domingo, 30 de junio de 2013

La caridad moral

Hola familia,

ayer no estuve en el centro y por esto no os puedo contar cómo ha ido la reunión. Lo que sí puedo hacer es compartir unas reflexiones que espero puedan ser de utilidad. Me recreo en estos pensamientos y cuando los comparto, renuevo mi compromiso con lo que estoy diciendo: el hecho de hablar de estas cosas es un ejercicio de auto-educación para mí. Con la esperanza de que estas ideas puedan servirte tanto como a mí misma, me despido pidiendo a la espiritualidad amiga que fortalezca nuestros propósitos de iluminación.

Cariños de la hermana menor

La caridad moral

La caridad es un taller tan maravilloso que hasta quién no tiene nada puede dar mucho. Hasta quién no tiene tiempo ni dinero, pero tiene disposición, puede dar mucho. Porque la verdadera caridad no está en dar lo que el otro necesita, sino en ofrecer lo mejor de uno mismo. Todo el mundo puede hacer la caridad ofreciendo a las personas de su convivencia más cercana una pequeña dosis diaria de PACIENCIA, TOLERANCIA e INDULGENCIA.
  • Paciencia
Pablo de Tarso dijo “El amor es paciente, muestra comprensión”. Nos irritamos fácilmente; nos ofendemos
a menudo; no cuesta mucho para que nos saquen de quicio… Por esto desarrollar la paciencia es un acto de caridad que nos educa para el amor. La paciencia requiere que veamos los defectos, imperfecciones y limitaciones de nuestros familiares y amigos sin explotar en episodios de ira o menosprecio. Para tener paciencia, hay que tener ojos de ver… ¿Quién es capaz de ver el árbol frondoso en la semilla? Todos queremos la sombra y el fruto del árbol, pero pocos estamos dispuestos a tener paciencia: tenemos que esperar que la semilla llegue a árbol. Encontrar un árbol para recostarse bajo su sombra es muy agradable… igualmente es muy agradable conversar con una persona serena, humilde y amorosa. Pero este árbol, igual que el carácter de esta persona amorosa, no se ha hecho del día a la mañana. ¿Dónde estábamos nosotros cuando la semilla se hacía rama, y la rama crecía para convertirse en árbol? ¿Dónde estábamos nosotros cuando esta persona amorosa aún estaba forjando su carácter, esforzándose por educar sus sentimientos? Las personas que nos ponen a prueba la paciencia con sus actitudes y palabras son como semillas o ramas frágiles.
¿Quién es capaz de ver en esta persona, que te pone a prueba la paciencia, un hijo de Dios, tan predestinado a la perfección como cualquier otra criatura?
Los espíritus de luz fueron creados sencillos e ignorantes. Respetarles supone respetar su historia, es decir, respetar todas las personalidades que asumieron en diferentes encarnaciones hasta llegar a la condición de evolución que tienen ahora que amparan a la humanidad en su caminada evolutiva. Tener paciencia es tener ojos de ver… Cierta vez, Sócrates, que era también escultor, además de filósofo, fue contratado por el gobernador de Atenas para esculpir unas ninfas para la ciudad. Delante del enorme bloque de mármol blanco, el filósofo se emocionó hasta las lágrimas. Las personas no comprendían, porque sólo veían un enorme trozo de piedra… Pero Sócrates tenía ojos de ver. Él miraba al bloque de mármol y veía las ninfas, esculpidas, desprovistas de todo los que les sobraba para lucir sus formas perfectas. Así tenemos que aprender a ver. Cuando alguien nos pone a prueba la paciencia, tenemos que aprender a ver esta persona como este bloque de mármol, que se tiene que libertarse del orgullo, del egoísmo y de la vanidad, pero que en realidad, está predestinado a la perfección, como todos las demás criaturas de Dios.
  • Tolerancia
Cuando vamos a un local donde la gente piensa igual que nosotros, lo pasamos muy bien; cuando estamos con personas que hacen lo que pensamos que es justo y dicen lo que queremos escuchar, personas con quiénes compartimos valores, ideales, creencias… ¡Es un gustazo! Pero para crecer hay que aprender a convivir con lo que es distinto. Por esto la tolerancia es una forma de caridad que nos educa para el amor. Hay que aprender a tener tolerancia, que pasa por convivir de forma pacífica y serena con quién no piensa igual que nosotros, no habla como nosotros, no hace las cosas cómo, cuándo y dónde creemos que se tienen que hacer. No es fácil, desde luego, pero Jesús no dijo que nos salvaría, dijo que debíamos aprender de Él, dijo que Él era el camino. El caminar corre por nuestra cuenta.
  • Indulgencia 
La indulgencia nos invita a comprender que todos los comportamientos de las personas con quienes convivimos tienen explicaciones mucho más profundas que lo que un juicio sesgado, rápido y superficial pueda aquilatar. Solemos ver la puntita del iceberg y creer que tenemos todos los datos para juzgar y condenar a las personas. Luego viene alguien y nos explica, “Fulano está así tan borde porque está pasando por una situación muy dura en su hogar…”, y decimos de nosotros para nosotros mismos… “Ay, pobre… No lo sabía….”. ¿Por qué no actuar con indulgencia antes? ¿Por qué no presuponer que todos tienen sus motivos para actuar cómo actúan y que, aunque yo no sepa qué motivos son estos, seguramente no soy quién para decir si son válidos o no. Así le doy el crédito de mi mansedumbre. Los que sólo tienen en cuenta la realidad material pueden perfectamente utilizar de indulgencia para comprender que una palabra fuera de lugar, un gesto de agresividad o una actitud de arrogancia pueden tener razones desconocidas para manifestarse en un dado momento. Pero los que sabemos que la realidad espiritual es mucho más compleja que lo que el materialismo puede llegar a soñar, conocemos los mecanismos de la sintonía espiritual, comprendemos que la reencarnación es una oportunidad de limar asperezas y rescatar faltas cometidas en el pasado… tenemos en nuestras manos todas las herramientas para realizar obras de indulgencia. Pero los que nos decimos espíritas, éstos tenemos el compromiso y la obligación de ejercitarnos en el taller de la caridad y aprender a ser indulgentes, porque el buen espírita se conoce por sus actitudes, no por sus palabras.

PACIENCIA, TOLERANCIA, INDULGENCIA

Por todo esto he llegado a la conclusión de que la verdadera caridad no está en dar lo que el otro necesita,
sino en ofrecer lo mejor de uno mismo. Y a veces no queremos entrar al taller de la caridad, nos resistimos, lo posponemos… Pero la vida lo exige, porque nos acerca a las personas a quienes nos es más urgente aprender a amar: muchas veces el que dice las cosas que yo no quiero escuchar, piensa de una forma distinta a mi forma de pensar, hace las cosas que yo no quiero que haga está aquí muy cerquita, justo al lado… en mi familia, entre mis amigos, en mi centro espírita, en el trabajo, otras veces es el vecino. Cada una de las personas que ponen a prueba mi paciencia, que me convocan a la tolerancia, que exigen mi indulgencia, en realidad están educando mi alma. Estas personas me ofrecen una bella e irrepetible oportunidad de crecimiento; una bella oportunidad de superación de la ignorancia. Y ahí es cuando más nos vale aprovechar la oportunidad de aprendizaje, siguiendo el ejemplo del Maestro que es humilde y manso de corazón… porque es responsabilidad de cada uno despojarse de todo lo que nos sobra (orgullo, vanidad, egoísmo) e iluminar nuestros corazones con la terapia del amor.

viernes, 28 de junio de 2013

Visión Espírita - año 4 - nº 17

En veranito también seguimos aprendiendo y disfrutando... nueva edición VE!!


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INFLUENCIA DEL ESPIRITISMO EN EL PROGRESO



Hola familia,

Mañana, en la clase del ESDE, seguimos con el tema del progreso. Os dejo preguntas y respuestas de El Librode los Espíritus para empezar la reflexión.

Cariños de la hermana menor

INFLUENCIA DEL ESPIRITISMO EN EL PROGRESO

798 – ¿Llegará a ser el Espiritismo una creencia popular o quedará circunscripto a algunas personas?

– Ciertamente llegará a ser una creencia popular, y marcará una nueva era en la historia de la Humanidad; porque está en la Naturaleza y porque ha llegado el tiempo en que debe ocupar su lugar entre los conocimientos humanos. Sin embargo, habrán de sostenerse grandes luchas, más contra los intereses que contra la convicción, porque no es necesario disimular que hay gente interesada en combatirlo, unos por amor propio, otros por causas enteramente materiales. Pero hallándose cada día más aislados los contradictores, serán forzados a pensar como todo el mundo, so pena de ponerse en ridículo. Las ideas no se transforman sino con el tiempo, jamás súbitamente. Se debilitan de generación en generación y acaban por desaparecer, poco a poco, con los que las profesaron y que son reemplazados por otros individuos imbuidos de nuevos principios, como ocurre con las ideas políticas. Recordad el paganismo, ciertamente no existen hoy personas que profesen las ideas religiosas de aquellos tiempos, y no obstante, muchos siglos después del advenimiento del Cristianismo se encontraban aún vestigios de ellas que sólo la completa renovación de las razas puede borrar. Lo mismo ocurrirá con el Espiritismo. Ha progresado mucho, pero aún habrá por espacio de dos o tres generaciones un resto de incredulidad, que sólo disipará el tiempo. Como quiera que sea, su marcha será más rápida que la del Cristianismo; pues, es el Cristianismo el que le abre los caminos y sobre el que se apoya. El Cristianismo tenía que destruir; el Espiritismo sólo tiene que edificar.

799 – ¿De qué manera puede contribuir el Espiritismo al progreso?
 
– Destruyendo el materialismo, que es una de las plagas de la sociedad y haciendo comprender a los hombres donde está su hombre comprenderá mejor que puede asegurar su futuro por medio del presente. Destruyendo los prejuicios de secta, de castas y de colores, enseñará a los hombres la gran solidaridad que ha de unirlos como hermanos.

800 – ¿No es de temer que el Espiritismo no pueda triunfar de la negligencia de los hombres y de su apego a las cosas materiales?

– Sería conocer muy poco a los hombres si se pensase que una causa cualquiera puede transformarlos como por encanto. Las ideas se modifican poco a poco según los individuos y se necesitan generaciones para borrar completamente los vestigios de los hábitos antiguos. La transformación sólo puede operarse con el tiempo, gradualmente y poco a poco. A cada generación se disipa una parte del velo; el Espiritismo viene a rasgarlo completamente. Pero, mientras llega este caso, aunque no produjese otro efecto respecto de un hombre que el de corregirle uno solo de sus defectos, sería un paso que le habría hecho dar y por lo mismo un gran bien; porque este primer paso le hará más fáciles los restantes.

801 – ¿Por qué los Espíritus no enseñaron en todos los tiempos lo que enseñan hoy?

– Vosotros no enseñáis a los niños lo que a los adultos, ni dais al recién nacido un alimento que no podría digerir; cada cosa a su tiempo. Han enseñado muchas cosas que los hombres no comprendieron o desnaturalizaron, pero que pueden comprender actualmente. Por medio de su enseñanza, incompleta aún, preparan el terreno para recibir la simiente que va a fructificar hoy.

802 – Puesto que el Espiritismo ha de señalar un progreso en la humanidad, ¿por qué los Espíritus no apresuran ese progreso por medio de manifestaciones tan generales y tan patentes, que produjesen pleno convencimiento en los más incrédulos?

– Quisierais milagros; pero Dios los esparce a manos llenas ante vosotros y aún tenéis hombres que reniegan de él. ¿El mismo Cristo convenció a sus contemporáneos con los prodigios que hizo? ¿No veis hombres que niegan los hechos más patentes que ocurren en su presencia? ¿No los tenéis que dicen que no creerían, aunque viesen? No, no es por medio de prodigios que Dios quiere conducir a los hombres; en su bondad, quiere dejarles el mérito de que se convenzan por la razón.

domingo, 23 de junio de 2013

De amor, educación y progreso



Hola familia,

En la reunión de ayer en nuestro centro una vez más estudiamos la Ley del Progreso. Haciendo memoria, recordamos aspectos discutidos en sesiones anteriores:

  • El progreso intelectual es anterior al moral, ya que por una cuestión de sobrevivencia, el hombre inicialmente aprende a preservar su propia vida, para más adelante elaborar nociones éticas y reglas de convivencia más elevadas.

  • Da Vinci, Mozart, Teresa de Caucuta, Einstein, Newton, Luther King, Gandhi, Maria Curi y Kardec son seres que encarnan después de recibir esclarecimiento en diferentes campos del conocimiento y la moral, para impulsar el progreso de la humanidad.

Muchas veces vemos como el éxito de sus ideas, ya sean de orden moral o intelectual, no es inmediato. Desencarna el misionero, pero su misión le trasciende y así es como, con el trascurso de la historia, a medida que más hombres empiezan a aceptar estos principios elevados o más cercanos a la verdad, progresivamente la humanidad se renueva y progresa.


Sin quitarle el valor a las encarnaciones de seres como los mencionados anteriormente, hay que matizar el rol del “misionero”, ya que nunca trabaja sólo. Muchas veces convertimos al científico o al líder espiritual de turno en verdaderos héroes por ignorancia de cómo funciona la ciencia, por una parte, o la espiritualidad, por la otra. En el campo científico, una nueva idea siempre enlaza con marcos teóricos anteriores. Incluso cuando hay cambios de paradigma, nunca existe un único investigador que lo tenga claro, simplemente por razones contextuales tiene el valor o la fortuna de organizar el conocimiento de modo a dar una contribución importante a la humanidad. En el campo espiritual ocurre de modo análogo: la espiritualidad superior jamás confía tareas elevadas a un único hombre. Ocurren encarnaciones de seres que se preparan en la espiritualidad para trabajar en una misma tarea y así es como se debe entender que la verdad no sea monopolio de un agrupamiento religioso, si no que aparezca, bien revestida de alegorías o de forma más explícita, en los libros de todos los agrupamientos que sinceramente se han dedicado al contacto con lo sagrado.

También hablamos sobre los métodos utilizados por la espiritualidad superior para impulsar el progreso de la humanidad. La espiritualidad que obra a favor del progreso en nuestro orbe procura educarnos a todos a través de amor, mostrando un profundo respeto al libre albedrío de cada ser y acogiendo de forma tolerante, paciente y misericordiosa a cada uno de nosotros en nuestro momento evolutivo. Los espíritus superiores jamás imponen una forma de proceder a sus tutelados, trabajando con esperanza y persistencia para disipar la ignorancia. Son ellos, cuando encarnados, el más vivo ejemplo de los principios elevados que profesan. Los espíritus ignorantes del bien, por otro lado, buscan imponer sus puntos de vista, recurren a la fuerza, utilizan el miedo y el chantaje como elementos de subyugación de las conciencias. La inferioridad moral e intelectual que todavía nos caracteriza muchas veces hace con que recurramos antes a las amenazas y la manipulación para provocar ciertos comportamientos en los demás, antes que instruirles a través del amor. Es digno de mención que la educación a través del amor exige una elevación de la que no podemos presumir, y de la que los que verdaderamente la ostentan no presumirían jamás. El compromiso intelectual con el bien no es suficiente, ya que el amor, legítima expresión de la ley cósmica, es lo que sostiene toda la creación.

A medida que los hombres vayan evolucionando moral e intelectualmente harán leyes cada vez más armonizadas con las leyes naturales o divinas. Como todos y cada uno de nosotros estamos destinados a la plena expresión del ser perfecto que existe en potencia dentro de cada uno de nosotros, no hay por qué dudar que un día ya no haga falta leyes. Llegados a este día, todos viviremos en armonía con la ley de amor. Hasta entonces, trabajemos por dominar los instintos, domesticar al ego, refinar los sentimientos y sintonizar gestos, palabras y emociones con los objetivos de la espiritualidad superior. Los guías de la humanidad, y nuestro amado Maestro en particular, cuentan con nosotros en el proceso de transición planetaria hacia un mundo de regeneración. Cada día es una bella oportunidad para abrir el corazón a niveles más elevados de conciencia, disipando la ignorancia que aún nos tiene entumecidos. 


Como esta noche es san Juan, le pediré al Bautista que mire por todos y cada unos de nosotros, fortaleciéndonos en nuestros propósitos de renovación. Que el Bautista, reencarnación del profeta Elías, que se arrodilló ante el Maestro cuando todavía estaba en el vientre de su madre, que le bautizó a Jesús en las aguas del Jordán, que fue decapitado por la crueldad humana, sea una antorcha viva y luminosa para la humanidad, guiándonos, juntamente con todos los trabajadores del bien, en la dirección de la Verdad.

Cariños de la hermana menor

jueves, 20 de junio de 2013

MARCHA DEL PROGRESO

Hola familia,

un poco de El Libro de los Espíritus para entrar en calor para la clase de sábado.

Cariños,

La hermana menor



MARCHA DEL PROGRESO

779 – ¿Posee el hombre en sí mismo la fuerza para progresar o el progreso es tan solo producto de una enseñanza?

– El hombre se desarrolla naturalmente a sí mismo. Pero no todos progresan al mismo tiempo y de la misma forma. Entonces es cuando los más adelantados ayudan al progreso de los otros por medio del contacto social.

780 – ¿El progreso moral sigue siempre al progreso intelectual?
– Es su consecuencia, pero no siempre le sigue inmediatamente.
– ¿Cómo puede conducir el progreso intelectual al progreso moral?
– Haciendo comprender el bien y el mal; el hombre puede entonces elegir. El desarrollo del libre albedrío sigue al de la inteligencia y aumenta la responsabilidad de los actos.
– ¿A qué se debe entonces que los pueblos más ilustrados sean con frecuencia los más pervertidos?
– El progreso completo es el objetivo, pero los pueblos, como los individuos no llegan a él más que paso a paso. Mientras no esté desarrollado en ellos el sentido moral, hasta pueden servirse de su inteligencia para hacer mal. La moral y la inteligencia son dos fuerzas
que sólo a la larga se equilibran. 

781 – ¿ Es dado al hombre poder detener la marcha del progreso?
– No; pero sí estorbarlo a veces.
– ¿Qué debe pensarse de los hombres que intentan detener la marcha del progreso y hacer retrogradar a la Humanidad?
– Pobres seres, a quienes Dios castigará. Serán arrastrados por la corriente que quieren detener.

Siendo el progreso una condición de la naturaleza humana, no está al alcance de nadie oponerse a él. Es una fuerza viva que las malas leyes pueden retardar pero no ahogar. Cuando estas leyes son incompatibles con él, las arrastra con todos aquéllos que intentan mantenerlas, y así será hasta que el hombre haya puesto sus leyes en relación con la justicia divina, que quiere el bien para todos, y no leyes hechas por el fuerte en perjuicio del débil.

782 – ¿No hay hombres que entraban el progreso de buena fe, creyendo favorecerlo, porque lo consideran desde su punto de vista y con frecuencia donde no está?
– Piedrecita colocada bajo la rueda de un gran coche, que no le impide avanzar.

783 – ¿El perfeccionamiento de la Humanidad sigue siempre una marcha progresiva y lenta?
– Existe el progreso regular y lento que resulta de la fuerza de las cosas; pero cuando un pueblo no avanza bastante aprisa, Dios le suscita de vez en cuando una sacudida física o moral que lo transforma.

El hombre no puede permanecer perpetuamente en la ignorancia, porque debe llegar al fin marcado por la Providencia. Se ilustra por la fuerza de las cosas. Las revoluciones morales, como las sociales, se infiltran poco a poco en las ideas y germinan durante siglos enteros y luego estallan de repente y hacen que se hunda el carcomido edificio del pasado, que no está ya en armonía con las nuevas necesidades y las aspiraciones nuevas. Con frecuencia el hombre no percibe en esas conmociones más que la confusión y el desorden momentáneos que perjudican sus intereses materiales. Pero el que eleva su pensamiento por encima de la personalidad, admira los designios de la Providencia que del mal hace salir el bien. Es la tempestad y el huracán que sanean la atmósfera, después de haberla perturbado.


784 – La perversidad del hombre es muy grande, ¿y no parece que retrocede en vez de adelantar, por lo menos desde el punto de vista moral?
– Te engañas. Observa bien el conjunto y verás como avanza, pues comprende mejor lo que es malo y cada día corrige los abusos. El exceso del mal es necesario para hacer comprender la necesidad del bien y de las reformas.

785 – ¿Cuál es el mayor obstáculo al progreso?
– El orgullo y el egoísmo. Quiero hablar del progreso moral, porque el progreso intelectual avanza siempre y a primera vista, parece dar a esos vicios una actividad redoblada, desarrollando la ambición y el amor a las riquezas que, a su vez excitan al hombre a las investigaciones que ilustran su Espíritu. 

Así es como todo se eslabona en el mundo moral y en el físico, y como del mismo mal puede surgir el bien. Pero ese estado de cosas es breve y cambiará a medida que el hombre comprenda mejor que, fuera del goce de los bienes, hay una dicha infinitamente más grande y duradera. Hay dos especies de progresos que se prestan mutuo apoyo y que, sin embargo, no caminan paralelos, tales son el progreso intelectual y el moral. El primero cuenta en los pueblos civilizados y en el siglo actual con todos los incentivos que pueden desearse y de aquí que haya logrado un desarrollo desconocido hasta nuestros días. Mucho falta para que el segundo esté a un mismo nivel, y si se comparan, no obstante, las costumbres sociales con las de algunos siglos atrás, sería preciso ser ciego para negar el progreso. ¿Por qué, pues, la marcha ascendente ha de detenerse antes respecto de la moral que de la inteligencia? ¿Por qué no ha de haber entre el siglo decimonoveno y el vigesimocuarto tanta diferencia, cómo entre el decimocuarto y el decimonoveno? Dudar de ello equivaldría a pretender que la Humanidad ha llegado al apogeo de la perfección, lo que sería absurdo, o que no es moralmente perfectible, lo que es desmentido por la experiencia.

domingo, 16 de junio de 2013

El Hombre Integral

Hola familia,

Ayer la hermana menor no ha estado en el centro, pero nuestro compañero Marcello promete que nos hará la crónica de la conferencia de Bossi. Durante la semana, los que no hemos tenido la oportunidad de escuchar a nuestro compañero presentar su charla ¿Tienen alma los animales?, podremos acercarnos al tema gracias a la colaboración de Marcello.

Lo que os puedo contar de mi fin de semana es que me he dedicado a pensar en la integralidad =) He leído recientemente el libro “El Hombre Integral”, de Divaldo Franco & Joanna de Ângelis y llevo los últimos tempos, pero de forma especialmente intensa este fin de semana, dándole vueltas al tema. Así que para no perder la costumbre de compartir una reflexión dominical, aquí os presento algunas líneas.

¿Qué es el Hombre Integral? Para empezar podríamos decir que es un hombre que tiene una nueva concepción de la vida. A veces decimos cosas como “La vida no va bien” o “Necesito hacer un cambio de vida”. Hay gente que piensa que sólo se vive una vez… E incluso hay gente que cree que se vive muchas vidas… Pero nada de esto es cierto. Diréis, “A la hermana menor se le va la olla… ¿No es espírita? ¿No sabe que la reencarnación es una ley de vida? Precisamente después de reflexionar sobre la reencarnación es que estoy haciendo todo lo posible por reajustar mi manera de entender y hablar sobre la vida. No vivimos muchas vidas porque la vida no es el tiempo que separa la cuna del túmulo. Esto es una existencia física. He escuchado a un espírita decir este fin de semana, “Los que cometen el suicidio se quitan la vida.”, y no es cierto. No podemos quitarnos la vida. El que comete suicidio interrumpe su existencia física.


Experimentamos muchas existencias físicas, cada una de ellas irrepetible, preciosa, esencial oportunidad de aprendizaje y crecimiento intelectual y moral. Pero la vida es otra cosa: la vida del ser empieza cuando Dios lo crea y no termina nunca, porque somos inmortales. La vida, por tanto, es esta trayectoria evolutiva, en la que peregrinamos de la ignorancia hacia la angelitud. Cuando confundimos la vida con la existencia física las cosas salen de su eje: tenemos miedo a la muerte; sufrimos demasiado por la muerte de nuestros seres queridos; nos parecen injusticia las dificultades económicas, físicas y emocionales a las que nos enfrentamos; no comprendemos el sufrimiento ajeno… Todo esto nos pasa cuando pensamos que vida y existencia física son lo mismo. No lo son.

Sólo si separamos una cosa de la otra podremos comprender que la muerte es un fenómeno biológico. Como nos dice Joanna de Ângelis, en “El Hombre Integral”, “la muerte es un fenómeno biológico que transfiere al ser de una realidad a otra, sin extinción de la vida”. La vida, familia, no se extingue nunca. Es el don por excelencia, el primer regalo divino. Lo opuesto a la muerte no es la vida, es el renacimiento. Muerte y renacimiento se alternan, marcando el principio y el final de sucesivas existencias físicas. La vida no tiene un contrario, porque somos inmortales. El Hombre Integral comprende estos principios en toda su extensión y es capaz de vivir con la serenidad que aportan, pese a las dificultades físicas, económicas o emocionales a las que se enfrente.

Cuando salimos de nuestro eje, tomando la existencia física por la vida, vivimos en estado de ansiedad y miedo. Vamos con el piloto automático puesto, reaccionando ante las situaciones, antes que buscando en estado de consciencia presente nuestra propia integralidad. Si tomamos conciencia de que el mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interior, es ahí, en lo íntimo de la conciencia, donde hay que indagar por causas y soluciones a nuestros problemas y sufrimientos. Por esto nos dice Joanna, que “combatir el mal exterior sin buscar la paz interior es seguir en la fantasía”.

Si miramos hacia nosotros mismos y encontramos aspectos de nuestra existencia física que “van mal”, o sea, que son dolorosos, aún y así podemos considerar que la vida va estupendamente. Pero es necesario aceptar el dolor sin caer en sufrimiento, porque este movimiento no es necesario. Como nos dice Joanna, “El hombre simplemente debe renovarse para mejor, actuando con corrección, sin conciencia de culpa, sin auto-compasión, sin ansiedad. Vivir el tiempo con dimensión atemporal, en entrega, confianza y paz.” La noble amiga nos dice que “la felicidad relativa existe y está al alcance de todos desde que haya la aceptación de los acontecimientos tal como se presentan. La resolución para ser feliz rompe las amarras de un carma negativo frente a la oportunidad de conquistar méritos a través de las actitudes de amor, entrega y servicio altruista”.



Joanna describe al amor de forma bellísima, haciéndome recordar la carta de Pablo a los Corintios:

El amor es una conquista del espíritu maduro, psicológicamente equilibrado, usina de fuerzas para mantener los mecanismos emocionales en funcionamiento armónico. Es una forma de negación de sí mismo en auto-entrega que trae plenitud. No se fundamenta en sospechas, ni exigencias infantiles; elimina los celos y la ambición de poseer al otro, proporcionando un inefable bienestar al ser amado que, no estando comprometido con el deber de la retribución, también ama. Cuando, por alguna razón, no es correspondido, no se amarga ni se irrita, comprendiendo que su objetivo es darse, y no exigir. Permite al otro la misma libertad que a sí mismo se proporciona sin cargas de ansiedad ni de compulsión. Joanna de Ângeleis, en El Hombre Integral

Amar de esta manera libera al ser, dando libre expresión al Hombre Integral. Soy perfectamente consciente de que estoy bastante lejos de conquistar mi integralidad. Pero me llena de esperanza saber, como me ha esclarecido la Doctrina Espírita, que el espíritu que Dios nos ha enviado como modelo de perfección para la humanidad, es un Hombre Integral en toda regla. Los estímulos llenos de afecto que el Maestro me envía a través de la Doctrina Espírita me llenan de ánimo para superar mis inclinaciones inferiores. Me enternece cómo es capaz de destacar aspectos luminosos de mi personalidad, cuando tanta sombra me enceguecía. Me asombro constantemente ante las obras que Él es capaz de hacer a través de instrumentos tan imperfectos como los que nos decimos cristianos…

Y deseando que todos podamos ser felices, rompiendo las amarras de nuestros carmas negativos y buscando la integralidad que existe en potencia dentro de cada uno de nosotros, me despido agradecida por la oportunidad de servir.



Cariños de la hermana menor