a que llame al 061 (SIS-CAT), que ya dispone de un servicio de atención a personas con ideaciones suicidas.
  • Preguntar de forma abierta cómo y cuándo lo hará;
  • Invitarle a posponer el acto;
  • Informar a familiares y otros amigos;
  • Apartar materiales e instrumentos que puedan ofrecer peligro;
  • Orar.
El tercer contexto sería aquel en que alguien nos pide ayuda, demostrando estar abierto a conocer la dimensión espiritual del ser. Aquí nos invita Janaina a:
  • Hablar de la resignación y aprendizaje antes que de la ley de causa y efecto;
  • Invitar la persona a que venga al centro espírita;
  • Regalarle un Evangelio según el Espiritismo;
  • Invitar la persona a la práctica de la oración.


Tal y como nos dice el codificador Allan Kardec en Obras Póstumas, “el espiritismo no procura separar a ninguna persona de sus convicciones religiosas; no se dirige a los que poseen una fe y cuya fe les basta, sino a los que, insatisfechos con lo que les han dado, aspiran a algo mejor.” Cuando hacemos prevención del suicidio, no deseamos buscar que nadie abrace las ideas espíritas. Únicamente somos conscientes del drama espiritual que supone la muerte por suicidio y por una cuestión de la responsabilidad que tener conciencia de ello supone, empleamos nuestros mejores esfuerzos en impedir que más personas den el paso. Lo que hacemos no es mucho ni bueno. Es sólo un grano de arena en la playa de las necesidades humanas. En el 2013, hubo en España 3.870 muertes por suicidio, más de diez veces más muertes que por asesinato y casi el doble que por accidentes de tráfico. pero aún que fuera una única persona, por amor y solidaridad, nos veríamos igualmente dispuestos a mover toda la energía que se movió esta semana.

Acabamos la sesión de ayer viendo el vídeo con las frases e imágenes que personas de diferentes latitudes nos enviaron, compartiendo su ilusión de vivir. Va dedicado a las personas que necesitan fuerzas para tirar adelante, pero nos sirve como recordatorio de consuelo a todos los que en algún momento, pasamos por “la noche oscura”. Como nos decía Maria del Mar, la “noche oscura” es parte de la vida. Todos nos enfrentaremos a ella antes o después, algunos muchas veces. Tenemos en nuestro interior el poder de resistir a ellas y la clave está en vivir el presente.

Os dejo el vídeo, dando gracias infinitas a la espiritualidad amiga y a todos los encarnados que participaron de los actos de la II Semana de la Prevención del suicidio.

Cariños de la hermana menor 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Convocatoria

Convocatoria

Querida familia CEADS,

os informo que el responsable de protocolo del Departament de Salut de Catalunya ha llamado a CEADS, por indicación del señor Boi Ruiz,  demostrando su interés en participar en los actos que organizamos para la prevención del suicidio. Inicialmente se había reservado la mañana del día 12/09 para asistir a nuestros actos, pero al conocer mejor la programación - ¡sería raro que el conseller viniera a una manifestación cuyo principal objetivo es pedirle a él mismo que cree una secretaría para la prevención del suicidio - nos dijeron que se analizaría su agenda para venir a CEADS por la tarde. Al final, se le excusó la asistencia por ya estar en campaña electoral. De parte de la alcaldesa, la señora Ada Colau, también nos contestaron  dándonos las gracias “por la implicación en un tema tan sensible e importante”. Lamentablemente los compromisos de la alcaldesa no le permiten acompañarnos en los actos del día 12.

Cuando escribimos por carta registrada a personas como el señor Boi Ruiz y la señora Ada Colau, les presentamos reivindicaciones y les invitamos a participar en la II Semana de la Prevención del Suicidio. Pero realmente no esperamos que asistan. Entendemos que son gestores públicos con compromisos y agendas llenas de prioridades. Deseamos sí que vean que sabemos que el suicidio mata más que el tráfico; que hay diez veces más personas que interrumpen sus existencias físicas que las que asesinan a otras; que cada año mueren aproximadamente 500 personas en Catalunya a causa del suicidio; que se realizan más de 6.000 intentos de suicidio anualmente. Les hacemos saber que sabemos que el suicidio es un problema de salud pública, más allá de la tragedia personal que supone. Por todas estas razones reivindicamos más atención al tema que la que nuestros gobernantes le han dedicado. Les hacemos saber que no dejaremos de escribir cartas, convocar manifestaciones, hacer peticiones en change.org hasta que hagan lo propio, lo suyo, lo que sus electores confían que deben hacer: cuidar el bien común, la salud pública y sus temas prioritarios. El suicidio lo es, tal como reconoce el actual Plan de Salud 2016-2020 de Catalunya.

Como decía, no esperamos que estas personas asistan a nuestros actos. Esperamos que actúen. Pero la familia CEADS, tu, querido lector, querida lectora, que viene a nuestras reuniones, que sabe lo que sabemos porque te lo hemos explicado en diferentes actos los últimos 4 años, tu sí, esperamos que vengas a la manifestación. Esperamos que vengas porque sabemos que no ignoras el drama espiritual que supone el suicidio; esperamos que vengas porque eres consciente de que el suicidio es un grave problema en nuestra sociedad; esperamos que vengas, pese a que también tienes compromisos importantes, porque el espiritismo nos convoca a superar el egoísmo y pensar en el bien de nuestra familia universal.

Soy siempre demasiado optimista en mis estimaciones de cuánta gente puede venir a actos como nuestra manifestación. Si cada persona que asiste a nuestras reuniones viniera y trajera un amigo, llegaríamos fácilmente a los 150 manifestantes. Con un poco de suerte, llamaríamos la atención con nuestras pancartas y panfletos. Más gente se uniría y pronto seríamos tantos en Plaza Catalunya, que la avalancha bajaría por el Portal del Angel e inundaría la Plaza Sant Jaume. Algún medio de comunicación se interesaría por tan interesante reivindicación en nombre de la solidaridad y la paz social: una secretaría que se encargue de unos de los objetivos prioritarios del Plan de Salud de Catalunya.

La experiencia, sin embargo, me ha demostrado que, incluso entre los nuestros, hay que luchar mucho para que el mensaje cale. En el plano material somos casi siempre cuatro gatos, con nuestras pancartas improvisadas, llamando la atención de algún turista despistado. La tarea, sin embargo, no nos pertenece. Pertenece al Maestro, que desea profundamente que la vida sea siempre el valor más importante para todos - ¡Que me perdone el Maestro por hablar de lo que él desea… El año pasado hicimos pedidos  en nombre del amor, la solidaridad y la paz en oración delante del Palacio de la Generalitat, dirigiéndolos a través del fluido cósmico universal a las esferas superiores, donde los verdaderos gobernantes están. La verdad es que los gobernantes del plano material nunca nos habían hecho tanto caso como este año… ¿Nos hará caso la familia CEADS? ¿Vendrás a manifestarte? Tal vez volvamos a ser cuatro gatos, pero el señor Boi Ruiz, o quién le sustituya, la señora Ada Colau y toda la familia CEADS pueden estar seguros de que no dejaremos de dar voces sobre la importancia de afrontar el suicidio como una realidad urgente, de forma colectiva y con una visión integral del ser humano.

Quedas portanto convocado y convocada, amigo y amiga lectora, mi querida familia CEADS, a participar en la manifestación del día 12/09, a las 11:00 de la mañana en la Plaza Catalunya de Barcelona. Nos vemos el sábado =)

Janaina Minelli de Oliveira

Responsable del Departamento de Asistencia Social


miércoles, 9 de septiembre de 2015

II Semana de Prevención del Suicidio: ESDE especial

II Semana de Prevención del Suicidio

ESDE especial

Clase del 07/09/2015



943. ¿A qué se debe ese disgusto por la vida que se apodera de ciertos individuos sin que tengan para ello motivos valederos?
- Efecto de la ociosidad, de la falta de fe y, con frecuencia, de la saciedad. Para aquel que ejerce sus facultades con un objetivo útil y conforme a sus naturales aptitudes, el trabajo no tiene nada de árido y la vida pasa con mayor rapidez. Soporta sus vicisitudes con tanta más paciencia y resignación cuanto que obra con miras a la felicidad más firme y duradera que aguarda.

944. ¿Tiene el hombre el derecho de disponer de su propia vida?
- No: tan sólo a Dios cabe el derecho de disponer de la vida del hombre. El suicidio voluntario constituye una transgresión a esa ley

944a. El suicidio ¿no es siempre voluntario?
- El loco que se mata no sabe lo que hace.

945. ¿Qué pensar del suicidio que se debe al hastío de la vida?
– ¡Insensatos! ¿Por qué no trabajaban? Si lo hubieran hecho, la existencia no les habría sido tan pesada…

946. ¿Qué opinión debe mereceros el suicidio que tiene por objeto escapar a las miserias y desengaños del mundo?
- ¡Pobres Espíritus que no poseen el valor de soportar las miserias de la existencia! Dios ayuda a quienes sufren, pero no a los que no tienen ni fuerza ni valor. Las tribulaciones de la vida son pruebas o expiaciones. ¡Bienaventurados los que las padezcan sin murmurar, porque serán recompensados por ello! En cambio, ¡desdichados de aquellos que esperan obtener su salvación de lo que, en su impiedad, llaman el azar o la fortuna! El azar o la fortuna - para servirme de su lenguaje - pueden, en efecto, serles propicios por un momento, pero sólo para hacerles sentir después, y con más crueldad, el vacío de sus palabras…

946a. Los que han conducido a un infortunado a ese acto de desesperación que es el suicidio, ¿sufrirán las consecuencias de lo que hicieron?
- ¡Desgraciados de ellos!, porque de eso responderán como de un asesinato.

947. El hombre que está en lucha contra la necesidad y que se deja morir de desesperación, ¿puede ser considerado un suicida?
- Se trata, sí, de un suicida, pero los causantes del mismo, o que hubieren podido impedirlo, son más culpables que él, a quien aguarda la indulgencia. Con todo, no vayáis a creer que será absuelto por completo si careció de firmeza y de perseverancia y si no echó mano de toda su inteligencia para salir del pantano. Desventurado de él, sobre todo, si su desesperación nacía del orgullo. Quiero decir, si era uno de esos hombres en quienes el orgullo paraliza los recursos del intelecto, que se ruborizarían si debieran su subsistencia al trabajo de sus manos, y que optan por morir de inanición antes que abdicar de lo que ellos titulan su posición social. ¿No hay acaso cien veces más grandeza y dignidad en luchar contra la adversidad, desafiando la crítica de un mundo fútil y egoísta, que sólo demuestra buena voluntad hacia aquellos que de nada carecen, y os da la espalda tan pronto como necesitáis de él? Sacrificar la propia vida por el qué dirán de esa sociedad es cosa estúpida, porque no tiene objeto alguno proceder así.

948. El suicidio que se propone por finalidad huir de la vergüenza de una mala acción, ¿es tan reprensible como el motivado por la desesperación?
- El suicidio no borra la falta en que se haya incurrido. Antes bien, al quitarse la vida, ha cometido dos faltas en vez de una sola. Cuando se tuvo valor para hacer el mal, hay que tenerlo también para sufrir sus consecuencias. Dios juzga, y según la causa, puede en ocasiones atenuar sus rigores.

949. ¿Es excusable el suicidio cuando se propone por objeto impedir que la vergüenza recaiga sobre los hijos o la familia?  
- El que obre de esta manera no procede correctamente, aunque crea hacerlo, y Dios lo tomará en cuenta, porque se trata de una expiación que a sí mismo se impone. Disminuye su falta por la intención que lo inspira, pero no por ello deja de cometerla. Además, abolid los abusos de vuestra sociedad y vuestros prejuicios, y no tendréis ya suicidios.

El que se quita la vida para sustraerse a la vergüenza de una mala acción en que ha incurrido, demuestra que tiene en más la estima de los hombres que la de Dios, porque va a reingresar a la vida espiritual cargado de sus iniquidades, y se ha privado de los medios de rescatarlas en esta misma existencia. Muchas veces Dios es menos inexorable que los hombres. Perdona el arrepentimiento sincero y toma en cuenta la reparación. Pero el suicidio nada repara…

950. ¿Qué pensaremos de aquel que se quita la vida con la esperanza de llegar más pronto a una existencia mejor? 
- ¡Otra locura! Practique el bien y estará más seguro de alcanzarla. Porque de aquella manera retrasa su entrada en un mundo mejor y él mismo pedirá después volver aquí para terminar esa existencia que tronchó debido a una idea falsa. Una culpa, sea cual fuere, no abre jamás el santuario de los elegidos.   

951. El sacrificio de la propia vida ¿no es meritorio, a veces, cuando se propone el fin de salvar la de otros o de ser útil a sus semejantes?
- Esto es sublime, según la intención, y el sacrificio de su vida no constituye un suicidio. Pero Dios se opone a un sacrificio inútil y no puede verlo con agrado si está manchado por el orgullo. Un sacrificio sólo es meritorio por el desinterés, y el que lo realiza tiene a veces una segunda intención que menoscaba su valor a los ojos de Dios.

Todo sacrificio hecho a expensas de la propia felicidad es un acto soberanamente meritorio a los ojos de Dios, porque representa la práctica de la ley de caridad. Ahora bien, siendo la vida el bien terreno que el hombre más aprecia, el que renuncie a ella en pro de sus semejantes no comete atentado: cumple un sacrificio. Pero, antes de realizarlo, debe reflexionar sobre si su vida no puede ser más útil que su muerte.

952. El hombre que perece víctima del abuso de pasiones que sabe que acelerarán su fin, pero a las cuales no puede dominar, porque el hábito las ha convertido en él en verdaderas necesidades físicas, ¿comete suicidio?
- Es un suicidio moral. ¿No comprendéis que en esa circunstancia el hombre resulta doblemente culpable? Hay en él falta de valor tanto como bestialidad y, además, olvido de Dios.  

952a. ¿Es culpable en mayor o menor grado que aquel otro que se quita la vida por desesperación?  
- Culpable en grado mayor, por cuanto ha tenido tiempo de razonar su suicidio. En aquel que lo comete instantáneamente hay a veces una especie de extravío que se asemeja a la locura. El otro, en cambio, será castigado mucho más, pues las penas están siempre proporcionadas a la conciencia que se tenga de las faltas cometidas.

953. Cuando una persona ve ante sí una muerte inevitable y terrible, ¿es culpable de abreviar en algunos instantes sus padecimientos apelando a un fin voluntario?
- Siempre se es culpable de no aguardar el término fijado por Dios. Pero, además, ¿se está enteramente seguro de que haya llegado ese término, a pesar de las apariencias? ¿No se podría recibir un inesperado socorro en el instante postrero?

953a. Se concibe que en circunstancias ordinarias sea censurable el suicidio, pero, supongamos un caso en que la muerte sea inevitable y la vida sólo es acortada en unos pocos momentos…
 - Se trata siempre de una falta de resignación y de sumisión a la voluntad del Creador.

953b. En tal caso, ¿qué consecuencias tiene esa acción?
- Una expiación proporcionada a la gravedad de la falta, según las circunstancias, como siempre.

954. Una imprudencia que comprometa innecesariamente la vida ¿es reprobable?
- No existe culpabilidad cuando no ha habido intención o conciencia positiva de hacer el mal.

955. Las mujeres que en ciertos países se inmolan voluntariamente arrojándose al fuego en que arden los despojos de sus difuntos maridos, ¿pueden ser conceptuadas suicidas, y sufrirán las consecuencias de tal acto?
- Obedecen a un prejuicio, y muchas veces lo hacen más por la fuerza que por determinación de su voluntad. Creen estar cumpliendo un deber, y no es esta la característica del suicidio. Su excusa reside en la nulidad moral de la mayoría de ellas, así como en su ignorancia. Con la civilización irán desapareciendo esas costumbres bárbaras y estúpidas.

956. Aquellas que, no pudiendo soportar la pérdida de personas amadas, se matan con la esperanza de ir a reunirse con ellas, ¿alcanzan su objetivo?
- Para ellas, el resultado es del todo opuesto al que esperaban obtener, y en vez de reunirse con el objeto de su afecto se alejan de él por más largo tiempo, porque Dios no puede recompensar un acto de cobardía y el insulto que se la hace al dudar de su providencia. Pagarán ese instante de demencia con penas más severas que las que creen acortar y no tendrán, para compensarse, la satisfacción que esperaban.

957. El suicidio, ¿qué consecuencias acarrea, en general, sobre el estado del Espíritu?
- Las consecuencias del suicidio son muy diversas. No existen penas fijas, y en todos los casos son siempre relativas a las causas que lo han ocasionado. Pero una consecuencia a la que el suicida no puede escapar es la contrariedad. Por otra parte, la suerte que corren no es la misma para todos. Depende de las circunstancias. Algunos expían de inmediato su falta, y otros en una nueva existencia, que será peor que aquella cuyo curso natural han interrumpido.

En efecto, muestra la observación que las consecuencias del suicidio no resultan siempre iguales. Pero hay las que son comunes a todos los casos de muerte violenta y resultado de la brusca interrupción de la vida. Está, en primer lugar, la más prolongada y más tenaz persistencia del lazo que une al Espíritu con el cuerpo, puesto que ese vínculo casi siempre se halla en toda su fuerza en el instante en que es roto, mientras que en los casos de muerte natural se ha ido debilitando gradualmente y con frecuencia se halla ya desatado antes que se extinga por entero la vida. Las resultas de tal estado de cosas son la prolongación de la turbación espírita, y luego, el engaño que durante un tiempo más o menos largo induce al Espíritu a creer que se cuenta todavía en el número de lo vivientes.

La relación que persiste entre el Espíritu y el cuerpo produce en algunos suicidas una especie de repercusión del estado del cuerpo sobre el Espíritu, el cual siente así, a pesar suyo, los efectos de la descomposición de la materia, que le hacen experimentar una sensación llena de angustias y de horror, y ese estado podrá prolongarse por tanto tiempo cuanto debiera haber durado la vida que ellos han interrumpido. Tal efecto no es general. Pero en ningún caso el suicida se halla libre de las consecuencias de su falta de valor, y tarde o temprano expiará su culpa, de una manera u otra. Así pues, ciertos Espíritus, que habían sido muy infelices en la Tierra, declararon haberse suicidado en su existencia anterior, y también haberse sometido voluntariamente a nuevas pruebas para intentar sobrellevarlas  con más resignación. En algunos, se trata de una especie de apego a la materia, de la que en balde tratan de desembarazarse para volar hacia mundos mejores, pero cuyo acceso les está impedido. En la mayoría de ellos sobreviene la pena de haber hecho algo inútil, puesto que no experimentan con eso más que desilusión. 

La religión, la moral y todas las filosofías condenan el suicidio como contrario a la ley natural. Todas ellas nos dicen, en principio, que no nos asiste el derecho de abreviar voluntariamente nuestra propia vida. Pero, ¿por qué no tenemos ese derecho? ¿Por qué no somos libres de poner término a nuestros sufrimientos? Estaba reservado al Espiritismo demostrar, con el ejemplo de los que sucumbieron a él, que el suicidio no es sólo una falta en cuanto constituye infracción a una ley moral, consideración ésta que para algunos individuos es de poco peso, sino un acto estúpido, pues nada se gana con él, sino todo lo contrario. Y no es la teoría la que nos lo enseñe, son los hechos que el Espiritismo pone ante nuestros propios ojos.