domingo, 11 de febrero de 2018

Justicia Divina

¡Buenos días!

Ayer nos hemos reunido algunos de los trabajadores de la cada espírita con el objetivo de compartir experiencias, inquietudes y mejorar los proyectos que CEADS mantiene para todos los asistentes.

Trabajadr@s CEADS
Hicimos una pequeña dinámica, que cada trabajador indicará una palabra que definiera "El trabajo en la casa espírita es...". Una vez la lista preparada, cada trabajador tenía que indicar las 5 más importante para el mismo; y montamos un cuadro de palabras, de la más importante, según los votos individuales.

Nuestras expectativas

Hemos hablado de la importancia que hay del compromiso en la casa espírita, para con uno mismo y para con los demás. Concluimos que el AMOR está en todas las palabras y que nos falta mucho que hacer para que las palabras con menos votos sean tan importantes para nosotros.
Finalizamos la reunión con palabras de motivación de los responsables de áreas de CEADS y las opiniones de los trabajadores sobre el funcionamiento de nuestra querida casa espírita.

A continuación, abrimos las puertas al público para el estudio de la tarde, con el tema Justicia Divina, del Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita. Además de la clase siempre especial de la Educación Espírita Infantil.

Os dejamos el texto estudiado para seguir con nuestra aprendizaje:

JUSTICIA DIVINA

Con el advenimiento de la Doctrina Espírita el concepto de cielo e infierno sufrió gran transformación. Ya no se representan como regiones circunscriptas de beatífica felicidad o de sufrimientos atroces y eternos, respectivamente. «(…) Sin embargo, de existencia en existencia, hoy aprendemos que la vida se expande triunfal, en todos los dominios universales sin fin; que la materia asume diferentes estados de fluidez y condensación; que los mundos se multiplican infinitamente en el cosmos; que cada espíritu permanece en determinado momento evolutivo y que, por eso, el cielo es, en esencia, un estado del alma que varía conforme la visión interior de cada uno. (…)» «(…) El Infierno puede simbolizarse en una vida de pruebas extremadamente dolorosas, sin la certeza de que haya otra mejor. (…)» Por lo tanto, la felicidad o la desdicha después de abandonar el envoltorio corporal es inherente al grado de perfeccionamiento moral de cada Espíritu y, también, a la categoría del mundo que habita. Las penas o sufrimientos que cada uno experimenta son dolores morales y están en relación con los actos practicados. No existe, pues, una recompensa ni un sufrimiento que sean gratuitos, obtenidos sin mérito, sino manifestaciones de la Ley de Causa y Efecto.

«(…) El alma o Espíritu sufre en la vida espiritual las consecuencias de todas las imperfecciones que no consiguió corregir en la vida corporal. Y su estado, feliz o desgraciado, es inherente a su grado de pureza o impureza. (…) La completa felicidad está vinculada con la perfección, es decir, con la purificación completa del Espíritu. Toda imperfección es, a su vez, causa de sufrimiento y de privación de gozo, del mismo modo que toda perfección adquirida es fuente de gozo y atenuante de sufrimientos. (…) No hay imperfección del alma que no acarree funestas e inevitables consecuencias, como no hay ni una sola buena calidad que no sea fuente de gozo. La suma de las penas es, de tal manera, proporcional a la suma de las imperfecciones, como la de los gozos a la suma de las calidades. (…) (…) En virtud de la ley del progreso que da a toda alma la posibilidad de adquirir el bien que le falta, como la de despojarse de lo que tiene de malo, conforme con el esfuerzo y la voluntad propios, resulta que el futuro está abierto a todas las criaturas. Dios no rechaza a ninguno de sus hijos, sino que los recibe en su seno a medida que alcanzan la perfección, dejando a cada cual el mérito de sus obras. (…) (…) El Infierno está en todas partes donde haya almas sufrientes y el cielo, igualmente, donde hubiere almas felices. (…)» 

A cada Espíritu, Dios facilita los medios para mejorar y le ofrece en cada reencarnación un planeamiento coherente, con amor y justicia, donde cada uno tendrá posibilidades de progresar y de expiar las faltas cometidas en existencias anteriores. «(…) La expiación varía según la naturaleza y gravedad de la falta, por lo tanto, la misma falta puede determinar diferentes expiaciones, conforme con las circunstancias, atenuantes o agravantes, en que fue cometida. (…) El arrepentimiento, si bien es el primer paso para la regeneración, no basta por sí solo; son necesarias la expiación y la reparación.

Arrepentimiento, expiación y reparación constituyen, en consecuencia, las tres condiciones necesarias para eliminar las señales de una falta y sus consecuencias. El arrepentimiento suaviza las impresiones amargas de la expiación y abre, con la esperanza, el camino de la rehabilitación; sin embargo, solamente la reparación puede anular su efecto, al destruir la causa. De lo contrario, el perdón sería una gracia, no una anulación. El arrepentimiento puede producirse en cualquier lugar o momento, no obstante, si fuera tardío, el culpable sufre por más tiempo. (…) (…) La reparación consiste en hacer el bien a aquellos a quienes se había hecho mal. Quien no repara sus errores en una existencia, por debilidad o mala voluntad, en una existencia posterior se encontrará en contacto con las mismas personas con las que se hubiera disgustado y en condiciones elegidas voluntariamente, de modo de demostrarles reconocimiento y de hacerles tanto bien como mal les haya causado.» 

Al comprender, de esta manera, el significado de penas y recompensas, debemos esforzarnos para reparar las faltas cometidas en vidas anteriores y aprovechar al máximo la experiencia en la carne, buscando incesantemente el progreso moral. «(…) Toda conquista en la evolución es fruto natural del trabajo, porque todo progreso tiene su precio precio; sin embargo, el problema crucial que el tiempo te impone es una deuda del pasado, que la Ley te presenta para su cobro. Rectifiquemos nuestra ruta, corrigiéndonos. Rescatemos nuestras deudas, ayudando y sirviendo sin distinción. La tarea que posponemos equivale a mayor lucha futura y toda actitud negativa de hoy, en relación con el mal, será como un interés prorrogado en el mal de mañana.»

En conclusión, «pese a la diversidad de clases y grados de sufrimientos de los Espíritus imperfectos, el código penal de la vida futura (elaborado por Allan Kardec tomando como base las enseñanzas de los Espíritus Superiores) puede resumirse en estos tres principios:

1º. - El sufrimiento es inherente a la imperfección

2º. - Toda imperfección, así como toda falta derivada de ella, trae consigo el propio castigo en las consecuencias naturales e inevitables: así, una dolencia castiga los excesos y de la ociosidad nace el tedio, sin que sea necesaria una condena especial para cada falta o individuo.

3º. - Como todo hombre puede liberarse de las imperfecciones por efecto de la voluntad, igualmente puede anular los males consecuentes y asegurar la futura felicidad.

A cada uno según sus obras, tanto en el cielo como en la Tierra: - tal es la Ley de la Justicia Divina.» En materia de premio y castigo, definidos como cielo e infierno, supongámonos frente a un padre amoroso pero justo, que divide su propiedad entre sus hijos, a los que se asocia abnegadamente para que todos ganen prestigio y crezcan, de manera que lleguen a disfrutar la totalidad de sus bienes. El progenitor, compasivo y recto, concede a los hijos, gratuitamente, todos los recursos de la hacienda Divina:

la vestimenta del cuerpo;
la energía vital;
la tierra fecunda;
el aire que nutre;
el monte, como defensa;
el valle, como refugio;
las aguas que circulan;
los embalses naturales;
la sumisión de los diferentes reinos de la naturaleza;
la organización familiar;
los fundamentos del hogar;
la protección de las leyes;
los tesoros de la escuela;
la luz del razonamiento;
las riquezas del sentimiento;
los prodigios del afecto;
los valores de la experiencia;
la posibilidad de servir…

Los hijos reciben todo eso automáticamente, sin que les reclame ningún esfuerzo y el padre sólo les pide que se perfeccionen, cumpliendo con nobleza sus deberes y que se consagren al bien de todos, mediante el trabajo que habrá de valorizar su tiempo y sus vidas. En esa imagen, a pesar de que sea simple, encontramos alguna información de la magnanimidad del Creador para con nosotros, sus criaturas. Así resulta fácil percibir que con tantos favores, concesiones y dádivas, facilidades y ventajas, entremezclados con bendiciones, beneficios suplementarios, auxilios, préstamos y moratorias, el cielo comenzará siempre en nosotros mismos y el infierno tiene el tamaño de la rebeldía de cada uno.

domingo, 4 de febrero de 2018

Yo no soy feliz

¡Buenos días!!

¡Ayer la casa está llena de gente! Con inmensa gratitud que elevamos nuestro pensamiento a la Espiritualidad amiga que nos ampara y que nos da la oportunidad de servir y aprender.

Nuestras monitoras nos han preparado la clase del Estudio Sistematizado del Evangelio según el Espiritismo, con el estudio del Capítulo V - Bienaventurados los afligidos, ítem 20: La felicidad no es de este mundo.

¡Yo no soy feliz! 
¡La felicidad no se ha hecho para mí! exclama generalmente el hombre en todas las posiciones sociales.

Este item del Evangelio según el Espiritismo nos lleva a un análisis profunda de la verdadera felicidad. Cuando paramos para pensar que es la felicidad entendemos todo aquello que nos pueda generar alegría o placer. ¡Que gran engaño!

Nuestra pequeñez filosófica se centra en los bienes que pueda tener, en la alegría de poseer y, nos olvidamos, de la verdadera felicidad; esa plena, pacifica y tranquilizadora.

Cuando Jesús nos dijo que "la felicidad no es de este mundo", no quería decir que la felicidad no es para nosotros que aquí vivimos en el planeta Tierra, pero si que la conoceremos una vez ampliemos nuestra visión hacía la verdadera vida: la espiritual. Todo lo que poseemos aquí es materia que dejaremos aquí. ¿Y que es lo que llevaremos de vuelta a la verdadera morada? Nuestras experiencias, nuestras acciones de mejoría, nuestro amor hacía nosotros y a los quien hemos convivido.

Pero, si la felicidad no es de este mundo material, ¿sería una utopía desearla en nuestra condición de ser encarnado?

Absolutamente no. No es una utopía pero carece el hombre de edad evolutiva para sentir la felicidad en la carne. Sabemos que vivimos en un planeta de Pruebas y Expiaciones, que pasa ahora mismo por una transición evolutiva hacía a un planeta de Regeneración, donde aprenderemos a observar las pequeñeces de la felicidad en las miradas de los seres, en la vida por si mismo, sin importarse tanto con lo que tenemos y si con lo que seremos.



Todavía es necesaria algunas pruebas para que podamos afrontar las consecuencias de algunas malas decisiones del pasado, aún es necesario que experimentemos el dolor en la carne para buscar las soluciones de la cura.

"Nunca de ha amado tanto como en este siglo", ya decía Divaldo Franco. Con la globalización de la información tenemos el conocimiento de todo lo bueno y malo de las actitudes humanas, en varias culturas, en sus diferentes niveles de evolución moral e intelectual.

Como consecuencia de esta globalización, empezamos a repensar nuestro entorno, que es lo que realmente entendemos por felicidad, porque aún hacemos tanto mal y a la vez como existe tantas y tantas personas anónimas haciendo el bien.

Hoy somos pocos los que regocijamos con las malas noticias y muchos que envidian a los que hacen las buenas obras. Que podamos utilizar esa envidia hacía el movimiento de copia, practicando el bien hacía uno mismo y a los demás.

Si, la felicidad aun no es de este mundo, falta que seamos el mundo que deseamos y merezcamos para que podamos ver con los ojos del alma la verdadera felicidad. Mientras tanto, a cada día, al abrir los ojos, practicaremos, recordando de agradecer, a todo lo que somos, experimentando momentos de esa felicidad futura.


Para finalizar, nuestras compañeras, nos han regalado con un poema de Mario Benedetti:


No te rindas

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
 


No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
 
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
 
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
 
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
 
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.



¡Una feliz semana a tod@s!


domingo, 28 de enero de 2018

La mediumnidad con Jesús

Ayer en CEADS realizamos el Estudio Sistemático de la Doctrina Espírita, ESDE. El tema tratado, la mediumnidad con Jesús, es de lo más importante y que causa a menudo cierta decepción entre las personas que nos buscan sin conocimiento de la Doctrina. Hay que admitir que el tema es complejo y para una persona que sólamente conoce del espiritismo su nombre, puede resultar bastante sorprendente.

Lo primero que nos esclarece la doctrina es que la mediumnidad no es un don o una cualidad de personas más evolucionadas  que las demás. La mediumnidad es una facultad que todos tenemos en cierto grado, desde lo más sutil, que podría ser la mediumnidad de intuición, por ejemplo, hasta la mediumnidad de videncia, que sería de lo más ostensible. Es más, dicen los espíritus que precisamente las personas dotadas de mediumnidad más ostensible, salvo raros mandatos misioneros, son poseedoras de importantes debtos anteriores. Estas personas deben ayudar al progreso social con los buenos consejos de los que pueden ser portadores y con su buen proceder, que debe servir de ejemplo y infundir la fe en los demás.


En la doctrina espírita, la mediumnidad se vive con inspiración en las enseñanzas evangélicas. Por tanto, las inolvidables palabras del Maestro no pueden jamás ser desconsideradas:   
"Restituid la salud a los enfermos, resucitad a los muertos, curad a los leprosos, expulsad los demonios. Dad gratuitamente lo que gratuitamente habéis recibido. Mateo, 10:8."
Al medium no le pertenecen los consejos que da o la cura que opera. Si fuera la cura resultado de su propio esfuerzo, como estudios de medicina, por ejemplo, podría cobrar por sus servicios. Dado, sin embargo, que lo que el médium ofrece proviene del plano espiritual y que por esta razón no puede asegurar que se lo pueda ofrecer irrestrictamente, todo médium que abraza la doctrina espírita rechazará cualquier retribución, de cualquier naturaleza, por su mediumnidad. Hay que considerar que en toda situación, la necesidad de aprendizaje y merecimiento de la persona que se acerca la médium es considerada por la espiritualidad. El médium no es quién para asegurar la satisfacción de su paciente, ya que no está en sus manos más que servir con humildad a los propósitos de la espiritualidad amiga, actuando siempre con humildad, descripción y disciplina.

Evidentemente que no hablamos aquí de prácticas mediúmnicas conducidas por intereses individualistas o deseos inferiores. Lo de "traygo la persona amada de vuelta en 7 días" puede ser charlatanismo o mal uso de la facultad mediúmnica. Encualquier caso, siempre hay espíritus ignorantes del bien dispuestos a colaborar en empresas menos nobles, así como es evidente que espíritus superiores no invertirán ni un segundo de su tiempo con esta clase de intereses.

Como más noble, altruísta y humilde sea el interés del médium y de los equipos mediúmnicos, mayor seguridad tendrán para realizar las tareas de socorro que Jesús les confía. Al otro lado de la vida hay multitudes de seres necesitando comprender su situación, encauzar el rumbo hacia el perdón, centrar la mirada en el presente, etc. El médium evangelizado se entrega a estas tareas consiente de que él mismo es el gran beneficiado por la oportunidad de servir, ya que hace el bien donde posiblemente lo desbarató en el pasado.




domingo, 21 de enero de 2018

La ofensa bajo la óptica Espírita

Ayer en CEADS tuvimos la oportunidad de escuchar a Janaina Minelli de Oliveira. La compañera nos presentó la conferencia titulada “La Ofensa bajo la óptica Espírita” y confesó antes de empezar: “De todas las conferencias que he hecho hasta hoy, esta es la que más me ha ayudado a crecer”.

Janaina empezó explicando lo que nos dice Joana de Angelis, a través de Divaldo Franco, en el libro “Conflictos Existenciales”, sobre la ofensa. Dice Joana que el individuo que se siente ofendido lo hace por ser defraudado en su ambición a ser valorado positivamente por el otro y reacciona con un ego agredido y subestimado. La persona ofendida depende del reconocimiento exterior de su valor y desea que los demás le traten “como se merece”. Cuando no sucede así, el ego se rebela y abre espacio para el sentimiento de la ofensa. La tristeza, el rencor, el resentimiento, el odio y la depresión son todos subproductos de la ofensa. Cuando se convierte en fijación mental, propicia sintonía psíquica entre el verdugo y la víctima, desencadenando graves desequilibrios. 


Algo que resulta profundamente sorprendente es la condición para que algo nos resulte ofensivo. ¿Sería el fondo de lo que se nos dice? ¿El tono o el volumen de la voz de quién nos ofende? ¿Dependería de quién nos dice tal o cual cosa? Se ve que no va por ahí. La condición primera para que una persona de sienta ofendida es que no se conozca bien a sí misma, sea insegura y dude de su valía. Además, su estilo de gestión emocional tienda a reprimir lo que percibe como agresivo para su ego. Si lo meditamos bien, tiene que ser así. Si alguien nos dice algo, lo que sea, como sea, que no nos sienta bien, hay dos opciones: o bien corresponde y lo que hay que hacer es disculparse y hacer esfuerzos para corregir lo que se pueda; o bien no corresponde, no es cierto, y lo que no es cierto sencillamente no nos debería hacer daño. El problema viene de que a menudo nos encontramos dependientes de que se nos reconozca nuestro valor exteriormente. La persona que no se conoce a sí misma, no sabe su valor. Si no es valorada por los demás, se siente defraudada, como apuntaba Joana de Angelis. 

Es cierto que hay personas que “necesitan ofender”. ¿Por qué lo hacen? 1. Para afirmarse a sí mismas mediante el ejercicio del poder. 2. Para descargar sus tensiones en alguien que consideran más débil. 3. Porque no han aprendido a canalizar su energía emocional de forma creativa y amorosa y recurren a lo más fácil: destruir y dañar. Bien mirado, esta persona nos debería compadecer… De hecho, el consejo que encontramos en “El libro de los Espíritus” sobre cómo proceder ante las ofensas es claro:
886 – ¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra caridad tal como la entendía Jesús?
– Benevolencia para con todos, indulgencia con las imperfecciones ajenas, perdón de las ofensas.
Hay algo que quedó muy clarito en el estudio presentado por Janaina ayer: la ofensa no depende de lo que me dice el otro, y sí de cómo me lo tomo yo. No es lo que me hace, es como lo interpreto. Puedo escoger interpretar los que me dicen como una mala gestión de los sentimientos de alguien que está bajo mucha tensión. O puedo ponerme triste (ego en sufrimiento) porque no me valoró positivamente. Escoger la primera opción es un ejercicio que todos debemos hacer.


Janaina nos habló de la profilaxia ante la ofensa. Está compuesta de 3 pasos. El primero consiste en tener en cuenta la opinión de las personas a quiénes no caemos del todo bien sobre nosotros. Nuestros amigos son benevolentes con nuestras imperfecciones. es preciso admitir que hay algo de verdad en lo que nuestros “enemigos” piensan de nosotros. El segundo aspecto de la profilaxia es responder a lo que percibimos como agresión, pero es preciso practicando el autocontrol. No tiene que ser al momento de la ofensa y siempre se ha de recordar que fue como nosotros interpretamos lo que se nos dijo o ocurrió. Cuando nos acerquemos a la persona es importante decir: Fulano, me sentí de tal manera por aquello que me dijiste. Es diferente que decir: “Lo que dijiste me hedió”. La tercera etapa de la profilaxia, es un movimiento. Una vez hemos penetrado en el “territorio ofensa”, sea como ofensor u ofendido, si queremos resolver la situación de desequilibrio y sufrimiento, es preciso recorrer la “ruta del perdón”.

¿Qué actitud es la más acertada si tenemos que convivir con personas criticonas?
  • Aprender a protegernos con un buen paraguas de autoestima
  • Aprender a gestionar nuestras emociones caóticas
  • No retener basura emocional
  • Expresar asertivamente cómo nos sentimos ante su conducta
  • Evitar entrar en su rueda de críticas
El espíritu Simeón, parafraseando al Maestro en su respuesta a la pregunta de Pedro: Señor, ¿Cuàntas veces debo perdonar a mi hermano?, nos da una importante lección:
Jesús, el justo por excelencia, responde a Pedro:Tú perdonarás, pero sin límites;tú perdonarás siempre que ofensa te sea hecha;tú enseñarás a tus hermanos ese olvido de sí mismo que le hace invulnerable contra el ataque, los malos procederes y las injurias;tú serás benigno y humilde de corazón no midiendo nunca tu mansedumbre;tu harás, en fin, lo que desees que el Padre celeste haga por tí;¿no tiene El que perdonarte muy a menudo, y cuenta, acaso, elnúmero de veces que su perdón desciende a borrar tus faltas?                                                    (Simeón, Bordeaux, 1862)

Que todos podamos aprender a perdonar las ofensas recibidas,o lo que sería todavía mejor, no tenerlas en consideración. Poco a poco nos vamos abriendo a la necesidad de doblegar el ego, dominar el orgullo, cultivar una auto-estima sana que nos permita comprender que somos seres humanos tan dignos de amor y respeto como todos los demás: ni más, ni menos. En la teoría no es difícil de comprender. Pasemos a la práctica.

viernes, 19 de enero de 2018

Sábado es día de...

¡Muy buenos días!!


¡Este Sábado es día de Conferencia en CEADS!!
La entrada es libre y gratuita.

Para los peques, tenemos la Educación Espírita Infantil. Los interesados en apuntar a sus pequeños a las clases específicas hay que contactar con Janaina de Oliveira a través del email ceadsceads@gmail.com






domingo, 14 de enero de 2018

El mejor remedio para el sufrimiento

¡Buenas tardes!

Ayer iniciamos el año de 2018 con el retorno de las clases infantiles del grupo de educación espírita para la infancia y el Estudio de El Evangelio según el Espiritismo para las más crecidos.

Hemos leído y comentado parte a parte el ítem 19 - El mal y el remedio, del Capítulo V - Bienaventurados los afligidos.

Al contrario de la mayoría de las filosofías conocidas, el Espiritismo no cree que necesario el sufrimiento para evolución o saldar las malas acciones del pasado, pero observamos en nuestro actual momento evolutivo como humanidad que todavía sufrimos, que el caos es necesario para busquemos mejorarnos. Jesús ya nos decía, en otro momento del Evangelio, que el escándalo se necesario para la evolución pero ha de quien lo provoque.

El Espiritismo nos da respaldo para entender que el sufrimiento existe pero depende de como lo miramos o lo afrontamos que nos hará sufrir más o menos.Veamos, poco a poco, resumidamente, los comentarios de la clase de ayer:

" Vuestra tierra, ¿es acaso un lugar de alegría o un paraíso de delicias? ¿No resuena aún en vuestros oídos la voz del profeta? ¿No exclamó diciendo, que habría lágrimas y crujir de dientes, para los que nacieran en este valle de dolores? Vosotros que venís a vivir en ella, esperad lágrimas ardientes y penas amargas, y cuanto más agudos y profundos sean vuestros dolores, levantad los ojos al cielo y bendecid al Señor por haber querido probaros."

A primera vista podría causarnos bastante rechazo la primera frase de este ítem, quizás pesimista y desolador, pero es todo lo contrario. Es realista. El momento que dejamos nuestra vanidad al lado, podremos entender que nuestra realidad actual como humanidad aún está en los inicios de la evolución espiritual. Tomar conciencia de que aún no sabemos nada, que aún estamos aprendiendo a amar y alejandonos de las caracteristicas primitivas que aún nos guian por la vida, visualizando la soberviviencia basicamente.



"¡Oh hombres! vosotros no reconoceréis el poder de vuestro maestro, sino cuando haya curado las llagas de vuestro cuerpo y cornado vuestros días de beatitud y de alegria! ¡No conoceréis su amor sino cuando hayá adornado vuestro cuerpo con todas las glorias y le haya dado todo su resplandor y su blancura! 
Imitad, pues, al que se os dió como ejemplo: llegado al último grado de la abyección y de la miseria, tendido en un estercolero, dijo a Dios: "¡Señor, he conocido todos los goces de la opulencia, y me habéis reducido a la miseria más profunda; gracias, gracias, Dios mío, por haber querido probar a vuestro servidor!" 

Nuevamente nos llama a la atención en el despojamiento de la vanidad y silenciar el ego. Puntualizamos que el ego no es malo, es creativo y muy importante para las bases de la supervivencia y búsqueda de soluciones, el problema es que aun está muy enraizado a la vanidad y egoismo. El día que podamos usar el ego para la solución de problemas y dejarlo de usar para el victmismo, agradeceremos por las pruebas de la vida.

"¿Hasta cuándo vuestras miradas se pararán en los horizontes marcados por la muerte? ¿Cuándo querrá vuestra alma, en fin, lanzarse más allá de los límites de una tumba? Pero si hubiéseis de llorar y sufrir toda una vida, ¿qué es eso al lado de la eternidad de la gloria reservada al que haya sufrido la prueba con fe, amor y resignación? Buscad, pues, consuelos a vuestros males en el porvenir que Dios os depare y la causa de ellos en vuestro pasado; y vosotros los que más sufrís, consideraos como los felices de la tierra. En el estado de desencarnados, cuando estabais en el espacio, elegisteis vuestra prueba, porque os creísteis bastante fuertes para soportarla; ¿por qué murmuráis ahora? Los que habéis pedido la fortuna y la gloria, fué para sostener la lucha de la tentación y vencerla. Los que habéis pedido luchar con el espíritu y ti cuerpo contra el mal y el físico, fué porque sabíais que cuanto más fuerte sería la prueba, más gloriosa sería la victoria, y que si salíais de ella triunfantes aun cuando vuestra carne se hubiese echado en un muladar, a su muerte dejaría escapar un alma resplandeciente de blancura, y purificada por el bautismo de la expiación y del sufrimiento."

Una vez entendemos de verdad lo que es la eternidad, que hay un porvenir muy diferente de la existencia actual, que la verdadera vida es la espiritual, de que el momento en la carne es un segundo que nos limita para zanjar esos errores anteriores; el sufrimiento en si mismo dejará de existir, pues habrá resignación, habrá amor curador y búsqueda de acciones.


"¿Qué remedios podremos dar a los que son acosados por crueles obsesiones y males graves? 
Sólo uno hay infalible: la fe, levantar los ojos al cielo. Sí en el acceso de vuestros más crueles sufrimientos, vuestra voz canta al Señor, el ángel a vuestra cabecera os enseñará con su mano la señal de salvación y el lugar que debéis ocupar un día. . . La fe es el remedio cierto del sufrimiento; ella enseña siempre los horizontes del infinito, ante los cuales se borran esos pocos días del presente. No preguntéis, pues, qué remedio es menester emplear para curar tal úlcera o tal llaga, tal tentación o tal prueba; acordaos que el que cree, es fuerte como el remedio de la fe, y el que duda un segundo de su eficacia, es castigado al mismo tiempo, porque en el mismo instante siente las punzantes agonías de la aflicción. El Señor ha marcado con su sello a todos los que creen en El. 
Cristo os dijo que con la fe se trasportan las montañas, y por mi parte os digo que al que sufre y tenga la fe por sostén, se le colocará bajo su égida y no sufrirá más; los momentos de más fuertes dolores serán para él las primeras notas de alegría en la eternidad. Su alma se desprenderá de tal modo del cuerpo, que mientras éste se retorcerá entre convulsiones, aquélla se cernirá en las celestes regiones cantando con los ángeles himnos de reconocimiento y de gloria al Señor. ¡Felices los que sufren y los que lloran! que sus almas estén alegres, porque serán premiados por Dios."
(San Agustín. París, 1863)

Cuando hablamos de la fe, es esa fe razonada, que medita el porque de las cosas, que busca soluciones prácticas, que no acepta cualquier respuesta como la última verdad. Busca en si mismo, dentro de esa chispa creadora que tenemos las respuestas de los problemas, aceptamos las reacciones a nuestras propias acciones, esas elegidas por nosotros mismos, según nuestro libre arbitrio. Todavía no entendemos la evolución sin el caos o el sufrimiento, por lo que nos urge, entonces, aceptarlos de manera activa, pues es la manera de depurarse, más o menos consciente, no importa, es inevitable que lleguemos a la perfección... ¿qué camino decidiremos seguir: responsables, aceptando la reacción del hoy y el agradecimiento por la oportunidad o el sufrimiento, que enloquece y nos hace más daño?

¡Que la paz del Alto esté con todos nosotros!


domingo, 7 de enero de 2018

¡Empezamos 2018!

¡Muy buenas tardes!

Hoy no tenemos resumen de la clase del ayer pues fue festivo y tomamos el día para descansar, disfrutar con la familia, amigos en el día de los Reyes Magos.

Nosotros nos hemos comportado muy bien el 2017 y los Reyes nos han regalado mucha energía, trabajo en grupo y humildad para desarrollar todos los proyectos que nos esperan este 2018.



Mañana, 8 de enero, empezamos el año con el ESDE del primer lunes de mes, a las 20.30 horas, el jueves, a la misma hora del lunes, el GELE sigue con el estudio del libro "Misioneros de la Luz"; y el Sábado, 13 de enero, a las 17.30 volvemos con las actividades normales de la Educación Espírita Infantil y el ESE para los adultos.

Más información sobre las próximas actividades, conferencias y estudios en nuestra página web o en nuestro facebook.

¡Feliz 2018! ¡Mucha paz para tod@s!