jueves, 29 de mayo de 2014

EL HOMBRE EN EL MUNDO

Hola familia,

el próximo sábado en CEADS hacemos el estudio del Evangelio. Os pongo el texto de referencia para la preparación del corazón y de la mente para una tarde más de aprendizaje y fraternidad.

Cariños de la hermana menor

EL HOMBRE EN EL MUNDO

El Evangelio según el Espiritismo. Cap. XVII, Ítem 10

Un sentimiento de piedad debe siempre animar el corazón de aquellos que se reúnen bajo el amparo del Señor e imploran la asistencia de buenos espíritus. Purificad, pues, vuestros corazones: no permitáis que tome raíces en él ningún pensamiento mundano o fútil; elevad vuestro espíritu hacia aquellos a quienes llamáis, a fin de que, encontrando en vosotros las disposiciones necesarias, puedan esparcir con profusion la semilla que debe germinar en vuestros corazones, y producir en ellos frutos de caridad y de justicia.

Sin embargo, no creáis que excitándoos sin cesar a la oración y a la evolución mental, os induzcamos a vivir místicamente, colocándoos fuera de las leyes de la sociedad en donde estáis condenados a vivir. No; vivid con los hombres de vuestra época como deben vivir las personas. Rendid tributo a las necesidades, aun a las frivolidades cotidianas; pero hacedlo con un sentimiento de pureza que pueda santificarlas.

Estáis llamados a estar en contacto con genios de naturaleza diferente, con caracteres opuestos; no choquéis con ninguno de aquellos con quienes os encontraréis. Sed alegres, sed felices, pero con la alegría que da una buena conciencia y con la felicidad del heredero del cielo que cuenta los días que le aproximan a su herencia. La austeridad de conducta y de corazón no consiste en revestirse de un aspecto severo, ni rechazar los placeres que vuestras condiciones humanas permiten; basta dedicar todos los actos de vuestra existencia al Criador que os ha dado esta vida, basta que cuando empecéis o acabéis una obra, dirijáis vuestro pensamiento al Criador y pidáis, por un impulso del alma, ya sea su protección para salir bien, ya sea su bendición por la obra concluida. No hagáis nada nunca sin remontaros al origen de todas las cosas; no hagáis jamás nada sin que la memoria de Dios venga a purificar y santificar vuestros actos.

La perfección es completa, como ha dicho Cristo, con la práctica de la caridad absoluta; pero los deberes de la caridad se extienden a todas las posiciones sociales, desde el más pequeño hasta el más grande. El hombre que viviese solo, no tendría con quién ejercer la caridad; únicamente en el contacto de sus semejantes y en las luchas más penosas, encuentra esta ocasión. El que se aisla, pues, se priva voluntariamente del más poderoso medio de perfección; no teniendo en quién pensar, su vida es la del egoísta. (Cap. V, núm. 26).


No os imaginéis, pues, que para vivir en comunicación constante con nosotros, para vivir a la vista del Señor, sea preciso revestir el silicio y cubrirse de ceniza; no, no, lo repito; sed felices según las felicidades de la humanidad, pero que en vuestra felicidad no entre nunca, ni un pensamiento, ni un acto que pueda ofenderle o hacer bajar la frente de los que os aman y dirigen. Dios es amor y bendice a los que aman santamente. (Un Espíritu protector. Bordeaux, 1863).


domingo, 25 de mayo de 2014

El timón de nuestras vidas

Hola familia, 

ayer en CEADS, como es habitual, hicimos nuestra clase de Estudio Sistematizado del Espiritismo. Leímos el texto que nuestros compañeros monitores nos habían enviado con antelación a la clase y en un clima de confianza nos dedicamos a reflexionar y enriquecernos de las consideraciones que poco a poco íbamos elaborando entre todos.

El tema, que nos durará algunas sesiones, era el del conocimiento de uno mismo. ¡Qué difícil es alcanzar este tipo de conocimiento! Conocer teorías, reglas y principios… Indagar en el espacio infinito o en el microcosmo celular… Identificar los rasgos de personalidad característicos de los demás… Todo esto podemos hacer. Lo de conocerse a sí mismo, sin embargo, es tan esencial como difícil. Nos dicen los espíritus que es el camino hacia el progreso y  que el Libro de los Espíritus se dictó con este fin: para que el hombre conociese su origen, su destino y su labor en la Tierra.


Pero, ¿por qué es el conocimiento de uno mismo tan esencial para el progreso? ¿Por que no podemos progresar solamente con conocer las cosas, la historia y las características de los demás? ¿Porque no podemos aprender únicamente de la de la observación del prójimo?
  1. Porque sólo uno puede cambiarse a sí mismo - ¡perdonad la redundancia, pero vale la pena! Muchas veces creemos que podemos cambiar a los demás. Les decimos lo que deben hacer. Otras veces esperamos que se nos diga qué debemos hacer. Y hay mucha gente que cree en un Dios intervencionista, que “dirige” su creación. Pero nos cuentan los espíritus y algunos ya nos vamos dando cuenta de que sólo uno mismo es el artífice de su destino; sólo uno mismo puede atraer hacia su vida las condiciones para el progreso o los obstáculos que le retrasarán la marcha.
  2. Porque si no conoces tus imperfecciones, las zonas de tu personalidad que necesitas trabajar, no podrás cambiarlas para mejor. Hace falta traer a la conciencia la característica que deseamos eliminar de nuestro comportamiento. Sin dicha conciencia, seguimos las inercias comportamentales y emocionales que a menudo nos tienen atrapados en sufrimientos o fantasías de poder.
  3. Porque sin conocernos a nosotros mismos, seguimos en una conciencia de sueño. Es necesario despertar, vivir en actitud de presencia, para actuar como es debido.
  4. Porque no hay peor enfermo que el que no reconoce su propia enfermedad. También se dice que el peor ciego es el que no quiere ver. El conocimiento de uno mismo aporta material sobre el cual debemos actuar. No podemos mantenernos indiferentes ante la conciencia de una necesidad de transformación personal. El que sigue indiferente todavía tiene conciencia de sueño. La auténtica conciencia siempre lleva a la acción.
Reflexionamos en parejas y en grupo sobre la frase:

La voluntad es la mayor de todas las potencias; 
su acción puede ser comparada a la de un imán.

Atraemos para nuestras vidas todas las circunstancias a las que nos enfrentamos de forma cotidiana con la fuerza del pensamiento. Bien dirigida, la voluntad puede convertir situaciones dolorosas o momentos placenteros en momentos de gran crecimiento espiritual; mal dirigida la voluntad puede complicar situaciones a las que teníamos que enfrentarnos por cuestiones de causa y efecto o transformar situaciones placenteras en desvíos de la ruta del progreso.

Aún y así, alguien podría decir… “Yo dirijo mi voluntad hacia la salud, quiero estar equilibrado, deseo con toda mi fuerza hacer el bien, sueño con la paz… pero lo que hay en mi vida es enfermedad, desequilibrio, inestabilidad… ¿qué es lo que pasa?” Pues pasa que a menudo, con la parte consciente, pensamos que deseamos la paz y el equilibrio, pero de forma inconsciente seguimos repitiendo de forma automática patrones de comportamiento y  respuestas emocionales que nos distancian de la tan deseada salud integral de mente, cuerpo y espíritu. Solamente el conocimiento de uno mismo puede aportar lo que es necesario para la transformación de la realidad personal. ¿Cómo lograrlo?

Sant Agustín nos recomienda que pasemos revista cada noche antes de dormir de nuestros actos, pensando qué diríamos si nos hubiesen hecho a nosotros cada unas de las acciones llevadas a cabo durante el día. También podemos tener en consideración la opinión de nuestros enemigos respecto a nosotros - los amigos a menudo se callan o no notan nuestras imperfecciones. Podemos y debemos mantener un canal abierto con la espiritualidad amiga, pidiendo su apoyo en el conocimiento de uno mismo: ningún pedido de ayuda para la renovación intima cae en el vacío. Y por último, pero no menos importante, es imprescindible quitar el piloto automático. Actuar sobre todas y cada una de las situaciones, escogiendo de forma consciente qué pensamientos emitir y qué palabras verbalizar ayuda a controlar las emociones. Así actuamos en lugar de sólo reaccionar ante la realidad; así nos transformamos en conductores de nuestra existencia, tomamos el timón y no dejándonos arrastrar por la marea. Muchos nos hemos dejado arrastrar demasiado tiempo y es posible que el dolor o el vacío existencial que vivamos sea el puerto adonde nos ha conducido el no tomar el timón de nuestras vidas. Sea cual sea nuestra condición actual, tomemos conciencia que sólo un sincero y detenido análisis de nuestra propia personalidad puede liberarnos. No esperemos pues por recetas mágicas, no pongamos nuestra salvación en manos ajenas, con confiemos en formas externas de cura o progreso. Desconfiemos de todo lo que nos prometa paz sin esfuerzo y salud integral sin transformación de los hábitos emocionales y comportamentales. Confiemos, esto sí, que como criaturas divinas, somos capaces de encontrar el camino de vuelta a la casa del padre; este camino, de verdad y vida, que está dentro de uno mismo, como el Reino de Dios, que nos dijo Jesús.


Con fe en Dios y en el hombre, me despido rogando al Maestro que nos siga iluminando el camino con su amor ágape por toda la humanidad. El caminar, familia, corre de nuestra cuenta.


Cariños de la hermana menor

miércoles, 21 de mayo de 2014

Conocimiento de Sí Mismo

Hola familia,

los monitores de la clase de sábado nos envían el texto para que nos preparemos a la perfección ;)

Cariños de la hemana menor

La Perfección Moral
Conocimiento de Sí Mismo

919. ¿Cuál es el medio práctico más eficaz para mejorarse en la presente existencia y resistir a las instigaciones del mal? 
- Un sabio de la antigüedad os lo dijo: “Conócete a ti mismo”.

919 a. Bien comprendemos toda la sabiduría de esa máxima, pero la dificultad estriba precisamente en conocerse a sí mismo. ¿De qué manera podemos lograrlo?

 - Haced lo que yo hacía cuando moraba en la Tierra. Al término de la jornada interrogaba a mi conciencia, pasando en revista cuanto había realizado ese día, y me preguntaba si no había faltado a algún deber; si nadie había tenido que quejarse de mí. Así llegué a conocerme y a averiguar qué era lo que debía reformar en mí. Aquel que, llegada cada noche, recuerde todas sus acciones de la jornada y se pregunte qué ha hecho de bien o de mal, rogando a Dios y a su ángel de la guarda que lo iluminen, adquirirá gran energía para perfeccionarse: porque, creedme, Dios ha de asistirlo. Formularos preguntas, pues, inquiriendo sobre lo que habéis hecho y con qué objeto obrasteis en determinada circunstancia; si hicisteis algo que censuraríais a otra persona; si habéis ejecutado una acción que no os atreveríais a confesar. También preguntaos esto: “Si determinara Dios llamarme en este preciso instante, al retornar al Mundo de los Espíritus, donde nada permanece oculto, ¿tendría que temer el ver de nuevo a alguien?” Examinad lo que pudierais haber hecho contra Dios, después contra el prójimo, y por último contra vosotros mismos. Las respuestas serán un descanso para vuestra conciencia, o la indicación de un mal que es menester curar.  

El conocimiento de sí es, por tanto, la clave del mejoramiento individual. Pero, alegaréis vosotros,
¿cómo  juzgarse a sí mismo? ¿Acaso no nos engaña nuestro amor propio, empequeñeciendo las faltas que cometemos y haciendo que nos las excusemos? El avaro se cree simplemente ahorrativo y previsor. El orgulloso piensa que lo que posee es tan sólo dignidad. Esto es demasiado cierto, pero vosotros disponéis de un medio de control que no puede induciros a error. Cuando os halléis indecisos acerca del mérito de una de vuestras acciones, preguntaos cómo la calificaríais si la realizase otra persona. Si la reprobáis en los demás, no podría ser más legítima para vosotros, porque Dios no tiene dos medidas para la justicia. Asimismo, tratad de averiguar lo que piensen de ella los otros, y no descuidéis tampoco la opinión de vuestros enemigos, porque éstos no tienen interés alguno en hermosear la verdad, y con frecuencia Dios los pone a vuestro lado como un espejo para advertiros con más franqueza que la que usaría con vosotros un amigo. Aquel que tiene el serio propósito de mejorarse explore su conciencia, pues, a fin de extirpar de ella las malas inclinaciones, del modo mismo que arranca de su jardín las malas hierbas. Haga, pues, el balance cotidiano de su jornada moral, así como el comerciante hace el de sus pérdidas y ganancias, y os aseguro que al primero le dejará más beneficios que al segundo. Si puede afirmar que su jornada ha sido buena estará en condiciones de dormir en paz y aguardar sin temor su despertar en la otra vida.


Plantead, pues, preguntas claras y precisas, y no temáis abundar en ellas. Bien es posible gastar a diario unos pocos minutos para conquistar una felicidad eterna. ¿Acaso no trabajáis todos los días a fin de reunir bienes que os proporcionarán descanso en la vejez? Ese reposo, ¿no es el objeto de todos vuestros anhelos, la meta cuyo logro os hace que soportéis fatigas y privaciones momentáneas? Pues bien, ¿qué es ese descanso de algunos días, perturbado por los achaques del cuerpo, si se compara con el que aguarda más adelante al hombre de bien? ¿No vale la pena que por este último se hagan algunos esfuerzos? Sé que muchos objetan que lo presente es positivo y lo por venir, incierto. Ahora bien, esta es precisamente la idea que estamos encargados de quitaros, porque queremos lograr que comprendáis ese futuro de una manera que no pueda dejar la menor duda en vuestra alma. Por eso hemos llamado primero vuestra atención con fenómenos tales que impresionaran vuestros sentidos, y después os hemos dado instrucciones que cada uno de vosotros está encargado de difundir. Con este objeto hemos dictado El Libro de los Espíritus. SAN AGUSTÍN




Muchas faltas que cometemos nos pasan inadvertidas. Si, en efecto, siguiendo este consejo de San Agustín interrogáramos más a menudo a nuestra conciencia, comprobaríamos cuántas veces hemos fallado sin pensarlo, por no haber escrutado la índole y el móvil de nuestros actos. La forma interrogativa tiene algo de más preciso que una máxima, que con frecuencia no creemos que nos esté destinada. Aquélla exige respuestas categóricas – sí o no -, que no da lugar a alternativa. Son otros tantos argumentos personales, y por la suma de las respuestas se pueden computar los totales del bien y del mal que en nosotros residen.

domingo, 18 de mayo de 2014

Del Big Bang al hombre: una experiencia compartida

En la conferencia de ayer nuestro compañero Andrea Firenze nos presento uno de los temas más interesantes, sorpreendentes y "misteriosos" de que tenemos conocimiento: ¿De donde venimos? ¿Cómo llegamos a ser lo que somos actualmente? ¿Podemos desarrollar más? ¿En que momento nace el espíritu?

Para empezar nos sitúa en el Big Bang, donde la creación del Universo empieza, según nuestro conocimiento. En aquel entonces el Universo poseía temperaturas de más de 3 mil grados y todo caótico. Pero, como ya sabemos, el Universo tiene un poder de absorción de energías y hace que con que todo lo existente empieza a enfriarse y unirse en grandes conglomerados de rocas, fusionando por la calor todavía existente.
De allí empieza a crearse los planetas, sin atmósferas, bolas de rocas calientes, de condiciones extremas de temperaturas, gases, principalmente metano. En algún momento surge el agua, actualmente, algunos cientistas estudian que el agua en el planeta Tierra surge por la llegada de los cometas, bolas de hielo, que al entrar en la Tierra empiezan enfriarse y al tocar el suelo ya se encuentran en estado liquido. Durante millares de años el planeta fue bombardeado por cometas y cada vez más agua se acumulaba.
Dase las condiciones esenciales para la creación de la vida como conocemos:

temperaturas altas + metano + abundante rayos UV + agua 
+ descargas eléctricas (generadas por las tempestades formadas por 
altas temperaturas y agua) 
= agrupamiento de metano formando aminoácidos, 
que por su vez forman las proteínas, 
finalmente surgiendo los primeros seres unicelulares.

Los cientistas ya han probado que esta formula de la creación funciona perfectamente, creando en laboratorio las mismas condiciones y generando vida.
Desde el Big Bang hasta la aparición del primer ser con vida ha pasado, aproximadamente, 11,500 millones de años, todo este tiempo para que tuviéramos las condiciones esenciales para el desarrollo de especies mas desarrolladas.

 

Lo curioso que a partir del momento que el primer ser vivo es creado la escala de tiempo empieza a acelerarse sorprendentemente más rápido. ¿Por que?
El momento que el principio inteligente es creado por Dios empieza una nueva etapa en el desarrollo de las especies debido a que la voluntad de este principio en desarrollarse y llegar a la perfección es marco de su vida y buscará todas las maneras posibles para llevarla a cabo. Pero necesita de ayuda ya que un recién nacido no es capaz de buscar alimento solo.
Las mutaciones genéticas son impulsadas por el principio inteligente y, posteriormente, por el espíritu, buscando condiciones de adaptación necesarias a cada entorno y para su supervivencia. Cada vez que nuestras moléculas se multiplican, sea para sustituir células viejas, reproducir se, etc, también se divide el DNA que en ella contiene, y ¿sería obra del acaso que en esta multiplicación existirá una "error" de la copia del DNA? Pues no, no existe error, todo tiene un porque y un para que en las mutaciones genéticas.


Génesis espiritual

En la Génesis Espiritual, uno de los ítem estudiados por el Espiritismo, conocemos el Fluido Cósmico Universal (para algunos cientistas el Bosón de Higs), que rellena todo el espacio y todo al nuestro alrededor. De este Fluido Madre son creados dos principales fluidos: uno el principio inteligente, fuente de nuestras experiencias, y el otro el fluido vital, fuente de vida que anima a todos los seres vivos.
Para el tema que estudiamos ahora mismo nos enfocaremos en el Principio Inteligente.
Este es creado simples e ignorante, es decir, libre para aprender de sus propias experiencias pero no exento de ayuda de los más expertos, posee una gran capacidad de aprendizaje. En su creación todavía no están individualizados, es decir, no son seres individuales que poseen sus propias experiencias como el espíritu.
Es lo que llamamos "Alma grupo". El alma grupo son todos los principios inteligentes que en el fluido madre viven e intercambian información de las experiencias que viven cuando ingresen en cuerpos materiales en el planeta.
Dejemos claro que cuando hablamos de materia es la materia que entendemos por su formación física y química pues no sabemos nada o casi nada del tipo de "materia" que están creado el principio inteligente y el espíritu.

El proceso de enseñanza del principio inteligente es muy simple.
El principio inteligente vive una experiencia en el reino mineral donde aprende, dado un momento pasa por un proceso de "muerte", vuelve a la Alma grupo donde comparte el aprendido con otros principios inteligentes, vuelve a vivir una experiencia en el vegetal, muere y vuelva al alma grupo para compartir las experiencias, y así hasta que dado un momento se individualiza, listo para vivir sus propias experiencias, en este momento es un espíritu.

Principio inteligente > Alma grupo > experiencia mineral > Alma grupo > experiencia vegetal > Alma grupo > experiencia animal > Alma grupo > Individualización > Espíritu > Desencarne > Espíritu > Encarne > Espíritu....

Lo que nos hace llegar a la conclusión que no es necesario pasar por todos los estados de los reinos, si que es necesario pasar por todos los reinos pero no pasar por todas las especies de plantas, por ejemplo. Cuando retorna al Alma grupo el principio inteligente comparte sus experiencias haciendo con que los demás aprenden de el para seguir su evolución.

Nos presento un pequeño vídeo de 40 segundos para que pudiéramos entender la evolución de las especies de manera bastante didáctica:



Darwin, el padre de la evolución de las especies, pudo comprobar la evolución de las especies a través de los reinos de la naturaleza pero no pudo entender los saltos de los últimos animales mamíferos a l ser hominal.
Es lo que denominamos "ciclos de vida". ¿Y por que sería necesario pasar por todos los reinos antes de la indivualización?
El principio inteligente pasa por todos los reinos para que entienda (y compreenda la importancia) los procesos más sencillos y fundamentales de la vida.

Reino Mineral
En el reino mineral el Principio Inteligente aprende las bases de las ciencias físicas y químicas, empieza antes mismo de ser un roca, pues la primera manifestación de vida empieza en el átomo.
Saber combinar las sustancias que hacen con que el átomo funcione es una de las primeras tareas de la vida. En el reino mineral la prioridad es mantener todos los átomos unidos para que mantenga la forma de la roca, por ejemplo.

La transición de este reino al reino vegetal son los cristales de cuarzo. Esos cristales tienen una actividad diferente de cualquier otro mineral pues sometido a una carga eléctrica posee una precisión vibratoria única, casi que podríamos llamar "vida" propia.



Reino Vegetal
Cuando el principio inteligente pasa por las experiencias en el reino vegetal es cuando empieza la complejidad de la vida, animado por el fluido vital, tiene como objetivo aprender a buscar el sol, el agua, alimentos, hacer el fotosintesis, multiplicarse.

El especie de la transición del reino vegetal al animal son las plantas carnívoras, pues ya buscan su alimento de manera organizada y pensada, además de poseer órganos más complejos para digestión de los alimentos.




Reino animal
Ya en esta fase el Principio Inteligente tiene como objetivos buscar alimento, utilizar las funciones automáticas aprendidas en el mineral (mantener la estructura de todo el cuerpo unida), conoce algunos peligros, desarrollo el instinto, emociones, reproducción.
Importante destacar que encontramos la glándula pineal (glándula de la espiritualidad) a partir de los reptiles, de allí a entender el proceso de evolución eminente en esta fase.

El especie de transición entre el reino animal y el hominal, claramente, son los simios, pues ya poseen algunos sentimientos y entendimiento de sociabilidad y familia.


Para cada reino unos objetivos concretos y esenciales para la vida, sea en la materia como la conocemos sea en la que todavía no entendemos.

Reino Hominal

Del mineral al animal el principio inteligente pasa por experiencias y las comparte con su alma grupo, pero dado un momento, ya está preparado para vivir sus propias experiencias. En este momento este principio se transforma en Espíritu, individualizado, listo para probar. Empiezan las primeras encarnaciones de seres primitivos en cuerpos animalizados algo más preparados para su estado de inteligencia. Pero, ¿cómo "acelerar" el proceso de modificación de la materia, del cuerpo físico, para que los espíritus puedan experimentar y aprender?

Llegado este momento, el planeta recibió los llamados desterrados, espíritus intelectualmente más evolucionados, de otros planetas, que vendrán a modificar esos cuerpos primitivos, por la fuerza de su voluntad e inteligencia, para que la especie humana llegará donde llegamos.

Para la ciencia es un misterio ese proceso, pues fue mucho más rápido que todo el proceso de creación, desde el Big Bang hasta la primera célula. Los llamados eslabones perdidos.

La Genesis Espiritual explica que esos eslabones tienen dos explicaciones: la primera es que esos espíritus desterrados pudieran modificar rápidamente las estructuras genéticas de los cuerpos primitivos de la Tierra, adaptándose a todos los entornos donde encarnaban, y la segunda es que buena parte de la evolución está en la espiritualidad, en nuestra verdadera patria.

De aquí adelante nos espera mucho recogido pues todavía no somos capaces de entender que poseemos todos los recursos para modificar no solamente nuestros códigos genéticos pero si nuestras actitudes, donde el paso tan esperado a la evolución al reino angelical. Pero, como hemos dicho, quedo recogido y podemos empezar hoy mismo, haciendo buenas acciones, aprendiendo a amar, compartir, confraternizar, respectar a todos los demás seres.
A través de la razón entendemos todo el proceso pero solamente cuando aprendamos a amar incondicionalmente es que llegaremos a otro nivel y empezaremos el verdadero camino de la felicidad, a que todos estamos destinados, unos avanzan más rápidos, otros más lentos, pero todos llegaremos a esta meta, pues nuestra conciencia de alma grupo jamás muere.

¡Preciosa conferencia! ¡Muchas gracias, Firenze!

A todos y todas una semana de mucho amor y evolución,

Andrea Campos

jueves, 15 de mayo de 2014

Evolución y desarrollo espiritual

Hola a todos

Este sábado, 17 de mayo de 2014, tenemos la conferencia "EVOLUCIÓN Y DESARROLLO ESPIRITUAL" a las 17:30 horas, en el Centro Espírita Amalia Domingo Soler, a cargo de Andre Firenze.




Esta charla mostrará los procesos que la ciencia todavía no puede explicar, la evolución de los principios espirituales, pasando por el reino mineral, vegetal, animal hasta la individualización del hombre que cuenta con la cooperación de espíritus más evolucionados intelectualmente.

Conferenciante: Andrea Firenze (Ingeniero químico) con experiencia divulgativa por conferencias impartidas en un grupo espírita de Brasil y en CEADS.

Si les interesa asistir a la conferencia deben saber que la entrada a CEADS es libre y gratuita y les esperamos con los brazos abiertos en la calle Ventura Plaja, 15, bajos. Al final de la conferencia podrán disfrutar de un refrigerio solidario.

domingo, 11 de mayo de 2014

De la teoría a la práctica

Hola familia,

ayer en el centro hablamos de la perfección moral. Y aún que sea un tema recurrente y que nos dediquemos a estudiar este tema a menudo - de hecho no hacemos otra cosa-, durante la discusión siempre salen cosas nuevas, comentarios enriquecedores, puntos de vista que nos hacen profundizar en algún aspecto no planteado de aquella forma antes o una anécdota que sea, que lo explica todo de una manera sencilla y esclarecedora. Pues ayer fue uno de estos días en los que no hubo ninguna novedad, ya lo sabíamos todo. Y sin embargo, ¡cuánto nos falta para comprender todo esto de verdad! 

El aspecto del texto de lectura básica considerado más importante por muchos de los que estábamos ahí era lo que decía sobre el egoísmo. El egoísmo es la raíz de todos los males de la humanidad, primo hermano del orgullo y de la vanidad. Reconocer que somos egoístas es un primer paso, necesario para su superación. Pese a que sea así, vemos como hay tantísima gente que simplemente no es consciente de que actúa de forma egoísta. ¿Cómo puede ser? En función del nivel evolutivo de nuestro planeta, todavía prevalecen en nuestra sociedad una serie de valores de competitividad, individualidad y exaltación de la personalidad que refuerzan las estructuras egoístas del ser. La educación de forma general todavía no es capaz de inculcar valores de solidaridad, respeto y fraternidad, es decir, valores fundamentalmente espirituales, pero humanísticos por excelencia. A medida que progresemos individual y socialmente, las leyes del mundo se acercarán cada vez más a la ley de amor, explicada por el verbo excelso del Maestro Mayor y por su ejemplo de dulzura y humildad.

Es preciso comprender que el egoísmo tiene una función en el desarrollo evolutivo del ser y es una fase natura del progreso espiritual. El instinto de preservación y supervivencia, por ejemplo, ha permitido que la humanidad se sobrepusiera a dificultades naturales y venciera muchos obstáculos. Sin negar que el egoísmo sea una etapa natural de la evolución, es fundamental comprender que, para seguir progresando espiritualmente, el ser debe capacitarse para el altruismo, aprendiendo de forma progresiva a no interponer sus propias necesidades ante las necesidades de los demás.

La esencia de la perfección moral es la caridad: el amor al prójimo como a uno mismo. Nos surge, sin embargo, una cuestión: ¿cómo amar a los enemigos? Jesús, ya lo sabemos, perdonó a sus verdugos en la cruz… pero para los que vemos un abismo entre nuestra condición espiritual y la del Maestro, se nos hace imposible amar, perdonar o aún no tener pensamientos de rabia y rencor contra alguien que nos haya hecho mucho daño. Como las leyes divinas son sabias y perfectas, aún en este nivel evolutivo en el que nos encontramos, pese a que no seamos conscientes de ello, tenemos incontables ocasiones de amar a nuestros enemigos gracias a la reencarnación. ¿Cuántas veces el hijo que es recibido con el sentimiento más puro de afecto y esperanza no es precisamente la víctima o el verdugo del pasado? La reencarnación nos da la ocasión de “hacer las paces” con todos los seres que hayan pasado por nuestra caminada evolutiva. Cuando nos hayamos reconciliado con todos y cada uno de ellos, la ley de amor de la que nos habla Jesús con gestos y palabras será lo único que conduzca nuestra caminada. 

Una metáfora y una anécdota interesantes para ilustrar el tema de la clase de ayer:

La metáfora: Podemos entender una encarnación como si fuéramos un actor en una película. Nos suceden cosas positivas y negativas, reaccionamos, aprendemos, volvemos a caer… Si sólo vivimos la vida con la conciencia del actor, el que recibe un guión, tenemos un control limitado sobre el conjunto de la película. Debemos tener conciencia de que, si es verdad que en cada encarnación la personalidad o alma toma un nuevo “papel”, el director de la película es el espíritu inmortal, que acumula experiencias de todas las encarnaciones en su patrimonio intelectual y moral y tiene poder para modificar, si no las situaciones que le ocurren, sí su actitud y respuesta ante ellas.


La anécdota: Cuenta Divaldo Franco que en cierta ocasión se le acercó un ladrón con un arma, exigiéndole dinero para no quitarle la vida. Con serenidad, Divaldo le contestó que tenía la consciencia tranquila del beber cumplido y ningún miedo a la muerte. Que se llevara el dinero que llevaba en cima y su reloj, que le matara si pensaba que era lo que debía hacer… pero que antes le dijera que era lo que le pasaba… El atracador, desconcertado ante la serenidad de Divaldo, le explicó que tenia mujer e hijos, problemas financieros graves, dificultades de toda suerte. Divaldo le dijo que en su casa recibía a muchísima gente con problemas como los suyos y muchos otros. Que se acercara algún día si le interesaba recibir ayuda. El atracador se acercó a la Mansión del Camino y se convirtió en uno de los más valerosos colaboradores de Divaldo Franco. ¿Cuántos de nosotros seríamos capaces de reaccionar sin miedo como lo hizo Divaldo? Todos los que tuviéramos plena consciencia de la inmortalidad del alma y la tranquilidad del deber cumplido. Para todos los demás, nos corresponde seguir esforzándonos por dominar el egoísmo, el orgullo y la vanidad que todavía conducen gran parte de nuestras reacciones en la vida cotidiana.

Bien familia, por falta de estudiar el tema de la perfección moral no será que no seamos perfectos. Será por falta de ponerlo en la práctica, de llevar las máximas de Cristo en el corazón, antes que en la mente. En esto estamos, en pasar de la teoría a la práctica, esforzándonos por vivir según nos enseña la Doctrina de los Espíritus. ¡Paz a todos!


Cariños de la hermana menor

miércoles, 7 de mayo de 2014

LA PERFECCIÓN MORAL

Hola familia,

Rafa y Alfredito, nuestros monitores en los próximos meses, nos envían el texto de estudio de la clase del próximo sábado. Nosotros a ellos les enviamos mucho ánimo y les damos la bienvenida más afectuosa.

Cariños a todos de la hermana menor

LA PERFECCIÓN MORAL

Los caracteres de la perfección presentados por Jesús en el Evangelio abarcan tres puntos fundamentales: amar a nuestros enemigos; hacer el bien a quienes nos aborrecen y orar por los que nos persiguen y calumnian. Y acabando su enseñanza, dice Jesús: Vosotros, pues, sed, perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

Comentando esta enseñanza, Kardec destaca: Puesto que Dios posee la perfección infinita en todas las cosas, esta proposición: “Sed perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial”, tomada al pie de la letra, presupondría la posibilidad de que el hombre alcanzase la perfección absoluta. Si a la criatura le fuese dado ser tan perfecta como el Creador, se tornaría igual a éste, lo que es inadmisible. Por tanto, aquellas palabras deben entenderse en el sentido de la perfección relativa a la que la Humanidad sea capaz de llegar y que más la aproxime a la Divinidad. ¿En qué consiste esa perfección? Jesús nos lo dice: En amar a nuestros enemigos, en hacer el bien a los que nos aborrecen, en orar por los que nos persiguen. De ese modo nos muestra que la esencia de la perfección es la caridad en su más amplia acepción, porque implica la práctica de todas las otras virtudes.


En efecto, si se observan los resultados de todos los vicios, y aún, los resultados de los más simples defectos, se reconocerá que no hay ninguno que no altere en mayor o menor grado el sentimiento de la caridad, porque todos tienen su origen en el egoísmo y en el orgullo, que son su negación. Y esto se debe a que todo lo que sobreexcite el sentimiento de la personalidad, destruye, o por lo menos debilita, los elementos que constituyen la verdadera caridad, que son: la benevolencia, la indulgencia, la abnegación y la devoción. El amor al prójimo elevado hasta el punto de amar a los enemigos, no puede aliarse a ningún defecto contrario a la caridad; por eso mismo, es siempre indicio de mayor o menor superioridad moral. 

Como consecuencia de esto, podemos decir que la virtud, en su más alto grado, es el conjunto de todas las cualidades esenciales que constituyen el hombre de bien. Ser bueno, caritativo, laborioso, sobrio, modesto, son cualidades del hombre virtuoso. No es virtuoso aquel que hace ostentación de su virtud, pues carece de la cualidad esencial: la modestia, y tiene el vicio que más se opone a ella: el orgullo. La virtud verdaderamente digna de ese nombre, no gusta de exhibirse. Se la adivina, pues ella se oculta en el anonimato  y huye de la admiración de las masas.


Entre tanto, de todas las virtudes ¿cuál  es la más meritoria? Los Espíritus Superiores responden: Toda virtud tiene su propio mérito porque revelan progreso en la senda del bien. Hay virtud siempre que haya resistencia voluntaria a la fascinación que producen las malas tendencias. La sublimidad de la virtud está en el sacrificio de los intereses personales por el bien del prójimo, sin ocultas intenciones. La de mayor mérito, es aquella que se basa en la más desinteresada caridad.

Frecuentemente, las cualidades morales son como la envoltura dorada de un objeto de cobre, que no resiste la piedra de toque. Puede un hombre poseer cualidades reales por las cuales el mundo lo considere un hombre de bien. Pero esas cualidades, aunque indiquen un progreso, no siempre soportan ciertas pruebas, y a veces, basta pulsar la cuerda del interés personal para que el fondo quede al descubierto. El apego a las cosas materiales constituye un notorio signo de inferioridad, porque, cuanto más se aferra el hombre a las cosas de este mundo, tanto menos comprende su destino. En contraposición, por su desinterés, demuestra que afronta el futuro desde un punto de vista más elevado.

Dicen los Espíritus Superiores que, de todos los vicios, el egoísmo es el que se puede considerar como el fundamental. De él procede todo el mal. Estudiad la totalidad de los vicios, y veréis que en el fondo de cada uno de ellos existe el egoísmo. En vano los combatiréis; no llegaréis a extirparlos hasta que ataquéis el mal de raíz y hayáis destruido la causa.
Nótese entretanto, que al fundarse el egoísmo en el interés personal, sólo podrá ser extirpado del corazón a medida que el hombre se instruya respecto de las cosas espirituales, con lo que logrará darle menos valor a los bienes materiales.

En efecto, los Orientadores Espirituales enseñan, que de todas las imperfecciones humanas, el egoísmo es el más difícil de arraigar, porque deriva de la influencia de la materia, influencia ésta de la que el hombre, aún muy próximo a su origen, no puede liberarse porque todo contribuye a retenerlo en ella: sus leyes, su organización social, su educación. El egoísmo se debilitará a medida que la vida moral vaya predominando sobre la  vida material.

Cuando el Espiritismo, bien comprendido, se haya identificado con las costumbres y las creencias, transformará los hábitos, las tradiciones y las relaciones sociales. El egoísmo se cimenta sobre la importancia de la personalidad. Pero el Espiritismo bien entendido, repito, permite que veamos las cosas desde tan alto, que el sentimiento de la personalidad desaparece, en cierto modo, ante la inmensidad. Al destruir la importancia de la personalidad, o al menos, al reducirla a sus legítimas proporciones, el Espiritismo, necesariamente, combate al egoísmo.

El egoísmo es hermano del orgullo, y procede de las mismas causas. Es una de las más terribles enfermedades del alma, es el mayor obstáculo para el mejoramiento social. Por sí sólo, neutraliza y torna estériles casi todos los esfuerzos que el hombre realiza para lograr el bien. El egoísmo es, pues, el blanco hacia el cual todos los verdaderos creyentes deben apuntar sus armas, deben dirigir sus fuerzas, su coraje. Digo: coraje, porque de él necesita mucho más cada uno para vencerse a sí mismo, que para vencer a los otros. Pero ese coraje lo vamos adquiriendo a medida que despertamos en nosotros el sentimiento del deber inserto en nuestra propia conciencia. 

Todos nosotros tenemos grabado en lo íntimo del ser  los rudimentos de la ley moral. Es en este mundo que ésta recibe un comienzo de sanción. Todo acto bueno produce en su autor una satisfacción íntima, una especie de engrandecimiento del alma; por el contrario, las malas acciones muchas veces, traen aparejadas amarguras y disgustos. A su vez, el deber es el conjunto de las prescripciones de la ley moral, la norma por la cual el hombre debe conducirse en sus relaciones con sus semejantes y con todo el Universo. Figura noble y santa, el deber se cierne por encima de la Humanidad, inspira los grandiosos sacrificios, los puros sentimientos, los grandes entusiasmos. Agradable para unos, temible para otros, pero siempre flexible, se yergue ante nosotros señalándonos la escala del progreso cuyos peldaños se pierden en las inconmensurables alturas.

En una comunicación inserta en El Evangelio según el Espiritismo, el Espíritu Lázaro afirma que: el deber es una obligación moral que la criatura tiene, primero, para consigo misma, e inmediatamente después, para con los otros. El deber es la ley de la vida. Lo encontramos tanto en los más ínfimos detalles, como en los actos más elevados. 

En el orden de los sentimientos, el deber es muy difícil de cumplir porque se halla en antagonismo con las atracciones del interés y del corazón. Sus victorias no tienen testigos y sus derrotas no están sujetas a la represión. El deber íntimo del hombre queda entregado a su libre albedrío. El aguijón de la conciencia, guardiana de la integridad interior, lo advierte y sustenta, pero muchas veces se muestra impotente ante los sofismas de la pasión. Cuando es fielmente cumplido, el deber del corazón eleva al hombre. Pero, ¿cómo determinarlo con exactitud? ¿Dónde comienza? ¿Dónde termina? El deber comienza para cada uno de vosotros exactamente en el punto en que amenazáis la felicidad o la tranquilidad de vuestro prójimo; termina en el límite justo que no desearíais que los otros  transpongan con respecto a vosotros.


Así finaliza el Instructor Espiritual anteriormente mencionado: El deber crece e irradia de manera más elevada en cada una de las etapas superiores de la Humanidad. Nunca cesa la obligación moral de la criatura para con Dios. Ésta refleja las virtudes del Eterno, que no acepta esbozos imperfectos porque quiere que la belleza de su obra resplandezca ante sus ojos.

domingo, 4 de mayo de 2014

La rueda de la vida



En la clase del evangelio de este sábado hablamos sobre "los superiores y los inferiores". Si Dios nos da la oportunidad  de tener gente a nuestro mando es para apoyarles en su desarollo y ayudarles a progresar con nuestros ejemplos. Si tenemos una posición de mando, tendremos responsabilidad en como se desarrollan nuestros subordinados.
No debemos limitar la posición de superiores o inferiores solamente a la política o a posiciones laborales, pero se puede extender a cualquier situación donde alguien tenga algún tipo de ventaja o superioridad o responsabilidad sobre los demás, como por ejemplo, en el hogar (padre - hijos).

Si estamos en un rol de "inferiores", lo fácil es decir que no hacemos nuestro mejor pues nuestro jefe no nos lo permite. Un subordinado que sigue las enseñanzas de Cristo, respecta su superior a pesar de sus defectos, y cumple con su obligación laboral independiente de la dedicación y eficiencia de su superior. Incluso, lo apoya para que al final el mejor resultado sea alcanzado.


Debemos tener siempre en cuenta que las posiciones nos son asignadas para un aprendizaje, y los que hoy están a nuestro mando, mañana nos podrán mandar, y al revés. Por lo tanto, pensarlo bien antes de criticar y intentar a comprender los problemas que el otro pasa antes de juzgar a quién quiera que sea.

Andrea Firense