domingo, 29 de noviembre de 2015

La facultad mediúmnica y la elevación moral del medium

Hola familia,

después de dos semanas estudiando la influencia de los mediuns y de su ambiente en las comunicaciones que reciben, en la clase del ESDE de ayer legamos a algunas conclusiones:




  • El médium ejerce influencia sobre las comunicaciones que transmite provenientes de otros Espíritus.
  • Los Espíritus buscan el intérprete que más simpatice con ellos y que transmita con mayor exactitud sus pensamientos.
  • El desarrollo de la mediumnidad no girada relación con el desarrollo moral de los mediums. ¿Qué quiere decir esto? Que no debemos considerar a una persona que tiene la facultad de la mediumnidad un iluminado, un mensajero de Dios o un misionero. No es alguien mejor que los demás ni tampoco tiene un “don”, como se suele pensar.
  • La facultad mediúmnica, como nos enseñan los espíritus, radica en el organismo, es independiente de lo moral. Pero esto no sucede con su aplicación, que puede ser buena o mala según las cualidades del médium. Un médium moralmente elevado, que es humilde y tiene la intención de hacer la caridad, empleará su facultad en el bien del prójimo, sea encarnado o desencarnado. Un médium egoísta, vanidoso y orgulloso intentará sacar provecho de su condición o se considerára superior a los demás.
  • Si bien desde el punto de vista de la ejecución el médium no es más que un instrumento, ejerce sin embargo una influencia muy grande desde el aspecto moral. Puesto que para comunicarse el Espíritu desencarnado se identifica con el Espíritu del médium, esta identificación no se puede producir sino cuando hay simpatía entre uno y otro, y, si es lícito decirlo, afinidad.
  • Si el médium es vicioso, se agruparán en torno de él Espíritus inferiores.
  • Es importante resaltar el trabajo específico de socorro a los Espíritus sufridores en el ejercicio del cual solícitos mediums donan sus recursos mediúmnicos para ayudar a Espíritus que se encuentran en un nivel evolutivo inferior al suyo. Allí no se trata del intercambio con Espíritus simpáticos al médium sino de una tarea de sacrificio por amor, supervisada por los Orientadores Espirituales.
  • Las cualidades que preferentemente atraen a los buenos Espíritus son: la bondad, la benevolencia, la sencillez de corazón, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas materiales.
  • Los defectos que los apartan son: el orgullo, el egoísmo, la envidia, los celos, el odio, la codicia, la sensualidad y todas las bajas pasiones que esclavizan al hombre a la materia.
  • El médium que comprende su deber atribuye a Dios las buenas cosas que obtiene. Si sus comunicaciones recibieron elogios, no se envanecerá por eso porque sabe que son independientes de su mérito personal; agradece a Dios el haber consentido que por su intermedio se comunicaran buenos Espíritus. Si sus comunicaciones dan lugar a críticas, no se ofende, porque no son obras de su propio Espíritu. Por el contrario, reconoce en su íntimo que no fue un buen instrumento y que no dispone de todas las cualidades necesarias para evitar que Espíritus atrasados se hayan inmiscuido.
  • Sería un error creer que alguien necesita ser médium para atraer hacia sí a los seres del mundo invisible. Ellos pueblan el espacio; los tenemos incesantemente en torno de nosotros (a nuestro lado, nos ven, nos observan), intervienen en nuestras reuniones, nos siguen o nos evitan según los atraigamos o rechacemos. Estamos rodeados por aquellos que tienen afinidad con nuestro Espíritu según sea su elevación o degradación.
  • ¿Debemos pensar que en nuestros momentos más íntimos tenemos a espíritius que nos observan y se disfrutan de ellos con nosotros, como por ejemplo cuando hacemos el amor con nuestra pareja? Vamos a ver, sí y no, según la elevación de nuestros pensamientos, actitudes y lenguaje cotidianos. Si practicamos sexo con diferentes personas, buscando la satisfacción del deseo sexual en primer lugar, es muy probable que atraigamos espíritus que compartan con nosotros el impulso sexual. Lo mismo se puede decir del consumo de drogas, de alcohol, etc. Se suele recordar únicamente las adicciones materiales, pero también están las morales, tales como la crítica, la avaricia o la pereza, por ejemplo, que nos ponen en sintonía directa con espíritus aún muy materializados, moralmente inferiores. Por otra parte, si en lugar de practicar sexo, hacemos el amor con la persona a quién respetamos, no tendremos a nuestro alrededor esta calidad de espíritus, ya que los buenos y moralmente elevados no se interesan por nuestra vida intima. Es más, nos protegen y a nuestros hogares. Los pensamientos, actitudes y las palabras elevadas nos ponen en sintonía directa con la espiritualidad superior, a la vez que crea alrededor nuestro un campo magnético protector.

Como podéis comprobar, fueron dos semanas de intenso aprendizaje. ¡Que continuará!

El día 04/12 a las 19:30, en el Hotel Sylken, conferencia de Divaldo franco “Vida e inmortalidad”.

Recordad que el próximo sábado 05/12 el centro estará cerrado por motivo del XXII Congreso Espírita Nacional. ¡Estáis todos invitados!


Que podamos todos aprovechar las oportunidades de aprendizaje que la vida nos ofrece con el mejor provecho para nuestra trayectoria como espíritus inmortales.


Cariños de la hermana menor

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Seguimos con el estudio

Hola familia,

el próximo sábado en la clase del ESDE retomaremos el estudio de la influencia del medium y del medio ambiente en las comunicaciones mediúmnicas. El texto de referencia es el mismo de hace dos semanas, ya que no acabamos el tema.



!Nos vemosen CEADS!

Cariños de la hermana menor

domingo, 22 de noviembre de 2015

Con todo el amor que nuestros corazones son capaces de sentir

Hola familia,

ayer en CEADS celebramos nuestra jornada anual dedicada a los sobrevientes del suicidio. Los sobrevivientes, siempre vale la pena recordar, no son los que intentaron contra sus existencias físicas, si no aquellas personas que quedaron en este plano de la vida después de ver a un ser querido marchar por la trágica puerta del suicidio. Estas personas a menudo experimentan sentimientos de culpabilidad, añoranza, rabia, vergüenza e impotencia. Si todos los duelos son difíciles de sobrellevar, el duelo por el suicidio es todavía más duro. Desde el máximo respeto y solidaridad que nuestros corazones son capaces de sentir, cada año en CEADS dedicamos un día, siguiendo el calendario internacional, para solidarizarnos con los sobrevivientes, ofreciéndoles  lo que tenemos: un espacio fraterno donde pueden expresarse, si así lo desean; consuelo; esperanza basada en la doctrina espírita y vibraciones de amor.


En la reunión de ayer contamos con la presencia de Davidad Santamaría, presidente del Centre Barcelonès de Cultura Espírita y editor de la revista Flama Espírita. David nos presentó la conferencia “El objeto de la vida”, en la que nos explicó que todos tenemos la evolución moral e intelectual como un reto que se renueva a cada nueva encarnación. Las personas que marcharon por la puerta del suicidio no están fuera de esta lógica, no están condenadas ni tampoco abandonadas por Dios o la espiritualidad superior. También nuestros hermanos que se han suicidado reencarnarán, experimentarán nuevas situaciones que les conducirán a una comprensión más clara de la vida y desarrollarán las potencias de su espíritu. Por esto podemos estar muy seguros que nuestros seres queridos viven y volverán a reencarnar. ¿Cuándo y dónde será? Nadie lo puede decir. Es posible que reencarnen junto a nosotros en el futuro, como hijos o hermanos, maridos o amigos cercanos. Pero también puede ser que reencarnen en otros entornos. Ampliando la convivencia con otros seres, todos aprendemos a querer como hermanos a los demás, iluminando nuestros corazones con la luz del amor fraternal que debe existir en las familias. Así es como ensayamos, en cada nuevo núcleo familiar en el que renacemos, para llegar algún día a considerar todos los seres de la creación como nuestros hermanos y hermanas de humanidad, nuestra gran familia cósmica.

Janaina de Oliveira también nos presentó una pequeña charla titulada “Fe razonada”. En el contexto del evento que celebrábamos ayer, “Fe en el porvenir”, Janaina quería explicarnos el sentido de que en la Doctrina Espírita damos a la “Fe”. Hay palabras que acaban desgastándose por el uso muy frecuente que se les da, como AMOR Y CARIDAD. La FE tal vez sea una de ellas, una de estas palabras que uno se hecha atrás cuando escucha porque piensa que ya vendrán con dogmas que se deben aceptar aun que la razón le diga lo contrario. No sucede así en el espiritismo. El espiritismo no es una religión, sino una doctrina filosófica con desdoblamientos morales y éticos. Además en todo momento los espíritus de la codificación nos convocan a pasar por el cribo de la razón todo cuanto nos enseñan y, si vemos lógica en dichas enseñanzas, que conduzcamos nuestras existencias según dichos principios para alcanzar niveles más elevados de armonía. ¿Qué principios son estos? El primero de todos es la existencia de Dios, definido como la inteligencia cómica universal en el Libro de los Espíritus. No tenemos en el nivel evolutivo en el que nos encontramos la capacidad de comprender qué es Dios, pero sabemos que existe y no es un hombre mayor con barba blanca que caprichosamente decide que unos nacerán para ser felices, mientras otros se enfrentarán a dificultades económicas, emocionales o en su salud. No, la inteligencia repugna esta visión de Dios, así como la teoría de la existencia única. Así es como la reencarnación es también un principio de nuestra doctrina. El conocimiento de esta bella filosofía no elimina el dolor ante las situaciones difíciles de la vida, pero nos aporta mucha fuerza para, a partir del conocimiento de la ley natural y del razonamiento, tengamos fe en el porvenir. Esta es la clase de fe a la que nos convoca el espiritismo. Implica un verdadero cambio de punto de vista. En lugar de ver las situaciones dolorosas como injusticias de un orden exterior caprichoso, asumimos la responsabilidad por todo cuanto le sucede como resultado de la ley de causa y efecto, viendo en estas mismas situaciones oportunidades de crecimiento moral e intelectual. Las situaciones más duras son desafíos existenciales que hacen parte de la pedagogía cósmica. No perder jamás de vista que somos espíritus inmortales en pleno desarrollo de nuestras potencialidades es imprescindible para sobrellevarlas con fe en uno mismo, en Dios y en el futuro.

No se quedó ahí la reunión. Teníamos nombres de 42 personas que habían marchado por el suicidio. Se le entregó a cada persona que asistió a CEADS ayer una hoja con un nombre para que plasmaran en esta hoja, sus deseos para una futura encarnación, en la que se superarían a sí mismos, venciendo las pruebas que se les presentaran con mucha fe en el porvenir. Vi que un compañero del centro había puesto la imagen de un pintor en la “planificación reencarnatoria” de la persona cuyo nombre había recibido y le pregunté, “¿Será pintor?”. Me contestó: “He imaginado que sería artista para que pudiera expresar su dolor a través del arte”. Se me llenaron los ojos de lágrimas, porque precisamente de este ejercicio se trataba. Nadie allí estaba en condiciones de planificar la existencia futura de nadie, pero sí de expresar deseos de amor fraternales por estas 42 personas que renacerán en alguna parte. Antes de acabar, montamos un bello mural con todos nuestros deseos de fe, esperanza y amor. Realizamos juntos una visualización guiada en la que cada uno de estos espíritus recibía las vibraciones que les empanábamos en aquel momento, pedían y recibían ayuda del plano espiritual superior y eran conducidos a nuevas existencias físicas, renovados por la fe en el porvenir y el conocimiento de su inmortalidad. También visualizamos a sus seres queridos, los sobrevivientes, llenos de paz, consolados y decididos a ser todo lo felices que puedan ser, pese a haberles visto marchar por la puerta falsa del suicidio.





Acabamos, ¿cómo no?, con una oración final. Llenos de gratitud y un sentimiento muy suave, finalizamos el humilde acto que celebramos en solidaridad a los sobredientes del suicidio. ¡Que haya paz en todos los corazones, en los dos planos de la vida!


Cariños de la hermana menor

martes, 17 de noviembre de 2015

Día internacional de los sobrevivientes del suicidio

Sábado en CEADS celebraremos nuestra jornada anual dedicada a los sobrevivientes del suicidio. Los sobrevivientes no son los que intentaron el suicidio, sino las personas que vieron sus seres queridos partir de esta manera tan trágica. Les entregaremos todo nuestro amor y solidaridad con el máximo respeto.

¡Estáis todos invitados a participar en este evento con nosotros!


domingo, 15 de noviembre de 2015

El médium y el ambiente de las comunicaciones mediúmnicas

Hola familia,

ayer en CEADS empezamos el estudio de la influencia moral del médium y del medio ambiente en las comunicaciones mediúmnicas. No nos dió tiempo de acabar el tema porque fuimos paso a paso, sacando dudas y comentando aspectos relacionados a medida que leíamos el texto. Continuaremos en la próxima clase del ESDE, pero aún y así os dejo el texto completo, para que podáis estudiarlo, revisar lo que hemos estudiado y preparar la próxima sesión que será en dos semanas.

Cariños de la hermana menor

1. Influencia moral del médium en las comunicaciones mediúmnicas

La influencia moral del médium en las comunicaciones mediúmnicas se basa, en general, en la simpatía que éste sienta por los Espíritus que se comunican (...) ya que si éstos no le son simpáticos, el médium puede alterar sus respuestas y asimilarlas a sus propias ideas y a sus tendencias, pero no influencia a los Espíritus autores de las respuestas. Se trata solamente de un mal intérprete. De esa manera, los Espíritus, naturalmente (…) buscan el intérprete que más simpatice con ellos y que transmita con mayor exactitud sus pensamientos. Cuando no hay simpatía entre ellos, el Espíritu del médium es un antagonista que ofrece resistencia y que se torna en un intérprete de mala calidad, muchas veces, infiel.

Por lo tanto, aunque la facultad mediúmnica radique en el organismo y no dependa de lo moral, (...) no sucede lo mismo con su aplicación, que puede ser buena o mala, según las cualidades del médium. De hecho, (...) si bien desde el punto de vista de la ejecución, el médium no es más que un instrumento, ejerce sin embargo una influencia muy grande desde el aspecto moral. Puesto que para comunicarse el Espíritu desencarnado se identifica con el Espíritu del médium, esta identificación no se puede producir sino cuando hay simpatía entre uno y otro, y, si es lícito decirlo, afinidad. El alma ejerce sobre el Espíritu libre una especie de atracción o de repulsión, según el grado de semejanza que exista entre ellos. Por lo tanto, los buenos tienen afinidad con los buenos y los malos con los malos, de donde se desprende que las cualidades morales del médium tienen una influencia fundamental sobre la naturaleza de los Espíritus que se comunican por su intermedio. Si el médium es vicioso, se agruparán en entorno de él Espíritus inferiores, siempre dispuestos a ocupar el lugar de los buenos Espíritus evocados.

Las cualidades que preferentemente atraen a los buenos Espíritus son: la bondad, la benevolencia, la sencillez de corazón, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas
materiales. Los defectos que los apartan son: el orgullo, el egoísmo, la envidia, los celos, el odio, la codicia, la sensualidad y todas las bajas pasiones que esclavizan al hombre a la materia.5 De todos esos defectos, el que los Espíritus inferiores (...) explotan con más habilidad, es el orgullo, porque es el que la criatura menos reconoce poseer en sí misma. El orgullo ha perdido a muchos mediums dotados de las más bellas facultades; si no hubiera sido por esa imperfección, hubieran podido transformarse en notables instrumentos muy útiles, mientras que, prisioneros de Espíritus mentirosos, sus facultades se aniquilaron después de haberse pervertido, y más de uno se vio humillado por amarguísimas decepciones.6 Entre tanto, el (...) médium que comprende su deber, en vez de enorgullecerse de poseer una facultad que no le pertenece, ya que se le puede retirar, atribuye a Dios las buenas cosas que obtiene. Si sus comunicaciones recibieron elogios, no se envanecerá por eso porque sabe que son independientes de su mérito personal; agradece a Dios el haber consentido que por su intermedio se comunicaran buenos Espíritus. Si sus comunicaciones dan lugar a críticas, no se ofende, porque no son obras de su propio Espíritu. Por el contrario, reconoce en su íntimo que no fue un buen instrumento y que no dispone de todas las cualidades necesarias para evitar que Espíritus atrasados se hayan inmiscuido.


Entonces, se preocupa por adquirir esas cualidades y suplica, mediante la oración, las fuerzas que le faltan.1 Sobre este tema, el Espíritu Erasto nos brinda la siguiente instrucción: en principio se puede afirmar que los Espíritus atraen a los Espíritus que son similares, y que raramente los Espíritus de las pléyades elevadas se comunican por intermedio de equipos que son malos conductores cuando tienen a su disposición buenos equipos mediúmnicos, en una palabra, buenos mediums. Los mediums frívolos o poco serios, atraen a Espíritus de la misma naturaleza; por eso es que en sus comunicaciones abundan las banalidades, las frivolidades, las ideas truncadas y, por lo general, muy heterodoxas espiritualmente hablando. Por cierto que ellos a veces pueden decir, y dicen, cosas provechosas, pero es en ese caso que se necesita realizar principalmente, un severo y escrupuloso examen, porque en medio de esas cosas provechosas, los Espíritus hipócritas insinúan con habilidad y preconcebida perfidia, hechos de su propia invención, argumentos falaces, con el fin de burlar la buena fe de los que les prestan atención. (...) Pero, donde se hace sentir realmente la influencia moral del médium, es cuando éste sustituye las ideas que los Espíritus se esfuerzan en sugerirle por sus ideas personales, y también, cuando extrae de su imaginación teorías fantásticas que de buena fe considera que provienen de una comunicación intuitiva. Cabe entonces apostar mil contra uno, que eso no es más que un reflejo del mismo médium.

También se produce el curioso hecho de que la mano del médium se mueve muchas veces casi mecánicamente, impulsada por un Espíritu secundario y burlón. Ésta es la piedra de toque contra la cual se quiebran las imaginaciones ardientes, por eso es que, arrebatados por el ímpetu de sus propias ideas, por los oropeles de sus conocimientos literarios, los mediums desconocen el dictado modesto de un Espíritu criterioso, y, dejando de lado la presa por su sombra, lo sustituyen con una paráfrasis pomposa. Contra este terrible escollo chocan también las personalidades ambiciosas, que a falta de las comunicaciones que los buenos Espíritus no les brindan, presentan sus propias obras como si fueran de esos Espíritus.7 “Ante la duda, abstente”, dice uno de vuestros proverbios más antiguos. Por lo tanto, no admitáis sino aquello que a vuestros ojos sea de manifiesta evidencia. Cuando se presente una nueva opinión, aunque os parezca poco dudosa, pasadla por el crisol de la razón y de la lógica, y rechazad sin ningún temor lo que la razón y el buen sentido desaprueben.


Es mejor rechazar diez verdades que admitir una sola falsedad, una sola teoría errónea. Efectivamente, sobre esta teoría podríais construir un sistema completo que se desmoronaría con el primer soplo de la verdad como un monumento edificado sobre arena movediza, mientras que si hoy rechazáis algunas verdades porque no se os han presentado en forma clara y lógica, más tarde, un hecho irrefrenable o una demostración irrefutable aparecerá para afirmaros su autenticidad.7 Junto con la enseñanza general sobre este tema, es importante resaltar el trabajo específico de socorro a los Espíritus sufridores en el ejercicio del cual solícitos mediums donan sus recursos mediúmnicos para ayudar a Espíritus que se encuentran en un nivel evolutivo inferior al suyo. Allí no se trata del intercambio con Espíritus simpáticos al médium sino de una tarea de sacrificio por amor, supervisada por los Orientadores Espirituales.

El Espíritu André Luiz presenta muchos de esos ejemplos en los que se comprueba la influencia moral de los mediums en el ejercicio de su mediumnidad. Se pueden destacar los casos de las mediums Eugenia y Celina narrados en el libro: En los Dominios de la Mediumnidad. Nos dice el mencionado autor espiritual cuando reproduce palabras del mentor Aulus acerca de determinada tarea de Eugenia: Es el fenómeno de la psicología consciente o trabajo de los mediums parlantes. Aunque domine las energías de Eugenia, el huésped enfermo de nuestro plano permanece controlado por ella, a quien se imanta a través de la corriente nerviosa mediante la cual nuestra hermana recibirá información sobre todas las palabras que él mentalice y que pretenda decir. En forma efectiva el Espíritu se posesiona temporariamente del órgano vocal de nuestra amiga, y se apropia de su mundo sensorial logrando así ver, oír y razonar con algún equilibrio por intermedio de la energía Eugenia, pero ésta domina con firmeza las riendas de su propia voluntad y actúa como si fuera una enfermera que concuerda con los caprichos de un enfermo con el objeto de auxiliarlo. Pero ese capricho debe ser limitado, porque, consciente de las intenciones del infortunado compañero a quien le presta su cuerpo físico, nuestra amiga se reserva el derecho de corregirlo ante cualquier inconveniencia.

A través de la corriente nerviosa conoce sus palabras cuando se forman y las evalúa previamente, puesto que los impulsos mentales del Espíritu repercuten sobre su pensamiento como verdaderos martillazos. De esa manera, al fiscalizar sus propósitos y expresiones, puede frustrarle cualquier intento de abuso, porque se trata de una entidad inferior a ella por causa de la perturbación y del sufrimiento en que se encuentra y a cuyo nivel no debe arrojarse si quiere ser útil. El Espíritu en turbación es un alienado mental que requiere ayuda. En las sesiones de caridad como la que estamos presenciando, el primer socorrista es el médium que lo recibe, pero, si el socorrista cae en la patrón vibratorio del necesitado que ruega su ayuda, hay poca esperanza de que le brinde un amparo eficiente. Así pues, cuando el médium está integrado en las responsabilidades que abraza, tiene el deber de colaborar en la preservación del orden y de la respetabilidad de la obra de asistencia a los desencarnados, por eso, les permitirá su libre manifestación sólo hasta el punto en que esa manifestación no afecte la armonía que necesita el conjunto y la imprescindible dignidad del recinto.14

Respecto de la asistencia mediúmnica brindada por Celina a través del fenómeno de la psicofonía sonambúlica, André Luiz nos relata el siguiente ejemplo: La noble señora miró al desesperado visitante (Espíritu desencarnado) con evidente simpatía, abrió sus brazos y lo ayudó para que tome posesión del vehículo físico. (...) Como atraído por un poderoso imán, el sufridor se arrojó sobre la organización física de la médium y se pegó a ella instintivamente. Ayudado por el guardián que lo traía se sentó con dificultad, y me pareció que estaba intensamente ligado al cerebro mediúmnico. Si Eugenia se había mostrado como una benemérita enfermera, doña Celina surgía ante nosotros como una abnegada madrecita, tanta era su devoción afectiva hacia el infortunado huésped.

De ella partían hilos brillantes que lo envolvían totalmente, y, a raíz de eso, el recién llegado, a pesar de ser dueño de sí mismo, se mostraba criteriosamente controlado. Se asemejaba a un pez en furiosa reacción entre los estrechos límites de un recipiente que en vano trataba de destrozar. Emitía de sí estiletes de tinieblas que se disipaban en la luz con que Celina-alma lo rodeaba, abnegada. Infructuosamente intentaba gritar improperios. La médium era un instrumento pasivo en lo exterior, pero, en las profundidades de su ser mostraba cualidades morales positivas, su conquista inalienable, que impedía a aquel hermano realizar alguna manifestación indigna.15

2. Influencia moral del ambiente en las comunicaciones mediúmnicas

El medio ambiente en el que se encuentra el médium también ejerce influencia en las manifestaciones mediúmnicas ya que todos (…) los Espíritus que rodean al médium lo ayudan para bien o para mal.8 Entre tanto, los Espíritus superiores pueden vencer la influencia negativa del medio cuando lo consideran necesario.9 Pero no asisten a las reuniones donde saben de antemano que su presencia será inútil. Ellos se presentan de buena voluntad ante personas poco instruidas pero sinceras, aunque allí no encuentren buenos instrumentos mediúmnicos. Por el contrario, no van a los ambientes instruidos donde predomina la ironía.10 En esos ambientes es necesario que se hable a los oídos y a los ojos de los asistentes: ése es el rol de los Espíritus golpeadores y burlones. Es conveniente que aquellos que se enorgullecen de su ciencia sean humillados por Espíritus ignorantes y poco adelantados.10

Efectivamente, sería (...) un error creer que alguien necesita ser médium para atraer hacia sí a los seres del mundo invisible. Ellos pueblan el espacio; los tenemos incesantemente en torno de nosotros (a nuestro lado, nos ven, nos observan), intervienen en nuestras reuniones, nos siguen o nos evitan según los atraigamos o rechacemos. La facultad mediúmnica no influye para nada en esto: ella no es más que un medio de comunicación.11 Respecto de la simpatía o antipatía entre los Espíritus, fácilmente se comprenderá que debemos estar rodeados por aquellos que tienen afinidad con nuestro Espíritu según sea su elevación o degradación. (…) Partiendo de ese principio, supongamos una reunión de hombres frívolos, inconsecuentes, preocupados por sus placeres; ¿cuáles serán los Espíritus que los rodearán de preferencia? Por cierto que no serán Espíritus superiores, del mismo modo que nuestros sabios y filósofos no pasarían su tiempo en semejante sitio. Donde quiera que haya una reunión de hombres, hay igualmente en torno de ellos una asamblea oculta que simpatiza con sus cualidades o con sus defectos, independientemente de que se realice alguna evocación.


Admitamos ahora que esos hombres tengan la posibilidad de comunicarse con los seres del mundo invisible por intermedio de un intérprete, es decir, de un médium, ¿cuáles serán los que respondan a su llamado? Evidentemente, los que estén más próximos, rodeándolos a la espera de una ocasión para comunicarse. Si en una reunión fútil se llamara a un Espíritu superior, éste podrá venir y hasta pronunciar algunas palabras de importancia como lo haría un buen pastor en respuesta al llamado de sus ovejas descarriadas. Pero, si no es comprendido ni escuchado, se retira, como lo haría cualquiera de nosotros en su lugar, y los otros quedarían en completa libertad.11 Entre tanto, no (...) siempre basta que una reunión sea seria para recibir comunicaciones trascendentes.

Hay personas que nunca se ríen, pero no por eso su corazón es más puro. Ahora bien, el corazón sobre todo, es lo que atrae a los buenos Espíritus. Ninguna condición moral impide las comunicaciones espíritas, pero, aquellos que están en malas condiciones se comunican con los que son semejantes, quienes no dejan de engañar y de lisonjear sus prejuicios. Allí se ve la enorme influencia que el ambiente ejerce sobre la naturaleza de las manifestaciones inteligentes.12 El Espíritu André Luiz, en su obra: En los Dominios de la Mediumnidad, al tratar de una reunión de efectos físicos para socorrer a enfermos del plano físico, se refiere al comportamiento perjudicial de algunos hermanos encarnados que no tenían en cuenta los altos objetivos de esa sesión: Como sucede habitualmente, algunos encarnados no tomaban con seriedad las responsabilidades de este tema y llevaban consigo emanaciones tóxicas provenientes del abuso de la nicotina, de la carne y de bebidas alcohólicas fuertes, además de formas-pensamiento inadecuadas para la tarea que el grupo debía realizar.16 Al proseguir con su relato, reproduce el comentario del Asistente Aulus: La posición neuropsiquiátrica de nuestros compañeros encarnados que comparten nuestra tarea en este momento, no colabora en nada. Absorben nuestros recursos sin una retribución que compense de alguna manera el abastecimiento de fluidos laboriosamente trabajados.16 En seguida, agregó el mencionado autor: En efecto, oscuras emanaciones mentales brotaban continuamente entrechocándose de manera lamentable.

Los hermanos que estaban en la carne se comportaban como criaturas inconscientes. Pensaban en términos indignos expresando peticiones absurdas en el aparente silencio en el que se sumían, inquietos. Exigían la presencia de afectos desencarnados sin tener en cuenta de la oportunidad ni el merecimiento imprescindibles, criticaban esta o aquella particularidad del fenómeno o enlazaban su imaginación a problemas envilecedores de la experiencia común.16 En el libro En el País de las Sombras, la famosa médium de materializaciones Elizabeth d’Espérance se refiere a un hecho que sucedió en una de sus sesiones mediúmnicas ocasionado por uno de los participantes de la reunión, que le produjo una seria enfermedad física. Son sus palabras: El triunfo que había coronado nuestras experiencias me habían cegado bastante en lo referente a las condiciones exigidas para la producción de las manifestaciones espíritas. Tal vez hubiera sucedido lo mismo con mis amigos. Inconscientemente o, tal vez, por intuición, habíamos adoptado muchos de los medios necesarios para tener éxito, y el resultado parecía justificar la idea de que bastaba con que reuniéramos la energía necesaria para obtener lo que deseábamos respecto de los fenómenos. No podíamos comprender cómo se producían. Sabíamos que la presencia de ciertas personas los favorecía, mientras que la de otras los dificultaban. (...) Nuestro éxito constante fue para nosotros una fuente de peligros.13 Más adelante, continúa: No sé cómo comenzó la sesión; había visto que Yolanda (Espíritu materializado) había colocado su jarrón sobre el hombro y que salía del gabinete. Pero más tarde supe lo que había pasado. Lo que sentí fue una angustiosa y horrible sensación, como si me hubieran querido sofocar o aniquilar, como si yo fuera una muñeca de goma violentamente apretada por los brazos de una persona. Después, me sentí invadida por el terror, oprimida por la agonía del dolor. Creí que iba a perder la razón y que me precipitaba en un pavoroso abismo donde no veía, no oía, no comprendía nada, salvo el eco de un penetrante grito que parecía venir de lejos. Sentía que caía, pero no sabía en qué lugar; intentaba asirme de algo, pero me faltaba el apoyo. Me desmayé, y sólo volví en mí para estremecerme de horror con la idea de haber recibido un golpe mortal. Mis sentidos estaban dispersos y sólo poco después pude concentrarme lo suficiente como para comprender lo que había sucedido. Yolanda había sido agarrada por alguien que la confundió conmigo. Fue lo que me contaron. Ese hecho fue tan extraordinario, que si no me hubiera encontrado en tan penoso estado de postración me hubiera reído, pero no pude pensar ni moverme. Sentía que me quedaba muy poca vida, y ese soplo de vida era un tormento para mí. La hemorragia pulmonar que durante mi estadía en el Sur había sido aparentemente curada, reapareció, y una bocanada de sangre casi me ahogó. Esa sesión me provocó una larga y grave enfermedad que hizo demorar durante muchas semanas nuestra partida de Inglaterra porque yo no estaba en condiciones de viajar.13

Por todo lo expuesto, se pone en evidencia para todos aquellos que se dedican a la tarea de la mediumnidad, la necesidad de emprender los mejores esfuerzos para lograr la propia renovación moral y procurar día a día la transformación de antiguas imperfecciones
en valores positivos del alma, ya que solamente de ese modo encontrarán la paz de conciencia mediante la seguridad del deber cumplido.

KARDEC, Allan. El evangelio según el espiritismo. Capítulo XXVIII. Ítem 9.
2 ______. El libro de los médiums. Segunda parte. Capítulo XIX. Ítem 223. 7ª
Pregunta 7.
3 ______. Ítem 223. 8ª. Pregunta.
4 ______. Capítulo XX. Ítem 226. 1ª. Pregunta.
5 ______. Ítem 227.
6 ______. Ítem 228.
7 ______. Ítem 230.
8 ______. Capítulo XXI. Ítem 231. 1ª Pregunta.
9 ______. Ítem 231. 2ª Pregunta.
10 ______. Ítem 231. 3ª Pregunta.
11 ______. Ítem 232.
12 ______. Ítem 233.
13 D’ESPÉRANCE, E. En el país de las sombras. Capítulo XXI: Una amarga experiencia.
14 XAVIER, Francisco Cândido. En los dominios de la mediumnidad. Por el Espíritu
André Luiz. Capítulo 6: Psicofonía consciente.
15 ______. Capítulo 8: Psicofonía sonambúlica.
16 ______. Capítulo 28: Efectos físicos.


jueves, 12 de noviembre de 2015

De los mediums

Hola familia,

os traigo el texto básico de estudio de la clase de sábado del ESDE. Nos dedicaremos a entender qué influencia tienen las características del médium sobre las comunicaciones mediúmnicas que recibe.


Cariños de la hermana menor

Influencia del médium sobre las comunicaciones mediúmnicas

¿El espíritu encarnado en el médium ejerce alguna influencia sobre las comunicaciones que deba transmitir provenientes de otros Espíritus? La ejerce, porque si éstos no le son simpáticos, el médium puede alterar sus respuestas y asimilarlas a sus propias ideas y tendencias; pero no influencia a los Espíritus autores de las respuestas. Se trata solamente de un mal intérprete. Allan Kardec. El Libro de los Mediums. Segunda parte. Capítulo XIX. Ítem 223. 8ª Preg.

¿Es esa la causa de la preferencia que tienen los Espíritus por algunos médiums? No hay otra. Los Espíritus buscan el intérprete que más simpatice con ellos y que transmita con mayor exactitud sus pensamientos. Allan Kardec. El Libro de los Mediums. Segunda parte. Capítulo XIX. Ítem 223. 8ª Preg.



¿El desarrollo de la mediumnidad tiene relación con el desarrollo moral de los mediums? No. La facultad propiamente dicha radica en el organismo, es independiente de lo moral. Pero esto no sucede con su aplicación, que puede ser buena o mala según las cualidades del médium. Allan Kardec. El Libro de los Mediums. Capítulo XX. Ítem 226. 1ª Pregunta.

Si bien desde el punto de vista de la ejecución el médium no es más que un instrumento, ejerce sin embargo una influencia muy grande desde el aspecto moral. Puesto que para comunicarse el Espíritu desencarnado se identifica con el Espíritu del médium, esta identificación no se puede producir sino cuando hay simpatía entre uno y otro, y, si es lícito decirlo, afinidad.El alma ejerce sobre el Espíritu libre una especie de atracción o de repulsión, según el grado de semejanza que exista entre ellos. Por lo tanto, los buenos tienen afinidad con los buenos y los malos con los malos, de donde se desprende que las cualidades morales del médium ejercen una influencia fundamental sobre la naturaleza de los Espíritus que se comunican por su intermedio. Si el médium es vicioso, se agruparán en torno de él Espíritus inferiores siempre dispuestos a ocupar el lugar de los buenos Espíritus evocados. Allan Kardec. El Libro de los Mediums. Segunda parte. Capítulo XX. Ítem 227.

¿Los Espíritus superiores procuran encaminar hacia una corriente de ideas más serias a las reuniones fútiles? Los Espíritus superiores no concurren a las reuniones donde saben que su presencia es inútil. Allan Kardec. El Libro de los Mediums. Capítulo XXI. Ítem 231. 3ª Pregunta.



Entre tanto, los Espíritus superiores van de buen grado a las reuniones poco instruidas pero donde hay sinceridad de propósitos, aunque los mediums no ofrezcan mayores recursos mediúmnicos. Pero se apartan de los grupos instruidos donde predomine la ironía, la vanidad y el orgullo. Allan Kardec. El Libro de los Mediums. Capítulo XXI. Ítem 231. 3ª Pregunta.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Ayudate y el Cielo te ayudará

Buenas noches.

Ayer, en CEADS, estudiamos los items de 1 al 5 - Ayudáte y el Cielo de ayudará del capítulo XX - Buscad y Hallaréis del Evangelio según el Espiritismo.

Cada asistente recibió un fragmente del texto, un item y una pregunta a ser contestada de manera silenciosa y después compartida y debatida por todo el grupo.

Os las preguntas planteadas y las respuestas de la clase para que más aplicados y a los que no han podido asistir la reunión.

Deseamos una semana lleva de paz

Equipo Divulgación




¿Cuál es el sentido de la expresión: “ayúdate a ti mismo”? 
Significa que el hombre debe poner todo su esfuerzo en el trabajo digno y edificante en pro de sí mismo y del semejante. Para eso, él debe utilizar todos los recursos orgánicos, materiales e intelectuales que posee.
La ley del trabajo es una ley natural que induce al hombre a no acomodarse. El progreso, otra ley natural, surge en el transcurrir del trabajo.


¿Cómo progresa la Humanidad?
El deseo incesante de lo mejor impele al hombre a aplicar su inteligencia en el descubrimiento de nuevos medios de mejorar su posición. Con eso, él va perfeccionando el medio en que vive, al mismo tiempo que progresa.
El hombre que “se ayuda a sí mismo” descubre más rápidamente la meta a alcanzar y, más fácilmente, el camino que a ella conduce. Esa es una forma de compensación de su esfuerzo.
Con la sobrevivencia del alma el espíritu conserva almacenados en sí los conocimientos ya adquiridos, que son perfeccionados a través de nuevas reencarnaciones.


¿Qué finalidad tiene el trabajo?
El trabajo tiene, también, el objetivo de permitir al hombre ejercitar su cuerpo y su inteligencia, para desarrollarlos. Las propias características del cuerpo humano y las tendencias del espíritu que lo anima, ya son una invitación al trabajo.
Si Dios hubiese dispensado del trabajo del cuerpo y de la inteligencia al hombre, sus miembros se hubieran atrofiado y su espíritu habría permanecido en la infancia.


¿Por qué los espíritus no ayudan al hombre en los descubrimientos e invenciones, y en la solución de problemas graves, como la guerra, las enfermedades incurables, el hambre, etc.?
Porque, así, estarían paralizando sus posibilidades de aprendizaje y trabajo, además de impedir al progreso de seguir su curso normal.
“No, los espíritus no vienen a dispensar al hombre de la ley del trabajo: vienen únicamente a mostrarle la meta que debe alcanzar y el camino que a ella conduce, diciéndole: Camina y llegarás”.

¡Buena semana a todos!

miércoles, 4 de noviembre de 2015

BUSCAD Y HALLARÉIS

Hola familia,

el próximo sábado en CEADS toca Estudio Sistematizado del Evangelio según el Espiritismo. Las monitores nos envían el texto de estudio.

Cariños de la hermana menor

Capítulo XXV

BUSCAD Y HALLARÉIS 
Ayúdate y el Cielo te ayudará

1. “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad a la puerta y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca halla; y al que llama a la puerta, se le abrirá. ”¿Quién de vosotros es el hombre que da una piedra a su hijo cuando este le pide pan? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿con cuánta mayor razón vuestro Padre que está en los Cielos dará los bienes verdaderos a quienes se los pidan?” (San Mateo, 7:7 a 11.)

2. Desde el punto de vista terrenal, la máxima Buscad y Hallaréis es semejante a esta otra: Ayúdate, y el Cielo te ayudará. Es el principio de la ley del trabajo y, por consiguiente, de la ley del progreso, porque el progreso es hijo del trabajo, y porque el trabajo pone en acción las fuerzas de la inteligencia.

En la infancia de la humanidad el hombre sólo aplica su inteligencia a la búsqueda de alimento, así como de los medios para preservarse de la intemperie y defenderse de sus enemigos. No obstante, Dios le ha concedido algo más que al animal: el deseo incesante de algo mejor, y ese deseo es el que lo impulsa a investigar las posibilidades para mejorar su posición, y lo conduce a los descubrimientos, a las invenciones y al progreso de la ciencia, porque la ciencia le proporciona aquello de lo que carece. Por medio de esas investigaciones la inteligencia del hombre crece, y su moral se purifica. A las necesidades del cuerpo suceden las necesidades del espíritu; después del alimento material hace falta el alimento espiritual. De ese modo, el hombre pasa del estado salvaje al de civilización. Pero el progreso que cada hombre realiza individualmente durante la vida es muy limitado, imperceptible incluso en muchos casos. ¿Cómo podría, entonces, progresar la humanidad, sin la preexistencia y la reexistencia del alma?

Si las almas se fuesen todos los días para no volver jamás, la humanidad se renovaría sin cesar con elementos primitivos, y tendría todo por hacer y todo por aprender. En consecuencia, no habría razón para que el hombre estuviera ahora más adelantado que en las primeras épocas del mundo, puesto que con cada nacimiento debería volver a comenzar el trabajo intelectual. Por el contrario, al volver con el progreso que ya ha realizado, y al lograr cada vez algo más, el alma pasa gradualmente de la barbarie a la civilización material, y de esta a la civilización moral. (Véase el Capítulo IV, § 17.)

3. Si Dios hubiese eximido al hombre del trabajo del cuerpo, sus miembros se habrían atrofiado. Si lo hubiese eximido del trabajo de la inteligencia, su espíritu habría permanecido en la infancia, en el estado de instinto animal. Por eso Él hizo que el trabajo fuera una necesidad; y le dijo: Busca y hallarás, trabaja y producirás. De esa manera serás hijo de tus obras, tendrás el mérito de ellas y serás recompensado de acuerdo con lo que hayas hecho.


4. En virtud de la aplicación de ese principio, los Espíritus no vienen para ahorrar al hombre el trabajo de las investigaciones, pues no le traen descubrimientos ni invenciones enteramente realizados o listos para producir, a fin de que no se limite a recibir lo que le pongan en las manos, sin siquiera tomarse el trabajo de agacharse para recogerlo, ni hacer el esfuerzo de pensar. Si así fuera, el más perezoso podría enriquecerse, y el más ignorante se convertiría en sabio sin el menor sacrificio, y ambos se atribuirían el mérito de lo que no han hecho. No, los Espíritus no vienen a librar al hombre de la ley del trabajo, sino a mostrarle la meta que debe alcanzar y el camino que a ella lo conduce, cuando le dicen: Avanza y llegarás. Encontrarás piedras a tu paso. Observa, y apártalas tú mismo. Nosotros te daremos la fuerza necesaria si quieres emplearla. (El Libro de los Médiums, Capítulo XXVI, § 291 y siguientes.)


5. Desde el punto de vista moral, esas palabras de Jesús significan: Pedid la luz que debe iluminar vuestro camino, y se os dará; pedid fuerzas para resistir al mal, y la tendréis; pedid la asistencia de los Espíritus buenos, y vendrán a acompañaros, y tal como el ángel de Tobías, os servirán de guía; pedid buenos consejos, y jamás se os negarán; llamad a nuestra puerta, y se abrirá para vosotros; pero pedid sinceramente, con fe, con fervor y confianza; presentaos con humildad y no con arrogancia, porque de lo contrario seréis abandonados a vuestras propias fuerzas, y vuestras caídas serán el castigo para vuestro orgullo. Tal es el sentido de estas palabras: “Buscad y hallaréis, llamad a la puerta y se os abrirá”. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Nuestros niños y su mediumnidad

Hola familia,

ayer en CEADS nos dedicamos al interesante estudio de la mediumnidad en la infancia. En resumen, llegamos a la conclusión de que la Doctrina Espírita nos recomienda los principios a continuación:
  1. Si no existe una facultad mediúmnica ostensible y evidente, no se debe estimular los niños al desarrollo de su mediumnidad. Es recomendable, siempre que su nivel cognitivo lo permita, orientarles respecto al peligro de "jugar" con el mundo espiritual en pasa tiempos como la wija, por ejemplo, que pueden representar puertas abiertas a la obsesión. Los llamados amigos imaginarios no siempre son fruto de una facultad mediúminca, pero pueden serlo.
  2. En el caso de que los niños vean a espíritus y esta facultad se manifieste de forma armónica, a través de amigos imaginarios o visiones de familiares o espíritus simpáticos, o incluso a través de la transmisión de mensajes del espíritu protector de la criatura, se debe tratar el tema de forma natural. Sin estar sobre-estimulando a los niños sobre sus visiones o lo que escucha, se reconoce que existen seres espirituales con naturalidad.
  3. En el caso de que la facultad mediúmnica se presente de forma que produzca desarmonía en la vida de la criatura, causando los terrores nocturnos, por ejemplo, o cuando escucha voces que le dicen cosas feas de forma poco amigable, se deben tomar medidas para que la criatura pueda vivir su mediumnidad de la forma más pacífica posible, según su programa encarnatorio se lo permita. Sin descartar la ayuda que la ayuda médica y psiquiátrica puede aportar a las familias, en el centro espírita se le recomendará a los padres: 
    • que oren por los obsesores de sus hijos, pidiendo ayuda espiritual para que encuentren paz y puedan perdonar cualquier daño que se les haya hecho;
    • que lleven los niños a las clases de educación espírita en el centro, donde recibirán orientación dentro de los principios de la doctrina en su nivel cognitivo de forma amena;
    • llevar los niños al centro para que reciban pases espirituales, que les ayudarán a armonizar sus cuerpos espirituales;
    • hacer el evangelio en el hogar y mantener un clima de oración, recogimiento y amor en casa, de manera que se puedan atraer a la convivencia familiar los buenos espíritus que protegerán el hogar y ayudarán a posibles obsesores.


Quedan remarcar dos cosas. La primera que el estímulo al desarrollo de la mediumnidad en la infancia, cuando no ocurre de forma natural y espontánea, puede causar graves consecuencias físicas, emociones y psíquicas para la criatura. La segunda, que todos nosotros, en el momento de la encarnación, estamos viviendo más en el mundo espiritual que en el cuerpo físico. A medida que crecemos y la encarnación se consolida, pasamos a vivir de forma totalmente integrada en el mundo físico y la mayoría olvidamos todo cuanto hayamos podido experimentar de forma mediúmnica durante la infancia. Con un poco de paciencia y mucho amor, los padres podrán gestionar esta fase de sus hijos con éxito.

Os dejo a continuación el texto de estudio completo. 

Cariños de la hermana menor

Mediumnidad en la infancia

Al tratar en El Libro de los Mediums sobre los “inconvenientes y peligros de la mediumnidad”, Kardec pregunta al Espíritu que lo asistía en aquella ocasión: ¿Hay algún inconveniente en desarrollar la mediumnidad en los niños? El Espíritu dice categóricamente: Por cierto que sí, y sostengo que es peligroso porque esas organizaciones débiles y delicadas sufrirían por ese hecho grandes perturbaciones y las respectivas imaginaciones una excesiva excitación. Los padres prudentes deben apartarlos de esas ideas o no hablarles del tema sino desde el punto de vista de las consecuencias morales.

Más adelante el Codificador insiste: Entre tanto, hay criaturas que son mediums naturalmente, ya sea de efectos físicos, de escritura y de videncia. ¿Presenta eso el mismo inconveniente? No, (responde el Espíritu). Si en un niño la facultad se manifiesta espontáneamente, es porque está en su naturaleza y su constitución orgánica se presta para eso. Pero no sucede lo mismo cuando se la provoca o sobreexcita. Por todo lo expuesto, hay dos aspectos que resaltan referentes a la mediumnidad en los niños, considerados desde la óptica de la Doctrina Espírita: la inconveniencia de estimular el ejercicio de la mediumnidad en la etapa infantil y la manifestación espontánea de esa facultad en los pequeños.

1. Inconveniencia de estimular el ejercicio de la medinmunidad en los niños

El ejercicio de la mediumnidad requiere del adulto disciplina, sintonía con los Espíritus superiores, meditación constante, estudio serio y continuado. ¿Cómo exigir a un niño que la ejercite de modo adecuado? Educar la mediumnidad significa colocarse en dependencia magnética, mental y moral de Espíritus de los más variados niveles evolutivos. El niño carece de experiencia y posee un organismo frágil, por lo que queda necesariamente expuesto a los efectos de una aproximación obsesora. Con referencia a este tema Kardec dice lo siguiente: La práctica del Espiritismo (...) exige mucho tacto para inutilizar las tramas de los Espíritus embaucadores. Si éstos engañan a los hombres formados, es claro que engañarán a la infancia y a la juventud que están más expuestas a
ser víctimas de ellos. Además, se sabe que el recogimiento es una condición sin la cual no se puede tratar con Espíritus serios. Las evocaciones realizadas frívolamente y por diversión son una verdadera profanación que facilita el acceso a los Espíritus burlones o malhechores. Ahora bien, como de un niño no se puede esperar la seriedad necesaria para ese acto, es de temer que haga de eso un juguete si queda entregado a sí mismo.


2. Mediumnidad espontánea en los niños

Si por el contrario, la mediumnidad en el niño es espontánea, queda claro que está en su naturaleza y su constitución orgánica se presta para eso. Al ser así, lo que es natural es un motivo más para ser tratado con naturalidad, según deducimos de las siguientes palabras que el Espíritu superior dirigiera a Kardec: Observa que el niño que tiene visiones, generalmente no se impresiona con ellas porque le parecen algo muy natural, no
les presta mucha atención y casi siempre lo olvida. Más tarde, recuerda ese hecho y lo explica fácilmente si conoce Espiritismo. Es verdad que a medida que crece, el niño se va desligando poco a poco de la influencia del mundo espiritual, comienza a envolverse más efectivamente con lo que sucede en el plano físico, y, como consecuencia, las manifestaciones mediúmnicas pueden disminuir y resurgir después, principalmente, en la adolescencia, si tiene un compromiso mayor con la mediumnidad.

2.1 Los niños y los Espíritus protectores

En el prefacio de la oración a los ángeles guardianes y a los Espíritus protectores, capítulo XXVIII: Oraciones Espíritas, de El Evangelio según el Espiritismo, Kardec dice lo siguiente: Todos tenemos unido a nosotros desde nuestro nacimiento un Espíritu bueno que nos ha tomado bajo su protección. Desempeña con nosotros la misión de un padre para con su hijo: la de conducirnos por el camino del bien y del progreso a través de las pruebas de la vida (...) De ese modo, el niño está resguardado por la influencia benéfica y controladora de los Espíritus protectores, reciben de ellos intuiciones que los orientan y, por lo general, avisos y recado para los familiares que ellos transmiten a través de la videncia, de la intuición o de otras facultades.

Cuando el niño está resguardado, controlado por su Espíritu protector o ángel de la guarda según la comprensión de la mayoría de las personas, y auxiliado por otros amigos espirituales que lo aman no hay que temer; le cabe a la familia en primer lugar, demostrar serenidad, confianza en los designios superiores y facilitar así la benéfica intervención de esas entidades.


2.2 Los niños y los problemas mediúmnicos

Entre tanto, es oportuno tener en cuenta que, en muchos casos, aunque sea espontánea, la facultad mediúmnica no deja de ser dolorosa y motivo de preocupación en los niños. En varias épocas de la humanidad y en los cuatro puntos cardinales del mundo se sabe de familias atormentadas por la presencia de Espíritus que se manifiestan a los pequeños de las más variadas formas, a través de los diversos tipos de mediumnidad y con los más diversos objetivos e intenciones. El tema es extremadamente delicado si tenemos en cuenta la dificultad en descubrir qué es lo que está ocurriendo con el niño. Esto obstaculiza la búsqueda de una solución feliz para el problema, sobre todo, si la familia no tiene conocimiento de la Doctrina Espírita.

2.3. Recursos de amparo a los niños que tienen mediumnidad

Queremos enfatizar el llamado a la prudencia de los padres en el sentido de apartar a los hijos de esas ideas, de no hablar sobre el tema, a no ser desde el punto de vista de las consecuencias morales. A este sabio consejo, que contiene un excelente recurso de amparo para el niño - tenga o no indicios de mediumnidad- podemos agregar otros, también valiosos, de los cuales la familia no puede prescindir: orar a favor de los Espíritus que intentan acercarse a ellos; pases suministrados por personas responsables; asistencia a las clases de Educación Espírita de la Infancia, para que poco a poco puedan ir asimilando nociones doctrinarias compatibles con su edad. Es también importante para el equilibrio de los familiares y del niño, la oración conjunta en el hogar, con el objetivo de reunir a la familia en torno de las enseñanzas evangélicas a la luz del Espiritismo y con la asistencia de Benefactores Espirituales. 



Si, repitiendo el Eclesiastés, todo tiene su tiempo determinado y hay un tiempo para todo propósito bajo el cielo; si los frutos necesitan estar sazonados para ser cosechados y saboreados, así también los padres de la Tierra, siguiendo los dictámenes de la propia Naturaleza, deben esperar la época oportuna para que los hijos ejerzan la mediumnidad y cumplan los sagrados deberes asumidos en el mundo espiritual antes de reencarnar.