martes, 27 de junio de 2017

... Para esa semana...

¡Buenas noches!!


El GELE, Grupo de Estudio de Libros Espíritas, ha finalizado el pasado jueves el libro "Los mensajeros espirituales". Pincha aquí para conocer el resumen realizado por el grupo.
En lo que resta de junio y todo el mes de julio, GELE realizará actividades especiales de estudio de verano. Este jueves, 29 de junio, os invita a hablar sobre el libro "En el siembra del bien", de Antonio Carlos Tonini, psicografía de Luis A. Ferraz.

El Sábado, toca el ESE, Estudio Sistematizado de El Evangelio según el Espiritismo, con el estudio de la "Reencarnación",  Cap. IV, Ítems 10 al 15.




jueves, 22 de junio de 2017

Semana de Sant Joan y vacaciones...

¡Muchas tardes, familia!

Este jueves, el GELE, a las 20.30 horas, finalizando el libro "Los mensajeros espirituales". Para conocer el resumen del estudio realizado por el grupo haz click aquí. El GELE seguiré con actividades especiales de estudio en el mes de julio y hará vacaciones en el mes de agosto.

La educación espírita infanto-juvenil empieza sus vacaciones este sábado, 24 de junio hasta el 26 de agosto de 2017, retomando las clases el 2 de septiembre.



Y este sábado, 24 de junio, por motivo de la festividad local de Sant Joan, no tenemos actividades en CEADS.

¡Qué disfrutéis de una maravillosa verbena con mucha paz y solidaridad!




miércoles, 21 de junio de 2017

Visión Espírita - año 8 - nº 32


¡Extra, extra, Visión Espírita edición de verano!

¡A disfrutar!





Tratamiento homeopático y espiritual de pacientes psiquiátricos


Por Nelly Berchtold 
Médica homeópata, miembro de la Sociedad Suiza de Médicos Homeópatas, y pedopsiquiatra.
Artículo publicado en la Revista Salud&Espiritualidad, edición 1. AME-Brasil. Reservados todos los derechos de autor.


Samuel Hahnemann (1755 - Meissen/ 1843 - París), fundador de la homeopatía, introduce su libro Organon con un postulado: la vocación más elevada del médico, incluso su única misión, es la de curar. 

Vemos en ese principio el desafío que el maestro alemán impone como un deber del médico. 

El ideal terapéutico que pregona consiste en restablecer la salud del enfermo de manera rápida, suave y permanente. Incita a sus colegas médicos a observar a los enfermos sin prejuicios, para detectar los síntomas objetivos y subjetivos. 

La prescripción del medicamento debe tener en cuenta esos síntomas en forma integral. Hahnemann destaca la importancia de la esencia inmaterial que anima el cuerpo, afirmando que en estado de salud la energía vital reina de manera absoluta. 

El hombre se enferma cuando el equilibrio de esa energía se resquebraja. La energía vital, presente en todas las partes del cuerpo, se traduce por síntomas específicos. 

Concluye el científico que un medicamento sólo es capaz de curar si tiene la facultad de afectar el equilibrio sicosomático del ser humano en sus sensaciones y funciones.

Las propiedades terapéuticas de los medicamentos radican exclusivamente en su facultad de provocar síntomas patológicos en el hombre sano y de hacerlos desaparecer en las personas enfermas. 

Hahnemann explicita la finalidad de la intervención del médico cuando afirma: “el espíritu, dotado de razón, cuando habita un organismo libre de enfermedad, puede utilizar libremente el cuerpo saludable para alcanzar las finalidades elevadas de su existencia”. 

Analizando las citaciones bíblicas que hacen referencia a la cura, podemos extraer algunos principios que conciernen al enfermo y otros que se refieren al curador. 

Existen también indicaciones claras en cuanto a la prevención primaria y secundaria. 

Otras fuentes de investigación, notadamente los libros dictados por Emmanuel, complementan esas nociones. 

Aplicando esos conceptos a las situaciones clínicas de pacientes atendidos en un servicio de pedopsiquiatría (la mayoría niños y adolescentes, pero también algunos adultos en un contexto de guidance parentale), que se beneficiaron al mismo tiempo de un tratamiento homeopático y de la terapia de la plegaria, presentamos algunos casos de enfermos psiquiátricos de un universo con más de 200 pacientes. 

En un período en el que el estigma social de las afecciones psíquicas ha disminuido, y la sociedad médica se ha vuelto más tolerante con respecto a las terapias alternativas, vale la pena plantear nuevos modelos de terapia, integrados en una visión holística del ser humano.


Evolución de la idea de Dios

Por Álvaro Vélez

Como todas las ideas fundamentales del hombre, la noción de Dios ha seguido un largo curso de tanteo, ensayo, desarrollo y depuración hasta nuestros días, elaborándose así las concepciones de la Divinidad que en la actualidad alimentan y dirigen las principales formas de religión en el mundo. No pocos pensadores, especialmente los que se han dedicado a la Filosofía de la Religión, han abordado de manera reiterada el tema del origen de las religiones e implícitamente la noción o el concepto de Dios, desde las formas más elementales en el hombre primitivo, hasta las formas más elaboradas, complejas y hasta recargadas que hoy conocemos.

Los filósofos de la religión nos hablan de las diversas formas elementales de religión, mas, no es posible deslindarlas de la noción de la Divinidad implícita en cada una de éstas. Veamos las diversas teorías que se han ido sucediendo a través de la historia:

FETICHISMO. Del latín «factitius», objeto hecho artificialmente; un fetiche puede ser cualquier objeto o cosa al que se le rinde culto por atribuírsele naturaleza divina o poderes superiores. El francés Charles De Brosses observó esta forma elemental de culto entre los pueblos primitivos de África, comparándola con la religión de los antiguos egipcios. Se ha pensado que el fetichismo evolucionó hacia el politeísmo, de donde se habría originado el monoteísmo.

HENOTEISMO. Concepción religiosa referente a una divinidad superior y otras inferiores a ella. Teoría difundida por el historiador de las religiones Max Müller en su libro «Mitología Comparada» en donde sostiene que la noción de Dios y las ideas religiosas se originaron en la experiencia sensible del hombre primitivo al observar el horizonte por donde diariamente se elevan y ocultan los astros –el sol, la luna, las estrellas- siguiendo una secuencia invariable y obedeciendo a una ley superior, de donde nacieron las nociones de Divinidad, Infinito, Ley y Voluntad Superior.

ANIMISMO. De ánima, espíritu. Creencia que todo en la naturaleza está dotado y animado por almas o espíritus. Según el escritor Edward Burnett Taylor en su obra «Cultura Primitiva», el animismo es la forma más elemental de religión y que el hombre primitivo dedujo la existencia de los espíritus a partir de experiencias interiores tales como sueños, visiones, trances, éxtasis y finalmente la muerte; de allí concluyó en la existencia de un elemento vital que se puede alejar temporal o definitivamente del cuerpo, pasar a otra vida y posteriormente ser objeto de culto.

TOTEMISMO. De tótem, antepasado. El sociólogo francés Emile Durkheim en «Las Formas Elementales de la Vida Religiosa» puso de moda esta noción que posteriormente sería retomada por Sigmund Freud en «Tótem y Tabú». El tótem puede ser un objeto, un animal o la representación del mismo, con el cual se forman lazos de parentesco y que a su vez representa a otra realidad o entidad sagrada a la cual se le rinde culto mediante ritos o sacrificios. El totemismo prosperó especialmente entre los indígenas de América del Norte.

POLITEISMO. Creencia y doctrina religiosa que admite la pluralidad de dioses. La historia de los pueblos y civilizaciones de la antigüedad está plagada de concepciones politeístas de los más diversos matices, que fueron evolucionando, especialmente a partir del animismo, hasta las formas más elaboradas del politeísmo griego y romano. En cierto sentido se pueden incluir dentro de las religiones politeístas aquellas que admiten las trinidades. Algunas religiones se consideran como monoteístas por su concepción y creencia en un Dios único en el que, sin embargo, se distinguen tres personas divinas en una sola y única esencia o tres aspectos o manifestaciones de una sola entidad, como es el caso del Hinduismo.

PANTEISMO. El panteísmo es a la vez una concepción del mundo y una doctrina filosófica según la cual el universo, la naturaleza y Dios son equivalentes. Sistema, doctrina o creencia de los que identifican a Dios con el mundo o con el universo. Según ellos, el mundo hace parte de Dios o Dios es el ser resultante de la totalidad del universo. Dios no sería causa sino efecto.

MONOTEISMO. Concepción y creencia en un Dios único. La historia ha conocido diversas formas de monoteísmo. Desde el punto de vista antropológico y sociológico el Judaísmo vendría a ser una especie de monoteísmo antropomorfo - por haberse inclinado hacia una concepción de «Dios a imagen y semejanza del hombre»-. El Catolicismo es un monoteísmo trinitario que, en sus primeros tiempos, estuvo imbuido en la concepción del dios bíblico, el Dios de Adán, Noé y
Moisés, igualmente antropomorfo. Algunos filósofos de la religión han considerado que fue a este dios antropomorfo «creado a imagen y semejanza del hombre» al que Federico Nietzsche declaró muerto cuando gritó: «¡Dios ha muerto!» – «¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir, les gritó. Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo. ¡Todos somos sus asesinos!».

MONOTEISMO JUDEO-CRISTIANO. Se ha establecido un hilo conductor entre el Judaísmo, el Judeocristianismo y el Catolicismo en donde prevalece la noción del Dios bíblico, el Dios de Moisés y de los profetas, el Dios de la alianza, de la justicia y de la salvación del hombre. Posteriormente el Maestro Jesús trajo al mundo una noción de Dios más elevada, sublime, universal; Él nos trajo el Dios de Amor, el Dios benevolente y providente, el Dios del perdón y la esperanza, de la piedad y de la auténtica caridad.

AUTORES CRISTIANOS
Es importante destacar que en la larga historia del Cristianismo han sobresalido algunos pensadores –filósofos, santos, moralistas, escritores- por su concepción elevada de Dios, entre los cuales podemos, por ejemplo, señalar a San Agustín de Hipona (350 – 430), quien manifestaba que Dios no era objeto de una percepción inmediata, pero que su existencia era tan evidente que bastaba una adecuada y sincera reflexión para encontrarlo como el centro de todas las cosas, como verdad y luz suprema, fuente del Ser, del Bien y de la Bondad. Su denominada prueba noológica de la existencia de Dios ha sido sintetizada así: «Detrás de lo imperfecto tocamos lo perfecto; detrás de lo relativo, lo absoluto; detrás de lo humano, lo trascendente».  También postulaba la presencia de Dios en lo íntimo del hombre, diciendo: «Tu eres más íntimo a mí que mi misma intimidad» (Confesiones III, 6). San Agustín se refirió a nuestra imposibilidad de comprender la naturaleza de Dios expresando: «Debemos, en cuanto nos sea posible, representarnos a Dios como bueno sin la categoría de la cualidad, grande sin la categoría de la cantidad, creador sin necesidad, colocado por encima de todo sin situación alguna, abarcándolo todo sin abarcar, omnipresente sin ubicación, eterno sin tiempo, creador de todas las cosas mutables, sin mutación de Sí, libre de toda afección y pasión» (De Trinitate, V, 1).
A su vez Juan de Fidanza - San Buenaventura- (1221 – 1274) afirmaba que podíamos conocer a Dios a través de sus indicios en la naturaleza, que nos conducen hacia Él, pero lo conocemos y sentimos de una manera más íntima, por vía iluminativa, a través de su imagen en nosotros: el alma. Este conocimiento se lleva a través de tres etapas: encontrar a Dios en los vestigios de la naturaleza; buscar Su imagen en nuestra alma; e introducirnos en los goces místicos del conocimiento y de la adoración. (Itinerario de la Mente Hacia Dios).
Finalmente podemos citar a Santo Tomás de Aquino (1225 – 1274), figura central de la Escolástica, amigo personal de San Buenaventura, quien expresaba que la existencia de Dios no era evidente por sí misma («Parece que Dios no existe»), pero que había posibilidad y necesidad de demostrarla a través de la razón («Respondo que puede probarse que Dios existe, por cinco vías»). Tomás de Aquino reelaboró y mejoró las denominadas pruebas a posteriori de la existencia de Dios, las famosas cinco vías: demostración por el movimiento, por la causa eficiente, por la contingencia de los seres, por los grados de perfección y demostración por la causa final.


DIOS EN LA DOCTRINA ESPÍRITA

La Doctrina Espírita nos ha traído una nueva imagen de Dios más fresca y agradable, racional, universalista y libre de simbolismos y dogmas, a partir del momento en que Allan Kardec preguntó a los Espíritus Superiores: «¿Qué es Dios?», a lo que ellos respondieron con gran claridad y concisión: «Dios es la Inteligencia Suprema, causa primera de todas las cosas». Los primeros dieciséis ítems de «El Libro de Los Espíritus» –Libro I, Capítulo 1º. Dios: Dios y el Infinito, Pruebas de la Existencia de Dios, Atributos de la Divinidad, Panteísmo- están dedicados al tema de Dios, en donde encontramos los esclarecimientos superiores de los espíritus, sabiamente complementados por los comentarios del Codificador, en donde se menciona la naturaleza, la acción y los atributos de Dios como creador, eterno, inmutable,  inmaterial,  único, omnipotente,  soberanamente justo y bueno, y como agrega Kardec, infinito en sus perfecciones. Cuando Kardec pregunta a los espíritus si puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios, ellos responden que «No, no puede; y este es uno de los sentidos que le falta aún». Y sobre la posibilidad de que algún día pudiera el hombre comprender el misterio de la Divinidad responden: «Cuando su espíritu no esté ya ofuscado por la materia y cuando, por medio de la perfección se haya aproximado a Ella, la verá y la comprenderá». A diferencia de aquellos caminos tortuosos y oscuros que la idea de Dios tuvo que atravesar hasta nuestros días, hemos encontrado en los libros que conforman la Codificación Kardeciana, especialmente en «El Evangelio Según el Espiritismo» y «El Cielo y El Infierno o La Justicia Divina» y en todo el Capítulo II del libro «La Génesis, Los Milagros y las Profecías», una visión de Dios más completa, racional,  consoladora, esperanzadora y sublime, que nos libera definitivamente de todas aquellas concepciones dogmáticas y recargadas del pasado, ayudándonos a seguir avanzando en ese camino, como una vez diría  San Buenaventura : «el itinerario de la mente hacia Dios» , o como diría Tomás de Aquino, «el regreso del hombre hacia Dios».


Expiaciones terrenales

Por Silver Chiquero

En esta edición, seguimos exponiendo resumidamente los diferentes casos de la segunda parte del libro El Cielo y el Inferno según el Espiritismo.


MARCEL, EL NIÑO Nº4: Un huérfano de entre 8 a 10 años sufría en silencio el tremendo dolor de sus miembros retorcidos al extremo de tener los pies cerca de su cabeza. Era inteligente, dulce, paciente, resignado, demostrando un alma elevada. En otra vida fue hermoso, grande, rico, adulado, también vanidoso, fútil y renegaba de Dios. Esta última vida fue de depuración.

SZYMEL SLIZGOL: Un pobre israelita mendigó durante treinta años, pagaba la enseñanza de niños pobres y distribuía los alimentos con lo que le daban de buena voluntad. En otra vida fue un rey tirano, impetuoso, avaro, sensual y opresor de débiles. Luego sufrió torturas y sufrimientos antes de morir. En esta vida nació pobre, quedó huérfano pronto, solo, sin recibir amor ni afectos, pero ha sido enterrado con honores y entre multitudes.

JULIENNE-MARIE, LA MENDIGA: Una pobre y enferma anciana cayó a un frío estanque; la rescató su vecino espírita que la ayudaba habitualmente, pero ella acabó muriendo. En otra vida tuvo una alta posición social y despreció mendigos y pobres pagando en esta vida una prueba de pobreza para corregir su vano orgullo. Dios endulza las amarguras de las pruebas poniendo en el camino almas caritativas. A los pocos días él sintió una presencia y como si alguien le rozara.

MAX EL MENDIGO: El padre Max fue centenario anciano y mendigo. En otra vida fue rico y poderoso que trataba a sus siervos como ganado, muriendo a edad temprana por sus excesos. Renació en una familia pobre quedando huérfano pronto. Trabajó duro para sobrevivir hasta que una larga enfermedad le llevó a la mendicidad durante cincuenta años.

HISTORIA DE UN CRIADO: Un criado de figura fina, inteligente, de aire distinguido, fiel a su amo y de sentimientos más elevados que los de su posición, murió joven. En otra vida fue hijo de una buena familia, quedó huérfano y sin recursos, lo acogieron y recibió una excelente educación, pero cayó en el vicio. En esta vida fue un excelente y abnegado siervo de su anterior cuidador, para expiar su orgullo.

ANTOINE B: Un escritor emérito y distinguido sufrió un ataque de apoplejía mórbida y fue enterrado vivo; sufrió mucho al no poder moverse ni respirar. Él mismo decidió esta muerte para redimirse de otra vida en que emparedó viva a su mujer.

EL SEÑOR LETIL: A un industrial espírita se le derramó una caldera con barniz hirviendo, cayéndole trozos de la cara y el cuerpo dejando huesos al descubierto, con gran valor pudo llegar hasta su casa donde recibió los primeros auxilios. Se mantuvo doce horas padeciendo horribles dolores y sufrimientos sin rechistar, poniendo en orden sus asuntos con lucidez. En otra vida fue inquisidor y quemó viva a una niña inocente, que reclamaba contra la política sacerdotal.

UN SABIO AMBICIOSO: Madama B sufrió graves dolores y enfermedades de los cinco a los sesenta y cinco años. En una vida anterior fue doctor que, sólo por reconocimiento y no por altruismo, usaba a sus pacientes como conejillos de indias para probar sus nuevos tratamientos, que le debían reportar mayor fama y clientela. El sufrimiento que provocó lo tuvo que expiar en sucesivas reencarnaciones, siendo ésta la más leve.

CHARLES DE SAINT-G: Un joven idiota de trece años y cuerpo deficiente, está impedido de expresar su apabullante conocimiento y saber. En otras vidas abusó de sus facultades y como castigo se le encarceló en ese cuerpo. Lo ve y lo siente todo, pero al no poder expresarlo sufre doblemente como en la peor pesadilla.

ADELAIDE-MARGUERITE GOSSE: Pobre y humilde criada desde los once años, sirvió a unos ricos ganaderos, que tras una gran inundación perdieron muchos animales y sufrieron otras desgracias que les llevaron a la ruina. La criada les regaló los quinientos francos que ahorró y siguió sirviéndoles, gratis. Cuando murieron sirvió a su hija viuda necesitada. En otras vidas fue rica, igualmente buena, pero la caridad no le suponía esfuerzo, así que se preparó para esta vida de dedicación y abnegación total.

CLARA RIVIER: Una niña de diez años, enferma, con grandes dolores desde los cuatro, anticipó su muerte reuniendo a su familia para despedirse abrazándoles. En otra vida fue médium, como en ésta, pero hizo mal uso de su salud y posición brillante, expiando en ésta sus faltas anteriores.

FRANÇOISE VERNHES: Ciega de nacimiento, murió con cuarenta y cinco años. Una noche de invierno sintió una luz guía sobre su espalda que permitió guiar a su tía de vuelta a casa. En una vida anterior pecó por la vista, debiendo expiar del mismo modo.

ANNA BITTER: Un padre volcado totalmente en su prometedora hijita, al morir, él no quiso resignarse, sufrió un gran vacío por su falta y murió. Ya muerto, maldecía la muerte de Anna lo que dificultaba su desencarnación. Como no se interesaba por nadie más que su hija, ahora se encuentra solo, abandonado, sin poder verla ni sentirla a pesar de estar a su lado.

JOSEPH MATTRE, CIEGO: De clase media y bien educado era una buena persona pero quedó ciego a los veinte años y sordo a los cuarenta, muriendo a los cincuenta. En otra vida también quedó ciego pero rebelado contra Dios; se le agrió el carácter, perdió amigos y acabó suicidándose. En esta vida aprendió a sufrir sin queja y bendijo a Dios por su justicia.


OBSERVACIONES: El despotismo, el fanatismo, la ignorancia y las atrocidades de la Edad Media y los siglos posteriores han legado a las generaciones futuras una inmensa deuda. La muerte no interrumpe la relaciones interpersonales que se perpetúan muchas veces siglo tras siglo. El olvido es un gran beneficio porque si no el recuerdo sería un tormento. Todo tiene su razón de ser en la existencia humana. No hay uno solo de los sufrimientos que hemos causado, que no halle eco en los dolores que sufrimos. Suframos con paciencia y resignación nuestros dolores físicos y morales, por crueles que nos parezcan. La expiación sólo es meritoria si se sufre con sumisión y puede suavizarse mediante la oración.

Nosotros, los Espíritus

Por Flavia Roggerio

La mayoría de las personas, de diferentes religiones, están de acuerdo en que el alma existe, que es la esencia de la vida y que, sin ella, nosotros seriamos solamente un cuerpo, un ser inanimado, sin vida, sin inteligencia y sin sentidos.

Pues bien, el alma nada más es que el espíritu que ocupa un cuerpo y hace de él lo que es una persona. Parece complicado, pero pensemos con lógica: si el alma es el espíritu que ocupa el cuerpo y le da la vida, entonces el alma cuándo no hay cuerpo, ¿qué es?

Es el espíritu, lo que llamamos de espíritu desencarnado.

Si paramos a pensar un momento sobre este tema, observaremos que las experiencias espirituales son muy comunes en la vida de las personas. Cuando fallece alguien cercano, es normal que, aunque no le veamos, sintamos que la “persona” está cerca.

Algunos afirman sentir su olor o escuchar su voz y, por tratarse de una persona conocida, se sienten felices y reconfortados en vez de sentir miedo.

En efecto, la presencia de los espíritus en nuestras vidas es más común de lo que nos podemos imaginar. Ellos conservan los mismos sentimientos e impresiones que tenían cuando estaban encarnados como personas.

En la película Ghost, se aprecia como el amor que une a la pareja traspasa las barreras de la “muerte”. Otra película que podemos ilustrar es El Sexto Sentido que nos enseña las comunicaciones mediúmnicas a través de las manifestaciones de espíritus desencarnados con plena consciencia de su última existencia corpórea. Ya en la película Los Otros, se ve como los propios espíritus no son conscientes de su realidad, que la incredulidad de la sobrevivencia del alma perdura hasta después de la muerte. Como punto de reflexión, podríamos decir que para aquellos que no admiten la existencia del alma o Espíritu (aquí con mayúscula para designarlos como seres extracorpóreos) del hombre, no pueden admitirla fuera de él, negando la causa, se negaría el efecto.

Si pudiéramos observar de manera seria e imparcial a estos fenómenos, la conclusión a que llegaríamos es que sería imposible responder a ellos en un primer momento, pero el Espiritismo viene a ofrecernos estas y otras respuestas.

Los Espíritus son el principio inteligente del Universo y las sucesivas vidas de un Espíritu en un cuerpo como alma, tienen por objetivo el perfeccionamiento del mismo. El Espíritu pasa por experiencias de aprendizaje solo posibles en un cuerpo. Está considerado como un ser real por los espiritistas, que le definen como un ser individual que se va depurando gradualmente hasta llegar a ser puro en la escala espiritual.

Allan Kardec clasifica, de manera simplemente pedagógica, tres órdenes de Espíritus, según su nivel de perfeccionamiento: Espíritus Impuros, Espíritus Buenos y Espíritus Puros.
“Para llegar al bien, los Espíritus no necesitan pasar por la serie del mal, sino por la de la ignorancia.” Eso significa que la clasificación de los Espíritus está basada en su grado de progreso según su libre albedrío. No existiría libertad si el Espíritu no tuviera su propia voluntad. Conforme se van perfeccionando, los Espíritus pasan de un grado inferior a uno superior. Todos han sido creados iguales, del mismo modo y a medida que pasan las experiencias de las encarnaciones, van aprendiendo y comprendiendo lo que les aleja de la perfección.

Por lo tanto, terminada la prueba o existencia, poseerán unos conocimientos que no olvidarán y así, sucesivamente. Si Dios hubiese creado los Espíritus perfectos, no tendrían méritos para gozar de los beneficios de esta perfección: sin lucha, ¿dónde estaría el merecimiento?

A cada existencia, una gran aventura, un nuevo comienzo, la gran oportunidad para hacer más y mejor. ¿Cómo vas a aprovecharla?

domingo, 18 de junio de 2017

Herramientas para hablar con los Espíritus Superiores

¡Buenas tardes!!

Ayer celebramos nuestra 2ª Reunión de los Trabajadores de CEADS. 
Empezamos con la lectura de un texto adaptado del libro "Ocurrió en una casa espírita", llamando nuestra atención a las amenazas y las bellezas del trabajado voluntario e reforma íntima.

Hemos hablado de varias propuestas de mejoras en todos los proyectos que desarrollamos en nuestro querido centro espírita.
¡Las plazas para el trabajo siempre están abiertas! ¿Te gustaría apuntarte?!
Si quieres conocer los proyectos, haz clic aquí.




A continuación de la reunión, abrimos las puertas al público para nuestra charla del mes, con el titulo "Cómo hablar con Espíritus Superiores".

Os dejamos un resumen breve, con el material para consulta, y recordarnos que, en breve, estará disponible en nuestro canal youtube.


Cómo hablar con Espíritus Superiores

Para hablar con los Espíritus Superiores es necesario entender el mecanismo de comunicación que debemos usar. Todo lo que pensamos son formas-pensamiento que son impregnados en el Fluido Cósmico Universal, materia-base de todo que conocemos y que está en todo (no existe la nada, tampoco espacios vacíos).
Esos pensamientos son tan poderosos que podemos captarlos a nivel molecular, impregnando también nuestro cuerpo físico y periespiritual.

Es decir, todo, absolutamente TODO, que pensamos se graba en este fluido, y cualquiera puede captar simplemente "captando" o "tocando" esa forma-pensamiento. De allí nuestra responsabilidad en educar nuestros pensamientos, estar atentos con todo lo que plasmamos, para nutrir las formas-pensamientos boas y "rompiendo" las formas-pensamiento malas.
A igual que cualquier otro sentido, tanto el pensamiento como la mediumnidad son neutras, puede ser usado para el bien o para el mal, dependerá la educación y conciencia que uno tiene para controlar lo que pensamos.

Ya sabemos que el pensamiento es la fuerza sutil e inagotable del Espíritu, parte de la fuerza electromagnética de todo el Universo. A día de hoy, según nuestro nivel evolutivo, vibramos en ondas medianas o largas, es decir, lentas y perezosas; mientras que los Espíritus Superiores ya vibran en ondas ultra-cortas, rápidas y presentes en todas las partes.

Lo que nos hace concluir que escuchar a los Espíritus Superiores no es tarea nada fácil, por lo que debemos estar muy atentos a los que escuchan esos Buenos Espíritus a todo el momento. No es para nada mantener las ondas tan elevadas para poder captar sus mensajes claros y tan concisos.



Lo que si podemos hacer es HABLAR con ellos, a todo momento, y les escucharemos pero de manera no muy clara, como inspiraciones, sueños o intuiciones, pues nos cuesta mucho poder descodificar sus mensajes, por la falta de conocimiento aun del uso de las ondas ultra-cortas.

Una vez entendemos el mecanismo, podemos entender las herramientas que nos acercan a los Espíritus Superiores.

Desde hace unos años, Janaina y yo hemos pensado en esas herramientas como un verdadero kit o set, sea de herramientas, sea de primeros auxilios; resumiendo todo lo que la Doctrina Espírita nos invita a utilizar para encontrar la paz y esa felicidad tan esperada.

De las herramientas del kit espírita que nos aceran más a hablar con los Espíritus Superiores son Oración, Evangelio en el Hogar y la Asistencia Espiritual.

En otras ocasiones ya hemos hablado de esas herramientas más detalladamente, os invitamos a revisar el material y los vídeos de los links.

Resumidamente, la oración es la más poderosa forma-pensamiento para hablar con los Espíritus Superiores y acercarnos al equilibrio con el Todo. Podemos vivir en oración sin tener que mover los labios o tener momentos especiales para ello.

El evangelio en el hogar es el momento único en que tenemos esa cita especial con ellos, sin tener que salir de casa, solamente con el compromiso de estar presente en el momento de la cita.

Y la asistencia espiritual, es esa terapia de amor y de primeros auxilios que se desarrolla EXCLUSIVAMENTE en el centro espírita, por personas formadas y con experiencia, para que pueda auxiliar a todos que necesiten cualquier ayuda, sin gratificaciones, distinciones o excluyendo tratamientos médicos. La cura a todas nuestras enfermedades físicas están directamente vinculadas a nuestras enfermedades del alma, es de SUMA importancia que la medicina y el Espiritismo siempre van de manos dados, para que uno pueda encontrar su propia cura.

"Solamente depende de nosotros decidir cuándo y aceptar el cómo."


¡Feliz semana!

Andrea Campos

miércoles, 14 de junio de 2017

Cómo hablar con Espíritus Superiores

¡Muy buenas noches!


Ha llegado el veranito con toda la fuerza y no nos olvidemos de seguir dedicando algunas horas de nuestro tiempo al estudio y el ocio del bien.

Nosotros seguimos con los estudios de los jueves, mañana, a las 20:30 horas con el libro "Los mensajeros"; y el Sábado, como todos os terceros sábados de mes, tenemos conferencia con el tema "Cómo hablar con Espíritus Superiores, a las 17:30 horas.

¡Hasta pronto!


domingo, 11 de junio de 2017

La naturaleza de Dios

Hola familia,

ayer en CEADS en la clase de ESDE tratamos una vez más el tema más fundamental y a la vez inalcanzable de todos: Dios.


No sabemos qué es Dios. Nos dicen los espíritus que nos faltan sentidos para comprenderlo. Es orgullo pretender entenderlo en el nivel evolutivo en que nos encontramos. Admitimos su existencia, la deducimos a través de la observación de su obra. Nos reconocemos diminuta parte de su grandiosa creación. Y filosofamos acerca de su naturaleza. 

En este ejercicio filosófico, Kardec llegó a proponer algunos atributos de la divinidad. 

1 - Dios es eterno, es decir, no tiene comienzo ni tendrá fin.

2 - Dios es inmutable, no deteriora, no se transforma. Lo que es perfecto, no puede cambiar.

3 - Dios es inmaterial, no está sujeto a las transformaciones de la materia.

4 - Dios es Único. La causa primera de todo lo demás. 

5 - Dios es Omnipotente. Nada puede ser más poderoso que el que es el creador de todas las criaturas.

6 - Dios es soberanamente justo y bueno. Si procediera injustamente o con parcialidad aunque sólo fuera en una circunstancia o en relación con una sola de sus criaturas, ya no sería perfecto.

7- Dios es infinitamente perfecto. 


Kardec les preguntó a los espíritus:

"Cuándo decimos que Dios es eterno, infinito, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, soberanamente justo y bueno, ¿tenemos idea completa de sus atributos?

– Desde vuestro punto de vista, sí; porque creéis abarcarlo todo. Pero sabed que hay cosas superiores a la inteligencia del hombre más inteligente y para las cuales carece de expresiones vuestro lenguaje, limitado a vuestras ideas y sensaciones. La razón os dice, en efecto, que Dios debe tener esas perfecciones en grado supremo; porque, si careciese de una sola de ellas, o si no las poseyese en grado infinito, no sería superior a todo y por consiguiente no sería Dios. Por ser superior a todas las cosas, Dios no debe soportar ninguna vicisitud, ni tener ninguna de las imperfecciones que puede concebir la imaginación."
El Libro de los Espíritus

Así que humildemente reconocemos que alabamos algo que desconocemos, porque lo sentimos con toda su fuerza en nuestro interior. Su presencia intangible es innegable. Lo vemos en todas las cosas, lo reconocemos en su creación sólo para curvarnos. Algún día  volveremos a él, los que partimos sencillos e ignorantes de su seno, habiendo comprendido qué es. De momento, seguimos estudiando la Doctrina Espírita.

Cariños

Equipo de Divulgación 
CEADS


jueves, 8 de junio de 2017

Los atributos de la Divinidad


¡Muy buenas noches!

Este Sábado, en CEADS, tenemos el ESDE con el tema "Los Atributos de la Divinidad", a las 17.30 horas. Estáis todos invitados al estudio y convivencia espírita.
Os dejamos el texto para la lectura sobre el tema que trataremos.

Un saludo fraterno. CEADS


Atributos de la Divinidad

El hombre solo puede formarse una muy imperfecta idea acerca de los atributos de la
Divinidad. Atributos son cualidades que caracterizan al ser y están evidentemente, en relación con su naturaleza íntima. Por lo tanto, para que tuviéramos una idea completa de los atributos
divinos, deberíamos conocer integralmente su esencia. El hombre puede comprender a Dios a través de la razón, así como del sentimiento innato que le da la intuición de su existencia; pero no puede percibirlo de la manera como se perciben las cosas materiales.
Interrogados por Allan Kardec respecto a la posibilidad de que el hombre comprendiera la naturaleza íntima de Dios, los Espíritus respondieron categóricamente: “No, éste es uno de los sentidos le falta aún al ser humano”.
Al no poder abarcar el hombre por su carencia perceptiva todos los atributos divinos de la absoluta perfección, puede, sin embargo, formarse una idea de algunos, exactamente aquellos de los que no pueden faltar a Dios. En esos atributos, que vamos seguidamente a enumerar, Él tiene que ser perfecto, poseer en grado supremo todas las perfecciones y ser en todas infinito.
La razón en efecto, nos dice que Dios debe poseer en grado supremo esas perfecciones, ya que si alguna le faltase o no fuese infinita, el no sería superior a todo, no sería por consiguiente, Dios.
Dios es Espíritu - el supremo Espíritu. Absolutamente perfecto, no es comparable con ningún otro ser, por estar infinitamente por encima de todos; al poseer sabiduría y poder infinitos, está velando, omnipresente, a todo el Universo, y a todo comunica, omnipotente, su influjo y su voluntad.



1 - Dios es eterno, es decir, no tiene comienzo ni tendrá fin. Si hubiera tenido principio habría salido de la nada, pero como la nada no existe, no puede producir cosa alguna. Si hubiera sido creado por otro ser anterior, éste sería Dios. Si supusiéramos que tuvo un comienzo o que tendrá un final, podríamos concebir una entidad que existiera antes que él y capaz de sobrevivirlo.

2 - Dios es inmutable, si no fuese así, el Universo no tendría estabilidad, porque las leyes que lo rigen estarían sujetas a variaciones. Sin embargo, lo que se verifica es lo contrario: por todas partes y en todo existe la estabilidad y la armonía.

3 - Dios es inmaterial. Su naturaleza difiere de todo lo que conocemos como materia. Por eso es absolutamente invisible, intangible, en fin, inaccesible a cualquier percepción sensorial. De otro modo, Él no sería inmutable, porque estaría sujeto a las transformaciones de la materia.

4 - Dios es Único. La unicidad de Dios es consecuencia del hecho de que sus perfecciones son infinitas. No hay Dioses, sino solamente un Dios, soberano del Universo, creador absoluto e increado infinito y eterno. Si hubiese muchos dioses no habría unidad de miras, ni unidad de poder en el ordenamiento del Universo.

5 - Dios es Omnipotente. Su voluntad es Soberana y prevalecen siempre sus designios sabios y justos. Él lo es porque es único. Si no dispusiera del soberano poder, habría algo más poderoso o tan poderoso como Él.

6 - Dios es soberanamente justo y bueno. En todo y en todas partes aparecen la bondad y la justicia de Dios, en la providencia con la que a través de leyes perfectas asiste a sus criaturas. La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela así en las cosas más pequeñas como en las más grandes y esa sabiduría no nos permite tener dudas ni de la justicia ni de la bondad de Dios.
La soberana bondad implica soberana justicia, porque si procediera injustamente o con parcialidad aunque sólo fuera en una circunstancia o en relación con una sola de sus criaturas, ya no sería soberanamente justo y, en consecuencia, no sería soberanamente bueno.

7- Dios es infinitamente perfecto. Es imposible concebir a Dios sin perfecciones infinitas, pues sin ellas no sería Dios. Para que ningún otro ser pueda superarlo es necesario que sea infinito en todo.

Si los atributos de Dios son infinitos, no pueden sufrir incremento ni disminución, porque de lo contrario no serían infinitos y Dios no sería perfecto. Si se le quitara la más mínima insignificancia a alguno de sus atributos, ya no habría Dios, porque podría existir otro ser más perfecto.

Dios es, por lo tanto, la inteligencia suprema y soberana; único, eterno, inmutable, inmaterial, omnipotente, soberanamente justo y bueno, infinito en todas las perfecciones y no puede ser de otra manera



Dios es Espíritu, repitámoslo. Lo afirmó Jesús en su coloquio con la Samaritana, cuando agregó también que es en Espíritu y verdad que deben adorarlo los hombres. Su esencia íntima no puede percibirla el hombre porque le falta el sentido para eso, conforme con la respuesta de los Espíritus a la argumentación de Kardec.
No obstante, el codificador, evidenciando una elevada inspiración que vibraba en él y una lúcida esperanza, volvió a preguntar:

¿Será dado al hombre comprender algún día el misterio de la Divinidad?

A lo que los Espíritus, solícitos, respondieron:
«Cuando ya no tenga el Espíritu oscurecido por la materia. Cuando por su perfección se haya aproximado a Dios, lo verá y lo comprenderá »


De tal manera, en la propia idea de Dios como esencia puramente espiritual y en la posibilidad de llegar a verlo un día y a comprenderlo - cuando haya llegado a ser Espíritu puro y perfecto – está delineada para el hombre toda una perspectiva de trabajo y de esperanza: de peldaño en peldaño progresará y al evolucionar espiritualmente adquirirá nuevos y más perfectos sentidos, hasta conquistar un sentido puramente espiritual que le permitirá ponerse en relación con Dios, viéndolo, oyéndolo, y comprendiendo, su Divina Voluntad.

domingo, 4 de junio de 2017

La vida en perspectiva

¡Buenas tardes, familia!

Ayer estuvimos en la XXII Trobada Espírita de Igualada 2017 y, por esa razón, no tenemos el resumen de la clase del Estudio Sistemático de El Evangelio según el Espiritismo que se realizó en CEADS, pero os dejamos el texto y las reflexiones para el estudio.


Nadie podrá ver el reino de Dios si no naciera de nuevo
Cap. IV, Ítems 5, 7 a 9, p. 89 a 91.

La Reencarnación

5. Había un hombre entre los fariseos, llamado Nicodemo, senador de los judíos, que vino a encontrar a Jesús de noche, y le dijo: “Maestro, sabemos que viniste de parte de Dios para instruirnos como un doctor; porque nadie podría hacer los milagros que tú haces, si Dios no estuviera con él”. Jesús le respondió: “En verdad, en verdad te digo: Nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo”. Nicodemo le dijo: “¿Cómo puede un hombre nacer si ya es viejo? ¿Puede volver a entrar en el seno de su madre, para nacer una segunda vez?”. Jesús le respondió: “En verdad, en verdad te digo: si un hombre no renace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, es carne; y lo que es nacido del Espíritu, es Espíritu. No te maravilles de que te haya dicho que es necesario nacer de nuevo. El Espíritu sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene, ni adónde va; así es todo hombre nacido del Espíritu”. Nicodemo le respondió: “¿Cómo puede suceder eso?” Jesús le dijo: “¡Cómo! ¿Tú eres maestro en Israel, e ignoras estas cosas? En verdad, en verdad te digo, que no decimos más que lo que sabemos, y que sólo damos testimonio de lo que hemos visto. Con todo, no aceptáis nuestro testimonio. Pero si no me creéis cuando os hablo de las cosas de la Tierra, ¿cómo me creeréis cuando os hable de las cosas del Cielo?” (San Juan, 3:1 a 12.) 

7. Estas palabras: si un hombre no renace del agua y del Espíritu, han sido interpretadas en el sentido de la regeneración mediante el agua del bautismo. No obstante, el texto primitivo dice simplemente: no renace del agua y del Espíritu, en tanto que en algunas traducciones las palabras del Espíritu han sido sustituidas por del Santo Espíritu, lo que ya no se corresponde con el mismo pensamiento. Este punto fundamental se destaca en los primeros comentarios hechos sobre el Evangelio, lo que un día se verificará sin posibilidad de equívoco 



8. Para que se comprenda el verdadero sentido de esas palabras, es preciso referirse a la significación de la palabra agua, que no se empleaba en la acepción que le es propia. Los conocimientos que los antiguos tenían acerca de las ciencias físicas eran muy imperfectos. Creían que la Tierra había salido de las aguas, y por eso consideraban al agua como el elemento generador absoluto. En ese sentido, en el Génesis se lee: “El Espíritu de Dios era llevado sobre las aguas; flotaba sobre la superficie de las aguas”; “Que el firmamento sea hecho en medio de las aguas”; “Que las aguas que están debajo del cielo se junten en un solo lugar, y que el elemento seco aparezca”; “Que las aguas produzcan animales vivientes que naden en el agua, y pájaros que vuelen sobre la tierra y bajo el firmamento”. Según esa creencia, el agua se había convertido en el símbolo de la naturaleza material, así como el Espíritu era el símbolo de la naturaleza inteligente. Estas palabras: “Si el hombre no renace del agua y del Espíritu”, o “en agua y en Espíritu”, significan, pues: “Si el hombre no vuelve a nacer con su cuerpo y su alma”. En ese sentido fueron comprendidas al principio. Por otra parte, esa interpretación queda justificada con estas otras palabras: Lo que es nacido de la carne, es carne; y lo que es nacido del Espíritu, es Espíritu. Jesús hace aquí una distinción positiva entre el Espíritu y el cuerpo. Lo que es nacido de la carne, es carne indica claramente que sólo el cuerpo procede del cuerpo, y que el Espíritu es independiente del cuerpo.  

9. La frase El Espíritu sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene, ni adónde va, puede entenderse como una referencia al Espíritu de Dios, que da la vida a quien quiere; o bien, al alma del hombre. En esta última acepción, la frase “no sabes de dónde viene, ni adónde va” significa que no se conoce lo que ha sido el Espíritu, ni lo que será. Si el Espíritu, o alma, fuese creado al mismo tiempo que el cuerpo, se sabría de dónde vino, puesto que conoceríamos su comienzo. Sea como fuere, ese pasaje es la consagración del principio de la preexistencia del alma y, por consiguiente, del de la pluralidad de las existencias. 



Estudio en grupo

¿Qué juicio hacía Nicodemos respecto a Jesús y por qué?

Nicodemos creía que Jesús era un enviado de Dios con la misión de instruir a los hombres. Él pensaba así porque, sabiendo de los prodigios que Jesús hacía, reconocía que nadie podría ejecutarlos si Dios no estuviese con él.


¿A qué se refiere Jesús cuando afirma ser preciso nacer de nuevo para ver el reino de Dios?

Que solamente por la reencarnación tenemos posibilidad de rescatar débitos pasados y construir nuestro progreso espiritual, posibilitándonos así para ver el reino de Dios. Una existencia es insuficiente para que alcancemos el necesario perfeccionamiento.


¿Qué significa renacer del agua y del espíritu?

Para entender este pasaje precisamos reportarnos a la época en que Jesús hablaba y tener en cuenta lo que entonces se conocía sobre las ciencias físicas. En aquél tiempo el agua era considerada el símbolo de la naturaleza y el único elemento generador de la vida, de donde renacer del agua significa volver a la vida con el cuerpo físico. Por otro lado, desde aquella época hasta hoy, el espíritu es símbolo de la naturaleza inteligente, así, renacer del espíritu corresponde a renacer con su alma.


¿Cómo interpretar la frase de Jesús: “Lo que es nacido de la carne es carne y lo que es
nacido del Espíritu es Espíritu?

Jesús no sólo distingue el cuerpo del espíritu como evidencia el origen de cada uno, esclareciendo que el cuerpo genera otro cuerpo, pero no genera el espíritu, pues sólo Dios, Espíritu supremo que todo preside, puede crear el espíritu.
“Maestro, sabiendo que viniste de parte de Dios para instruirnos, por cuanto nadie podríahacer los milagros que haces, si Dios no estuviese con él.”
“En verdad, en verdad, te digo: Nadie podrá ver el reino de Dios si no renaciera de nuevo.”
“En verdad, en verdad, te digo: Si un hombre no renaciera del agua y del Espíritu, no podrá entrar en el reino de Dios.”
La formación del cuerpo es independiente del espíritu, que le preexiste, de modo que los trazos físicos, transmitidos a los hijos por los padres, nada tiene que ver con las características morales, las cuales el espíritu no hereda, mas las trae consigo de vidas anteriores.



¿Qué interpretación podemos dar a la frase del Maestro: “El espíritu sopla donde quiere; oyes su voz, pero no sabes de dónde viene, ni para dónde va; lo mismo sucede con todo hombre que es nacido del espíritu?”

Podemos interpretarla tanto con relación al Espíritu de Dios que, siendo omnipresente, está siempre en todas partes, y no lo podemos localizar; como al espíritu del hombre que, al reencarnar, olvida todo de las existencias anteriores, no sabiendo nada de lo que fue ni de lo que será.


Delante de la sorpresa de Nicodemos ante tales enseñanzas, ¿qué añade Jesús?

Él afirma la verdad de sus palabras y la autoridad de su testimonio, proveniente de la suprema
sabiduría que ostentaba como espíritu puro. 


¿Qué lección práctica extraemos de estas enseñanzas?

Que cada nueva existencia es ocasión de progreso que la misericordia infinita de Dios nos concede para que logremos alcanzar más rápidamente su Reino. Nos cabe administrar bien cada instante de nuestra vida, dedicándonos a la caridad y a la práctica incesante del bien.
“Si el espíritu, o alma, fuese creado al mismo tiempo que el cuerpo, se sabría de dónde vino él, pues se conocería el comienzo.”
Jesús no deja dudas en cuanto a la veracidad de sus palabras, pertinentes a la reencarnación del espíritu o pluralidad de las existencias, al afirmar: “...no decimos sino lo que sabemos y no damos testimonio sino de lo que hemos visto.”
“Renace ahora en tus propósitos, deliberaciones y actitudes trabajando para superar los obstáculos que te rodean y alcanzando la anticipación de la victoria sobre ti mismo, en el tiempo...”


Conclusión final

Cada nueva reencarnación constituye oportunidad de progreso que Dios, en su infinita
misericordia, concede a los espíritus a fin de que se perfeccionen y logren alcanzar Su
Reino.